El consejero de la juventud · Capítulo real 25 de 28
CAPITULO XV
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
CAPITULO XV
El pudor
La reserva casta, la vergüenza tí¬ mida y honesta de la inocencia alar¬ mada, lá modestia ruborosa, pura y sin afectación, constituyen lo que se llama pudor. Es un delicado sentimien¬ to de dignidad personal que realza el mérito de los ñiños, que recomienda á los hombres y que embellece moral men¬ te á las mujeres.
Precisamente por ser la mujer la criatura más delicada, más débil y más tierna, es que la corresponde ser esen¬ cialmente pudorosa: pues mientras me¬ jor sea el culto que rinda á ese noble sentimiento, aumentarán sus cualida¬ des físicas; crecerá su prestigio social y será más luminosa la aureola de sus virtudes.
El pudor es,una triple revelación: revelación de inocencia, revelación de
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virtud y revelación de dignidad. En el hombre revela recato: en la mujer, algo más todávía—horror intuitivo al vicio.
Nuestra sociedad está de tal mane¬ ra organizada, que es más frágil la honra de una mujer, que la honra de un hombre; de modo que un desliz ó una imprudencia, hacen desgraciada á la primera, cuando al segundo apenas lo afectarán muy ligeramente. A primera vista parece ser esto una injusticia; pero si meditamos con detención sobre nuestra organización social, habremos de convenir en que esa fragilidad es racional, desde que la mujer está ro¬ deada de altas prerrogativas que de¬ fienden su innata debilidad.
He aquí porque aconsejamos á la mujer que lleve hasta la exageración el sentimiento del pudor, sin que esto signifique que no hagamos al niño y al joven iguales recomendaciones.
El pudor es una cualidad que embe¬ llece á ambos sexos, al débil más que al fuerte, pero á todos dignifica y su¬ blima: es un sentimiento que imprime admiración, que infunda respeto y que arrastra universales simpatías.
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Algunos líombres lo desprecian y caen en el cinismo. Algunas mujeres le dan la espalda, y bajan por los pelda¬ ños de la coquetería al abismo sin fon¬ do de la prostitución. Los unos y las otras se pierden, con la única diferen¬ cia desque éstas, primero que aquellos, se revuelcan en el fango corrompido del vicio.
Probablemente tú no sabes, niño, lo que significa la palabra impudencia. Es la falta de pudor, el descaro, la in¬ solencia, el cinismo y la desvergüenza. Imagínate á un hombre ó á una mujer que hayan roto sus vínculos sociales, vendido el honor, olvidado el amor de la familia, puéstose en lucha con la so¬ ciedad, desconocido la virtud y tendrás retratada la impudencia con su ejem¬ plo corruptor, con su estragamiento so¬ cial, con su placer satánico, con su odio á las virtudes, con su propensión á de¬ moler todo lo que tiene el mundo de digno y honorífico.
Tú estás en una edad en que el pu¬ dor tiende su velo de inocencia por so¬ bre todas tus ^acciones. Estás en esa edad de la niñez, símil de los ángeles,
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y debes ser puro en tus pensamientos, cándido en tus palabras y pudoroso en tus acciones. Un niño impúdico es un demonio pequeño.
No permitas que salgan de tu boca palabras obscenas, ni que se aniden en tu imaginación pensamientos impuros, ni que se impresionen tus delicados sen¬ tidos con el amor-pasión. Observa que ahora es que te formas y que debesaprovechar tus primeros años en edu¬ carte ó instruirte.