El hímen en México; estudio hecho con unas observaciones presentadas en la cátedra de medicina legal en la Escuela de Medicina el año de 1882 · Capítulo real 1 de 1

El hímen en México; estudio hecho con unas observaciones presentadas en la cátedra de medicina legal en la Escuela de Medicina el año de 1882

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 35 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

EL HIMEN

EN MÉXICO

ESTUDIO

CON UNAS OBSERVACIOHES PRESENTADAS EN lA CÁTEDRA DE MEDICINA lEfiAl

í:ii l!» Escuela de Medicina el aDo de IS&i.

FRANCISCO A. FLORES

PROFKSOR BN FARMACIA,

AI.ÜMNn »K LA MISMA ESCUELA. SOCIO COKlíKSruNDIKSTK ÜH LA ACADEMIA NÁHUATL

V MIKMI'.F.O HE LAS SOCIEDADKS

MEXICANA DK 1II8T0KIA NATUKAL Y DE LA Ml^DICA *'l*KlíR(> KSCOÜKUO."

MÉXICO

OFICINA TIP. DE LA SECRETARIA DE FOMENTO

Calle de San Andró» mini. 15.

EL HÍMEN EN MÉXICO.

" Faire 1' histoire de I'hymen serait certainement écrire un curieux chapitre de critique medícale."

PÉNARD.

40 13778

La propiedad de esta obra está asegurada conforme 6. la ley.

MEDICINA LEGAL.

/JX'L.^

A LA

ESCUELA NACIONAL DE MEDICINA

Y A su DIRECTOR

EL SR. DR. FRANCISCO ORTEGA.

Al mum MÍDICO-lEeiSTA

DR. AGUSTÍN ANDRADE

PROFESOR DE LA ESCUELA DE MEDICINA.

DOS PALABRAS.

No una vana i)retension ha liecho que asiduo consagre algunas de mis vigilias al estudio y sazón de esta Memoria.

La materia de que ella se ocupa, es, j con muclio, de aquellas que me seducen, como que, en mis ratos de solaz, acaricio la idea de dedicar parte de mi porvenir a su estudio.

Muy altos están los nombres á quienes ella va dedicada, y deber mió era agotar mis fuerzas para intentar (aunque sin lograrlo) correspondiera dignamente a ellos.

Con ambos me liga una inmensa deuda: cariñosa madre la una, me recibió en sus au-

las; salúos maestros los otros, les debí (listinciones inmerecidas.

Contribuyeron con desinteresado cnipeño á su formación varios compañeros distinguidos, entre los que creo un deber citar á los Sres. Aguirre, AizpLuu, Alas, Aiiiezcua, Barragan, Beristain, Bernáldez, Cerda, Chacón, Delgado, Diaz González, Ecliávari'i, Esesarte, Fernández, Flores S., Fuente, Herrera, Huerta, Iglesias, Lamicq, Macías, Molina, Mucel, Navarro, Preciado, Bamos, Bubalcava, Sánchez, Sousa, Torres, Yalle, Yera, Verdugo y Yergara, ya ministrando observaciones, ya encargándose de la parte caligráfica y de las ilustraciones de esta Memoria.

Que ella sea útil á mis compañeros y al público médico en general, y quedarán satisfechas mis mejores aspiraciones.

México, Octubre de 1882.

Francisco A. Flores.

PRIMERA PARTE.

CONSIDERACIONES HISTÓRICAS.

UNA de las cuestiones importantes en que es consultado con más frecuencia el médicolegista, es sin duda aquella que se refiere á los delitos de violación. El contingente que dan á la criminalidad es notable, y parece que año tras año su número aumenta, ya porque haya alguna relación fatal entre el grado de cultura de las naciones y su prostitución, siendo las más civilizadas aquellas en que ésta es mayor, ya porque creciendo su población, naturalmente en io-ual sentido debe crecer su estadística criminal. La cifra que á ésta dan, debe ser mayor de lo que aparece, ora porque según nuestra legislación, no persiguiéndose uno de estos delitos sino á petición de parte (el estupro, C. P. P. art. 36) ó aun persiguiéndose de oficio (la violación, C. P. P. art. cit.), bien pocos serán los casos de que conozca el Ministerio público y

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iiiiiclios (|Uedarán ocultos, (»r;i i)oi"<jue los ofendidos ignoren la desgracia de sus familias, ora l)(»i-(|ue, aun sabicMidola, pretieran, como dice muy bien iSíata, "devorar en silencio este ultraje y liacer (jiie no cunda más sobre el terso cristal tle la honra de la desílorada la mancha (|ue les ha dejado el estuprador."

Parent du Chatelet,en su'TIistoriade la i)rostitucion de la ciudad de Paris," asienta: "El crimen de la desfloracion es más común de lo que pudiera creerse por lo que se lee en los periódicos; la mayor parte de estos casos se sofocan por los padres mismos, los cuales, para salvar la reputación de sus hijas, dejan casi siempre escapar á los culpables;" y más adelante dice: "rara vez se quejan delante de los tribunales las jóvenes estupradas, ni los padres de las niñas que lo son en realidad."

En ambos delitos, sobre todo en el estupro, la cuestión de virginidad es la sombra que se levanta siempre aterradora delante del médico-legista. Y ¿qué datos sino los que da el hímen descuellan entre los que puede buscar? Mas antes permítaseme considere la virginidad bajo el punto de vista histórico, en lo que con esta Memoria se relaciona. ¿Qué idea se ha tenido de ella en la antigüedad y cuál se tiene ahora? La legislación de las distintas edades

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¿cómo la ha considerado? ¿Qué valor tiene en las diferentes partes del globo?

Remontémonos á tiempos lejanos. Herodoto cuenta que los babilonios tenian una ley muy vergonzosa, según la cual, toda mujer nacida en el país estaba obligada, una vez en su vida, á ir al templo de Venus para entregarse en él á un extranjero. Muchas de ellas, orguUosas por sus riquezas, se desdeñaban de confundirse con las demás y se hacian llevar al templo en lujosos carros cubiertos. Allí permanecían sentadas teniendo á su espalda un gran número de esclavos que las habían acompañado; pero la mayor parte de las demás concurrentes se sentaban en tierra, en un sitio dependiente del templo de Venus, con una corona de flores en la cabeza. Unas llegaban, otras se retiraban, viéndose en todos lados sitios circunscritos por cuerdas extendidas, y los extranjeros se paseaban por las calles intermedias y elegían á su gusto una de aquellas mujeres. Cuando una concurrente había tomado asiento en el lugar sagrado, no podia volver á su casa sin que algún extranjero la hubiese arrojado dinero en el regazo y sin que hubiera tenido comercio con ella, fuera del sagrado recinto. Cuando la mujer había cumplido la obligación que la había llevado al templo de la diosa, abandonándose al hombre

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extranjero, volxi.-i á su casa, y entonces no liiibicra sido posible seducirla con todo el dinero del mundo. Aquellas mujeres á quienes tocaba en suerte el gran atractivo de la belleza, no permanecían mucho tiempo en el templo; las feas sí, pues no ¡lodian satisfacer á la ley tan pronto como ellas hubieran querido. Baruch refiere que en la misma Babilonia las jóvenes, ceñid;is de cuerdas, se sentaban á orillas de los caminos quemando perfumes hasta que eran seducidas por un extranjero. En Chipre, las doncellas se paseaban por las playas para venderse á los extranjeros, y el producto de estas ventas reunido formaba la dote que llevaban á sus maridos. Por el contrario, los antiguos judíos daban gran valor á la virginidad. Mostraban con orgullo á los parientes la camisa de la recien casada con las manchas de sangre procedente de la ruptura del hímen. Entre los aztecas era considerada como una joya de gran valor y, según Clavigero, nada se celaba tanto como la continencia de las vírgenes. Algún exceso entre jóvenes y doncellas, educandos en seminario, era castigado severamente y aun con la pena de muerte.

Veamos ahora qué valor se la daba en la época del escepticismo. Para Buftbn, la virginidad era un ser fantástico ó al menos no sensible, una divinidad fabulosa. En su éj^oca, en aque-

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lia época de incredulidad, de que también este gran naturalista Qstuvo contagiado, no pudo menos de sostener que "los hombres, celosos de las ¡primicias de todo género, han dado siempre importancia á todo lo que ellos han creido haber gozado los primeros. Esta especie de locura ha hecho un ser real de la virginidad de las mujeres. La virginidad, que no es sino un ser moral, una virtud que tan sólo consiste en la pureza del corazón, se ha hecho un objeto físico por el cual se han preocupado los hombres, han establecido sobre él opiniones, usos, ceremonias, supersticiones y hasta juicios y castigos." Asi se expresaba el gran Buffon. Juan Jacobo Rousseau decia: "Poco me importa que una doncella vay^ á gozar de los placeres del amor con otro mientras yo la haga gozar más después." Este grande hombre pagó también el tributo á su época. Horroroso desengaño se apodera del espíritu al ver semejante escepticismo, y las dudas vienen. Razón tenia Mata, comentando las ideas de Buífon, al decir: " Si en la cuestión de virginidad no se tratase más que de apreciar moralmente lo que en si vale, tal vez no encontrarla ningún reparo en asociarme á las ideas de Buffon. La virginidad de las hembras, como cualidad moral, es en efecto de un valor relativo, convencional y dependiendo de

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las ideas que dominan en una época ó en un país."

¡Cómo mudan los tiempos y con ellos nosotros! . . . j Qué diferencia de ideas en las modernas edades! Hoy la virginidad es una de las joyas que más avaro busca el hombre. Las naciones civilizadas, todas velan sobre su respeto estableciendo penas rigurosas en los atentados contra ella cometidos. Hoy el médico, pronunciando esta palabra, vuelve el sosiego perdido á un hogar y la honra no mancillada á una familia. No en todos los países tiene el mismo valor, y sus legislaciones le dan importancia varia. Y tiene que ser así. Las leyes son, dadas para un país, según sus creencias y costumbres, y no un país es creado para leyes determinadas de antemano.

