El café de máscaras y otros sainetes · Unidad 354 de 447
Unidad 354 · LAS DOS TUMBAS
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LAS DOS TUMBAS
¡Cuan honda, oh cielos, será, dije, mi tumba mirando, que va tragando, tragando, cuanto nació y nacerá!
Y huyendo del vil rincón donde al fin .seré arrojado, bs ojos metí espantado dentro de mi coraíín.
Mas cuando dentro miré, mis ojos en e! no hollaron ni un ser de los que me amaron.
DOLOR,» S Y HUMORADAS
ni un ser de los que yo amé.
Si no hallo aquí una ilusión, y allí sólo hallo el vacío ¿cuál es más hondo, üios mío, mi tumba, ó mi corazón?...
LA COWEDIA DEL SABER
A mi amigo don Tomás Rodrigues Rubí.
("Asunto, lo que es verdad. Gradas de curiosos llenas. Lugar de la acción, Atenas. Época, en la antigüedad".)
(''Gran pausa. — Escena primera. Como el que se duerme andando, sale Her.\clito llorando, y dice de esta mantra":)
— \.\y\ mi ciencia es bien menguada, pues nada en el mundo sé; si sé que nay Dios, es porque
OE NADA NO SE HACE NADA
Respeto la autoridad, que es de los inicuos valla. ¡Falso! — ("grita la canalla".) ("Los nobles dicen":) — ¡Verdad!
Heráclito. — Yo imagmo que es la autoridad de un rey poder que la humana ley saca del poder divino.
No hay más dicha que el deber; todo aquél que hombre se llama dará por honra la fama y el poder por el saber.
Dad, á los buenos, honores, y castigo á los demás... ^"Aquí le silban los más y le aplauden los mejores".)
Nuestra vida debe ser por nuestras faltas llorar, meditai y meditar, creer y siempre crer.
("Rumores. — Después quietud".) Heráclito' — En conclusión, la justa moderación ■da saber, paz y virtud.
(^ Gime Her.\clito, y á poco sale De.mócrito y mira, y al ver que el otro suspira, se echa á reir como un loco".)
("Segundo acto. — El ¡jueblo está •casi cortés de callado".^ Herácuto.— ¡ Desgraciado!
Demócrito.— ¡Jal ¡ja! ¡ja!
Heráclito. — Es duelo todo. Demócrito. — Todo es juego. Her.\clito. — El alma es juego. Demócrito. — El alma es lodo.
(■'Calla Heráclito, y murmura":) — ¡Todo en la vida es miseria! (Y Demócrito. — ¡Es mnteria todo en el mundo, y locura!
Materia sin albedrío son Dios, el hombre y el bruto; el átomo es lo absoluto; lo único real el vacío.
Filósofos que en el mundo buscáis lo cierto ¡apartad! Si existe, está la verdad dentro de un pozo profundo.
Es del alma universal parte nuestra alma también. — ("Muchos, casi todos".)— ¡Bien! ("Y pocos, muy pocos":) — ¡Mal!
• Demócpito. — Un torbellino de átomos en movimiento son Dios, la vida, el contento, la justicia y el destino.
Cuanto e.xiste en derredor, de lo que e.xistia se hace; y hasta el hombre crece y nace cual nace y crece una flor.
Y así, lo que ha de existir nacerá de lo existente. ¡Pueblo! goza en lo presente, y olvida lo porvenir.
("Risa. — Aplauso general".) Demócrito. — En conclusión: el alma es la sensación; y el placer es la moral. —
— Vivir es creer y ¡censar ("dice Heráclito gimiendo".^ ("Y Demócrito, riendo":^ — ¡Vivir!... sentir y gozar.
("Llanto y risa. — El cielo, en taní' , sigue su curso imparcial, pues hasta el fin le es igual nuestra risa ó nuestro llanto.
Y uno y otro concluyendo, queda un bando y otro bando con Heráclito llorando, con Demócrito riendo.
Y así, pensando en pensar si ha de llorar ó reír,
ve el hombro su vida huir
entre reír y llorar.")
("Ruido. — Dudas. — Desencanto. Sale en el acto tercero SÓCRATES, cual dice Homero, riéndose bajo el llanto.")
SÓCRATES. — Sin ton ni son riñe aquí un loco á otro loco; ¿no veis que entre mucho y poco está la moderación?
La fe del uno es menguada; grande es del otro la fe: yo sólo una cosa sé; y es que se que nó sé nada.
Conócete, debe ser de nuestra ciencia el abismo; quien se conozca á sí mismo sabrá cuanto hay que saber.
Para la ciencia, reacias las plebes... ^"El pueblo todo lo silba aquí de tal modo, que Sócrates dice"): — ]Graciasl
Siempre el pueblo soberano revela al hombre imparcial la presencia universal de un universal tirano.
("Nueva silba. — Sensación.") Sócrates. — De mi alma rey, sólo obedezco á la ley que Dios puso en mi razón.
("Ruge la chusma indignada.") Sócrates. — Y de tal modo, que el hombre es centro de todo, y todo ante el hombre es nada.
Sólo hay un Dios .. ('-Gran rumor entre la vil multitud.") Sócrates. — Dios de virtud, del bien y lo bello autor.
A un Dios solo, fe tributa un corazón como el mío... ("Y el pueblo grita"). — A ese impío, ]la cicuta! ]la cicuta!
("Y mientras del pueblo el celo lo arrastra á tan mala suerte, Sócrates dice"): — ¡La muerte! ¡última bondad del cielo! —
("Y así, no alegando e.xcusa, no salva esta vida ruin, que, cual la hiél, le da fin un vaso de Siracusa.
¿Quién mejor su juicio emplea? jEl sabio, ó el pueblo homicida!
Si el sabio, ¡gloria á la vidaf Si el pueblo, ¡maldita sea!")
("Acto cuarto. — Se alborota, la plebe á Diógenes viendo taza y linterna trayendo, la alforja y la capa rota.
Al empezar, iracundo Diógenes silba á los tres, como le silba después á Diógenes todo el mundo.")
Diógenes. — Pruebo que es vanai toda regla de razón, en este sueño en acción que llamamos vida humana,
si á preguntaros me atrevo: ¿de quién antes se origina, el huevo de la gallina, ó la gallina del huevo?
("Todos tres su menosprecio le hacen á Diógenes ver, y éste hace á los tres saber su desprecio bacia el desprecio.")
Diógenes. — Nada hay formal;, esta vida es una gresca tragi cómico burlesca jocoso -sentimental .
No hay ninguna cosa cierta más que son vuestras locuras escenas de criaturas junto á una tumba entreabierta.
El pensar, creer y sentir, no es sentir, creer ni pensar; eso se debe llamar nacer, crecer y morir.
Si aplico aquí mi linterna, ni con un hombre tropiezo. ¡La vida! eterno bostezo, si no es una falta eterna.
¡Mundo! esfuerzo sin deber, virtudes sin religión, puntos de honor sin razón, y crímenes sin placer.
("Los unos prorrumpen"):— ¡Fuera! ("Los otros exclaman"): — ¡Bravo! ("Y todos gritan al cabo, éstas"): — ¡Viva! —("aquéllos"): — ¡Muerali
("Yo al ver á todos, me río, pues llorar no puedo ya. ¿Dónde el depósito está de las^lágrimas, Dios mío?"),