El amigo del niño: libro de lectura · Unidad 40 de 52
Unidad 40 · . HARTZENBUSCH.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
. HARTZENBUSCH.
LAS ABEJAS
apicultura enjambre hipopótamo rinoceronte
pantera Alcarria Himeto hiblea
No debo hablarte por menudo de los cuadrúpedos salvajes, feroces, como el león, el tigre y la pantera, que viven de carne; ni de otros inofensivos, que comen yerbas y hojas, como la jirafa, el rinoceronte y el hipopótamo. En las obras de historia natural puedes leer muchas cosas sobre ellos. Ahora boy á darte á conocer el mundo de los insectos.
Después de los cuadrúpedos capaces de domesticarse, los insectos son los animales que más contacto han tenido con el hombre. Díganlo las abejas, dígalo el gu sano de seda.
Hace muchos siglos que la abeja fabrica miel y cera y lacre para nosotros. En los comienzos de la vida civilizada, andaban los enjambres sueltos por el monte.
uEti las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles fabricaban su república las solícitas y discretas abejas."
Pero, andando el tiempo, cayeron, como todo animal útil, bajo el dominio de los hombres, que estudiaron sus costumbres, y las cuidaron en lugares inmediatos á sus viviendas, y las hicieron producir más, y las explotaron ventajosamente.
El cultivo de las abejas está hoy muy adelantado: mucha gente se enriquece en el campo con esta industria.
En lo antiguo fué la miel de abejas el primer dulce que usó el hombre. Cuando
tú leas obras de corte literario fino, oirás hablar de la miel hiblea, de las abejas del monte Himeto y de las abejas de la Alcarria. En Cuba se da una miel exquisita, y es lástima que no explotemos más en grande la apicultura. Pero no daré por terminada esta noticia sobre las abejas, sin llamarte la atención so-
bre una cosa: viven en sociedad, jan siempre, y distribuyen entre sí tienen que hacer. Unas hacen cera hacen miel; otras traen el agua; otras están encargadas de cuidar á las abejitas recién nacidas, que son como unos gusanos; otras limpian la colmena. Conocen la gran ley social de la división del trabajo, y por algo les llamó el divino Cervantes una república. Y vaya, para terminar, una noticia curiosa: la abeja no duerme. La abeja es, que yo sepa, el único animal cuya vida no corta en dos partes el sueño. Y por su vida moral, estos diminutos insectos, tan distantes del hombre, están más cerca de él que los monos.
La mayoría de los hombres emplea años enteros de la vida en hacer desgraciado todo el resto de ella.