Mucho varían las costumbres y las creencias actuales sobre virginidad en los distintos pueblos. El sapientísimo Mata, con poético lenguaje las describe, y no puedo menos que escoger sus pasajes.

"El estudio de los pueblos de nuestro globo, bajo este punto de vista (el de la virginidad) ofrece á la verdad un contraste curioso. Los sacerdotes de los reinos de Cochin y de Calicut disfrutan las primicias de las vírgenes, las cuales creen que con esto hacen un sacrificio grato

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á SUS dioses. Entre los Canarios cíe Goa, los ¡madres ó los deudos más cercanos á las doncellas las prostituyen por fuerza ó con gusto á un ídolo de hierro. Si la ciega superstición conduce unos pueblos á estos excesos, á otros los abalanza á los mismos ó mayores el cálculo político. Los habitantes del reino de Congo prostituyen también á sus hijas entregándolas vírgenes á sus magnates y señores, sin que por esto se consideren deshonradas. A poca diferencia sucede otro tanto en muchos países del Asia y del África, donde son tan comunes y furibundos los celos: los señores principales dan con preferencia la mano á las bellezas cuya virginidad se ha evaporado entre los perfumados pebeteros del harem ó del serrallo del gran señor."

Estos pueblos, como se ve, dan muy poco valor á la virginidad, y no la tienen absolutamente en cuenta para contraer el matrimonio. Pero las ideas van más lejos aún. Pueblos hay en que no sólo no se la da ningún valor, sino que aun el poseerla se considera deshonroso.

"En el reino de A.racán, dice Mata, en las Islas Filipinas, se creería un hombre deshonrado si se le hiciera tomar por esposa una doncella. Esta extravagante idea ha dado lugar á un oñcio público, tenido en esos pueblos por tan bajo y miserable como lo es entre nosotros el de

L'li KU irf.MKV

verdugo: hay un ramo de individuos cuya ocupación asalariada es desflorar á las jóvenes para ponerlas en disposición de contraer matrimonio. En el Thibet, las mismas madres ruogan á los extranjeros f|ue deshojen los primeros, en las hijas de aquellas, la flor de la virginidad, sin la cual es más fácil encontrar marido. Otro tanto acontece con los lapones: la joven que ha sido desflorada por un extranjero es la preferida; esto es una prueba de que es hermosa; cuando un extranjero la ha querido, ella vale más que las demás. En Madagascar y en otros varios puntos, cuanto más libres son las costumbres de la mujer, cuanto más desbordadamente se entrega á los placeres del amor, más buscada es por esj^osa; aberración sorprendente que descansa en la consideración de que cuantos más la quieren, más digna es de ser querida."

Increíble parece que el hombre, creado para admirar lo bello y lo sublime, llegue á degenerar tanto en el sentimiento. ¡Qué más bello que esa blanca flor de la Añrginidad aun no acariciada por el céfiro avieso! Felizmente esos ¡pueblos qufe en tan ¡doco valor la tienen, son los últimos en ilustración y que aun permanecen en la infancia primitiva. Los delitos de incontinencia tienen que ser allí desconocidos; no puede existir penalidad i^ara lo que no es una falta, y el médico,

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si le hay, tiene que ser extraño á cuestiones que no se le lian de presentar. Afortunadamente, á medida que los pueblos son más civilizados, le dan más valor, y preciso se hace que alli las le3^es cíistiguen el delito.

"Al lado de esos cuadros donde tan pronto la virginidad se cede como una ofrenda á los ídolos ó sacerdotes, tan pronto se mira como lo más insignificante ó como lo más deshonroso para el hombre que la destruye, pongamos otros en los que se ve la virginidad de las mujeres como la primera felicidad del que consigue encontrarla. Los nubios y otros muchos pueblos africanos, los habitantes del Perú, de la Arabia Pétrea y algunas naciones del Asia, fijan en la virginidad de las mujeres tal cuidado, que apenas nacen, les unen los grandes labios por medio de una sangrienta sutura, sin dejar más paso que el necesario para la emisión de la orina y de la sangre menstrual. Las carnes se adhieren de tal suerte que el casamiento no puede efectuarse sin una operación quirúrgica. En otros pueblos, en vez de la sutura, practican esta infibulacion pasando entre labio y labio un anillo, el cual sólo se rompe el dia del himeneo. Hasta las mismas mujeres casadas le llevan también, con la sola diferenciado que estas últimas tienen un candado cuya llave es guardada

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por el marido, muy coníiadu (.mi la jii-idjidad de los cerrajeros"

"Pero no vayamos tan lejos, eonlim'iu Mata. Para citar ojeniplos de lo celosos que están ciertos pueblos de la virginidad de las mujeres, no hay que salir de Europa, no hay (jue salir de España. Un europeo es, en punto á la virginidad, el reverso de la medalla de un filipino-aracanés. Una persona decente en Aracán no desflorarla por todo el oro del mundo á una virgen; en Europa se prodiga el oro para disfrutar estas primicias. El libertino que recoge muchas de estas flores puede hacerse una guirnalda que será envidiada por los hombres de su condición y gustos. ¿Cuántos esi:)osos, al sospechar que su consorte no está ya en posesión de esa encarecida prenda, se consideran desdichados? ¿Cuántos á saberlo antes del matrimonio renunciarianáél?"

]^o hay que salir de América, digo á mi vez, para ver á la virginidad idolatrada. En México se la rinde culto y alli están sus leyes protegiéndola contra todo atentado; alli está el médicolegista volviendo á cerrar á la azucena, próxima á abrirse, y descubriendo al insecto que quiso anidarse en su corola. Para el joven que adora á una mujer, su más soñada ilusión está en la virginidad. La ilusión más hermosa, dice Mata, que puede formarse el joven de su adorada, es

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considerarla pura como el botón de la rosa que no ha tocado aún ni con su trompa el insecto, ni con sus brisas el alba. Decidle en el parasismo de sus celos al joven enamorado que su amante ha soñado placeres, que ha mirado, que ha pensado en su rival, y ya no la ve con la pureza de los ángeles; la considera desflorada, indigna del ara santa que le habia erigido en su corazón como una divinidad inmaculada. Un hombre lleva al altar á una viuda, y nadie se burla de él; otro se enlaza con una joven que ha sido pública é ilícitamente de otro, y necesita de toda su filosofía para hacerse superior á la murmuración de las gentes.

En pueblos donde en tan gran valor se tiene á la virginidad, su legislación no puede menos de vigilarla en sus disposiciones. Y todo ¿á qué tiende sino á que se conserve la integridad material del órgano sexual, es decir, principalmente del hímen, en cuya ruptura se ha querido siempre personificar la desfloracion? Desde Moisés se fijaba el modo de descubrirla. Evidentemente que el legislador siempre se ha ocupado de la virginidad física, de aquella que es tangible y en la que un atentado puede dejar huellas; de la virginidad moral, como dice Mata, no tiene que declarar el médico-perito; esta virginidad no es material; su pérdida no deja rastro: es co-

2C Ki. iiíMEír

ino el vuelo del ave ú el puso de la culebra por encima de las rocas. Demostrar la integridad dol liínieii, lié aípií lo que el médico-legista busca para concluirque una joven es probablemente virgen. De aqui la necesidad de los reconocimientos. Buítbn, acaso con alguna justicia, los censura acremente, puesto que "han autorizado los abusos más ilícitos, las costumbres más deshonestas; se han sometido al examen de matronas ignorantes y expuesto á las miradas de médicos prevenidos las partes más secretas de la naturaleza, sin pensar que semejante indecencia es un atentado contra la virginidad, que el intentar reconocerla es violarla, y que toda situación vergonzosa, todo estado impúdico del cual tenga que ruborizarse una joven interiormente, es una verdadera desfloracion." Pero téngase presente que Buffon dudaba de la virginidad física y que sólo admitía la del corazón, y entonces bien se comprende su modo de razonar. Hoy que esta virginidad material es admitida por todos, materiales tienen que ser sus demostraciones.

Estudiar el estado de la membrana: hé aquí el nudo gordiano, como dice Penard; demostrarla existente é íntegra es el principal papel del médico-perito. Y es tal su importancia, que Devergie ha dicho que "si en un caso que se

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presume de desfloracion un liímen no es encontrado, hay 999 probabilidades sobre 1000 de que la desfloracion ha tenido lugar." Mata asienta que "siemj^re que el hímen exista, la virginidad material no ha sido violada." Briand ct Chaudé, por otro lado, afirman que "la presencia del himen no es un signo infalible de virginidad y su ausencia menos aún es una prueba de que la virginidad no existe." Es cierto que habrá casos que hagan excepción á la regla y se encuentre himen íntegro y sin embargo efectuado el coito; pero en esta circunstancia, ya lo dije, el médico sólo busca signos físicos; si éstos no existen, al juez toca clasificar el delito. Parent du Chatelet confiesa haberse equivocado muchas veces al reconocer á jóvenes perdidas. Jacquemier asegura haber visto prostitutas cuyos órganos genitales ofrecían todas las apariencias de la virginidad. El mismo Parent du Chatelet, en su obra citada, cuenta que una prostituta de 51 años, entregada al libertinaje desde los 15, tenia sus partes genitales como una virgen que acaba de salir de la ¡pubertad. Fabricio d'Aquaj)endente habla de una joven, la cual no pudo ser desflorada por todos los alumnos de un colegio. Esto nada tiene de imposible; casos de éstos podrán presentarse, pero forman la excejDcion.

