Dos partidos en lucha · Capítulo real 8 de 15

Capítulo VII

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

Capítulo VII.

El sentimiento Científico en Buenos Aires:—Un caso curioso de error tipográfico.—Un diario neutral.

Es indudable que en Buenos Aires se vá despertando el sentimiento cientifico con una rapidez extraordinaria.

Cuando á principios de 1872 visitamos al Señor Don Pascasio Grifritz, solo se hacía una publicacion de caracter eminentemente científico, es decir, en cuanto este se relaciona con la Historia Natural: era «Los Anales del Museo Público de Buenos Aires.»

No hablamos de publicaciones como la Revista Farmacéutica,» «La Revista Medico-Quirúrgica,» su objeto está claramente indicado; ni de otras que, como la del Rio de la Plata, la Argentina y la de Buenos Aires, publicaban accidentalmente algun artículo de aquel género.

La esperanza del Señor Grifritz se vá realizando de tal modo, que podemos decir, sin temor de ser exajerados, que el gusto científico se desarrolla aqui inmoderadamente.

¿A qué librería podremos ir hoy sin que hallemos que la mitad de las obras se relacionan mas ó menos directamente con las ciencias en cuestion?

Muchas causas han influido para ello, entre las cuales solo citaremos la lectura de las obras de Flammarion, las de Figuier y de algunos otros que poniendo la ciencia al alcance de todas las inteligencias, despiertan paulatinamente el gusto por ellas.

Es incuestionable que las obras maestras no escasean en las bibliotecas de los Argentinos, pero, unas por su precio elevado, otras por su volúmen, otras por su carácter eminentemente cientifico (sinónimo á veces de intrincado y oscuro) no pueden tener la circulacion que debieran.

No debemos olvidar tampoco dos nombres que todos conocen entre nosotros, y que quizá son los que mas han favorecido el gusto por la lectura de obras de ciencia: Julio Verne y el Capitan Mayne Reyd.

El primero con una imajinacion poderosa ha revestido los arcanos de la ciencia con un manto vaporoso y lleno de atractivos, llevándonos unas veces al centro de nuestro planeta, y otra, despues de hacernos estremecer con un estallido tremendo, lanzarnos á los espacios planetarios é iniciarnos á su manera en los misterios de la faz invisible de nuestro satélite.

Verdad es que para leer las obras de Verne se requiere cierto caudal de conocimientos, y cuanto mayor sea este, tanto mas admiraremos el vuelo de su fantasia prodigiosa.

Pero este último requisito no es indispensable en la lectura de las obras del Capitan Mayne Reyd.

Todos pueden leerlas, y todos las pueden comprender, por que él nos explica hasta los mínimos detalles de cualquier nimiedad, en tanto que aquel solo detalla en ciertos y determinados casos. El primero supone que su lector es instruido, el otro que no sabe una palabra.

Empero, Verne y Mayne Reyd, cada cual en su género, son para nosotros los Argentinos dos hombres notables, y á quienes apreciamos sobre manera.

Debido á esto,en gran parte, las cosas han cambiado, y varios periódicos cientificos ven la luz pública entre nosotros.

Los Anales del Museo Público, el Boletin de la Academia de Ciencias exactas de Cordoba, los Anales Científicos Argentinos, los Anales de Agricultura de la R. A. y los Anales Entomológicos.

La prensa diaria por otra parte suele dedicar un lugar preferente en sus columnas á todo articulo de aquel género, y tiene razon, porque el conocimiento de la Naturaleza fisica debe preceder al de cualquier otro género.

Y es tal el convencimiento que nos domina a este respecto que no podemos menos de recordar un hecho.

Un diario de Buenos Aires, publicó hace algun tiempo que en Lujan se habia hallado un Gliptodonte cuya cáscara media cuatro y media varas de circunferencia.

Los otros diarios reprodujeron el anuncio; y pasando al estrangero la reproduccion de la noticia progresó en la razon de 1,2,4,8,16,32....

Es fama de que en el término 16, el Gliptodonte tenía 162 varas, y que un sabio, algo chistoso, (lo que es muy comun) se permitió recordar, en el término 32, que habia visto un carro tirado por 600 caballos, y como alguien pusiera en duda semejante observacion, contestó que aquel carro tenia por objeto arrastrar la cáscara del Gliptodonte hallado en Lujan.

En Buenos Aires la cosa se tomó á lo sério: hubo pesquizas, averiguaciones, notas, trámites, se consultó el asunto con personas competentes, y despues de tanto trabajo resultó que todo consistia en un error tipográfico, y que las 162 varas debían quedar reducidas á 162 pulgadas .

Bien pues: habiendo comunicado al lector estos antecedentes, no extrañará que al próximo dia de celebrada la primera sesion del Congreso Científico, la prensa de Buenos Aires se dedicara tanto á los puntos debatidos, que muchos diarios no dieran folletin, (recurso eficaz para llenar papel,) y algunos remplazaran las columnas de avisos de venta de tierras, caballos perdidos, o relojes con igual adjetivo que los caballos, por otros en que se anunciaba la exhibicion de tal ó cual Darwinista, de tal o cual Rabianista, real ó fotográficamente.

Los libreros, por otra parte, aprovecharon esta oportunidad para anunciar que había en sus establecimientos alguna que otra obra sobre ambas teorias.

