El café de máscaras y otros sainetes · Unidad 217 de 447
Unidad 217 · DON PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA
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DON PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA
D. Lope. — Pues dárselos, sin «jue deje
dárselos. Crespo. Malo lo veo:
ni que haya en el mundo creo
quien tan mal os aconseje.
¿Sabéis por qué le prendió? D. Lope. — No: más sea lo .]ue fuere,
justicia la parte espere
de mí, que también sé yo
degollar, si es necesario. Crespo. — Vos no debéis de alcanzar,
señor, lo que en un lugar
es un alcalde ordinario . D. Lope. — ¿Será más que un villanote? Crespo. — Un villanote será,
que si cabezudo da
en que ha de darle garrete,
par Dios, se salga con ello. D. Lope. — No se saldrá tal, par Dios;
y si por ventura vos,
si sale ó no, queréis vello,
decid dónde vive ó no. Crespo. — Bien cerca vive de aquí. D. Lope. — Pues á decirme vení
quién es el alcalde. Crespo. Yo.
D. Lope. — ¡Vive Dios, que si sospecho!... Crespo. — ¡Vive Dios, como os lo he dichol D .Lope. — Pue', Crespo, lo dicho dicho. Crespo. — Pues, señor, lo hecho, hecho. D. Lope. — Yo por el preso he venido,
y á castigar este exceso. Crespo. — Pues yo acá le tengo preso
por lo que acá ha sucedido. D. Lope. ^¿ Vos sabéis que a servir pasa
al rey, y soy su juez yo? Crespo. — ;Vos sabéis que me robó
á mi hija de mi casa? D. Lope. — ¿Vos sabéis que mi valor
dueño desta causa ha sido? Crespo — ¿Vos sabéis cómo atrevido
robó en un monte mi h.mor? D. Lope. — ¿Vos sabéis cuánto os prefiere
el cargo que he gobernado? Crespo. — ¿Vos sabéis que le he rogado
con la paz y no la quiere? D. Lope. — Que os entráis, es bien se arguya,
en otra jurisdicción. Crespo. — El se me entró en mi opinión,
sin ser jurisdicción suya. D. Lope — -Yo sabré satisfacer,
obligándome á la paga.
Crespo. — Jamás pedí á nadie que haga,.
lo que yo me puedo hacer. D, Lope. — Yo me he de llevar el ¡ircj :>.
Ya estoy en ello empeñado. Crespo. — Yo por acá he sustanciado
el proceso. D. Lope. ¿Qué es proceso?
Crespo. — Unos pliegos de papel
que voy juntando, en razón
de hacer la averiguación
de la causa. D. Lope. Iré por el
á la cárcel. Crespo. No embarazo
que vais, sólo se repare,
que hay orden, que al que llegare,.
le den un arcabuzazo. D. Lope. — Como esas balas estO)
enseñado yo á esperar. «
(Mas no se ha de aventurar
nada en esta acción de hoy.)
Hola, soldado, id volando,
y á todas las compañías
que alojadas estos días
han estado y van marchando,
decid que bien ordenadas
lleguen aquí en escuadrones,
con balas en los cañones
y con las cuerdas caladas. Un Soldado. — No fué menester llaniai
la gente:que habiendo oído
aquesto que ha sucedido,
se han entrado en el lugar. D. LoPE.^Pues vive Dios, que he de ver
si me dan el preso ó no. Crespo. — Pues vive Dios, que antes yo
haré lo que se ha de hacer. ( Veiiise. )
Sala de la cárcel.
Don Lope, el Escribano, Soldados:
Crespo, todos dentro'.
^S¿te>ian cajas.)
D. Lope.— Esta es la cárcel, soldado-;.
adonde está el capitán.