28 SL HÍMEN XfK MÉXICO.

Casos por el contrariu habrá en que la mujer sea físicamente virgen y sin embargo su hímen presente alteraciones. La masturbación, dice Mata, es un vicio muy común en las muchachas y doncellas. A este peligroso suplemento de la naturaleza, como le llamaba Rousseau, acuden también ciertas mujeres ardientes, las que temen, poT su posición, los resultados del coito. El perito no siempre encontrará signos, y en sus conclusiones así debe asentarlo sin más aventurar. Allí termina su papel. A los jueces, cuya sagacidad raya á veces en lo maravilloso, toca descubrir lo demás. Cuenta Vol taire que una mujer se presentó á una reina quejándose de haber sido violada: la reina tomó entonces la vaina de una espada dándole ésta á la mujer y la invitó á que la introdujera en la vaina, que ella tenia en continuo movimiento. 'No lo logró y se fué avergonzada. Mayart de Vouglans refiere que un joven acusado de estupro fué condenado por una Corte á dar un talego á la estuprada, y que cuando éste estaba ya en poder de la ofendida, le mandó que se lo quitara, lo que no pudo lograr por la resistencia que ella puso. El joven fué absuelto. La Corte comprendió que como la mujer aseguró el bolsillo, pudo haber defendido su honra. '

1 Es el caso de Sancho Panza en la ínsula Barataría.

SEGUNDA PARTE.

FORMAS DE HÍMEN ENCONTRADAS EN MÉXICO.

ANOMALÍAS OBSERVADAS.

OPINIÓN ACERCA DEL HÍMEN FRANJEADO.

IMPORTANCIA,}^ grande, tiene elestudiode las formas del liímen en un país, como que la forma, según la teoría que en otra parte expondré, será uno de los factores que utilice el médico-legista en los problemas sobre delitos de incontinencia. Necesario, es por lo mismo, conocerlas, así como el orden general de frecuencia en que se observan; siendo su relación acaso la misma en distintos países, acaso variando de algún modo. De aquí la necesidad de levantar estadísticas que por comparación permitan resolver el problema. Conocer la relación general de frecuencia del hímen j sus variadas formas en México, tal es el objeto que me propongo en esta segunda parte. Hé aquí por qué la encabeza un Cuadro estadístico.

Permítaseme antes indicar cuál es la clasificación del hímen aceptada en este estudio. Ya-

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rias son las que se han hecho, y aunque muchas concuerchin en sus denominaciones, no sucede asi en el orden en que las enumeran sus autores.

Los médicos muy antiguos no conocían más forma de liimen que el semilunar.

Osiander sólo estudió tres formas: el hímen en brida, el filamentoso, y el doble.

Mata clasifica asi el hímen: 1" labial (común en la niña); 2*? semilunar (el más común); 3*^ anular regular; 4'-^ imperforado ó con una abertura adelante y arriba, cerca del meato, y o° filamentoso, con varios filamentos de membrana mucosa (el más raro).

Casper sólo señala los hímenes semilunar y circular (anular?).

Lacassagne los enumera así: labial, semilunar, anular irregular, y anular regular.

Tardieu, cuya clasificación es la mejor, estudia el hímen labial, el anular irregular, el anular regular, el semilunar y el franjeado. * Igual clasificación siguen Briand et Chaudé y Legran d du Saule.

Lutaud admite la misma con algunas modificaciones en el orden: semilunar, anular irregular, labial, franjeado, y anular regular.

Hidalgo Carpió y Ruiz Sandoval adoptan la clasificación de Tardieu, agregando una G'^ forma: el hímen rudimentario ó en rodete.

BN MBXICO. 33

Por mi parte, la acepto también con algunas modificaciones, por ser acaso la que más se acomoda á lo que se observa en México. Creo que en la clasificación médico-legal mexicana debe dársele un lugar al liímcn en herradura, que ningún autor menciona, por ser una forma absolutamente distinta del semilunar, con el que sin duda se le ha confundido, por presentar, según una teoria que expondré después, una resistencia que le es propia, y por observársele con alguna frecuencia en el país. Por el contrario, al himen franjeado no lo creo una forma autónoma, no mereciendo por lo mismo mención especial en la clasificación. Deduciéndola, pues, del primer Cuadro, ségun su orden de frecuencia, yo propongo la siguiente: anulares (regular é irregular), labial, semilunar, y en herradura (todos pudiendo ser franjeados).

Hechas estas salvedades, que eran necesarias para uniformar la clasificación, entro de lleno en materia.

Las observaciones que van á servir para esta Memoria fueron presentadas en la cátedra de Medicina legal de la Escuela de México el año de 1882. Hé aquí el Cuadro que con ellas he formado:

CUADRO ESTAIILSTICO (lEM^líAL.

Pormas de liímen observadas en México.— Orden y relación general de frecuencia.

r Anulares ! 58 obs

Labiíil 5G

' Regulares. J. Semilunar 35 .

Franjeado 12 .

Herradura' : 5 ,

HÍMENES. <

2° Anómalos. ■{

'Biperforado ■ G .

! ■

Herradura obturado.*; 3 .

Imperforado..... 2 .

Trifoliado* ' 1 ,

Multiíbliado* 1 .

Coroliformc*.

1 ,

No se pudo encontrar el bimen 1 .

Total de observaciones recogidas 181 obs.

1 Es la forma añadida á las señaladas por Turdicu. * Las formas mavcadas con asterisco son nuevas.

EL HÍMEN EK MÉXICO. 35

El Cuadro anterior indica las formas de liimen halladas en México, su grado de frecuencia y su proporción relativa. Necesario es hacer ahora, siquiera sea en obvio al método, una breve descripción de ellas.

Las formas regulares todas se encuentran: los himenes anulares (regular é irregular) , el hxbial, el semilunar, el franjeado y el en herradura. De las anomalías estudiadas hay: el hímen biperforado y el imperforado, y cuatro nuevas: el hímen en herradura obturado, el trifoliado, el multifoliadoyel coroliforme. Haré un breve estudio de cada una de estas formas.

Útil seria comenzar esta parte dando las dimensiones de la vulva en las mujeres mexicanas. Desgraciadamente este punto fué descuidado en las observaciones, y si he de hacer mérito de los pocos datos recogidos, su longitud varía entre 7 CD3- 3 y 8 cm. en las jóvenes.

Voy á hacer la descripción de cada una de las formas de hímen encontradas, deduciéndola estrictamente de las observaciones por lo que pueda sacar de original.

86 KL aÍMSN

FOUMAS REGULARES.

1" Hímen niiular.'

Es el primero en el Cuadro general: 58 casos sobre 180.

En la forma anular, el diafragma presenta una abertura circular más ó menos amplia y más ó menos dilatable, pudiendo estar su borde libre rizado ó con escotaduras {Jumen anidar franjeado); y ya ocupa el centro (anular regular), ya su parte superior (único cambio de lugar que describen los autores, inclusive Tardieu) ó su parte inferior, como he podido ver en dos casos observados (anular irregular), y cuyo diámetro mayor está generalmente en el sentido longitudinal, aunque puede estarlo en el transverso, según se deduce de una de las observaciones presentadas.

Entre las que sirvieron para la formación de esta Memoria, se encuentran cuatro ejemplares de himen anular franjeado. (Lám. I.)

1 Voy á describirlos scgun el orden de frecuencia que da el Cuadro anterior, por ser esto más práctico. Si lo luciera según el que so deduce de la teoría de su formación, distinto seria y acaso más lógico.

EN MKXICO. 37

2" Hímen labial.'

Es el más frecuente en las niñas pequeñas. Acaso sea la forma primitiva regular, tipo del himen fisiológico. Ocupa el segundo lugar en el Cuadro anterior y representa un número de 56 sobre 180 observaciones.

El diafragma presenta una hendedura longitudinal que ocupa el tercio ó los dos tercios superiores, su parte media, acaso el tercio inferior, ó bien toda su extensión. Se sitúa generalmente en la linea mediana, pudiendo desviarse hacia uno ú otro lado, y presenta algunas veces en sus bordes libres repliegues, escotaduras ú ondulaciones, á veces tan notables que puede formarse una variedad especial que en este estudio vengo llamando lumen laUal franjeado.

En alo-unas de las observaciones se describe

el himen labial así: dos membranas ó bandeletas laterales que parecen independientes. Wo creo errónea la descripción. Muy probable es que asi se haya visto (lo que es digno de aten-

1 Varia es la palabra usada por los autores: labial, labiado, bilabial, bilabiado. Ateniéndome á su acepción y al Diccionario de la lengua, creo que es más castizo llamarle labial.

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cion),y esto apoya la teoría que más tarde emito del origen del hiinen y de sus formas.

Encuentro G observaciones precisas de hímen franjeado que no vacilo en aceptar. (Lám. II.)

fi° Hímen semilunar.

La media luna membranosa ocupa la parte póstero-inferior de la entrada de* la vagina, obturando más ó menos su abertura y presentando algunas veces en su borde cóncavo libre, ya escotaduras, ya ondulaciones (hímen semilunar franjeado). Sus cuernos van á perderse ó en las ninfas antes de alcanzar al meato urinario, ó inmediatamente abajo de él.

Entre las observaciones encuentro dos: una en que se describe perfectamente un hímen semilunar franjeado (Lám. III), y otra donde se indica que la media luna membranosa no ocupaba directamente la parte inferior y media de la entrada de la vagina, sino que estaba desviada á la izquierda de una manera notable, su borde cóncavo mirando arriba y á la derecha. Estas desviaciones no las menciona ningún autor, y es bueno conocer la posibilidad de encontrarlas.

El hímen semilunar es el dr en todos los Cuadros, y se observó 35 veces sobre 180.

KN MKXICO. 89

4" Híinoii f raiijesido. '

Esta variedad (que así la llamaré) no es tan rara en México como parece serlo en ultramar. Ocupa el 4r puesto en todos los Cuadros, y se presentó 12 veces en los 180 casos observados."

