Discursos pronunciados en el Congreso acerca de las provincias de ultramar, en las sesiones del día 14 y 17 de enero de 1846 · Capítulo real 1 de 1
Discursos pronunciados en el Congreso acerca de las provincias de ultramar, en las sesiones del día 14 y 17 de enero de 1846
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PRONUNCIADOS EN EL CONGRESO
POR
El* SEÑOR DIPUTADO
DON JOSÉ POLO,
Y LOS SEÑORES
MINISTROS DE ESTADO Y DE HACIENDA.
MADRID:
IMPRENTA DE D. FRANCISCO DÍAZ, PLAZA DEL PROGRESO , NÚM. 15.
18M.
DISCURSOS
PRONUNCIADOS
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ACERCA »E I, AS PROVINCIAS DE ULTRAMAR ,
EN LAS SESIONES DEL DÍA 14 Y 17 DE ENERO DE 1846,
POR ELSR. DIPUTADO
DON JOSÉ POLO,
YLOSSRES. MINISTROS
DE ESTADO Y DE HACIENDA,
según el Diario de las Sesiones de Cortes.
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BIPRENTA DE D. FRANCISCO DÍAZ, PLAZA DEL PROGRESO , NÜM. 15.
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Jas colonias, no pudiera nunca ser rica y grande nuestra marina mercante, y pobre porvenir tendría también nuestra marina de guerra. Si nuestra marina de guerra se destinara tan solo á custodiar nuestras costas del Mediterráneo y del Océano , muy poco tendría que adelantar ya ; con poco mas de lo que es seria suficiente para desempeñar su servicio ; pero cuando esta marina tiene que dar seguridad y protección á las magníficas colonias que poseemos, entonces si tiene que adelantar , entonces si tiene que ser mucho mas de lo que ya es, encontrando para ello en esas mismas colonias recursos y medios poderosos para llegará esa prosperidad que ella reclama y que las mismas colonias necesitan.
Tan solo , pues , por el porvenir que nuestras colonias dan á nuestro comercio exterior,, tan solo por el porvenir que ofrecen á nuestra marina mercante y á nuestra marina de guerra, aunque no hubiera otras poderosísimas razones, serian estas suficientes para que de ellas nos ocupáramos.
Solo por esta razón, ahora que empiezan á darnos algún respiro las contiendas políticas; ahora que el Gobierno se ocupa ya de organizar la administración y la hacienda; ahora que empieza á atenderse á nuestra marina , fuera ya tiempo también de que nos ocupáramos de los intereses, de las mejoras y de las reformas que en su administración y que en su comercio y en su riqueza debieran verse realizadas. Señores , son muy grandes y ricas nuestras provincias de Ultramar para que el ocuparnos de su prosperidad , de su Gobierno y da su administración no sea para nosotros un deber de grande interés ; y hay en aquellas lejanas colonias mucho que hacer, mucho que mejorar y mucho que reformar, para que el ocuparnos de ellas , el irlas conociendo y el procurar atenderlas, no produzca resultados los mas ventajosos, resultados de la mas grande importancia: resultados, señores, que serian tan favorables para la riqueza, para el comercio y para el bienestar de los habitantes de aquellas colonias , como favorables también á la riqueza, al comercio y al bienestar de los habitantes de la Península.
Yo no seré injusto con el Gobierno; yo no preguntaré aun Gobierno que en tan pocos meses ha tenido que luchar y que ha vencido á la revolución y la bancarota ; no le preguntaré , digo, cuáles son sus pensamientos, sus proyectos y sus hechos en las pro-
vincias de Ultramar; porque yo creo que lejos de desatenderlas, se ocupa mucho de ellas y les da toda la grande importancia que se las debe.
Señores, atender coff solícito anhelo alas necesidades de las colonias, remediar los abusos, aliviar las cargas, aumentar las ventajas que de nuestro comercio con ellas pueden seguirse á los habitantes de la Península y á los de aquellas colonias, son deberes muy sagrados, deberes que por desgracia se tuvieron olvidados en las pasadas revueltas, deberes que el gobierno de S. M. empieza ya á cumplir , y que espero llenará completamente , no ya con reformas aisladas , sino con reformas tan grandes y bien entendidas, que favoreciendo á las colonias , que remediando los abusos y aliviando los impuestos, aumenten el comercio de la Península y los recursos del Estado.
Señores, lo que debe llamar nuestra atención al ocuparnos de las provincias de Ultramar , son las mejoras y reformas que deban hacerse en su gobierno y administración y en el adelanto de su producción, de su comercio y de su riqueza. Al ocuparnos de su gobierno no debemos olvidar lo peligroso de inmediatos cambios y repentinas modificaciones,- no debemos olvidar que habiéndose allí creado y desarrollado la sociedad, según el antiguo Orden de cosas, toda reforma anticipada ó* violenta pudiera producir funestísimos resultados. Débese tener en cuenta lo lejano de aquellas provincias , el carácter de sus habitantes, la diferencia de castas y la existencia de una esclavitud necesaria á su prosperidad ; débese tener en cuenta que centralizada en ellas toda la fuerza é importancia en la capital, un momento de desorden triunfante , una rebelión repentina pudiera hacérnoslas perder y perderlas á ellas mismas.
Pero respecto á la administración y á la Hacienda, las reformas pueden y deben ser mas prontas y decididas. Allí debe y puede reformarse el esceso en los gastos, y lo escesivo de algunos impuestos , aliviando asi las cargas que pesan sobre su comercio y agricultura , y aumentando en mucho los sobrantes de aquellas cajas.
Allí deben remediarse los abusos, abusos grandes, abusos tan dañosos á las colonias como á la madre patria.
