El café de máscaras y otros sainetes · Unidad 240 de 447

Unidad 240 · DON r?;DRi> CALDERÓN DE 1,A UAKCA

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DON r?;DRi> CALDERÓN DE 1,A UAKCA

Soldado 2." — Aquí está. Clarín. No está.

Todos los Soldados. Señor...

Clarín. — {Ap.) ;Si vienen borrachos estos? Soldado i ." — Tü nuestro príncipe eres,

ni admitimos ni ijueremos

sino al señor natural,

y no á príncipe extranjero.

A todos nos da los pies. Los Soldados. — ¡\'iva el gran Príncijie nuestro! Clarín. — {Ap.) Vive Dios, que va de veras.

;Si es costumbre en este reino

prender uno cada día

y hacerle príncipe, )' luego

volverle á la torre? Sí,

pues cada día lo veo;

fuerza es hacer mi papel. Soldados. — Danos tus plantas. Clarín. No puedo,

porque las he menester

para mí, y fuera defecto

ser príncipe desplantado. Soldado 2. " — Todos á tu padre nesmo

le dijimos que á ti solo

\>ox príncipe conocemos,

no al de Moscovia. Clarín. :A mi padre

le perdisteis ol respeto:

Sois unos tak-s por cuales. Soldaijü i." — Fué lealtad de nuestro fjecho. Clarín. — Si f..é lealtad, yo es perdono. Soldado 2."— Sal á restaurar tu imperio.

¡Viva Segismundo! Todos. ¡\ival

Clarín. — {Ap. ¿Segismundo dicen? Buem':

Segismundos llaman todos

los príncipes contrahechos.

1>;CENA III

Skoismi NDO. — Clarín, Soldados.

Seois.mi ND0.^;íJuién nombra aquí á Segicmun-

[do? Clarín.^ — {Ap.) ¡^Más que soy príncipe huero! Soldado 1." — ¿Quién es Segismundo? SEfiís.Mi'NDO. Yo.

Soldado 2." — (,i C7í7r/«.) ¿Pues cómo, atrevido

[y necio,

tu te hacías Segisnumdo? Cl \rín.— ¿Yo Segismundo? Eso niogo.

N'osotros fuisteis los que

me segismundeásteis; luegc

vuestra ha sido solamente

necedad y atrevimiento. Soldado i.° — Gran príncipe Segisinando'

(que las señas que traemos

tuyas son, aunijue por fe

te aclamamos señor nuestro).

tu padre el gran rey Basilio,

temeroso que los cielos

cumplan un hado, que dice

que ha de verse á tus pies m-estr

vencido de ti, pretende

i|uitarte acción y derecho

y dársele á .-Vstolfo, duque

de Moscovia. Para esto

juntó su corte, y el vulgo,.

penetrando ya y sabiendo"

ijue tiene rey natural,

no quiere 'jue un extranjero

venga a mandarle. Y así,

haciendo noble desprecio

de la inclemencia del hado.

te ha buscado donde preso

vive-, para que asistido

de sus armas, y saliendo

desta torre á restaurar

tu im])erial coroni y cetro,

se la quites á un tirano.

.Sal, pues, que en ese desiert;

ejército numeroso

de bandidos y plebeyos

te aclama: la libertad

te espera, oye sus acentos. ( Voces dentro.

¡\"iva Segismundo, viva! Sf.cls.mundo. — ¿Otra vez (¡qué es esto, cielos!

queréis que sueñe grandezas,

que ha de deshacer el tiempo?

¿Otra vez queréis que vea

entre sombras y bosquejos

la majestad y la pompa

desvanecida del viento? ' ¿Otra vez queréis que toque

el de-engaño, ó el riesgo

á que el humano poder

nace humilde y vive atento?

Pues no ha de ser, ro ha de ser

mirarme otra vez sujeto

á mi fortuna, y pues sé

que toda esta vida es sueño,

idus, sombras, que fmgís

ho)' á mis sentidos muertos

LA \ IDA KS SriíNO

cuer|)0 y voz, siendo verdad «lue ni leñéis voz ni cuerpo; que no quiero majestades fingidas, pompas no quiero

fantásticas, ilusiones que al soplo menos ligero

del aura han de deshacerse,

bien como el llorido almendro,

que por madrugar sus flores,

sin aviso y sin consejo,

al primer sojjIo se apagan,

marchitando y desluciendo

de sus rosados cajiillos

belleza, luz y ornamento.

Ya os conozco, ya os conozco,

y sé que os pasa lo mesmo

con cual(|uiera(|ue se duerme;

para inl no hay fingimientos;

que, desengañado ya,

sé bien que la vida ca sticiio. Soldado 2."— Si piensas que te engañamos,

vuelve á esos montes soberbios

los ojos, para que veas

la gente que aguarda en ellos

para obeiiecerte. Segismundo. \a

otra vez vi aquesto incsmo

tan clara y distintamente

como ahora lo estoy viendo,

y fué sueño. Soldado 2." Cosas grandes

siempre, gran señor, trajeron

anuncios, y esto .seria,

si lo soñaste primero. Skgismu.ndo. — Dices bien, anuncio fué,

y caso que fuese cierto,

pues que la vida es tan corta,

soñemos, alma, soñemos

otra vez; pero ha de se ser

con atención y consejo

de que hemos de dispertar

deste gusto al menor tiem|)o;

que llevándolo sabido,

será el desengaño menos;

que es- hacer burla del daño

aaelantarle el consejo.

Y con esta p.evención

de que cuando fuese cierto,

es todo el pod.T prestado

y ha de volverse á su dueño,

atrevámonos á todo. —

Vasallos, yo os agradezco

la lealtad; en mí lleváis quien os libre osado y diestro de extranjera esclavitud, Tocad al arma, que ¡¡resto veréis mi inmenso valor. Contra mi jjadre pretendo tomar armas, y sacar verdaderos á los cielos. Puesto he de verle á mis planta,.!.. . (Ap. Más si antes desto despierto, - ¿no será bien no decirlo, supuesto que no he de hacerlo?! 'roDOS. — ¡Viva Segismundo, vival

Cloii.ado. — SK(iisMrM>o, Ci..vRÍN, Soldados.

Cloi ALDO. — ¿Qué alboroto es este, cielos?

Segismindo. — Clotaldo.

Clotaldo. Señor... (Ap. En mí

su rigor prueba.) Clarín. (Ap.) Yo apuesto,

que le despeña del monte \^Vase.)

Clotaldo.— A tus i cales plantas llego,

ya sé que á morir. Skgismundo. Levanta.

levanta, padre, del suelo,

que tú has de ser norte y guía

de quien fíe mis acierto;

que ya sé que mi crianza

á tu mucha lealtad debo.

Dame los brazos.

Clotaldo.

¿Qué dices?

SoEGiSMiiNDO. — Que estoy soñando, y ¡ue quiere-

obrar bien; pues no se pierde

el hacer bien, aun en sueños. Clotaldo. — Pues señor, si el obrar bien

es ya tu blasón, es cierto

que no te ofenda el que yo

hoy solicite lo mesmo.

¡A tu padre has de hacer guerra'.

Vo aconsejarte no puedo

cóntfa mi rey, ni valerte.

A tus plantas estoy puesto.

dame l.i muerte. Segismundo. iN'illano,

traidor, ingrato! (.■://). Mas, ¡cieíosl

El reixirtarme conviene,

que aún no sé si estoy despierto.)

Clotaldo, vuestro valor

os envidio y agradezco.