El hlmen franjeado no lo creo un tipo especial; no goza de la autonomía que le han venido concediendo todos los autores, y no es, á mi ver, sino una variedad de cada uno de los distintos estudiados. (Véase en la 3^ Parte mi teoría del origen de las formas.) El ser franjeado el hímen no constituye una forma propia y distinta de las demás; es un carácter, carácter que ¡rueden presentar, y de hecho presentan, todas las otras formas. Una membrana franjeada ó rizada en su borde libre obturando más ó menos la vagina y de abertura más ó menos amplia, ora de aspecto anular, ora labial, ya semilunar, ya en herradura, ya, en fin, no siendo sino un repliegue rudimentario: hé aquí el hímen franjeado.

1 ísTo obstante la clasificación que propuse, no omito la descripción de esta forma de hímen en el grupo de los regulares, porque al hacerlo me fundaría en una opinión exclusivamente mía aun no sancionada.

2 En el cómputo anterior sólo tuve cuenta de los hímenes franjeados cuyas formas no se especifican. Los de forma anular, labial, semilunar, etc. los anoté en sus respectivos grupos.

40 EL BÍMEX

5* Híiiieii (MI hoiTíidnra. (Láiii. IV.)

Esta forma no la describen los autores de Medicina legal, y sólo hay una mención de ella en la Anatomía de Beaunis; sin embargo, no es tan rara como podria creerse: 5 casos sobre 180. Probablemente algunas veces habrá sido clasificada como lumen semilunar.

Membrana, como su nombre lo. indica, en forma de herradura y de borde cóncavo ántero-superior, ocupa la parte posterior y los lados de la entrada de la vagina, y sus ramas, en lugar de ir disminuyendo de anchura y desaparecer antes ó al tocar el meato urinario, como en el hímen semilunar, remontan á sus lados, donde se pierden. Su borde cóncavo puede ser rizado ú ondulado ó presentar escotaduras {Jamen en herradura franjeado) . (Lám. Y.)

FOKMAS ANÓMALAS.

1" Hínien bi perforado.

El hímen biperforado no es probablemente raro observarlo en México: 6 casos sobre 180, y en niñas cuya mayor edad fué de 10 años.

KN MÉXICO. 41

En todos los ejemplares estudiados, las aberturas, de forma y dimensión variables, estaban colocadas la una arriba, la otra abajo, desviándose ya hacia la derecha, ya hacia la izquierda, estando algunas veces notablemente franjeadas (Lám. VI) y pudiendo dejar entre sí una brida cuya dirección variaba según su posición. En determinadas circunstancias, cuando casi se tocan las dos perforaciones y dejan en su intervalo esa brida, le llama Beaunis lumen en hrida. De esta última forma hay alguna observación. (Lám. VII.)

JN'o se encontró ningún caso en que las perforaciones fueran bilaterales como las describen los autores.

2" Hímen en herradura obturado. (Lám. YII.)

De esta anomalía fueron observados y descritos 3 ejemplares en niñas cuyas edades eran 10 y 11 meses y 14 años.

Constituido este hímen, como todos los demás, por un diafragma membranoso, presentó en su tercio superior (en 2 casos) y en su centro (en 1 caso) una abertura muy regular. Era de forma de media luna, de curvatura muy exagerada, cuya concavidad miraba hacia arriba y adelante y cuyos cuernos se perdían abajo del meato, li-

4'2 KL HÍMKK

mitando con su borde inferior un himcn en lierradura, de curvatura muy exagerada también, y liácia arriba un opérenlo en forma de úvula, cuyo espesor variaba (en uik» de los casos observados era sumamente grueso y tenia el aspecto de un tubérculo), que se levantaba fácilmente dejando abierta la parte superior de la entrada de la vagina, y que no parecia sino la puerta que venia á obturar el espacio dejado por la herradura membranosa.

Propongo llamar á esta variedad: híjnen en herradura obturado.

Esta anomalía no es muy rara y parece poder presentarse en todas las edades.

3° Hímen iinperforado.

Es muy raro encontrarlo. Apenas si hay 2 observaciones en las 180 recogidas.

El diafragma que cierra la vagina no presenta perforación. Alguna vez apenas si se percibe un agujero.

Tengo para mí (en la 3^ Parte de esta Memoria me ocuparé de ello) que es la forma primitiva de todos los hímenes.

Los dos casos que encuentro observados, uno fué en una niña de 11 dias y el otro en una de cuatro años (Lám. IX), presentando la primera una pequeñísima perforación.

EN MÉXICO. 48

4° Híinen trifoliado. (Láiii. X.)

Un ejemplar de esta, forma de hímen fué observado en el hospital de Infancia.

Tres hendeduras que del centro del hímen partan dividiendo la membrana en otros tantos foliólos: hé aquí la nueva forma. Es probable que la dirección de estas hendeduras varié y que haya sido casual que, en el caso observado, hayan formado una / (lambda).

El nombre, bastante exacto, de lumen trifoliado, le fué puesto por el Sr. Echávarri en la lámina que ejecutó.

5° Hímen multifoliíido (Lám. XI.)

La observación fué recogida en el hospital «Tuarez, en una joven de 14 años.

Esta forma no es sino un caso más complexo de la anterior, y evidentemente ambas pertenecen á un mismo grupo de anomalías. Una membrana obturando la entrada de la vagina y de cuyo centro partan cinco hendeduras ligeramente sinuosas en forma de radios, que no lleguen á la circunferencia y que circunscriban entre sí cinco folíolos triangulares perfectamente aplicados: hé aquí el hímen multifoliado.

Haciendo pujar á la joven, los folíolos se er-

•11 KI, IIÍMKN

guian ligeramente hacia afuera, dice la (observación, abriéndose como un botón de rosa, dejando entrever en el fondo la vagina.

6° Hímeii corolilbrinc. ( lisím. XII.) '

Encontrado en una joven de IG años: es acaso la forma de hímen más curiosa que esta Memoria pueda llevar. Copiada la observación del Archivo de los peritos médico-legistas del Distrito Federal, donde fué anotada por el Dr. ^laldonado y Morón el año de 1880, no puedo dar mejor descripción de ella que la que trae la observación, copiada del certificado correspondiente.

"La membrana hímen, con numerosas escotaduras sobre los dos tercios superiores del borde libre de dicha membrana y á diversas profundidades, tiene una disposición simétrica en ambos lados, observándose al derredor del meato urinario una disposición aun más complicada: las escotaduras dividen esta nfembrana en un

1 Esta lámina fué cjcculada bajo la dirección del Dr. Maldonadoy Morón, perito médico-legista del Distrito Federal, quien observó la í'orma de hímen que representa. No corresponde exactamente ¡i la descripción copiada del certificado respectivo, sin duda porque ésta fué redactada con poca iDrecision.

EN MÉXICO. 45

sistema de hojas ó colgajos colocados en círculo al derredor del orificio de la uretra, dando asi al liímen una grande analogía con la corola de una flor. En el tercio inferior de la membrana hay un repliegue trasversal de la mucosa, que cierra la parte inferior del orificio vaginal. Este repliegue, poco saliente, es muy extcnsible y no presenta ninguna resistencia á las introducciones del dedo."

o'íQ^c

TERCERA PARTE.

ESTUDIO MÉDIt;0-LEGAL DEL HÍMEN.

TEORÍA DE LA RESISTENCIA DE SUS DIFERENTES FORMAS.

SU GRADO DE FRECUENCIA EN DIVERSAS EDADES.

SUS MODIFICACIONES

EN LOS DISTINTOS PERIODOS DE LA VIDA.

HIPÓTESIS DE SU ORÍGEN Y EL DE SUS FORMAS.

VOY á abordar, y lo hago con sumo temor, la discusión razonada de los puntos prácticos que pueden dilucidarse con los datos obtenidos del presente trabajo.

Conocidas ya, de una manera general, las formas del himen y sus anomalías en México, y quedando por buscar su origen, su grado de frecuencia, su modificabilidad y su resistencia, correspóndeme en esta 3^ Parte estudiar las iiltimas y considerarlas todas bajo el punto de vista médico-legal.

Temo errar en las ideas que voy á emitir y en las hipótesis que pienso formular.

Sin embargo, todas llevan el sello de la buena fe, é hipótesis y teorías parecen llenar las condiciones que de ellas puede exigir la lógica.

Si yerro, al conocerlo, un error menos tendré y entonces siempre habré alcanzado una verdad más.

50 EL HfMEM

Las observaciones que se rae facilitaron y h< tenido á la mano, aunque pocas todavía, se prestan á sacar algunas conclusiones que pueden ilustrar varios puntos de la práctica módicolegcxl.

La existencia del hímen es constante. En todas las observaciones siempre se le halló bajo las variadas formas que tengo descritas, y sólo en una de ellas consta que no le habiaó no pudo encontrársele. Pero téngase presente que el reconocimiento se practicaba en un cadáver, y en un cadáver de una niña de 9 dias, y se comj)renderá que el hímen, quizá rudimentario, escapó al observador. No olvidando, sin embargo, este caso, creo que la estadística formada confirma la opinión de los autores que sostienen que el hímen nunca falta de una manera absoluta, y que, por lo mismo, siempre ministrará datos importantes en las cuestiones de incontinencia.

Las formas regulares de hímen observadas en México son, con poca diferencia, las mismas que señalan los autores europeos, pudiendo variar las anómalas que no están probablemente sujetas á un tipo definido. No me servirán, pues, de criterio las últimas al emitir ciertas apreciaciones.

EN MÉXICO. 51

Variando las desgarraduras cu su forma y en su número según las formas del liímen, y permitiendo, por otra parte, algunas de éstas la introducción de cuerpos extraños y aun del pene sin sufrir notablemente, preciso se hace conocer esas formas en el orden de frecuencia en que se ¡presentan en un país dado. En efecto, el número de las carúnculas varía según la forma del hímen. Legrand du Saule señala de tres á cinco, y Tardieu, más explícito, dice que: "en la desfloracion la desgarradura de la membrana hímen se hace de arriba abajo en la línea media en el labial; que hay dos desgarraduras y colgajo mediano en el semilunar, y cuatro colgajos en el anular." Beaunis da tres colgajos al semilunar y cuatro ó cinco al anular. Acaso por su número podría averiguarse la forma del hímen.