Los periódicos de publicacion regular ó irregular, esperaron el momento de manifestar sus opiniones.

Griffritz sacudió el polvo de sus manuscristos y empezó á revisar sus trabajos para darlos á luz.

Por nuestra parte, creemos que el mejor medio de juzgar sin pasion las discusiones del primer Congreso Cientifico, es hacer como otras veces: tomar un diario neutral, porque de ese modo el lector puede interpretar la cuestion à su sabor, despues de habérsele indicado las bases razonables à que debe responder esta interpretacion.

Otro móvil nos determina á no aventurar nuestro juicio: somos Darwinistas, y es mas que posible que los Rabianistas nos creyeran parciales, considerándonos cegados por la pasion, inherente á todo corazon humano.

Como hemos dicho, el lector no extrañará que nos escudemos con una opinion que tiene que ser simpática para todos, precisamente porque el que la abriga está fuera del centro de la lucha, y haciendo abstraccion de los intereses de cada uno de los partidos, solo vé lo esencial del movimiento, y se concreta á hacer resaltar lo que en uno ó en otro es bueno ó es malo.

Para todo se necesita ir por la vía media, y la neutralidad, en estos casos, es el luminar de los que saben dejar que la razon domine á la pasion, ó á lo menos adormecer á esta mientras ilumina aquella.

Dice asi:

" La primera sesion pública del Congreso Científico Argentino

«Tres fuerzas opuestas arrastran la humanidad en su peregrinacion de la vida

«La razon, la pasion y el interés.

«Descartemos el tercero, hada tiene que ver cuando se trata de una lucha cientifica.

«Las dos primeras, por el contrario, merecen una atencion preferente de parte nuestra:

«La una radica en la esencia íntima del hombre;-la otra en su condicion de elemento positivo de la sociedad humana.

«La una es un atributo supremo, absoluto.

«La otra una manifestacion relativa.

«Bases de dos sistemas filosóficos, ellas se disputan el dominio del mundo intelectual.

«Bases de una ley eminentemente moral, ellas se complementan la una á la otra, sin que pueda decirse que aquella ley moral es perfecta, en tanto no se haya amalgamado ambas en una sola forma de aplicacion posible.

..................................

«Si estas ideas pueden aplicarse á los órganos definidos de los partidos que luchan actualmente, hemos de experimentar un triste desengaño.

«La razon está á cien mil leguas de ellos.

«La pasion domina todos los corazones.

«¿Porqué, preguntamos, no les domina la pasion de la razon?

«¿Pretenden acaso hallar la razon de la pasion?

«Muy dificil sera, pero creemos que mientras el sentimiento moral no contellée en esas inteligencias espléndidas, aletargadas en estos momentos por el estrépito de la lucha, no sera posible tener al pueblo al corriente de la verdad de las discusiones que se orijinen en el seno del Congreso

«¿Qué se dirá en la Europa civilizada, cuando se lea la siguiente

VERSION RABIANISTA

'......Lo esperábamos. El triunfo en la sesion de anoche ha sido espléndido. Mas de 50,000 personas (sic) llenaban el Teatro de Colon. Nuestros oradores se han portardo á la altura de sus antecedentes. Los Darwinistas han probado una vez mas la ignorancia en que están, no solo de la doctrina que defienden, sino tambien de los principios fundamentales de la nuestra. Su impertinencia ha sido extrema, llegando uno de ellos hasta el punto de decir que iba a hacer un chichon a uno de nuestros oradores, y a envolverlo luego en flanela . Al terminar la sesion ha habido un incidente hasta cierto punto desagradable, por el cual, como es natural, responsabilizamos a nuestros contrarios.'

«¿Qué se dirá en cualquier parte del mundo en que se lea esta

VERSION DARWINISTA

'......¿Qué tal, señores Rabianistas? ¿No os lo habiamos predicho? El triunfo de nuestras ideas sobre vuestra insignificante pretension, á la cual teneis la poca delicadeza de llamar teoria , viene á confirmaros, a la faz de lo mas selecto de la República Argentina, que sois incapaces de sostener el combate que ha comenzado entre nosotros, y cuyo resultado, uniéndose al de los de los otros paises, decidirá en una urna internacional si descendemos ó no de monos.

¿Qué objeto os proponeis en esta lucha? ¿dar signos de vida? -Tambien los dan los hongos y las algas, mas susceptibles quizá de una elaboracion intelectual que vuestro sapientísimo Estaca.

Nada nos intimida: ni aún la presencia de aquel proselito vuestro que salió pidiendo grano , cono le era muy natural.

Anoche hemos vencido, como venceremos en todas las sesiones subsiguientes, aunque produzcais escándalos como el que suscitasteis al terminar la sesion.'

«Aqui terminamos, empero no lo haremos sin preguntar al lector imparcial:-¿quien ha triunfado segun estas versiones, tomadas de los boletines de ambos beligerantes? Al través de los insultos se divisa los autores y esta es la causa para que nuestra confusion sea mayor. «Felizmente, hemos conseguido de los taquigrafos los detalles integros de la sesion.

«Van en otro lugar.»

Esta sesion, que el lector ya conoce, si ha leido el capítulo anterior, es la misma de que hace mencion el diario razonable, el único que manteniéndose en una esfera elevada, haya podido tocar el punto vulnerable de là lucha.