Discursos filosoficos sobre el hombre · Unidad 20 de 31

Unidad de lectura 20

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La diversidad única que hay entre los dos , es haber disfrazado aquel con nombre de razón su¬ ficiente de la producción del Universo , lo que ex¬ plicó Platón con la voz "Providencia. ¿ Qué era es¬ ta en sentido académico ? La inteligencia del su¬ premo Dios , ó su benéfica voluntad hácia todas las cosas , la qual hace que existan todas en el mejor y mas hermoso orden (i) 2. Las palabras ci-

(i) 'd-e/ut$ Te OVT fjy 0 vT t<pl tS xpi^a S'pótr aÍAAO 7TA.ttf ro xctAA n nía* gvnnxrxtnro } onca>$ cTtxxAAtcpo, fc/vi x,oltx (púcif x, pi^óy tí tpyov cc'&‘eipy&a'{¿íyQ$' Iti Ti oí. past. 527. Mar sillo Ficino en el cap. 9. del Compendio del Ti meo, dice. Mérito ab ípso Uno mundum proxime fieíi máxime ununt* ab ipso Bono máxime bonum. '

*(l) 'í<yiy "¿vy ‘típlmx , * fiiy xyccrxra xxi aposT* roo

tfpcórov 'd’íou yoYiJts , un xxl íZo¿Ari$i$ ovtrx } ivtyíris xtfxytcúy - ííy Tsrp (¿raí íxx<px rcoy ’d-dm frixzffxiToe xpi<rx tí xx¡ xxAAi'px xíkóc /¿vrx.* Pintare . de Fato. tom. 2. Oper. pa * ¡in. S7*' Edic. Francfurt» j •

2$S

tadas de Leibniz no dicen mas que esta definición: en ella están epilogadas muchas menudencias de la Teodicea, y muchos, muy prolijos, y muy ári¬ dos párrafos de la Téología Natural de Wolffio.

¿ Qué entendían los Platónicos con la voz Hado 1 ? Lo mismo que los Optimistas con la de conexión ó cadena del Universo. ?>Dios ( dice otra vez Leibniz ) preordinó todas las cosas de un gol¬ pe, digámoslo así, y de una vez, previendo ya las suplicas , las acciones buenas y malas , y quanto existe : siendo cierto que cada cosa contribuyó en algo idealmente , ántes de su existencia , al de¬ signio de la existencia de todas. De aquí es que en el Universo nada se puede mudar sin destruir su esencia : si faltase en él la mas pequeña parte

r. ; i

del mal que contiene en sí , no sería ya el mismo mundo 2. “

Tan

(i) i'iftlxpfÁvit*

(2) . . i ita ut Deus in eo ( Universo ) simul et semel omnia praeordin averie, cum praeces , acciones bonas malasque , et reliqua omnia praevidissec ; ac res quaelibet anee existentiam suara idealiter ad susceptum de rerum omniym existentia consilium quid conculisset. Hiñe in Universo, non magis quam in aliquo nume¬ ro , srdva sua essentia, auc , si mavis , salva sua indivíduaütate numérica , mutari pótese. Itaque si vel mínimum , quod in mundo contingic, malum deficeret , non amplius idein forec mundus.

V¿ aquí lo que dice Dutens en una N^ta á este tugar .

Ait ( Hollraanus ) sensu Viri celeberrimi etiam levissiuu

■ quae-

<2 59

Tan sumamente platónicas son * estas suposicio¬ nes , que Leibniz , no muy tímido en sus hipóte^ sis , no pudo llegar á las expresiones con . que las proponía aquella escuela. No solo se creía en ella que todas las cosas están enlazadas entre sí 1 y po solo que el movimiento impreso en una se pro¬ paga succesivamente pasando de una en otra , al

quaeque , mipiraique rerum liumanarum eventus ad mundum pertinent, íta quidetn , ut si ín iis vel mínima aliter, quam actu sunt , essent comparata , non is qui nunc est , sed alius jam futurus esset mundus. Tentam . Theod. Parí, i. núm . 9. pa -

• • . , * r- » r r- T

gin. 128.

Estas son las semillas del fatalismo Leibniciano 5 que yo

... . L . ; , •

llamo hipotético.

■ (1) j cotí fría rctvrct zz rz fry roírav roiovraj zxt r¡ej> «xp¿0-

juiov rzrrxpav to r\s zoí/x'ii safxx iyzw&x xvxÁ.oyix$ o/¿oAo~ yüiSc ti* ípiAÍctv rz zuxív 'rovrcov } &$r zU roeprov xvrq>

¡¿VfZÁ.'d'ov xAvrov orto r® v ctAA at , zs‘A.y\v v-z¡fó r5 ¡¿vv$'y\$X)iros j yzv’íS'd-o a* Plat. in Tim. pag. 527. Edit. Lug. 1790.

lamblico se explicó todavía mas leibnicianamente , digámos¬ lo asi . Pondré en castellano lo (¿ue Mar sillo Fiemo en latín,

puey no he visto el texto griego.