Cinco son las formas de hímenes: los anulares (regular é irregular), el labial, el semilunar y el en herradura, sobre el que debo llamar la atención por el lugar que le he dado en todos los Cuadros y en la clasificación, hímen que los autores ni siquiera mencionan y que, no obstante, no es raro.

Las anomalías no dejan de ser frecuentes: un 8 p3 , según el Cuadro general. Entre ellas encuentro el hímen biperforado, el imperforado,

62 JSL nÍMEN

el en herradura obturado, el trifoliado, el multifoliado y el coroliforme.

El hímen biperforado que tan raro parece ser en Francia, no lo es tanto en México, á juzgar por los casos observados: 6 por 180 (3,33 p3 )• Delens, en su excelente monografía "De los vicios de conformación del himen," lo considera sumamente raro, y Tardieu, en sus "Atentados al pudor," aun duda de su existencia. Este hímen anómalo, cuyas aberturas en las observaciones que consulto eran muy pequeñas, asi como el imperforado, no deben presentar grandes dificultades al perito en los cuestionarios, si como es probable y en el imperforado es seguro, la desfloracion no puede efectuarse. Resta saber si esos himenes bipcrforados, todos reconocidos en niñas menores de 10 años, hubieran conservado esa forma, lo que es dudoso, y ya algo lo deja comprender la estadística: ni un solo caso se presenta en los Cuadros de jóvenes mayores de esa edad.

El estudio de las otras formas anómalas, como el hímen en herradura obturado, el trifoliado, el multifoliado y el coroliforme, presenta, en mi concepto, también grande importancia. El hímen en herradura obturado pudiera, en algunas circunstancias, creerse un hímen roto y su opérculo considerarse como un colgajo, siendo así que

£N MÉXICO. 53

es una forma especial. Lo mismo, y con mayor razón, pudiera decirse del trifoliado, del multifoliado y del coroliforme, que, no descritos aún, simularían himenes desflorados cuyos foliólos ó pétalos serian computados como colgajos. Son, sin embargo, himenes intactos, y al perito interesa conocerlos para no ser sorprendido.

El estudio de la ahertura no presenta menos importancia. Siendo su forma correlativa de la del himen y A^ariando esta última con la edad, como me propongo demostrarlo, la suya también se modifica, y de allí las variaciones de resistencia en las diferentes edades. Pénard trae estas terminantes palabras: "Me parece, dice, que generalmente se descuida demasiado insistir sobre los diámetros de este orificio central;" y más adelante agrega: "es evidente que mientras más considerable sea este orificio, la bandeletaliiraeneal será menos ancha, y la penetración del miembro viril será fácil." Y en efecto, entre la resistencia invencible propia de un hlmen imperforado, la ruda que presenta uno apenas perforado, y la débil que oponga un anular rudimentario, ¡cuánta diferencia!

64 ML aÍMKH

Teoría de \a resistencia de Los diferentes formas de hínien. (Lám. Xlll.)

Hechas ya las consideraciones de las formas de la membrana y de su abertura, muy natural es querer darse cuenta del obstáculo ó facilidad que presenten á la introducción de cuerpos extraños. Quiero hablar de un estudio enteramente nuevo: el de la resistencia de las diversas formas del himen. Acaso peque de atrevido al formular una teoría exponiendo mis ideas; empero, antes de emitirlas las he sujetado al cartabón de la ciencia, en que ellas se fundan, siguiendo rigurosamente el método analítico ó deductivo. ^

Bajo dos puntos de vista rolarán estas consideraciones: bajo el de la Mecánica racional, en cuyos principios se fundan, y bajo el de la Medicina legal, á la cual tiendo á aplicarlas. Probaré qué tan feliz soy para exponerlas.

Dos son los factores que intervienen en la verificación de ciertos delitos de incontinencia:

1 Algunas de estas ideas fueron objeto de largas discusiones, y cuando fué posible las sujeté al Ctálculo, en compañía del inteligente ingeniero civil Luis Cortés, antiguo compañero do colegio en Guanajuato.

BN MÉXICO.. 66

la potencia representada por el pene (en el estupro y la violación), el dedo, el cuello de una botella, un tapón, etc. (en los amores lésbicos), y la resistencia representada por el liímen. Para vencer esta resistencia, hay necesidad de un gasto de trabajo que variará según que ella sea mayor ó menor, puesto que mayor ó menor será la fuerza (intensidad) empleada en la unidad de tiempo.

Entran en la composición del trabajo mecánico tres factores que son: la distancia, la intensidad (fuerza) y la duración de su aplicación (tiempo) .

En el fenómeno que estudio, sólo tengo que considerar las dos últimas, la distancia siendo igual á cero, puesto que el pene ó cuerpo extraño es aplicado inmediatamente sobre el himen. IN'o debe olvidarse que la fuerza normal^ siempre se la considera, para mayor comprensión, concentrada en el eje de figura.

Conocidas ya cuáles son la potencia y la resistencia en el presente problema y lo que se entiende por trabajo mecánico, voy á estudiar la cantidad que de éste se gasta para vencer la

1 Fuerza normal se llama en Mecánica y en esto caso á la que se aplica pcrpcndicularmento á la superficie sobre la cual obra.

66 KL nÍMEN

elasticidad del hímen, y, ya agotada, para desgarrarle; en otros térniiiios, voy á buscar la resistencia que presenta cada forma regular. ' Evidentemente si demuestro que el trabajo mecánico empleado en vencer cada una de ellas es diferente, es probable que mi teoría se acerque á la verdad y que los datos que ministre puedan tener algún valor en los experticios sobre delitos de incontinencia.

El orden en que voy á estudiar la resistencia de cada liimen, es aquel que se deduce del orígen de sus formas, de que más adelante hablaré, por ser así más lógico, yendo del tipo más simple al más complexo, y por seguir un orden decreciente de resistencia. Estudiarélos, pues, así: hímen labial, anular, en herradura, y semilunar.

HíMEX LABIAL. (Figura 1'^) — Presentando esta forma de hímen solamente una hendedura, en el momento de aplicación del cuerpo extraño hay un gasto de cierta cantidad de fuerza que va á convertir la hendedura en agujero (circunferencia puntuada). Esta fuerza normal puede considerársela descomi^uesta en dos iguales, que obrando en sentido contrario producen la de-

1 Por qué unas formas resisten más que otras, aun no se sabe en Mecánica.

EN MÉXICO; 67

formación de la abertura, hasta que, la elasticidad agotada, desgarran la membrana, yí^hácia arriba, ya, y más frecuentemente, hacia abajo (lineas puntuadas) . Deformado el himen y convertido en anular (Figura 2^), la fuerza se sigue gastando en la dilatación del orificio, como lo demostraré al hablar de la siguiente forma.

Llamando P á la suma de ambas fuerzas (potencia) y ¡( á la unidad de tiempo (duración) el trabajo mecánico gastado en vencer la resistencia del himen labial será: Tm=PXt-

HíMEis" ANULAR. (Figura 2^) — Esta forma tiene una abertura más ó menos grande y más ó menos circular, que puede adaptarse desde luego á la punta del glande, no gastándose por lo mismo fuerza ninguna en deformar el orificio como en el caso anterior. Aqui la fuerza, desde luego útil, pudiera decirse, se descompone en una multitud que irríidian á la periferia y que sumándolas pueden reducirse á cuatro, que obran en la dirección de dos diámetros perpendiculares. Se comprende que la elasticidad del himen se presta á la dilatación de la abertura hasta un cierto límite (circunferencia puntuada), más allá del cual viene la desgarradura en el sentido de dos diámetros, perpendiculares también (lineas puntuadas), y dejando cuatro colgajos.

La fuerza gastada en el presente caso es me-

68 XL níuss

ñor que en el anterior (no se emplea fuerza en (leforn^ar), y por lo mismo, menor es el trabajo mecánico. Llamándola P' se tiene para ést<í:

IIÍMEN EN HERRADURA. (Figura 3^) — Formado por una faja membranosa colocada en la parte póstero-inferior y á los lados de la entrada vaginal y faltando hacia arriba, puede considerársele como un hímen anular, truncado en su parte superior. La resistencia en la presente forma es, por consiguiente, menor, puesto que arriba viene á ser igual á cero. La fuerza, suponiéndola obrando, irradia también á la periferia? y en último resultado equivale á tres iguales (dos de ellas opuestas) que tienden á dilatar la abertura y á convertirla en circular (circunferencia puntuada) mientras la elasticidad exista, y más tarde á desgarrar la membrana en puntos intermedios á su aplicación (líneas puntuadas).

En último resultado, no habiendo resistencia que vencer hacia arriba, la fuerza gastada P" es menor que P' y menor es también el trabajo mecánico: Tm=P"Xt.

Hímen semilunar. (Figura 4^) — El caso se simplifica más aún. Lamembranahimeneal, disminuyendo de anchura de la parte póstero-inferior á los lados, hasta sus cuernos, que terminan en punta, presenta una resistencia decreciente

EN MÉXICO. Ij!)

hacia estas partes (arriba igual á cero) , y la potencia que hay que gastar tiene que ser menor. Puede considerársele descompuesta en tres fuerzas: una inferior y dos laterales, más pequeñas, que obrando tienden, como en los casos anteriores, á convertir la abertura en circunferencia de un diámetro semejante al del cuerpo extraño (circunferencia puntuada) . Después vienen las desgarraduras de la membrana ocupando las partes intermedias á la aplicación de estas fuerzas (lineas puntuadas).

