El arbolado y la patria · Unidad 18 de 25
Unidad 18 · CAPÍTULO XII
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CAPÍTULO XII
Condiciones económicas
del cultivo del avellano
Pertenece el avellano á la familia de las balanlferas, división de las amentáceas. Su tipo, del mismo nombre, es un arbusto de 10 pies de altura (2,80 metros) máxima, cuyas ramas, derechas y flexibles, parten desde la raíz, y tiene las hojas g-randes, redondas y las flores poco vistosas. Comprende un corto número de especies que crecen en las regiones templadas de Europa y de la A.mérica Septentrional, y otra variedad de ellas que es muy resistente al frío, que se encuentra en el Pirineo; pero salvo los ejemplares que se encuentran en respalderas, orientación Mediodía, fructifican en muy raras ocasiones. Su madera es flexible y resistente, empleándose singularmente eo la construcción de aros y cestos.
Por su parte el Sr. D. Isidoro Sánchez Salgues, vecino de Santiago de Compostela, le describe de esta forma:
Pertenece el avellano, Coryhis avellana de Linneo á la familia de las Castaneas de los modernos y es un árbol de no mucha talla ni corpulencia, con flores monoicas; es decir, masculinas y femeninas en un mismo pie, que aparecen en Febrero ó Marzo, según los climas, y no llaman la atención por carecer de colores brillantes; las ramas son rectas, flexibles y numerosas,
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provistas de abundantes hojas en forma de corazón, agudas y dentadas que dan lugar á sombras espesas; y en su conjunto los plantíos de avellanos constituyen bosques de agradables follajes.
La avellana, fruto del avellano, está constituido por una especie de nuez, encerrada en una verde cúpula, madurando de Agosto á Octubre, según orientación y clima. Es redonda, de media pulgada de diámetro, y consta de una corteza dura, delgada, de color entre rojo y amarillo, dentro de la cual está la carne cubierta de una telita del mismo color. Esta carne es blanca, aceitosa y de un gusto agradable.
Una acreditada publicación profesional dice que, abundando en España los avellanos, podía establecerse la molienda de este producto que se explota en Italia en grande escala. La harina tiene un sabor muy agradable y es considerablemente más barata que la del trigo, empleándose sobre todo para la confección de la conocida polenta, el manjar nacional y favorito de los italianos. Según el profesor Church, la harina de avellanas tiene la ventaja de su gran digestibilidad, que la hace muy á propósito para la alimentación de los niños, pues contiene más de 40 por 100 de principios solubles y fácilmente asimilables (1).
Los productos que se obtienen del avellano son, en primer lugar, el indicado fruto, muy apetecido por algunos para postres, con el cual hacen los confiteros grageas recubriéndolos de azúcar, sirviendo también en medicina para preparar emul siones refrigerantes; tiene, sin embargo, el inconveniente de que con el tiempo se enrancia y vuelve acida.
Casi la mitad en peso de tal fruto está constituida por un aceite dulce, usado en perfumería y otras industrias y que^ según aseguran, tiene propiedades vermífugas.
(I) Anales de Agricultura^ número correspondiente al 5 de Octubre de 1881.
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Otra de las substancias aprovechables es la madera, que toma un buen pulimento y con la cual además de los usos de carpintería se hacen, por ser muy tenaz y flexible, aros de tonel,, lo cual constituye una importante rama de comercio de rendimiento seguro, horquillas, tutores, cañizos y cestas, platos,. tarteras, tazas de madera y otros objetos.
La corteza es astringente y febrífuga, asegurando algunos^ que donde crece el avellano son raras las calenturas. Esta corteza sirve para teñir con el alumbre de color amarillo claro, y con el sulfato de hierro, de color gris obscuro; las hojas, además de servir como abundante abono, son útiles para teñir el algodón de color amarillo claro.
La provincia de España donde más se cultiva y explota el avellano es la de Tarragona, y entre los diversos países de Europa aquél que consume más avellana es Inglaterra, y siendo así que son tan comunes las relaciones comerciales de Galicia con dicha nación, es indudable que el indicado fruto constituiría un objeto de exportación importante, como sucede con el cosechado en Asturias.
Ya antes de ahora el malogrado gallego D. Antonio de Valenzuela Ozores había recomendado la introducción del cultivo del avellano en Galicia, como uno de los árboles más útiles al país, habiendo tenido la desgracia de bajar al sepulcro sin que hubiesen sido atendidas por completo sus indicaciones.
Al estudiar su cultivo, hemos podido observar que el suelo de Galicia es muy variado y accidentado, debido á sus elevadas montañas que suministran á los valles los detritus de sus rocas, que consisten principalmente en granito común, micasquisto, gneis, protogina y pegmatita, sin que generalmente abunde la cal; y los terrenos que mejor le convienen son el arenoso-gredoso con subsuelo húmedo y calizo, que no sea sombrío y esté en mesetas ventiladas, pero no demasiado altas con relación al relieve orográfico del país, aunque por lo de-
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más, se da bien y cultiva con ventaja hasta á unos 2.500 metros sobre el nivel del mar.
En cuanto á los medios de multiplicación del avellano, es indudablemente el mejor, el de la plantación de los renuevos ó barbados que nacen abundantes ásus pies. Los hoyos ó cuevas deberán tener aproximadamente un metro de diámetro y 60 centímetros de profundidad; y en el momento de la plantación es conveniente guarnecer el fondo del hoyo con césped, brezo ú otros detritus veg-etales^que se encuentran fácilmente en los bosques, cubriendo este primer asiento con algunas paletadas de buena tierra fina. Sobre todo esto, se coloca el barbado ó renuevo de avellano, extendiendo bien las raíces, que se cubren con la mejor tierra, reservando la más mala para la parte superior.
La poda debe consistir en quitarlas ramas muertas y las tragonas.
Un monte de avellanos destinado á trepezal, como madera flexible para hacer buenos aros, rinde á su dueño uno de los productos más pingües que puede proporcionar la agricultura. En los terrenos á propósito para su cultivo, forma cada planta con los muchos barbados que arroja, un espeso matorral (1).
(1) Puede consultarse el Dictamen aprobado y 'publicado por la Sociedad Económica de A'migos del País, de Santiago, en 12 de Enero de 1881.