El anacronópete; Viaje a China; Metempsicosis · Unidad 6 de 40

CAPÍTULO IV — parte 2

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Algunos años, todo su capital y gran parte del de su sobrina, se invirtieron en la construcción del Anacronópete. Entre tanto los novios esperaban pacientemente y aventuraban, aunque en vano, alguna tentativa de transacción. Don Sindulfo ejercía cada vez mayor vigilancia, ocultaba a todos, excepto a Benjamín, el trabajo que le absorbía y daba rienda suelta a su pasión con la ilusoria esperanza de la victoria.

La terminación del aparato, coincidiendo con la apertura de la Exposición Universal de 1878, permitió por fin que un día se cargasen varios vagones con todas sus piezas desmontadas; y, encajonados en un coche de primera el inventor, su amigo, la sobrina y el sinapismo de la criada, emprendieron todos súbitamente el camino de París, donde el enamorado tutor se proponía, libre de las persecuciones del húsar, realizar su sueño; lo que no consiguió nunca, como verá el lector que con paciencia quiera seguir el curso de este increíble relato.

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