P'", que asi llamaré la fuerza empleada, siendo menor que P", el trabajo mecánico será también menor: T;;'=P'"Xt-

Comparando los diversos valores del trabajo mecánico gastado en vencer la resistencia de las diferentes formas regulares de himen, se tiene:

Para el labial T„-PXt.

„ „ anular T^^zzP'Xt (siendo P'<P)

„ „ en herrad.^ T:-P"Xt( „ P"<PO „ „ semilunar. T::=:P'"Xt( „ F"<P")

Que el valor de estas fórmulas es decreciente, es obvio comprenderlo. El segundo término de la ecuación estando compuesto de dos factores, y uno de ellos siendo cada vez menor que en el anterior, claro es que el término mismo es menor

60 XL BÍlfEN

y por consiguiente lo es el primero, ó lo que es lo mismo, el trabajo mecánico.

Generalizaré más aún. Puesto que la resistencia se mide por el trabajo mecánico empleado en vencerla, y deduciéndose de las ecuaciones anteriores que éste va disminuyendo, claro es que la resistencia del liímen decrece del labial al semilunar. A mayores especulaciones se presta un paralelo entre la resistencia de las diferentes formas. Resumiendo: tratándose de vencer la del liímen labial, la cantidad de trabajo mecánico empleada es mayor que en el anular, y aunque ya en su lugar lo demostré, voy á ser más explícito. ^ La duración del fenómeno, es decir, el tiempo trascurrido entre el momento de aplicación de la potencia y el en que la resistencia queda agotada, puede considerarse dividida en dos períodos (adviértase que no puede hacerse abstracción del tiempo tratándose del trabajo mecánico, porque éste resulta del producto de la duración por la potencia): en el ¡Drimero la fuerza ( r+^f) es invertida en deformar la abertura hasta ponerla en las condi-

1 Paya hacer más tangible la demostración, dividiré la potencia que he venido llamando P por 4, número igual al de las fuerzas en que la considero descompuesta en el caso más complexo, para tomar fracciones y poder hacerla variable.

EN MÉXICO. 61

cioncs del liímcn anular; en el segando la fuerza (-4-+-!j-+^ + -,f-) es gastada en ampliar la abertura y después en romper la membrana; luego el total del trabajo será igual á la suma de ambas fuerzas multii^licada por la duración. En el himen anular sólo se emplea la segunda. En el en herradura, faltando la resistencia hacia arriba, y. siendo la misma la unidad de tiempo, se necesita una fuerza igual á ( ^+t-+ r)j gs decir, menor. En el semilunar puede considerarse la potencia compuesta solamente de dos fuerzas: (-r + (-g- + 1 ) ) j ^'^^ laterales siendo mitad menores, puesto que la anchura de la membrana por vencer lo es, cuya suma es menor ai'in, siendo el tiempo invariable en todos los casos, y, por consiguiente, menor es también el trabajo gastado.

Comparando las fórmulas del trabajo, y sustituyendo á P, P', P" y P"' por sus valores para obtener cantidades homogéneas, resulta:

Para el himen labial: E,=r((-f+-^-) + (-|-+rH-~r+i-.))t=:(l+P)t

Fara el lumen anular: E',zr(|-+^ + f+^)t=: ' PXt

Para el lumen en herradura:

E'\=(-f+f + ^)t= IPXt

62 KI, IIÍMKN

Para el hiinen semilunar:

E"\=(';+('; + s))t= ^Pxt

Suprimiendo el factor común t y haciendo las reducciones necesarias, quedan en último resulta do:

Resistencia del liímen labial......... (Et,)=6Pzi:6

„ „ anular (E't)=4P=:4

„ ,, en herradura (E"t)=3P=:3

„ „ semilunar.... (E'"t)zr2P=:2

Nimio y hasta vulgar he sido extendiéndome en desarrollar fórmulas tan elementales; pero no avezadas todas las personas en las matemáticas, opté más que ^ov la concisión, por la claridad.

De todo lo expuesto se deduce: que no es igual la resistencia que presentan las diferentes formas de himen; que ésta disminuye á medida que la extensión de la membrana es menor, limitándose á la parte póstero-infcrior de la entrada vaginal, y, acaso pudiera asentarse, que es menor también á medida que la abertura se aproxima de lineal á eliptica, teniendo ambas igual uno de sus diámetros. (Véanse las figuras.) Los lúmenes deben, pues, enumerarse asi, si-

BN MÉXIOa 68

guiendo su (3rden decreciente de resistencia: labial, ' anular, en herradura, y semilunar.

Obvio es comprender por qué no estudio bajo este punto de vista el liimen franjeado, conociendo ya mis ideas sobre el particular. Generalmente se cree que este liimen es el que presenta menos resistencia y en el que es más difícil averiguar si ha habido introducción de un cuerpo extraño. No creo esto absolutamente exacto. Su resistencia, quizá un tanto disminuida, tiene que ser aquella de la forma á que corresponde, y conocida yn, ésta, inútil creo examinar la suya de una manera especial.

Generalizando un poco más, podrían a23licarse las consideraciones anteriores á cualquiera clase de anomalias; empero, no sujetas á tipos perfectamente definidos, difícil é innecesario se-

1 Es coraun Huponer que el hímen labial presenta menos resistencia que todas las demás formas, lo que no es posible admitir de una manei'a general. (Véanse las figuras.) Esto sólo puede ser cierto en dos circunstancias: ó bien cuando la hendedura ocupe toda la extensión de la membrana dividiéndola en dos bandeletas laterales independientes, variedad muy rara, ó bien cuando la potencia lo desgarre en el primer tiempo de su aplicación, sin deformar su abertura, y lo reduzca al caso anterior, lo que es poco común vista su elasticidad. Estas dos circunstancias, siendo excepcionales, no pueden constituir la reírla.

64 ÜL. UÍMEN

ria buscar la resistencia que cada una de ellas presente.

Hecho el estudio anterior, véase qué utUidad puede tener en Medicina legal.

En los atentados al pudor verificados sobre niñas de cierta edad, se busca como dato seguro el infimdihulum formado por el lumen hundido en la vagina, dato que Brouardel no considera constante. Creo que el no encontrar el infundihuillín no excluye la idea del atentado. Es más que probable que exista en las formas de himen que, oponiendo un obstáculo, tienen que ser rechazadas hacia el fondo de la vagina después de aproximaciones más ó menos repetidas, y que falte en aquellas cuya resistencia es muy poca.

Casos se conocen de jóvenes que, embarazadas, aun conservan íntegro el hímen y niegan terminantemente haber tenido relaciones sexuales. Sabiéndose, como se sabe, que algunas veces y en determinadas circunstancias basta la aplicación de la esperma en la vulva para que la mujer resulte fecundada, el médico-legista interrogado en un negocio de esta naturaleza, dudará de si sólo hubo atentado al pudor, ó de si se verificó el coito, y muy probable es que en su dictamen se incline á lo primero, á falta de datos. Algunos quizá puedan servirle de los que ministra este estudio, y ya con ellos podrá, con más con-

EN MÉXICO. - 65

ciencia, sentar sus conclusiones. Si la jó ven embarazada tiene un himen labial ó anular integro, probablemente sólo hubo atentado; si lo tiene en herradura ó semilunar, pudo verificarse un coito fecundante sin dejar huellas.

Aun en lo profano puede tener utilidad la ajílicacion de los principios que vengo desarrollando. El joven que se casa, sueña en la noche de sus bodas con la resistencia que va á encontrar al satisfacer sus ardientes pasiones. Y ¡cuántos casos hay en que sólo la falta de esta condición alarma injustamente al esposo, que desde aquel instante niega las caricias á su consorte y aun duda de su virginidad! Y ¡cuántos en que, ya desgraciado el matrimonio, viene el divorcio! Muchas veces el médico particular es consultado en estos lances, y alguna luz puede darle esta teoria. Que se trate de una de las formas del himen que presenta poca resistencia, el en herradura ó el semilunar por ejemplo; que la joven tenga leucorrea, tan común en su edad y en nuestras mujeres, y que sea nerviosa y excitable y voluptuosa, y se comprenderá que con la abundante secreción vaginal del momento en que se verifica el coito, flojos los tejidos, no sólo no se encuentre resistencia, sino que ni aun el más leve obstáculo se perciba. El esposo maldice aquella hora, la joven desposada ve nublarse el

r,i; . F.i. iiíMKN

ciclo de sus amores, y sólo el médico, previo un examen y reconocida la forma del liímen, podrá, en tesis general, disipar la tormenta. Más diñcil es que todo esto se verifique si el himen es anular, y más aún si es labial, siendo ^us resistencias mayores en igualdad de circunstancias, salvo diferencia en los diámetros homólogos.

En un caso de estupro, la atención del perito debe fijarse sobre la forma del Limen, porque conocida ésta, ya sabe, según las consideraciones anteriores, si es de aquellas que permiten la introducción de cuerpos extraños sin dejar huellas, y en tal caso ser cauto y no deducir de la integridad del himen la virginidad de la mujer. ¿La joven que se dice estuprada, presenta un himen semilunar? podrá haberse verificado el coito sin dejar ni el más leve rastro, cosa más difícil en el himen labial. Por consiguiente, aun la presencia de las desgarraduras, cuando son pocos los coitos que se han efectuado, tiene que depender de la resistencia del himen, y por lo mismo, de su forma: corolario esencial de lo anterior. Un himen labial ó anular, pocas veces, quizá ningunas, dejará de presentar desgarraduras después de los primeros coitos; en el semilunar, al contrario, varios serán los casos en que falten.

