El amigo del niño: libro de lectura · Unidad 52 de 52
Unidad 52 · EL MUNDO NATURAL Y EL MUNDO DEL ARTE
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
EL MUNDO NATURAL Y EL MUNDO DEL ARTE
cautivar actuar urde artes bellas
De un lado quiero que pongas por un momento al mundo, y de otro lado al hombre. ¿Ves qué de aspectos tiene la creación? Mira por la noche al cielo, contempla los astros. ¡Cuántas estrellas brillan en el espacio! Son otros tantos soles como el nuestro. Nadie ha podido contarlos, ni es posible formarse idea del espacio que ocupan, porque nuestra mente no puede abarcarlo. Mira á la tierra. Las montañas, los valles y los ríos, las plantas y los animales, en su prodigiosa variedad, habrán de cautivarte. El mar es también inmenso, y parece que tiene vida. A veces está tranquilo, á veces irritado; encierra millares de seres, más numero-
(Docci)
LA POESÍA
sos y raros que los que pueblan la parte sólida. Contempla la atmósfera con su aire respirable, con sus nubes, sus vientos, sus tempestades, sus lluvias, sus relámpagos y su rayo. Todo eso es un mundo lleno de fuerza, en donde todo está en movimiento, en donde hay siempre la misma cantidad de materia, cambiando de forma, cambiando de aspecto: rocas que se desgastan y se convierten en polvo; calor solar que hace evaporar el agua; vapor de agua que sube en la atmósfera, y ahora es nube y luego es lluvia; semilla que germina en la tierra; árbol que crece,
fruto que cuaja y madura en el árbol
Pues bien, hay otro mundo, vasto también, variado, rico en formas y casi tan bello como ése; un mundo que ha creado el hombre con su genio, y en el cual actúan de otro modo las mismas fuerzas productoras de la vida en la naturaleza; porque la mente del hombre es también un gran poder creador. Ese mundo de que
te hablo es el mundo del arte, obra exclusiva de la sensibilidad del alma humana, el cual mundo, por su naturaleza superior, está destinado á ser sensible é inteligible sólo para el hombre.
Si la araña urde su tela, y si fabrica la abeja su panal, el hombre (por fuera de las obras que ha realizado para sustentar su vida y para tener abrigo y seguridad sobre la tierra) ha creado las artes bellas, que respondían á necesidades espirituales suyas, que no aparecieron en su alma sino después que tuvo asegurada por el trabajo la subsistencia.
EPILOGO
salvaguardia generoso desvelado sabiduría
Y con esto, lectorcito amigo, doy por terminado este ensayo de libro, que de un tirón he escrito para tí: ¡así me pasaría la vida entera conversando contigo! ¡Dichoso el hombre que puede comunicarse frecuentemente con los niños! ¡Dichoso yo, si pudiera pasar lo poco que me resta de vida, en la amable compañía tuya y de tus iguales! ¡Tú, en verdad, no sabes cuan
bella es tu vida! Por tí, para darte un techo, para cubrir de manjares tu mesa, para criarte sano de cuerpo y de espíritu, y para hacerte bueno (que es como decir: para hacerte dichoso), trabajan desvelados tus padres; y para educarte y para hacer que te instruyas y te eduques, trabaja también y se desvela el gobierno de tu patria. Las personas mayores todas te aman y te miran con afectuosa solicitud. Muy poco tienes que hacer, en cambio. Basta que seas dócil, que te hagas amable; y todo tu trabajo consiste en estudiar un poco.
Importa saber, desde luego; pero importa más ser bueno. Todo el saber del mundo no vale lo que vale un sentimiento generoso: la virtud es más sana y mejor que la ciencia; pero ambas cosas pueden andar juntas, y la una completa las más de las veces á la otra.
La bondad es uno de los aspectos, y acaso el aspecto mejor de la sabiduría. Pero, cuando uno aprende de cierto modo las cosas, y penetra en los secretos de la naturaleza y de la vida, cuando admira los aspectos del mundo, se hace sin duda alguna mejor, y educa los poderes más altos del espíritu.
Si esta obrita ha logrado enseñarte alguna cosa, de las muchas que hay que aprender, me alegraré en el alma; pero mi regocijo será mayor si, después de leerla, sientes reconoces y confiesas que la vida es hermosa, aunque sólo lo es cuando nosotros acertamos á emplearla bien.
¡Y que Dios te guarde!