Señores, yo no puedo menos de llamar la atención del Gobierno
ele S. M. hacia el estado en que se encuentra en la isla de Cuba la administración de justicia , que tal como existe es la ruina y el azote del pais. Y el mal , señores , no está en las personas sino en su organización , que si en las personas estuviera el mal , no existiría, puesto que el Gobierno de S. M. tiene en aquella isla funcionarios probos y honradísmos magistrados. El mal , señores , está en la actuación, está en carecer los jueces de sueldos fijos , está en que las costas son tan excesivas que gravan la isla con mas de 30 millones anuales.
Y este mal puede remediarse , la reforma que se ha hecho por el Ministro de Gracia y Justicia , igual á la que se ha efectuado en Filipinas , producirá resultados ventajosos ; y si no los produce mayores , será porque la reforma no llega á los tribunales de Guerra, Marina y Hacienda , los mas importantes en aquella isla. Yo suplico , pues, al Gobierno de S. M. que cuanto antes pueda, haga extensiva á todos ellos la reforma.
También tengo que llamar la atención del Gobierno de S. M. hacia la existencia del pontón que con mengua de nuestra bandera y graves peligros para la isla de Cuba , subsiste tadavía , puesto que el convenio celebrado el año último no ha producido los convenientes resultados.
Yo no hago reconvenciones, yo no pido esplicaciones , yo no trato de poner estorbos al Gobierno de S. M. ; pero no puedo menos de lamentarme de la existencia de un hecho tan poco favorable á nuestra honra como peligroso á aquella isla ; yo no puedo menos de protestar contra la resistencia de la Inglaterra á nuestras reclamaciones , y mucho mas cuando cumplimos los tratados tan religiosamente , que la trata de negros ha desaparecido del todo.
He dicho, señores, que al tratar de nuestras colonias , debiamos ocuparnos de mejorarlas en su gobierno y administración, y también en su comercio y en su riqueza. Las producciones de aquellas colonias tienen un valor inmenso , y lo tendrán mas grande de dia en dia ; pero el valor de aquellas producciones pende exclusivamante de la exportación y no de la que se pueda hacer para nosotros , sino de la esportacion que pueden verificar aquellas colonias para las naciones estranjeras. La producción del azúcar es la mas importante y la mas grande indudablemente, es la que da la riqueza á todas
nuestras posesiones y tiene que sostenerse necesariamente con la esportacion que se haga para las naciones estranjeras. La isla de Cuba produce un millón de cajas de azúcar, y en España solo podemos consumir cien mil, es decir , la décima parte de la producción de la isla. El Gobierno de S. M. debe, pues, por medio de tratados de comercio fomentar la esportacion para los mercados estranjeros de los azúcares de Cuba y de Puerto-Rico.
Y ahora, señores, creo ser ocasión oportuna de ocuparme de la cuestión promovida con la Gran Bretaña para que se admitiesen en su puerto los azúcares de nuestras provincias de Ultramar. Yo la trataré, á pesar de haber anunciado el Sr. Llórente que iba á ocuparse de ella ; porque creo que siendo los conocimientos del Sr. Llórente muy superiores á los mios, le dejaré la cuestión virgen todavía,, y podrá con mucha utilidad hablar y ocuparse de ella.
Señores , el ministerio inglés en el Parlamento del 45, presentó y obtuvo una ley para admitir con rebaja de derechos los azúcares estranjeros ; pero dejando derechos tan crecidos sobre los que era producto de manos esclavas , que suponian una prohibición.
La Inglaterra estaba en su derecho al llevar á efecto esta ley, siempre que los tratados no estuvieran opuestos al acto del Parlamento. La república de Venezuela reclamó de esta ley , como contraria á un tratado suyo que estipulaba que sus producciones fueran admitidas bajo el mismo pié que las de las naciones mas favorecidas: consultados los abogados de la Corona , el gobierno inglés tuvo que acceder á las pretensiones de la república de Venezuela.
Los Estados-Unidos hicieron una reclamación igual en iguales razones fundada , y también la Inglaterra accedió á esta justa petición.
Entonces el Gobierno español , cumpliendo con sus deberes, y haciendo una petición fundada , justa y de fácil resolución , solicitó que se admitirán sus azúcares bajo el mismo pié , y con los mismos derechos que se admitian los azúcares de la república de Venezuela y la de los Estados-Unidos ; pero con sorpresa , señores , de cuantos conocian la conducta anterior observada por la Inglaterra , el Ministerio inglés se negó á conceder lo que tan justamente se le pedia.
No insistiré en la justicia que nos asistía, y en los derechos que
nos daban los tratados de 1667, 1713, 1789 y 1796 , en todos los cuales claramente se había estipulado ó confirmado, que nuestras producciones debían ser admitidas en el mercado inglés con las mismas ventajas , y bajo el pié mas favorable con que se admitieran las de las naciones mas privilegiadas. No insistiré en esto , y diré tan solo que los tralados estaban vigentes, como hasta cierto punto lo confesó el Ministro de Relaciones esteriores lord Aberdeen. Segnn estos mismos tratados, se habian hecho reclamaciones en 1842 por lord Ashton , pidiendo en favor de los lienzos ingleses lo mismo que se habia acordado respecto de los lienzos belgas por un reciente tratado.
No insistiré en decir que un alto personage , embajador inglés por muchos años en nuestra corte , dijo que como á tratados vigentes habia hecho y obtenido por ellos reclamaciones importantes; no insistiré entre la especie de contradicción que en el modo de juzgar estos tratados apareció en el Parlamento entre M. Gladstone, defensor del miuisterio en aquella cuestión, y entre lord Aberdeen, ministro de relaciones esteriores.