Mucho se discute actualmente si las carúncu-

BN MÉXICO. , -67

las mirtiformcs aparecen desde los primeros coitos ó hasta después del alumbramiento, no observándose en las mujeres que no han parido. Desde muy antiguo se admitía que se formaban durante las primeras relaciones sexuales, y aun eran tenidas como un buen signo de la dcsfloracion, hasta que Schroeder vino poniendo en duda el hecho, y que Budin asentó terminantemente que no se observan sino después del primer parto. Para que las rupturas del himen den lugar á la formación de carúnculas, se necesita que se extiendan hasta el anillo de la vagina, y asi puedan cicatrizar independientemente los colgajos. Véase en qué condiciones puede esto verificarse. Dos son necesarias: 1^ que la potencia que desgarre obre brusca y vigorosamente, y 2^, que la membrana no presente gran resistencia. Supóngase un hímen cuya forma la oponga; el asaltante tiene que obrar con mayor energía, y desarrollando más fuerza, vendrá la desgarradura completa del anillo, y de ahí la cicatrización aislada de los colgajos, y de ahí la formación de cariinculas. Supóngase un hímen flojo; poca será la fuerza gastada, las rupturas serán superficiales y las carúnculas podrán no ser encontradas. Es, pues, muy probable que puedan observarse desde los primeros coitos tratándose de hímenes resistentes: labial, anu-

68 EL II i M EN

lar, etc., y que sólo vengan después del parto en el semilunar, por ejemplo. Ciertamente el último presenta poca resistencia á la introducción del pene; pero oponiéndola vigorosa á la expulsión de un cuerpo mucho más voluminoso, como lo es un feto, ó un niño, se desgarrará el anillo y vendrá la formación de las carúnculas. No puede, por tanto, sostenerse que sólo se forman después del parto. Resta que un estudio especial sobre esta materia confirme ó dcstruj'a estas ideas.

Tratándose de la violación de doncella, el conocimiento de la forma del himen puede dar mucha luz. A medida que la membrana sea más resistente, el esfuerzo del violador tiene que ser más grande, y más fácil será encontrar lesiones producidas por la mayor fuerza empleada. Una violación de doncella cuyo himen sea labial, sin señales de violencia, no es probable; la violación de una joven, en igualdad de circunstancias, cuyo himen sea anular, es dudosa; la de una cuya forma corresponda al en herradura, ya es verosimil, y tratándose del semilunar, es muy posible. El perito, pues, en un caso parecido, puede ser terminante en sus conclusiones ocupándose de ciertas formas, y guardar sus reservas si de las otras se trata.

Algún tiempo há se debate esta cuestión: si

EN MÍCXICO. 69

una mujer, estando dormida, puede ser desflorada sin sentirlo. Tardicu niega redondamente el hecho, y con mucha justicia. Sin embargo, si el juez ó tribunal exigieran al médico-legista que fundara su opinión, en un caso dado, aunque fuera en probabilidades, ¡Dodria serle útil tener en consideración la resistencia de las formas del himen; pudiendo negar terminantemente el hecho si se tratara del labial, y tenerlo como muy dudoso si el himen fuese semilunar.

Lo mismo pudiera decirse de una mujer que se queja de haber sido violada por un solo hombre. Esto es imposible tratándose de las tres primeras formas del himen; inverosímil pero acaso realizable, si se trata de la última.

Fácil es encontrar un número mayor de las aplicaciones que pueden hacerse de los considerandos anteriores, y fuera ocioso y cansado detenerme en todas ellas. Basten las ya asentadas para justificar que la extensión que di á mi teoria no fué engendrada por un cariño egoísta, y que acaso mejor discutida y madurada mejor, no será del todo estéril.

El grado de frecuencia de las formas del himen puede considerarse de dos maneras: bajo el punto de vista anatómico, digámoslo así, y bajo el punto de vista médico-legal. Bajo el primero, bien poca importancia tiene atender á la

70 «• HÍMKN

inñiieneia de La edad sobre la forma, y un Cuadro estadístico de conjunto, el Cuadro general, satisface perfectamente las necesidades. De él se deduce, ya en otra parte lo asenté, que la forma más frecuente en México es el himen anular (32 p3 ; sin saber cuál predomina, si el regular ó el irregular, por no haberlo clasificado en las observaciones), siguiendo por orden de frecuencia el labial (31 pg ), el semilunar y el en herradura, y que su relación numérica aproximada es como 12 : 11 : 7 : 1; tomando por unidad el último, el menos frecuente. En Francia, Tardieu señala el himen anular (irregular) como la forma más común, aunque para Devilliers y Devergie lo seria el semilunar. Mata cree también este último la forma más frecuente en España. Ya se deja ver desde luego, la importancia que tienen las estadísticas para cada país.

Bajo el otro punto de A'ista, evidentemente tiene importancia atender á la edad. Cambiando la forma del himen con ella, como me propongo demostrarlo, y siendo precisamente la forma la que, en la mayoría de los casos, permitirá resolver las cuestiones propuestas sobre ciertos delitos, se comprende cuan necesario es averio-uar el orden de frecuencia de dichas formas que á diversas edades corresponde. De los Cua-

EN MKXICO. 71

(Iros estadísticos especiales que he formado (l"y' 2^) se deduce claramente: que conservándose inalterable el antes señalado para jóvenes mayores de 10 años, la relación se invierte para las dos primeras formas en niñas menores de esa edad, siendo el primero el labial y el. anular el segundo.

Por lo dicho antes se ve que no es indiferente hacer las observaciones de hímen propias para la Medicina legal y para determinados delitos en cualquiera época de la vida, por haber, hasta cierto punto, una edad de elección para cada delito, y porque modificándose su forma con ella, los datos obtenidos para una, j)or ejemplo, son distintos de los que se deducen i^ara cualquiera otra. Creo, por tanto, que deben levantarse estadísticas especiales para cada edad. El médico-legista es llamado, por regla general, á reconocer, tratándose de estupro y de violación de virgen, á jóvenes piiberes (13 á 14 años en México. H. C. y K. S.), y necesita, por lo mismo, datos que en esa edad puedan servirle para deducir después, por comparación y raciocinio, seguras conclusiones. Ahora, para que dos casos, dos fenómenos sean lógicamente comparables entre sí y permitan sacar conclusiones ciertas, es preciso que las circunstancias en que estén colocados los factores que en ellos ínter-

72 lEL UÍMKK

vienen sean idénticas. Nunca podrá encontrarse la relación do causa á efecto, si las condiciones en que se colocan los hechos quase comparan no son siempre iguales. Bien sé que esto sólo es realizable en la experimentación, y en la observación no siempre, y de ahí lo difícil que es encontrar en la última la relación de causalidad; empero, esto más obliga á colocar el hecho ó fenómeno que se estudia, en cuanto sea posible, en circunstancias idénticas. Las estadísticas se forman precisamente para deducir, por medio de los números, de las matemáticas, hasta donde es posible aplicarlas en las ciencias biológicas, leyes ó fórmulas, digámoslo así, que permitan resolver en lo sucesivo un problema dado de los comprendidos en aquella estadística. Los problemas en los delitos de estupro y de violación de virgen, corresponden, en la generalidad de los casos, á jóvenes púberes; luego los datos aplicables á esta cuestión particular, deberán tomarse por lo mismo de observaciones hechas en igualdad de circunstancias, en jóvenes púberes también. Dado un problema, bastará ir sustituyendo en la fórmula especial ya antes deducida, los datos recogidos para obtener el resultado. Y tratándose de estadísticas de las que me ocupo, ¿las fórmulas serán invariables para todas las edades? ¿Los factores lo serán

EN MBXICO. 73

también? ¿No sufrirán ambos las modificaciones que consigo deben traer los diversos periodos de la vida? Es evidente. Creo por tanto, que pretender utilizar los datos y los conocimientos obtenidos de observaciones hechas en niñas pequeñas para la resolución de un problema (no son otra cosa las cuestiones puestas á los peritos) en que se trata de una púber, es pecar contra un canon de lógica. Es defectuoso el raciocinio. El himen es el signo de la virginidad, ha dicho Tardieu, y hoy esta opinión es en lo general aceptada como un canon científico. ¿En qué delitos puede ministrar ¡oruebas evidentes al médico-legista? En los de estupro y violación de doncella. Y ¿qué edad deben tener las mujeres en que se hagan observaciones, para que éstas sean aplicables á la violación y al estupro? ¿Cuándo estos atentados son realizables? ^ Médico-legistas eminentes van á contestar. Para Toulmouche la edad minima de la violación y del estupro es de 13 años (en Francia) . Legrand du Saule asienta: "En efecto, los diez primeros años de la vida son la edad de elección de los atentados al pudor. No es posible entonces, por la poca separación de los huesos ilíacos que forman el estrecho inferior, la introducción del pene, y por consiguiente, no hay desgarraduras." Tardieu dice: "de 2 á 10 años hasta los 13, los

74 EL HÍMEN

Órganos (genitales) son bien poco desarrollados para que haya introducción; hay solamente frotamientos y presiones sobre la vulva." Violación y estupro son, pues, raros antes de 10 años para Tardieu, antes de 13 para Toulmouche. "Arriba de 13 años, dice Pénard, es la edad de la violación. Como en esa edad el acto es más atrevido porque es más realizable; como por otra parte, la resistencia más activa, más enérgica llama en el asaltante un desarrollo de fuerzas más completo y más ciego, resulta de esto fatalmente la consumación del crimen, es decir, una violación, ó lesiones que pueden alcanzar un grado verdaderamente salvaje." Dicho queda entonces, que antes de 13 años, solo hay atentados al pudor, y el himen, en estos delitos, no da signos concluyentes: desde los 13 vendrán la violación y el estupro, y ya aquí los datos que ministre serán preciosos. De esta edad en adelante es cuando interesa observarlo, sirviendo poco, si cambió de forma, conocer la que antes haya tenido. Es, pues, necesaria una estadística especial.

En el curso de esta Memoria he venido sosteniendo la opinión de que el línnen cambia de forma, y varias cuestiones he procurado discutir aceptando como cierta mi manera de pensar. Deber mío es exponer las razones en que me fundo.

