El café de máscaras y otros sainetes · Unidad 389 de 447

Unidad 389 · EL PODER DEL LLANTO

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

EL PODER DEL LLANTO

A doiia Emilia Pardo Baeán.

Dio el Cielo á la mujer miles de encantos, j á pesar de ser tantos, son éstos de un poder irresistible; además de lo buena y lo sensible, une al pudor, en cuya fuente pura todos beben su copa de locura, el dejo celestial de sus acentos j unos ojos que ven ios pensamientos.

Leyendo esto, el gran Lope recordaba nuestra insigne escritora, y replicaba: — Y ¿á qué olvidar nuestro mayor encanto? Para ablandar lo duro del destino, ha dado Dios á la mujer el llanto, que es lo que hay en lo humano de divino.

MENTIRA DIABÓLICA

Despojando á las gentes el demonio de la honesta ilusión del matrimonio, como simple advertencia, á la puerta del templo de Himeneo escribió esta sentencia: "Sólo dura el aniur lo que el deseo. "

GUERRA DE ALMAS

Dama y galán: el la ama hasta perder con el amor la vida, y cuando ja la olvida, prendada del galán muere la dama.

Aprenda el que leyere la gran verdad que este precepto encierra: lo mismo que en la guerra, en el amor el que no mata muere.

EL PÁJARO MENSAJERO

Un pájaro solté que, alzando el vuelo, en busca de mi amor entró en el rie'o. En la carta que el pájaro llevaba.

recorc^ando mis íntimas ternuras,

á mi amor le encargaba

que me hablase del Cielo y sus venturas.

Kl pájaro volvió con la respuesta,

(jero llegó borrada,

])orque entre el hombre y yo se halla interpuesta,

la noche sin estrellas de la nada.

FUGA DE ÁNGELES

Ya ves en Ui interior por vez primera los duendes que de niña has visto fuera; y vive prevenida,

[Kirque si hallas, siguiendo ese camino, la tentación á la ocasión unida, por tu desgracia te creerá perdida y hará á Dios dimisión de su destino el ángel de la guarda de tu vida.

EL PEOR DE LOS MÜNDDS

A mi querido sobrino Ramón R. Valdés.

Escribe un pensador: "Tengo delante un cielo sin estrellas ó estrellado, la luna ya en creciente, ya en menguante y un sjI que viene ó va, lim,)iü ó nuJjlado.

El aire es de Poniente ó de Levante, mar azul, campo erial, florido el prado, siempre igual, sombra ó luz, calor ó frío, este mundo exterior no causa hastío."

Y sigue: "No hay un átomo en reposo, ni en lo moral una verdad probada: se llama bien al mal, teo á lo hermoso, fe á la ilusión y dicha á la soñada.

Aquí lo cierto es falso, allí es dudoso, por lo cual sólo se que no se n.:d ; y, al fin, si el mundo real me hastía tanto, este mundo interior me causa espanto."