El café de máscaras y otros sainetes · Unidad 127 de 447
Unidad 127 · DON .vAMON DE LA CRUZ
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DON .vAMON DE LA CRUZ
la que habéis hecho, don Zoilo.
Zoilo. — Diez años y medio.
MÓNico. iQué ansia
tendríais de volver!
Zoilo. Per cierto
que en mi vida lo pensara, si hubieran mis asistencias alcanzado á la bizarra ostentación que es forzosa en un extranjero que anda, •con privilegios de noble, corriendo cortes extrañas. Sale Tararira.
T.*RARiRA. — Aquí está el agua, señor.
Modesto. — ¡Poco os debía la patria, señor don Zoilo!
Zoilo. Tan poco,
que sólo pudo en la rara melancolía, que tuve desde que me vi en España, aliviarme la amistad de los finos camaradas.
Modesto. — ¿Tan bien os han parecido otras cortes''
Zoilo. ¡Cosa e.\íraña
es que vos lo preguntéis, habiendo corrido tantas!
Modesto. — Confieso hallé en cada una muchas cosas que ilustraran mi entendimiento, mas no que me apagasen la llama del amor al patrio suelo.
Zoilo. — Pues yo traía ya echada la cuenta de no pararme en Madrid ni una semana; pero en estos cuatro días he observado, que se halla digno, tal cual, de que yo le habite. Está adelantada, en lo que cabe, la gente. Ayer comí en una casa, y estuvo mediano aquello: no hubo las extravagancias de la sopa guarnecida, ni lo de pichón por barba. Había un lindo trincherj de menestra, otro de pasta, un fricasé, una compota, y una ó dos pollas asadas, que para quince de mesa, es comida muy sobrada. Ya la amanece el buen gusto
en el mueblaje: las casas
se adornan de cornucopias,
en vez de petos y lanzas:
y ya ven los españoles,
que el papel, y las indianas
para vestir las paredes,
les hacen muchas ventajas
á los cuadros de Velázquez,
Cano, Ribera, que llaman
el Españoleto y otros
pin tórculos de esta laya.
Parece se ha propagado
el cultivo hasta las caras:
aquel bruto desaliño
del cabello y de la barba,
que hacía nuestra nación
tan terrible á las contrarias,
ya dócil á beneficios
del jabón y las pomadas,
por donde quiera que vamos
van diciendo nuestras fachas,
que somos gente de paz:
ya nadie al vernos se espanta,
pues yace oculto de miedo
el duelo, ó la patarata
de aquel honor, que fundaron
en ser las doncellas castas,
muy religiosas las viudas,
recogidas las casadas,
los ancianos venerables,
los niños de cera blanda,
los hombres ingenuos y
muy hombres de su palabra.
Que porque me dijo mientes...
porque me sopló la dama...
ú otras tales bagatelas,
¿he de andar á cuchilladas?
¡Hubo entre nuestroj antiguos
gentiles extravagancias 1 Modesto. — Gentiles serían; pero
ahora no son muy cristianas. Soplado. — Aunque no hubiera en Madrid'
otra cosa que esta masa (Lavándose. y
para lavarse las manos,
debía ser celebrada
nuestia edad. Modesto. No es en los hombres
mucho primor manos blandas. Soplado. — Antes sí, que si se ofrece
bailar una contradanza,
es feliz preservati.o
de ofender la de la dama.