El haber hecho el Gobierno inglés cuestión de estricto derecho lo que debiera haber sido de política , el haber hecho cuestión de abogados lo que debiera haber sido cuestión de cónsules y embajadores^ demuestra la razón que no solo la letra de los tratados, sino la razón y la justicia nos conceden. Pero yo haré observar que nuestro derecho era tan claro , y tan en favor nuestro la letra de los tratados, que partidos respetables y grandes sostuvieron en el Parlamento la justicia que nos asistia.
Yo, señores, no insistiré en la cuestión diplomática , porque aun cuando en ella nos asista razón sobrada, creo que por medio de negociaeiones que se reduzcan á pedir el cumplimiento de los tratados nada podremos adelantar por ahora.
El Gobierno inglés , sosteniendo en sus comunicaciones á nuestro representante en Londres , y sosteniendo en el Parlamento su modo de interpretar los tratados, se ha comprometido con nosotros y se ha comprometido ante su pais á sostener siempre y á toda costa su opinión tan solemnemente manifestada.
No es por medio de las negociaciones diplomáticas dirigidas solo á reclamar el cumplimiento de los tratados, no es por este medio se-
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guido hasta hora por el que conseguiremos la justicia que reclamamos.
El camino que debemos seguir nos lo enseña, la conducta que han observado en el Parlamento inglés nuestros enemigos en esta cuestión, que siempre han evitado sacar esta cuestión del terreno diplomático y llevarla al de la conveniencia y déla justicia, el camino que debemos seguirnos lo marca uno de nuestros mas distinguidos amigos en este debate. Lor Glarendon, preguntando al Parlamentó por qué se habia negado i nosotros lo que se había concedido á los Estados-Unidos , dijo que la Inglaterra observaba en esta cuestión una conducta con el rico y poderoso , y otra con el débil y desvalido.
Es decir , señores , que para obtener resultados, para obtener justicia en esta cuestión debemos presentarnos como fuertes y poderosos.
Presentémonos como tales, señores, y nos veremos atendidos. Y puesto que la Inglaterra que rehusa en sus puertos la introducción de los azúcares de Cuba, importa portan grandes cantidades sus géneros en los mercados de aquella isla hasta el punto de hacer el monopolio de su comercio , establezcamos para sus géneros los derechos diferienciales que exige á nuestros azúcares,.
Señores , los tratados están rotos desde el momento que se les dá una interpretación tan engañosa ; los tratados á nada nos obligan si como pretende el Ministerio inglés se refieren á las personas y no á las cosas y no deben extenderse á las colonias. Yo me he complacido en escuchar al Sr. Ministro de Hacienda decir que el Gobierno se ocupaba de ver qué represalias podrían tomarse á la conducta de la Inglaterra , y qué compensaicon podría encontrarse á los perjuicios que nos causaba.
Dejemos , pues , la letra y esplicacion de tratados que no se nos quieren cumplir ; presentémonos como fuertes en esta cuestión , manifestemos al Gobierno inglés que si no concede lo que reclamamos en favor de los azúcares de Cuba y de Puerto-Rico , no podremos menos de establecer y desde luego , derechos crecidos diferenciales para la admisión de sus productos en aquellas islas , 'como también el pasar á celebrar tratados con otras potencias que nos den el mercado tan necesario á las producciones de nuestras colonias.
Si la Inglaterra niega la entrada con posibles derechos á nuestros azúcares , busquemos á la Bélgica y la Alemania , y hagamos con ellas ventajosos tratados de comercio , y no esperemos mas ; y no perdamos tiempo en emprender este camino , porque en cada mes que pasa nuestras colonias sufren , y porque acaso pudiera anticiparse otra nación , como hubiera podido suceder el año pasado cuando el Brasil trató de hacer un tratado con la unión aduanera de Alemania.
Señores , yo creo que decidiéndose el gobierno de S. M. á tratar por este medio la cuestión ; obtendrá favorables resultados , ó encontrará en otros paises las ventajas que nos niega la Inglaterra , y asi yo reclamo del gobierno de S. M. la adopción de las medidas enunciadas , si no conseguimos pronto , muy pronto , que se nos dé lo que reclamamos con tanta justicia y con razón tan sobrada.
Y yo diré ahora á esos señores , que seducidos por brillantes teorías,, demasiado partidarios de la libertad de comercio, y obrando mas como hombres entendidos y sabios que como hombres de gobierno , yo diré á esos señores que como ejemplo admirable nos presentan siempre la conducta de la Inglaterra , que esa Inglaterra que por todas partes y por todos medios predica y aconseja la igualdad de derechos , está sosteniendo respecto de una producción de general consumo en ella derechos diferenciales tan enormes que equivalen á una prohibición ; que esa Inglaterra , partidaria para las demás naciones de la libertad de comercio, rehusa nuestros azúcares , y obliga á todo su pueblo á consumir azúcares malos y caros en lugar de los buenos y baratos , tan solo por favorecer á la India , y sostener los intereses de algunos monopolistas.
Señores , acaso me habré expresado con calor demasiado en contra de la conducta que observa el gobierno inglés con nosotros en la cuestión de los azúcares. Esto , señores , lo he hecho en pro de nuestros intereses , en pro de la razón y la justicia , pero de ningún modo por odio á la nación inglesa. Yo admirtí su espíritu á la par conservador y reformista , y el respeto á las leyes que en ella reina y la verdad de su gobierno representativo ; yo quisiera que tomásemos todo lo mucho que hay de bueno en sus leyes , usos y costumbres.
Yo he hablado en pro de la nación española ; pero no en contra
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de otra alguna , yo soy imparcial , y cuando llegue la cuestión de los aranceles , haré respecto á la Francia, reclamaciones parecidas á las que acabo de hacer á la Inglaterra.
