El espíritu de Miguel de Cervantes · Unidad 21 de 46
Unidad 21 · FENOMENOS:
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FENOMENOS:
XOS HAY RAROS É INEXPLICABLES EN NUESTRA NATURALtZA.
Efectos vemos en la naturaleza de quien ignoramos las causas : ador mecen se , ó entorpéceme á unos los dientes de ver cortar con un cuchillo un paño; tiembla tal vez un hombre de un ratón 4 y yo le he visto temblar de ver cortar un rábano; y á otro le he visto levantarse de una mesa de respeto por ver poner unas aceitunas : si se pregunta la causa , no hay saber decirla. A
FORTUNA:
EL HOMBRE ES MUCHAS TECES EL AUTOR DE SU BUENA Ó MALA FORTUNA } X XAS QUEJAS DE ALGUNOS CONTRA ELLA , SOK Á VECES R1DÍCULAS & INJUSTAS,
La baja fortuna jamas se enmendó con la ociosidad, ni con la pereza: en los ánimos encogidos nunca tuvo lugas la buena dicha. Nosotros mismos noB fabricamos nuestra ventura ; y a® h&j_
alma que no sea capaz de levantarse í su asiento. Los cobardes , aunque nazcan ricos , son siempre pobres , como
los avaros mendigos Si suda el ca-
bador rompiendo la tierra , y apenas saca premio que le sustente mas que un dia , sin ganar fama alguna , ;por qué no tomará, en lugar de una hazada , una lanza , y sin lemor del sol, ni de todas las inclemencias del cielo, procura ganar , con el sustento , fama que le engrandezca sobre los demás hombres?
No puedo sufrir, ni llevar en paciencia oír las quejas que dan de la fortuna algunos hombres , que la mayor que tuvieron fué tener premisas y esperan* z^s de llegar á ser escuderos. ¡Con qué maldiciones la maldicen! ¡Con quántos improperios la deshonran ! Y no mas porquje piense el que los oye que de alta, próspera, y buena ventura, han venido á la desdichada y baja en que los mirau.
GITANOS:
SU CARACTER Y SUS COSTUMBRES»
Los ingenios de los Gitanos van por otro norte, que los de las demás gentes^ siempre se adelantan á sus años. No hay gitano necio, ni gitana lerda: que como el sustento de su vida consiste en ser agudos , astutos y embusteros^ despavilan el ingenio á cada paso , j no dejan que crie moho en ninguna manera.... No hay muchacha de doce que no sepa lo que de veinte y cincos porque tienen por maestros y preceptores al diablo, y al uso, que les enseña en una hora lo que hablan de aprender en un añoP
Nosotros (los Gitanos) guardamos fielmente la ley de la amistad i ninguno solicita la prenda del otro: libres y exéntos •vivimos de la amarga pestilencia deloszeíos: entre nosotros aunque fia y muchos incestos, no hay ningun adulterio; y quando le hay en la rnuger propia, ó alguna bellaquería en la amiga, no vamos á la justicia á pedir castigo: nosotros somos los jueces y l®$
verdugos de nuestras esposas 6 amigas; con la misma facilidad las matamos y Jas enterramos por las montañas y desiertos, romo si fuesen animales m civos: no hay pariente que las vengue, ni padres que nos pidan su muerte; con este temor y miedo ellas procuran ser castas, y nosotros vivimos seguros. Pocas cosas tenemos que no sean comunes á todos , excepto la rnuger , ó la amiga , que queremos que cada una sea del que le cupo la suerte: entre nosotros así es divorcio la vegez, como la muerte ; el que quiere puede dejar la muger vieja , como el sea raoy escoger otra que corresponda al gusto de sus años. Con estas y con otras leyes y estatutos nos conservamos y vivimos alegres. Somos señores de los campos, de los sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los rios: los montes nos ofrecen leña de valde; los árboles frutas; las viñas uvas; las huertas hortaliza; las fuentes agua; los rios peces; los vedados caza ; sombra las peñas; aire fresco las quiebras; y casas las cuevas. Para nosotros las inclemencias del cielo son oreos; refigetio las
