Dramas del terror: historia de don Juan Manuel de Rosas · Unidad 58 de 233

Unidad 58 · DRAMAS DEJ. TERROR

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DRAMAS DEJ. TERROR

rán rostablecidaH desde la ieclia de la conveucioii todas las relaciones entre la ciudad j la campaña.

2. ” Se procederá á la mayor brevedad posible á la elección de representantes de la provincia con arreglo á las leyes

3. ° Ouedando como queda, el comandante general D. .luán Manuel Rosas especialmente encargado de mantener y nonservar la tranquilidad y seguridad de la campaña, tomará todas las medidas que juzgue convenientes y proveerá con noticia del gobierno, los empleos establecidos por las leyes y formas, que atendidas las circunstancias estraordinarias. creyese necesario para el régimen y policía de ella basta la instalación del gobierno permanente; debiendo ser auxiliado por el gobierno provisorio con los recursos de todo género necesarios para este servicio.

4. ® Verificada (jue sea la elección del gobierno permanente, el gobernador pro- \nsorio D. Juan Lavalle, y comandante general D. Juan Manuel Rosas, les someterán las fuerzas de su mando.

5. ° El Gobierno de la provincia reconocerá y pagará las obligaciones otorgadas por el comandante general Rosas para el sostén de las fuerzas de su mando.

C.° Los gefes y oficiales de línea y de milicias que liau estado á las órdenes del comandante general 1). .Juan Manuel Rosas, tienen opcion á los goces (|ue les correspondan en sus respectivas clase.*?.

7.” Ningún individuo de cualquier clase y condición ([ue sea, será molestado ni perseguido por su conducta ú opiniones políticas anteriores á e.sta convención; las autoridades serán inexorables (mn el que de ]¡a labra ó por escrito contravenga á lo estipulado en este artículo.

1mi fé de lo cual y ]>ara hacer constar nue.stro acuerdo, firmamos y ratificamos la presente convención (jue consta de siete artículos, en dos ejemplares de un tenor, en las Cañuelas, e.stancia de Mi- 11er, á veinte y cuatro del mes de Junio

del año de nuestro .Señor, de mil ochocientos veinte y nueve.

Lacalle,

■¡vaii Mmiv.el R(),sns.y>

El solo artículo que encerraba (d convenio pri^’ado, venia á tener mayor alcance y más funesto para los unitarios.

Por esto convenio particular, Lavalle se comprometía á hacer triunfar en la ciudad los mismos representantes (gic tenia Buenos Aires antes del movimiento del 1.'* de Diciembre.

El general Rosas se comprometia por su parte, á hacer elejir para la campaña, los mismos representantes.

De modo que lo que allí se coiivenia no era otra cosa que la reposición de la Legislatura que disolvió Lavalle el 1." de Diciembre.

Siendo aquella Legislatura dorreguista, y siendo Rosas el que se habla puesto á la cabeza de aquel partido, era en resumidas cuentas una Legislatura resista la que Lavalle tan ciegamente trataba de reponer.

Aquellos legisladores eran los que habian de elejir gobernador, y si no lo elcjian era solo por que ninguno de los firmantes del convenio podía aceptar su proi)ia candidatura.

Firmados los dos ejemplares, Lavalle regresó á su cam])0 para de allí dirijirsc á la ciudad y el general Rosas levantó el suyo para dirijirse en dirección al Sur.

Llevaba consigo más de veinte mil soldados llenos de entusiasmo por su causa, y más todavia ])or su general en gefe.

1 N sricnno civii.

TT'^ N cuanto Lavalle llegó á la ciudad.

acuai-teló sus tropas y dió á la ])uJ blicidad el tratado (pie conocen ya nuestros lectores.

Aípiel documento cayó como una dcscai-ga eléctrica cutre los unitarios.