Ahora voy á hacer una especie , no sé si diga de reconvención, no sé si diga de petición ó como quiera llamarse , al Gobierno de S. M. Se funda solo en un rumor , en dichos de periódicos ; pero rumor y dichos tan fuertes que se han tenido por una certeza, y han producido sensación en todos los españoles que se ocupan de los intereses de su patria. Se ha dicho que la isla de Basilan , una de las mas importantes de las Filipinas , habia sido comprada por la Francia; es decir , que la Francia se introducia en medio de nuestras colonias, y se introducia junto á una colonia de las nuestras , que tal vez y no para tiempos muy lejanos tiene el porvenir mas grande y ventajoso de todas. Estos mismos periódicos que dieron por hecha la venia , y verificado ya el grave perjuicio que con ella se hacia á los intereses de España y al porvenir de las Filipinas , parece que luego han manifestado que el hecho no habia llegado á consumarse y que la Francia habia hecho justicia á nuestras reclamaciones y al indudable derecho que nos asistía. Sin embargo , como la cuestio n es de tanto interés , como es punto tan grave y que nos afecta estraordinaríamente , yo.no puedo menos de rogar al Sr. Ministro de Estado que nos manifieste lo que haya ocurrido en este importante negocio.
Y ahora , no habiendo el Sr. Ministro de Hacienda contestado todavía al digno Diputado, por Falencia, voy á dar algunas respuestas á la defensa que ha hecho del comercio de las harinas. Contestaré al Sr. Collantes , á pesar de que me duele en gran manera decir nada que parezca contrario á los intereses de las provincias de Castilla , cuyo bien deseo y por cuya prosperidad , como por la de todas las otras de la Monarquía, me esforzaré siempre en cuanto posible me sea. Duéleme,, señores , el hablar en esta cuestión, porque á pesar de que nada diré que no sea exacto , templado y conciliador , mis opiniones , vistas al través de la conveniencia provincial y de los intereses personales , podrán acaso parecer injustas y contrarias á las provincias castellanas.
Desde luego, si la buena amistad del Sr. Collantes me lo permite , empezaré dándole un consejo; consejo que lo doy á los demás
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Diputados de las provincias harineras y á cuantas personas se interesen en la cuestión.
Yo les digo, señores, que mientras dure el actual orden de cosas, que mientras el comercio de Santander provea á la isla de Cuba de las cuatro quintas partes ó de las cinco sestas partes de las harinas que consume, no deben promover , ni discutir,, ni traer su cuestión á las Cortes.
Eu el año 1843 se importaron en Cuba 151,225 barriles de harinas de Castilla, y 23,619 de los Estados-Unidos; y si en el año de 1844 fueron los ingresos de los Estados-Unidos 44,017 y los de Castilla 143,934, estose debió á circunstancias del momento; esto se debió al huracán que en aquel año sufrió la isla ; y por ello en este último año de 1845 la introducción de las harinas extranjeras ha bajado , y no pasaron de 14,000 los barriles anglo-americanos. ¿Qué mas pueden desear , qué mas pueden pedir los defensores del comercio de harinas de Santander? ¿Qué mas pueden desear que proveer á la casi totalidad de los consumos de Cuba, á costa de 25 ó mas millones anuales que aquellas cajas dejan de percibir por la diferencia de derechos , á costa de 25 millones de menos en las rentas de la isla, á costa , señores, de 25 millones anuales que á favor de las provincias harineras pagan todas las demás provincias españolas?
Señores , con mas ó menos acierto el Gobierno ha creado la producción de trigo, la fabricación y el comercio délas harinas, y por ello hállase el Gobierno muy obligado á protegerlo.
Pero de esto á pedir la exclusiva en el mercado de la Habana, de esto á pedir mayores rebajas de derechos cuando ya las que en el dia gozan son tan costosas al Estado , hay diferencia suma ; hay , señores , la distancia que separa las pretensiones justas de las injustas y exageradas.
Enhorabuena que el comercio de Santander pida la represión del contrabando en las harinas americanas si tiene lugar tal fraude; enhorabuena que pida la represión del contrabando que con las harinas de los trigos de Odesa se hace de los puertos del Mediterráneo,- estas son, señores, pretensiones justas que yo apoyaré, y que todos los Diputados debemos apoyar. Cese todo el fraude que perjudica á las rentas del Estado y al comercio de buena fé ; cese el
=15= fraude que lleva las producciones de Odesa, con tanto perjuicio para los trigos de Castilla , á los puertos de las Antillas ; pero mientras el comercio español surta como surte al presente á casi todo el consumo de la isla de Cuba , no se pida protección mayor , ni mayor diferencia en los derechos , que harto costosa es y sobremanera grande la ya otorgada. Señores , yo soy defensor de los hechos consumados , de los derechos adquiridos y de los intereses creados por las legítimas leyes , y en este concepto los Diputados de las provincias de Castilla me encontrarán siempre dispuesto en favor de su fabricación y agricultura. Señores, yo creo que el comercio de harinas seguirá siendo protegido de un modo suficiente , justo y conciliador; pero si no fuera así, y el Gobierno, prescindiéndose de los perjuicios que al comercio y porvenir de la isla de Cuba pudiera traer el cerrar sus puertos á las harinas de los Estados-Unidos, y prescindiéndose de la disminución de sus rentas y de los intereses generales de la Nación , llevara su protección mas allá de lo justo» yo no solo condenaré su conducta , sino que vendré aquí ; y si yo no viniera vendrian otros Diputados del reino de Valencia y pedirían en alta voz y con razón sobrada para sus arroces la misma protección, los mismos altos derechos y la misma exclusiva del mercado que á las harinas se les conceda.