nieves; baños las lluvias; músicas los truenos, y achas los relámpagos: pa* ta nosotros son los duros terrenos colchones de blandas plumas ; el cuero curtido de nuestros cuerpos nos sir- ¡ ve de arnés impenetrable que nos defiende : á nuestra ligereza no la irñrpiden grillos, ni la detienen barrancos, ni la contrastan paredes: á nuestro ánimo no le tuercen cordeles , ni le menoscaban garruchas, ni le ahogan tocas, ni le doman potros: del si al no no hacemos diferencia quando nos conviene: siempre nos preciamos mas de mártires que de confesores. Para nosotros se crian las vestías de carga ea los campos, y se cortan las faldrique*
¡ rasen las ciudades: rio hay águila, ni ninguna ave de rapiña, que mas presto se abalance á la presa &üe se le ofrece, que nosotros nos' abalanzamos á las ocasiones que aJguri interés ños séfíale ; y finalmente , tenemos machas
¡ habilidades que fel-ke fin nos prometen: porque en la cárcel cantamos; en
i el potro callamos; de dia trabajamos, y de noche hurtamos, ó, por mejor de*-
S eir^ avisamos que nadie viva descui-
dado de mirar donde póne su hacienda. No nos fatiga el temor de perder Ja honra, ni nos desvela la ambición de acrecentarla: ni sustentamos bandos; ni madrugamos á dar memoriales, ni á acompañar magnates , ni á solicitar favores: por dorados techos y suntuosos palacios estimamos las barracas y movibles ranchos; por quadros y países de Flandes los que nos dá la naturaleza en los levantados riscos, y nevadas peñas, tendidos prados y espesos bosques que á cada paso á los ojos se nos muestran. Somos astrólogos rústicos; porque como casi siempre dormimos al cielo descubierto , á todas horas sabemos las que son del dia, y las que son de la noche: vemos como arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y como ella sale, con su compañera el alba, alegrando el aite, enfriando el agua, y humedeciendo la tierra ; y luego tras ellas el sol, dorando cumbres , como dijo el otro poeta , y rizando montes: ni tememos quedar elados por su ausencia, quando nos hiere á soslayo con sus rayos, ni quedar abrasados , quando con dios per-
pendicularmente nos* toca: un mismo iostro hacemos al sol, que al hielo, á la esterilidad, que á la abundancia. En conclusión , somos gente que vivimos por nuestra industria y pico, y sin entremeternos con el antiguo refrán ^ iglesia y mar , ó casa real: tenemos lo que queremos , pues nos contentamos con lo que tenemos ¿Y es cosa de burla salir de vacio por la mañana, y volver cargado á la nuche al rancho?™ 1 De azotes he visto yo volver cargados á algunos de esos vaeios. — No se toman truchas á bragas enjutas: todas las Cosas de esta vida están sugetas á di- ¡ versos peiigrcsf y las acciones del lai dton al de las galeras, azotes y horcas \ pero no porque corra un navio tormenta , ó se anegue, han de dejar los otros de navegar. ¡ Bueno sería que I porque la guerra come los hombres y ' los caballas, dejase de haber soldados! Quanto mas que el ser azotado por la justicia entre nosotros es tener un ha-» bito en las 'espaldas, que le parace á uno mejor que si le trugese en los pej clios, y de los buenos. El toque está j en no acabar acoceando el aire en la G 2
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flor de nuestra juventud, y á los primeros delitos; que el mosqueo de las espaldas, ni el apalear el agua en las galeras , no lo estimamos en un cacao.
