El café de máscaras y otros sainetes · Unidad 365 de 447

Unidad 365 · I. — A LOS QUINCE AÑOS

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

I. — A LOS QUINCE AÑOS

Dos hablan dentro muv quedo; Rosa, que á espiar comienza oye lo que le da miedo, ve lo que le da vergüenza. Pues ¿qué hará que así la es.ianta su amiga, á quien cree una santa? N 1 sé que le da sonrojo, mas... deoe ver algo grave

por el OJO de la llave.

I'^l corazón se le salta cuando oye hablar y después mira... mira... y casi falta la tierra bajo sus pies. ¡Ayl Si ya á vuestra inocencia no desfloró la experiencia, no- miréis por el anteojo del rayo de luz que cabe

por el ojo de la llave.

Desde que á mirar empieza, de un volcán la ebullición sube á encender su cabeza, va á inflamar su corazón. Claro: el ser que piensa y siente, siempre, cual ella, en la frente tendrá del pudor el rojo cuando de mirar acabe

por el ojo de la llave.

De aquel anteojo á merced mira más... y más... y más... y luego siento esa sed que no se apaga jamás. Mas ¿qué ve tras de la pueria

que tanto su sed despierta? ¿Qué? Que, á pesar del cerrojo, ve de la vida la clave

IX)r el ojo de la llave.

Haciendo al peligro cara, ve caer su ingenuidad la barrera que separa la ilusión de la verdad. Pero, ¿qué ha visto, señor? Yo sólo diré al ¡ector, que no hallará más que enojo todo el que la vista clave

por el ojo de la llave.

Siguen sus ojos mirundo que habla un hombre á una mujer, y van su cuerpo inundando oleadas de placer. Su amiga, de gracia llena, ¿no es muy buena? ¡ahí ¡í-l, muy buena!... pero ¿hay alguien cuyo arrojo de ser mirado se alabe

por el ojo de la llave?

11. — .\ LOS TREINTA AÑOS

Mas, quince años después, Rosa ya sabe con ciencia harto precoz que el mirar por el ojo de la llave es un crimen atroz. Una noche de abril, á un hombre espera: la humedad y el caUr siempre s^n en la ardiente primavera cómplices del amor. Htimeda noche tras caliente día... Rosa aguarda febril. ¡Cuánta virtud sobre la tierra habría si no fuera el abril!

Y como ella ya sabe lo que .=a'>c,

después que el hombre entró, de hacia el frente del ojo de la llave cual de un esp.'ctro huyó.

Y cuando al lad > de d, junto á el sent ida,

en raudo frenesí se hablan ambos de amor sin der;r nada,

Rosa proirumpe asi: — ¿El ojo de la llave e-tá cerrado?

¡Ay, hija de mi amor! Si ella mirase, como yo he mirado...

Voy á cerrar mejor.