Mas de 26 millones de libras de arroz se introducen anualmente de los Estados-Unidos en la isla de Cuba, y á cerca de 12 millones de reales ascienden los derechos que adeuda : si este consumo lo suministrara el reino de Valencia , recibiría 30 ó 40 millones anuales que darían grandísimo impulso á su producción y comercio. Verdad es que estas ventajas costaría 12 millones anuales ; pero si 24 millones cuestan los que se dan á los trigos , y estos no se sostienen solo por ser derechos adquiridos , no sé con qué razón y justicia podrá n egarse al reino de Valencia lo que se 'concede al de Castilla ; no sé , señores, como pudiera negarse nuestra justísima pretensión.
DISCURSO DEL SR. MINISTRO DE ESTADO.
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El señor Polo ha tocado varios puntos importantes en esta discusión , que cabalmente debe escitar mas el interés de los Diputados., porque se trata del bien del pais, de su riqueza y prosperidad, y nos aleja algún tanto de las cuestiones políticas.
Principió S. S. encareciendo debidamente la importancia de nuestras provincias de Ultramar; diciendo , como es verdad, que si tenemos ánimo y deseo vivísimo de que se aumente la prospedad de la Nación, de que salga de su decaimiento la marina mercante y la marina militar , que tan inmediatas relaciones tiene con ella, y debe ser su protectora, debemos cuidar con especial esmero de las provincias de Ultramar. Esta es una verdad que el Gobierno reconoce, y de que está penetrado. Aquellos preciosos restos .de nuestra antigua grandeza tienen un porvenir inmenso ; son posesiones bien situadas, dotadas muy favorablemente por la naturaleza , con producciones muy ricas y variadas , colocadas en distintos mares y en diversas zonas , pudiendo ser escelentes ausiliares de la riqueza de la Península , al mismo tiempo que acrecienten su propio auge y prosperidad.
El Sr. Polo ha hecho justicia al Ministerio actual, diciendo que ha dado algunos pasos para proteger esas provincias, y que las considera con mucho celo, y que algunas de estas providencias, si bien
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no han podido dar fruto por ser todavía muy recientes , prueban que el Gobierno reconoce su importancia , y se ocupa de ellas con solícito anhelo. S. S. añadió que se debia ir con mucho pulso y detenimiento respecto del régimen de dichas provincias. Asi es también verdad , y asi lo reconoce el Gobierno. Aquellas provincias están sujetas á leyes especiales , y deben ser objeto muy privilegiado del Gobierno para asegurar su administración del modo mas útil y ventajoso, procediendo con el deseo de mejorar su suerte sin riesgo de dichas provincias ni de España , y sin que pueda traer ninguna perturbación en tan apartadas regiones.
El Gobierno puede decir (y aprovecho esta ocasión para pagar el justo tributo á tres dignísimas autoridades) que es imposible encontrar gefes mas celosos que los dignísimos capitanes generales'que mandan en Cuba, en Puerto-Paco y en Filipinas. Todo elogio es corto para lo que merecen.
Si el Gobierno de S. M. cuida con el celo que debe de la conservación de aquellas provincias ; si ?leja todos los motivos que puedan perturbar su sosiego y bienestar ; si acaba de adoptar algunas medidas para entablar mas íntimas relaciones, para facilitar las comunicaciones cada dia mas necesarias; si respecto de las mismas islas Filipinas se están construyendo tres barcos de vapor para la mas rápida comunicación entre ellas , y para barrer aquellos mares de los piratas que los infestan : si ha adoptado estas medidas, sin haber olvidado las islas de Fernando Póo y Annohon, y sin descuidar el mandar al punto, desatendido hasta ahora, de Sierra Leona un juez para la comisión mixta y un cónsul y un vice-cónsul ; si todo esto prueba que el gobierno no desatiende aquellas provincias, mal pudiera haber descuidado un punto acerca del cual ha llamado la atención el Sr. Diputado que acaba de hablar.
S. S. ha recordado el asunto del pontón inglés. Yo celebro que llegue esta ocasión de dar cuenta á las Cortes de este asunto, sobre el cual se han esparcido tan falsos y abultados rumores, y se ha acusado al Gobierno con sobrada injusticia. Es de adverti- (y creo que lo dije en la legislatura pasada) que desde que fué á Londres el celoso ministro de S. M., se le mandó que pidiera la eemocion del pontón, asi por el desdoro de tener allí un buque es-
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tranjero , como por los perjuicios que causaba,, y por los temores mas ó menos infundados que algunos pudieran concebir. Cuando después se aprobó la ley penal para abolir el tráfico de negros, cumpliendo lo estipulado en el tratado de 1835, se hizo esa gestión y se repitió la demanda formal al Gabinete británico, con tanto mas motivo , cuanto que la represión del tráfico de negros que iba á abolirse completamente á consecuencia de aquella ley penal, daba un derecho muy grande á España para que se tuvieran con ella las consideraciones que bajo todos conceptos se la debian. Hízose la reclamación. El Gobierno británico reconoció que el Gobierno español tenia derecho en pedirlo ; y como la estancia de ese buque no se derivaba de ningún tratado , sino de una concesión gratuita por parte de España á la Inglaterra , el Gobierno británico no tuvo inconveniente en reconocerlo así.