„E1 Animal mundano está tan unido entre sí , que sus miem¬ bros se hacen padecer y mover' unos á o’tros recíprocamente» aun los lejanos como si estuvieran próximos , como miembros

% v * * a V: '* v 1 T ' Ia > ' r* \

de un -mismo animal. (e

T en otro capitulo a, < ' 4

,,El Mundo es un animal, en quien las partes', aunque dis-

t2ntes en lugar, son llevadas mutuamente unas á otras por su naturaleza.44 De Myst . rEgiptior. pag. 108. Edic. Lug. 1570.

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modo del Occeano Leibniciano 1 ; no soto que el mundo contiene en sí quanto debe contener para su optimidad \ sino que alargando la suposición hasta donde puede , afirmó Platón , y lo repitieron sus discípulos , haberse comprehendido todo en él, de suerte que es inposible ya la producción de otro Universo \

_ _ _ Su

(1) Este era un dogma común de todas las escuelas , nacido de que casi todas enseñaron el fatalismo. He aquí como se ex¬ plica Apuleyo en su plagio del libro de Mundo atribuido A Aristóteles.

»_ . • . . .»>•• •• - - • ' ■

„Haud secus etiatn caelestis potestas , cum initium scienti

et salutífera opera moverit ; ab imo ad secundum , et deinceps ad proximutn , et usque ad supremum , attactu continuo vim suae majestatis insinuar : aliud alio comtnovetur , motusque unius alteri movendi se originem tradit. Mundo equidem consentiunt, non una , sed diversa via , et plerumque contraria. Sed prima emissione ad motum data, simplicique inchoato principio, iinpulsibus tnutuis , ut supra dictum est , moventur quidem omnia.'*’ De Mundo , pag. 1 15. Edición de Wowez por Froben , 1606.

Aunque Apuleyo fue platónico , no deben atribuir serle estas palabras. Su libro de Mundo le copió literalmente del que an¬ da en nombre de Aristóteles , callando el plagio , y aun apro • piándose el libro. Juan Luis Vives fué el que me suministró esta noticia t en sus Comentarios á ¡a Ciudad de Dios de San Agustín , tom. 1. pag. 21 1 , al cap, 2. del lib . 4.

(2) ex 7&p Tropos ‘&mtoS , ‘¿Aceros re ocal aépoS xa 1 y^sy fyyé'pysei acorar o %un<?x$ y /cipos oófréy cofreros cofre fruyx,uiy tjrco'd-e y v'Gtotel'Q '®y. Plat. in Timaeo , pag. $z7. He aquí co¬ mo traduxo Apuleyo este pasage %

„Mundumque oranem , ex omni aqua , totoque igni , et

N aeris

» 2 6l

Su Hado era una conseqüencia de estos dog¬ mas. La providencia produxo la mejor entre todas las obras que pudo : la perfección de esta obra consiste en el orden con que proceden las cosas en ella. Este orden , este proceso , este mudo cami¬ nar de los entes, esta diversidad de obras diri¬ gidas á formar un Todo , una sola armonía , esta continua y necesaria alternación de causas y efec¬ tos dispuesta para la perfección del mundo , era el verdadero Hado platónico. No tiene otro sentido la difinicion del mismo Platón. »Es ( dice ) una ley compañera del Universo , que es causa de que se efectúe quanto acaece en él 1 :<e como si díxera , es el orden que prescribió la Providencia á las cosas. En este sentido le llama en el Fedro razón divina , voz de Dios La explicación de Iamblico ( copiada por Stobeo ) desentraña excelente¬ mente la obscuridad de estos misterios académi¬ cos. »Las causas naturales ( dice ) son de dife¬ rentes géneros , y penden de muchos principios; pe¬ ro

aeris universitate , cunctaque térra esse factum et non solum nullam horutn partem extra orbem relinqui , sed nihil quidem ejus extrinsecus invenid. De Dogmat. Platonis lib. i. pag- 9.

(i) vó/uoS ocxÓAovS-o? r> j r? <píru , x,a&j o y

yt tai ta yivó/Aíu f Pintare . de Fato , pag . j"68.

(*) A iyoí Plutarc. ib.