La vida que tuve con los Gitanos fue considerar en aquel tiern, o sus muchas malicias; sus embaimientos y embustes; los hurtos en que se egercitan, así gitanas, como gitanos, desde el punto ca<i que salen de Jas mantillas y saben andar. Ves la multitud que hay de ellos esparcida per España ¿Pues todos se conocen, y tienen noticia los unos de los otros; y trasiegan y trasponen los hurtos de estos en aquellos, y los de aquellos en estos. Dan Ja obediencia, mejor que al rey, á uno que llaman Conde; el qual , y todos Jos que de el suceden, tienen sobrenombre de Maldonado: y no porque vengan del apellido de este noble Jinage; sino porque un page de un caballero de este nombre se enamoró de una gitana, la qual no quiso concederle su amor, si- 410 se hacia gitano y la tomaba por su muger : hizuio así el page, y agradó tanto á los demás gitanos, que le alzaron por señor y le dieron la ebe-
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diencia , y, como en seña! de vasallage , le acuden con parte de ios hurtos que hacen, como sean de importancia. Ocupanse, por dar color á su ociosidad, en labrar cosas de hierro, haciendo instrumentos con que facilitan sus hurtos; y así los verás siempre traer á vender por las cailes tenazas, barrenos^ martillos; y ellas ttevedes y badiles: tedas ellas son paneras; y en esto líeban ventaja á las nuestras; porque sin costa , ni adherentes , sacan sus partos á luz, y lavan las criaturas con agua fria en naciendo; y desde que nacen, hasta que mueren, se curten y amaestran á sufrir las inclemencias y rigores -del cielo: y así veras que todos ellos son alentados, volteadores, corredores y bailadores. Casanse siempre entre ellos, poique no salgan sus costumbres á ser co ocidas de otros: ellas guardan el decoro á sus maridos; y pocas hay qu* Jes ofendan con otros que nó sean de su generación,, Quando piden íimosná', mas la sacan con invenciones y chocórre las, que con devociones; y, á titulo de que no hay quien se fio de ellas, no sirven, y dan-' ea ser holga-
zanas; y pocas, 6 ninguna vez, se ht
visto, si mal no me acuerdo, ninguna gitana al pie del altar comulgando. Son sus pensamientos imaginar comohan de engañar, y d >nde han de hurtar : confieren sus hurtos , y el modo que tuvieron en hacelío-; y así un dia contó un gitano delante de mí á oíros un engaño y hurto que un dia había hecho á un labrador, y fué que el gitano tenia un asno rabón, y en el padazo de la cola que tenia sin cerdas le ingirió otra peluda, que parecía ser suya natural; sacóle al mercado, comprosele el labrador por diez ducados, y en habiéndosele vendido, y cobrado el dinero , le dijo que si queria comprarle otro asno hermano del mismo, y tan bueno como el que llevaba, que se le venderia por mas buen precio: respondióle el labrador que fuese por el y le trugese, que el se le compraría, y que en tanto que volviese llevaría el comprado á su posada : fuese el labrador, siguióle el gitano, y, sea como sea, el gitano tuvo maña de hurtar al labrador el asno que le había vendido, y al mismo instante le
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| quitó la cola postiza, y quedó con la suya pelada; mudóle la albarda y jaquima, y atrevióse á ir i buscar ai labrador para que se íe comprase; hallóle antes que hubiese hecha do de me-
¡ nos el asno primero, y á pocos lances compró el segundo; fuesele á pagar á
[ la posada, donde halló menos la bes ~
i¡ tía á la bestia; y aunque lo era mucho, sospechó que el gitano se la ha-
¡ bia hurtado, y no quería pagarle : acu»
j dió el gitano por testigo , y trujo á los que habían cobrado la alcabala del primer jumento, y juraron que el gi-
! taño había vendido al labrador un asno . con una cola muy larga, y muy diferente del asno ségundo que vendías
I 4á todo esto se halló presente un alguacil , que hizo las partes del gitano con tantas veras, que el labrador hubo de pagar el asno dos veces. Otros machos hurtos contaron, y todos, ó los mas, de bestias , en quien son ellos
i graduados, y en lo que mas se egercitan. Finalmente, ella es mala gente;, y aunque jnuckos y muy prudentes jue-
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ees han sido contra ellos, no por eso se enmiendan.