Uno y otro Gobierno trataron después de suplir la falta de dicho buque , que estaba destinado (como el Congreso sabe) á custodiar los negros apresados mientras se decidia de su suerte por la comisión mixta, y á mantenerlos en aquel buque hasta que hubiera algún otro que los trasladara á otro punto ,• según lo estipulado. Estos dos eran los objetos del pontón; y con este fin se habia permitido por el Gobierno español establecerle allí. Tratóse, pues, de buscar un medio que supliera al pontón ,• es decir , donde se habían de custodiar los negros ; ya durante el juicio , ya hasta sutraslacion á otro punto. La negociación versó sobre este punto, y no se encontró inconveniente por las mismas autoridades y personas entendidas de la isla en que se fijará un local en la costa , un sitio elegido á propósito, aislado y con las precauciones necesarias para que allí se custodiaran los negros. ¿Pero de qué manera habia de establecerse? ¿Sería un punto entregado á la Inglaterra, y que amenazara la seguridad de aquellas colonias ? ¿ Un punto que le concediera el Gobierno español , absolutamente olvidado de sus deberes ? Ni el Gobierno británico ha hecho tan absurda proposición , ni el Gobierno español hubiera cometido la infamia de admitirla.
Después de haberse puesto de acuerdo, superando las dificultades que comunmente se presentan en todas las negociaciones , se convino en que dicho edificio esté á disposición de la comisión mixta; es decir , de una comisión en que haya la mitad de españoles , y la
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otra mitad de ingleses; que tenga el pabellón español, que la guardia sea española , y que hasta los criados sean españoles ; y como cada dia será menor el número de negros , y llegará á no ser necesario este edificio, se ha dispuesto que , cuando no haya negros, quedarán las llaves en manos del capitán general de la isla. No cabe una custodia mas segura. Yo ruego á los Sres. Diputados que comparen esto con lo que se ha dicho , y se verá con euánta injusticia se nos acusa.
Debo decir mas, y es que el Gobierno de S. M. B. , después de manifestar la satisfacción mas grande por la suma fidelidad con que se cumple el tratado , ha hecho al Gobierno español la propuesta de si quiere comprar el pontón. El Gobierno inglés ha pasado una nota proponiendo esta adquisición al Gobierno español , el cual ha contestado lo que ha creido conveniente ; y tal vez se lleve á cabo esta negociación , en cuyo caso el crimen que habrá cometido el Gobierno será haber hecho que un navio inglés se convierta de repente en un navio español.
También puedo dar una respuesta igualmente satisfactoria respecto de otro punto que ha tocado el Sr. Polo ; á saber , el de la isla de Basilan. Es cierto que la prensa, tanto nacional comoestranjera, se ocupó de este negocio. De resultas, señores., de haber llegado á aquella isla un buque francés, y de haber sido asesinados por los naturales un oficial y varios marineros , el comandante francés bajó á tierra y vengó el ultraje ; tenia derecho para ello. Después de esto se suscitó el pensamiento de quedarse con la isla para la Francia, deseosa de ocupar una posesión allí.
En cuanto se manifestó este deseo , asi los comandantes de las fuerzas navales españolas como el digno capitán general de Filipinas, hicieron las protestas mas enérgicas , y el último tomó las disposiciones mas acertadas. Mediaron contestaciones éntrelos empleados franceses y los empleados españoles. Se sostuvo por nuestras autoridades que aquella isla estaba bajo la dependencia de España, bajo su protectorado , y que había hasta un convenio celebrado hacía pocos años , por el que sus mismos naturales se habían puesto bajo la sombra protectora del pabellón español ; y que sin faltar á este convenio , igualmente que á títulos mas antiguos , no podia pasar la islaáageno dominio. Medió también una especie de compra
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hecha á uno de los gefes de aquella comarca ; pero el hecho es que, habiéndose encrespado esta cuestión, se encomendó la decisión á ambos gobiernos , y no podía ser de otro modo ; porque la cuestión era grave , y solo ellos podian resolverla.
¿Qué hizo el Ministro español en cuanto llegó á su noticia este acontecimiento? Por una parte aprobó la conducta firme, enérgica , decorosa que habian observado las autoridades defendiendo los derechos é intereses de la nación; por otra, como cumplía alas relaciones de buena amistad que median con la Francia , se dirigió al Gobierno de esta nación preguntando lo que había sobre el particular, y cuál era su propósito. Debo decir, en honor del digno Ministro de la nación vecina , cuál fué su respuesta: «es ocioso hacer la reclamación , me ha bastado saber que es una isla sobre la cual pretende España tener derechos , para haber ordenado renunciar á semejante idea , y mandar deshacer lo que se habia hecho.»
No entro en mas pormenores ni esplicaciones que considero escusadas, pues que todos han cumplido con sus deberes. Las autoridades protestando y manteniendo los derechos de España ; el Go~ bienio francés diciendo que en cuanto vio que España podia alegar derechos sobre aquella isla, habia mandado deshacer todo lo hecho; y el Gobierno español defendiendo los intereses nacionales, en lo que no reclama mérito alguno, porque esta es su obligación.
Otra cuestión ha tratado el Sr. Polo , la cual tocaré muy someramente, porque, según parece, va á escitar una discusión muy profunda ; y lejos de rehuirla el Gobierno español, tiene una satisfacción en que se entre en ella , porque cree haber cumplido con su deber.
El Gobierno británico , como ha dicho el Sr.' Polo , de acuerdo con el Parlamento , redujo los derechos de importación de los azúcares, pero al tiempo de hacer esta ley, bien porque lo creyese conveniente , bien por la fuerte prevención que existe en aquel pais contra la esclavitud , el hecho es que se hizo una diferencia entre el azúcar elaborado por manos libres y el azúcar trabajado por manos esclavas , rebajando mucho los derechos de importación de los azúcares producto de manos libres , y recargando con exceso los que son producto de manos esclavas : de manera que casi equivale á una prohibición respecto de estos últimos. El Gobierno español , en cuanto tuvo noticia de esta acta del Parlamento , inmediatamente re-
clamó eti una nota enérgica , que se presentó al Parlamento , y que los periódicos han publicado.