R 3

2Ú2

ro la multitud considerada en sí pende de una sola causa íntegra : de suerte que todas las cosas se enlazan entre sí con un solo nudo , y las demas causas se refieren á la suprema. Continúa ampliando este pensamiento , y concluye con esta declaración , enteramente leibniciana : Este único orden , que abraza en sí todos los órdenes , es lo que se llama Hado z. Tenían los discípulos bien pre¬ sente la sublime escena del Timeo , en que des¬ pués de encomendar el supremo artífice la fábri¬ ca de las criaturas á los Dioses menores , puso en cada astro un espíritu á quien intimó las le¬ yes fatales , manifestándole la naturaleza de1 mun¬ do. Esta , ya opinión , ya símbolo ó alegoría pytagórica , no quiere decir mas en lenguage plató-

ni-

(D f. tíctn o'vy Táfyt 'zséiffa.i o/iov 'aríptÁct^odrctt €f

¿t/T)) ri i* íi/uctpjtttyyr ct^op upíor lambí, ap . Stob . Eclog. Phisi . cap . 9. tom. 2. pag . 13.

El mismo Stobeo refiere así la naturaleza del Hado se¬ gún Platón .

ITa Árco* \óyot cLifriov Tyv ovííotr ttj? iíjuccpju'itrí 3 *ct¡ tó/uot cdbior ti\$ rov ‘Tsta.irU <fi /Sica:' Platón diso que la esencia del Hado es la Razón eterna , y Ja eterna ley de la naturaleza del Universo. Stob. ib. pag. 12.

Apuleyo traduciendo d Platón como acostumbra : Divinam legem esse fatura per quod inevitabileis cogitationes De¡ atque incepta coinplentur. De Dogmat. Platón, pag . 14.

nico, sino que Dios estableció el orden inviolable en las obras de su creación conveniente á la per¬ fección del Todo : de suerte que , en primer lu¬ gar , no le fué lícito dexar de producir lo Optimo: en segundo , la producción de lo Optimo comprehendió en sí un íntimo , estrecho y determinado en¬ lace de los entes , tal que siendo muchos , fuesen uno ( así el mismo Platón ) y esta unidad contu¬ viese en sí quanto era capaz de creación ó pudo crearse : y en tercer lugar , este enlace íntimo , es¬ trecho y determinado produxo aquel orden uni¬ versal, compuesto de otros órdenes subordinados, que da motivo á quanto acaece ó se verifica en el Universo, que es el único y el mejor. Tenemos pues aquí los tres grandes principios del optimis¬ mo con mas de veinte siglos de antigüedad.

Los que liegáron aquí , no necesitaban dar mu¬ chos pasos mas, para incluir la necesidad del mal en la producción de lo Optimo : Todo mal particu¬ lar contribuye al bien general. Si Santo Tomás adoptó este axioma , sin ser Optimista , ¿ qué ha¬ rían los fundadores de la fábula ? Platón echó los fundamentos en su libro X de las Leyes 9> Per¬ suadamos á este mancebo ( dice el Ateniense del Diálogo ) que aquel que tiene cuidado del XJniver - so ordenó todas las cosas para la salud y virtud del Todo j del qual cada una de las partes , según

sus

sus fuerzas , hace y padece lo conveniente * l. . . Y de aquellas partecillas eres tú una , ó miserable j que por pequeña que sea , está siempre atenta al Todo : Tú ignoras que la generación de los sin¬ gulares no tiene otro objeto que la felicidad del Universo : la substancia de éste no existe por cau¬ sa de tí , sino antes bien tú has sido creado por causa de él 2. El Médico , y qualquier otro artí¬ fice , hace las cosas singulares en beneficio del to-

do , y las dirige todas á la perfección general ; es¬ to es, encaminando, no el todo á la parte, sino la parte al todo 3.a

¿Se acabó esta ficción con la vida de su in¬ ventor ? Nada menos. El honor de una escuela consiste en propugnar hasta los delirios del que la fundó ; y la severidad Académica dudaba de to¬ do , ménos de las opiniones de su Maestro. El Opti¬ mismo fué dogma fixo y permanente entre los que

ha-

(i) Tía $-00 /xa roo natía* ro7í A óyoií , ooí reo roo nratroi irti/xiAov/aítoí -arpas r) ií scorwpútr xxl apiri ir roo 0A00 riatr *<ri ootnray/xita , ó* xxt ro ¿tipos ni fróta/ut txa^ct r¡ otporiixot 'KÁffyii xa i rtoa?'

(i) ri S~í MAH'd’í rCípi rooro aoro wi yínnr inxx ixtitof yíynrxi otara, orreoi m n roo roo vrxtroí gi’y osrápyovffa iv$at/ta>r ovría oox'inxx roo yiyto/xittt rb $"t inxa ixíi/ov,

(3} Vlat. de Lsgib, lib. 10. pag, 671 y 671.

26 i

hadan profesión de burlarse de los Dogmáticos. Trasladaré aquí dos pasages , uno de Iamblico , y otro de Máximo Tirio, que pudo haber copiado Leibniz , y excusádose de añadir su estilo* á los pensamientos agenos.

?>Las partes corpóreas del mundo ( dice el pri¬ mero ) no calecen de virtud , sino que ántes bien quanto mayores son , quanto mas hermosas , quanto mas perfectas que nuestros cuerpos , tanto ma¬ yores fuerzas y acciones tienen en sí. Cada una de ellas posee diferentes fuerzas , y produce di¬ versas operaciones. Por cierto respeto recíproco pueden también producir otras muchas mas : y aun fuera de eso , de todas las partes del Universo des¬ ciende á las partecillas una cierta acción multi¬ forme j y desciende facilísimamente por la seme¬ janza de las potencias , conviene á saber , en quan¬ to por grados succesivos las potencias siguientes corresponden á las antecedentes, en especial quando el paciente se acomoda al agente. Por las ne¬ cesidades pues del cuerpo 1 sucede que del con¬ curso de todas las partes resultan algunos males > c ' .

(i) Esto es , de la parte corpórea del Mundo, el qual era para los Platónicos un animal compuesto de cuerpo y espíritu. Platón tuvo la debilidad de manifestar largamente en su Titileo , qué causa hay para que , siendo el inundo animal , no tenga piernas, narices , ojos , y otros miembros.

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y perjuicios á algunas de ellas ; males y perjuicios que son saludables al conjunto de todas y á la harmonía del Universo , aunque dañosas á Jas partes ; ó* porque consideradas en sí mismas no pue¬ den sobrellevar las acciones del Todo , ó por la mezcla de la materia 1 , y la debilidad que es pro¬ pia de los entes inferiores , ó porque unas partes

no están sujetadas á otras . La concordia del

Todo , el amor , el choque recíproco y otras co¬ sas semejantes , respecto del Todo son acciones realmente; en cada una de las partes pasiones -,<t l Si hay en la tierra ( dice Máximo ) algunos desórdenes que no corresponden en la apariencia á la sabiduría del artífice que la hizo , no hay que hechar la culpa al arte : porque el artífice no me¬ nos atiende á su arte , que el Legislador á la ley : ademas de que la mente divina es mas certera en sus fines que la arte humana. Sino que , asi como en los manejos de los oficios el arte obra primariamente de cierto y determinado modo para alcanzar su fin ; y de aquella acción resultan cier¬ tos efectos casuales, que no son obras del arte, sino afecciones de la materia ; como quando cen-

te-

(i) A ella atribuían singularmente los Platónicos todas las imperfecciones del Universo.

(2_) De ñlyst* PEgipt. pag. ioj. de la traducción de Fiel no •

2ÓJ

tellea el yunque , ó saltan las chispas de la fra¬ gua , ó en otras obras se siguen efectos semejan¬ tes , que no son el fin del artífice, y son necesa- •rios en la obra: del mismo modo en los males

-V v

que intervienen en las cosas humanas , el arte

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debe ser disculpada enteramente , porque son en realidad ciertas afecciones necesarias que están en¬ lazadas con la fábrica del Universo : Las cosas que nosotros llamamos males , corrupciones , las que nos obligan al llanto ; á éstas el artífice las llama ' conservación del Todo 1 j cuya felicidad es su pri¬ mer cuidado , y; para, que la logre es menester que las partes padezcan corrupción. ¿Aflige la pes¬ te á los Atenienses , el terremoto á los Lacedemo-

\ ’{ V,-A v’ S d i * ? • . ' V> i" ' ■ i ;

nios , se inundan los Tésalos , arde el Etna ? Es¬ tá bien. ¿Quándo prometió Júpiter la inmortali¬ dad á los de Atenas , á los Lacedemonios un sue¬ lo libre de movimientos , á los Tésalos de inundación , y del fuego á los de Sicilia ? Tú llamas corrupciones á estas afecciones , porque pones Ja vista solo en los seres que perecen ó se destru¬ yen ; pero yo las llamo conservación , porque pre¬ veo las utilidades que se seguirán. Ya vés la mutacton de los cuerpos y las nuevas generaciones :

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pues figúrate en ellas, como Heráclito, una sen¬ da que corre abaxo y arriba. La muerte de un ente aprovecha á la vida de otro, cumpliéndose con esta continua sucesión de vidas el complemen¬ to del Universo * 1,u

% •

Yo diré aquí por ultimo , que el axioma fun¬ damental de Pope , no estuvo solo encerrado en la escuela Académica. Aristóteles le estableció* bien claramente en el libro del Mundo , si es suyo el que anda entre sus Obras con este título 2. En¬ tre los Christianos es singular Lactancio, que in¬ pugnando á los que se quexan de la debilidad

(1) Dissertation if. T cü QíoS ná ocyotúk ttíuvi'tos , w«-

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