El Gobierno español reclamó , bajo diversos conceptos: primero porque no admitía el principio de que una nación se pudiera desentender del cumplimiento de los tratados , alegando la manera con que se elaboran los productos. Segundo , por la manera como se introducía esta innovación lastimando los derechos de España, que era acreedora á ser tratada como las naciones mas favorecidas. Tercero, que España hahia cumplido en i 82 i la promesa que hizo 10 años antes de abrir los puertos de sus colonias al comercio extranjero , y que precisamente la Inglaterra era una de las que mas se aprovechaban del comercio con las colonias de España. Y últimamente dijo que no habia razón alguna para admitir el azúcar de la República de Venezuela , en la cual subsisle la esclavitud , si bien mandada abolir, y el azúcar de los Estados-Unidos , en que hay numerosos esclavos; y por consiguiente la misma escepcion que se habia hecho en favor de Venezuela y de los Estados-Unidos , en virtud de su s reclamaciones , debia hacerse respecto de España.
Pasóse esta nota ; el Gobierno inglés la tomó en consideración; y al cabo de dos meses contestó negándose á nuestras reclama* iones, alegando dos razones masó menos plausibles. La primera , que los tratados no podrían aplicarse á las colonias españolas , pues que cuando se hicieron los tratados no estaba permitido el comercio con ellas , y por consiguiente no podría comprenderlas; y en segundo lugar, dando cierta interpretación á los tratados, de la cual resultaba que (al mismo tiempo que se decia que las colonias estaban fuera de los tratados) si bien estos decían que fuéramos considerados como la nación mas favorecida , esto se entendía respecto do los subditos, pero no de los frutos ó mercaderías . Estas fueron las dos razones capitales que dio el Gobierno británico en contestación á la nota pasada por nuestro Ministro.
En seguida hubo de tratarse en el Parlamento inglés de esta materia , en la que se presentaron diferentes razones de una y otra parte ; y por último la mayoría se decidió en favor de la conducta del Ministerio británico , el cual parece que subsiste en el mismo dictamen. El Gobierno de S. M. , llegadas las cosas á este punto , hizo nuevas reclamaciones ; pasó otra nota fundada en la inteligencia de
los tratados y en las mismas reclamaciones que durante mucho tiempo habia hecho el Gobierno británico ; en una palabra , sustentando nuestros derechos , abogando por los derechos que creemos asisten en este punto ala nación española. A esta nota ha contestado el Gobierno británico el dia 5 de Diciembre último, y en este estado se encuéntrala negociación.
El Gobierno, como ha dicho mi digno amigo y compañero el señor Ministro de Hacienda , tiene varios caminos que seguir. Habló de represalias como uno de los medios que tienen las naciones, pero no como que fuera el que se hubiese de adoptar. ¿Qué debe hacer el Gobierno? Esta es nuestra obligación ; esta es la cuestión que nos ocupa, y puede creer el Congreso que el Gobierno de S. M. procurará sostener los derechos de la Nación. IVada hay todavía resuelto : si se nos hace justicia, tanto mejor; si no, tendremos la libertad de obrar según corresponda á los intereses de España , igualmente que á su decoro.
No hablaré de la gravísima cuestión de las harinas, porque lo hará mi compañero el Sr. Ministro de Hacienda; pero sí diré que no se presenta tan fácil como el Sr. Collantes ha creído. Hay que conciliar los intereses de nuestra agricultura, intereses muy preciosos; hay que conciliar los intereses de la isla de Cuba, y hay que tener en consideración los intereses de los Estados-Unidos. {El Sr. Moyano pidió la palabra en contra.) Todos estos intereses hay que conciliarios. Digo de los Estados-Unidos, porque sabido es que ciando á una nación se la grava aumentando los derechos, tiene en su mano hacer otro tanto.
No debamos olvidar que en el mensaje del Presidente de los Estados-Unidos, que tengo en la mano, se anuncia una rebaja en ciertos frutos, entre los que se comprende el azúcar; porque se dice «aquellos frutos que son del consumo de pobres y ricos» ; y uno de ellos es el azúcar. Ademas, el Gabinete de Washington se muestra dispuasto á hacer un acto de justicia respecto de los buques españoles, que hasta ahora han pagado en ciertos casos derechos indebidos.
Esto 2o digo para probar que la materia es muy grave; que conviene conciliar opuestos intereses; y que debe adoptarse una medida que sea la mas beneficiosa al país, y la menos espuesta á obstáculos é inconvenientes.
DISCURSO DEL SR. MINISTRO DE HACIENDA.
El Sr. Hernández de Castro ha padecido una equivocación cuando ha dicho, si no he entendido mal, que esta cuestión no era importante; pocas cuestiones pueden presentarse al examen y resolución de un Parlamento tan importantes como la actual; pocas cuestiones hay á las cuales el Ministerio actual haya dado una preferencia tan exclusiva como la cuestión de harinas. Y contra esto nada prueba el que los bancos del Congreso no estén tan poblados en este momento como lo están cuando se trata de cuestiones políticas, porque las cuestiones políticas son la enfermedad de la época: pero asi como las cuestiones polititicas desaparecen sin dejar huella alguna , las cuestiones materiales, como la presente, están llamando á todas horas á las puertas del Gobierno , se sientan á todas horas en los intereses particulares, claman á todas horas á las puertas de los individuos, asi de la metrópoli como de las provincias de Ultramar, que no porque no tengan aqui representantes , como dijo el Sr. Esteban Collantes , dejan de estar representadas; no deben tener representantes , pero el gobierno mira por sus intereses con tanta protección como los de Europa y precisamente la mejor prueba de eso es la cuestión de que hablamos en este momento.
No entraré yo, señores, ahora en el examen económico de esta cuestión, pero sí diré al Parlamento que el Ministerio no sehaolvi-
dado de ella un solo momento, y que fallan muy pocos dias (yo diré por qué) para tomar una verdadera resolución. Apeaas llegaron á Madrid los Sres. Diputados que componen eslas Cortes en la anterior legislatura , no habían pasado creo ocho dias , no conocia yo aun la cuestión de harinas ni sabia que estaba en mi Ministerio desde antes, cuando todos los representantes de las provincias de Castilla acudieron al Ministerio solicitando la protección que creian justa para sus harinas; representaron los ayuntamientos de Santander, los de Valladolid , los de Castilla toda , y manifestaron los grandes intereses que tenían comprometidos en la isla de Cuba por este comercio. Al momento conoció el Ministerio la importancia de esta cuestión, y destinó para seguirla exclusivamente á un oficial de la secretaría , persona distinguidísima por sus conocimientos económicos.
Asistieron á los trabajos y conferencias los Sres. Diputados por diferentes provincias, y el resultado de todo ha sido que el Gobierno seha visto hasta ahora en la imposibilidad de resolverla cuestión porque faltaba la base principal del acierto, faltaba la conformidad entre los datos del Ministerio y los que presentaban los Sres. Diputados con una porción de datos, de números, de noticias estadísticas , relativas á la isla de Cuba sin las cuales era imposible dar una solución justa y acertada á esta cuestión. Hubo , pues, que hacer lo que se hace en todos los países civilizados en estos casos, un interrogatorio , una especie de indagación á todas las autoridades, corporaciones é interesados de aquellas provincias , que se remitió por el correo en 7 de Marzo del ano pasado de 1845 ; se han recibido ya varias contestaciones , pero faltan aun las del intendente de la Habana , junta de fomento y algunas otras ; se han reiterado las órdenes para que las remitan , y el Gobierno espera que en el correó que debe venir del 15 al 20 del corriente lleguen estas contestaciones ; en cuyo caso será cuando con presencia de todos los datos por una y otra parte podrá darse á la cuestión una resolución favorable.
Los Sres. Diputados verán por esto que el Gobierno no ha olvidado ni desconocido la cuestión; pero tengan en cuenta SS. SS. que esta cuestión grave lleva en sí la resolución de cuatro ó cinco cuestiones muy graves , como se conocerá con solo enunciarlas. Principio por una que no es la mas grande de todas ; sin embargo de que
es importante : producían sobre siete millones de rs. para el Tesoro de la Habana los derechos de las harinas de Castilla , y sobre cinco millones los délas harinas de los Estados-Unidos , es decir, 12 millones entre una y otra; para rebajar el Gobierno estos derechos ¡lene que pensar con que lo reemplaza ; pero esto no es lo mas grave, lo mas importante es si debe ó no gravar las harinas con un derecho especial diferente del de las demás producciones españolas , porque unos piensan que el 6 por 100 debe rebajarse al 3. Otra dificultad; ¿debe rebajarse en igual proporción las harinas de los Estados-Unidos de manera que la diferencia sea la misma que es en el día, sí ó no?
Los Sres. Diputados de Castilla dicen que no es bastante esta diferencia , y habiamos llegado á una especie de acuerdo cuya diferencia era de diez rs. , pero ni los señores ni yo nos hemos atrevido á resolver , porque todos se han convencido de la posición difícil en que estaba el Ministerio , y llevada la cuestión al Consejo de Ministros, visto todo el espediente que ya sehabia formado, el Consejo se convenció á sí mismo de la gravedad de la cuestión y de que eran precisos los datos que se aguardan para resolverla acertadamente.
La cuestión tercera que el Sr. Ministro de Estado tocó* dias pasados con la elocuencia que le distingue, y que el Sr. Moyano no entendió , era la de los intereses de los Estados-Unidos ; y la tocó , no para defenderlos , pues no le cabe esta misión á S. S. , sino para que se tuviesen en cuenta. En efecto, señores, los Estados-Unidos esportan de la Habana por valor de seis millones de duros , y es'a esportacion se ha tenido en cuenta , y sin embargo se ha hecho lo posible para proteger nuestra industria harinera. En este concepto fué en el que dijo el señor Ministro de Estado que era menester atender á los Estados-Unidos. Según la balanza de aquella isla, que tengo á la mano, nosotros no esportamos mas que tres millones de pesos, y es dato oficial, sacadocon respecto á las importaciones y esportaciones con relaciona su procedencia: de ella resulta que para los EstadosUnidos se esportan 6. 503,000 pesos, y para la Península 3.5i0,000. Yo no cito esto ahora para dar razón ninguna , ni para fundar opinión sobre este punto , pues confieso que en este momento no la tengo : lo único que quiero decir es, que la gravedad de la
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cuestión es tal que las revoluciones deben tomarse con mucho pulso; que la importancia de aquellos paises y la riqueza que en ellos se ha acumulado por el sistema seguido desde 1824 acá y asimismo la reclamaciones justas de las provincias de Castilla, constituyen la cuestión de una complicación tal , que no se sabe donde ir á parar,, y exijen que no se resuelva sin copia de datos. El gobierno los ha pedido y los espera en este mes.
Ya que estoy levantado y hablando al mismo hombre del Gobierno para evitar que tenga que tomar la palabra del Sr. Ministro de Estado, diré que el Gobierno ha tomado en consideración, y no olvida por un solo instante los derechos que tenemos sobre la parte española de la isla de Santo Domingo. La importancia de esta isla las relaciones inmensas que puede tener en adelante con las demas Antillas , hacen que no sea fácil olvidarse de ella. Pero es cuestión sumamente grave y no debe decir por ahora mas el Gobierno sino que no la olvida.
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