KN MÉXICO. 75

"El interés del estudio médico-legal de las formas del himcn, dije en unas observaciones que presenté en la cátedra de Medicina legal, no presenta probablemente la misma importancia para todas las edades. Tengo para mi que esas formas cambian con ella." Opinión parecida encontré después en algunos autores que aunque no lian llegado á formularla terminantemente, la dejan sin embargo comprender. Mata, al hablar del liimen labial, lo considera como el liimen de la niñez, y no obstante, el semilunar seria para él el más frecuente en las jóvenes, lo que no podria suceder sino por un cambio de forma. Lacassagne señala también el liimen labial como exclusivo del feto j de la niña, lo que deja entender que esta forma no es la propia de las púberes; luego cambia de forma. Tardieu dice que el Mmen labial es el constante en la infancia, y ya se vio que considera como el más frecuente al anular irregular en la edad adulta. Briaiid et Chande, después de asentar que no debe perderse de vista la variedad de formas relativas á la edad de la victima, dicen: "La abertura del himen de las niñas y algunas veces más allá de la pubertad, se hace bajo la forma de dos labios cuyos bordes se tocan." Y ¿qué otra cosa quieren decir los autores antes citados, sino que el liimen, labial en las niñas.

76 EL HÍlfBH

cambia de forma al llegar éstas ú púberes? Y sin embargo, ninguno de ellos ha enunciado esa opinión que formulo de una manera terminante. Para mi es tan evidente que con la edad viene un cambio en el himen, como tengo por un error creer que una joven lleve siempre al tálamo nupcial y pague á Venus las primicias con la forma con que nació. Véanse las razones en que me fundo:

El desarrollo de los órganos genitales externos y urinarios de la mujer, no es simultáneo y armónico en su conjunto, sino que, como Geoffroy-Saint-Hilaire lo ha hecho notar, se verifica independientemente. Devergie, Tardieu y otros, aceptando esta manera de ver, consideran dividida la vulva en dos regiones: la una anterior ó urinaria, y genital la otra ó posterior. Han observado, en efecto, que el aparato urinario se completa y se perfecciona desde la infancia, mientras que no es sino muy más tarde cuando viene el desarrollo del aparato genital. Destinado cada uno de ellos á distintas funciones, su crecimiento es tanto más pronto, cuanto más urgente es la función que tiene que desempeñar. En la infancia viene desde Uicgo el de los órganos cuyo paj^el es de primera necesidad, los urinarios; y no es sino desj^ucs, cuando ya se acerca el que les está encomendado, que los

EN MÉXICO. 77

Órganos genitales externos adquieren su forma definitiva. Antes permanecen dormidos, rudimentarios, y solo cuando ya viene el funcionamiento fisiológico, su excitante natural y necesario para su completa formación, adquieren las formas j^lásticas, permítaseme expresarme así^ que les han de ser peculiares. Si pues los órganos alcanzan su completo desarrollo y forma definitiva cuando llega la época de su funcionamiento y están en pleno apogeo, mal pueden en la niñez, en una edad tan tierna, tener sus formas definitivas el hímen y la vulva, órganos que funcionan relativamente tan tarde; luego el hímen, en cierta edad y en la mayoría de los casos, cambia de forma. Es cierto, aunque parezca paradojal, que el niño al nacer, estando bien constituido, ya trae la mayor jparte de sus órganos modelados bajo un tipo más ó menos perfecto, y harían excepción la vulva y el hímen en la mujer. Raro parece, en verdad, y sin embargo eso se observa. Pero téngase presente que esos órganos ya completamente formados funcionan desde luego en el niño, que al nacer ya encuentra luz que impresione su retina, y leche que liben sus labios, y sonidos que hieran su oído; mientras tanto, sus órganos genitales duermen y dormirán aún un profundo sueño y no adquirirán su forma definitiva sino hasta

que los despierte su inocliíicador biológico: la edad.

Un íirguincnto más coucluvciilc aún (juc confirma mis aseveraciones. Por fundados y lógicos que sean los razonamientos empleados para convencer al espíritu de una verdad que no siempre es tangible, nada le deja más satisfecho que las demostraciones numéricas. Por fortuna, en las ciencias biológicas, nada ministra más elementos para hacer estas demostraciones, que la Estadística.

Tratando de probar que la forma del hímen se modifica en los distintos períodos de la vida, necesario era formar de cada uno de ellos Cuadros estadísticos especiales para saber si en todos o'uardaban las diversas formas la misma proporción, ó averiguar, de no ser así, en cuál período se verificaba el cambio. Pero ¿qué edades elegir como tipos para levantar los Cuadros? íí'atural parecía, por las razones anteriormente exj^uestas (el cambio de forma verificándose, ó en el momento en que empieza una función de las especiales en la mujer, la menstruación, ó cuando aquella alcanza su comiDleto desarrollo) , que lo fueran la infancia, la ¡pubertad, la nubilidad y la menopausa; empero procediendo así, era dar por supuesto que en alguna de ellas se verificaba el cambio, es decir, era

EN MÉXICO.^ 79

basarse precisamente en lo que se trataba de demostrar. Por otra parte, ¿cómo saber la 62:)oca en que la infante deja de ser niña y llega á púber y á nubil y á la menopausa, cuando no hay estadísticas especiaTbs levantadas en México y esos datos se conocen mal? ^ Mata considera dos periodos en la vida de la mujer: el uno hasta los doce años, y el otro, de esta edad en adelante; empero, además de que éstos los señala para España (y fácil es comprender la influencia que cada país ejerce en los distintos períodos de la vida) , son absolutamente arbitrarios para mi objeto, y acaso su división se base en los cambios que durante cada uno de ellos se verifican: aceptarlos, jDues, era prejuzgar también la cuestión y dar por conocido precisamente lo que se trataba de probar. Más práctico y más lógico me pareció seguir el sistema decimal, que facilitando todas las operaciones y prestándose á levantar una serie de Cuadros, nada prejuzgaba. Basado en este sistema,, dividí las edades en períodos de diez en diez años y formé la estadística relativa á cada uno de ellos. En la práctica no todos pudieron ser realizables: correspondiendo la mayor parte de las observaciones

1 n. C. fija la é^DOca de la pubertad en la mujer mexicana entre los 13 y los 1-1 años, j la de la nubilidad entre los 21 y los 24.

80 BL HÍMEN EN MÍXICO.

á edades comprendidas en los dos primeros períodos, pocas quedaban para los restantes y nada concluyente hubiera podido deducir. Tengo, sin embargo, la convicción de que en la edad de la menoj^ausa vienen nuevos cambios y aun la atrofia de la membrana, en las mujeres que se han conservado vírgenes, y corroboran mis ideas la hipótesis del origen de las formas, que adelante expondré, y algunos casos observados por profesores para mí muy queridos, los doctores Andrade y San Juan. Para infirmarlas ó venirlas á confirmar, necesario es reunir un número suficiente de observaciones hechas en la edad de la menopausa y levantar la estadística relativa.

Tres Cuadros fueron así formados: el 1^ desde el estado fetal hasta los diez años, el 2° de diez á veinte años, y el 3" de esta edad en adelante.

Son los siguientes:

II.

CUADROS estadísticos ESPECIALES.

Formas del hímen, su orden de frecuencia y su relación numéiica bajo el punto de vista de las edades.

PKIMEE CUADKO.

DESDE EL ESTADO FET.\X HASTA LOS DIEZ A5^0S.

rLabial

r Regular 13

Anular. < irregular .... 7 I Xo definido ... 13

Regulares.-' Semilunar

HÍMENES..

Franjeado

Herradura

' Biperforado

Imperforado ; . .

Herradura obturado..

^Trifoliado

No se pudo encontrar el bímcn

Niñas meiioi"cs de diez aiios observadas.

Anómalos. ^

SEGUNDO CUADRO.

DE DIEZ A VEINTE ANOS.

HÍMENES..

lier/ulares.

l Regalar 2

Anular . -; irroguur . . . . i

( So defloido. . . 18

Labial '

Semilunar IG

Franjeado ' 6

Herradura ■ 3

Herradura obturado..

Anómalos. ^ Multifoliado.

(^ Corolifornic

Jóvenes observadas

TERCER CUADRO.

DE VEIIÍTE A>OS EN ADELANTE.

HÍMENES.

\ Regulares.

Regular 3 I

rAnular.í"'^^""' ' ¡- 5

I Irregular .... S i |

Labial

Semilunar L Franjeado

Mujeres observadas j 10

EL HIMEN EN MÉXICO.

Véanse ahora las proporciones relativas que cada una de las formas regailares y las anómalas guardan en los dos primeros periodos:

Del estado fetal á los 10 anos.

CUADROS.

2'.>

De 10 á 20

años.

35 p§

32 „ 16 „

5 „

2 „

10 „

.♦ Hímen labial

2Gp§ 32 „ 24 „

9 „ 5 „ 4 „

jj anular

j, semilunar

jj franjeado

jj en herradura

Anomalías

En la columna que corresponde á los diez primeros años de la vida, la forma dominante es el hímen labial (35 p3 ) , siguiendo luego el anular (32j)g ),J ^^ semilunar, el franjeado y el en herradura representados por cantidades cada vez menores. Las anomalías corresponden á un 10 p3 • En el 2° período, de diez á veinte años, el hímen labial disminuye al 26 pg , y en cambio aumentan el anular al 32 pg y casi duplican su relación las otras formas. Las anomalías bajan al 4 pg en este período.

84 KL IIÍMEX

Los resultados anteriores son muyclocucntes. lié aquí lo que de ellos puede deducirse: 1'', el hímen labial es la forma más común en los diez primeros años de la vida; 2", de esta edad en adelante la forma más frecuente es el liímcn anular; 3", las otras formas regulares dui:)lican su proporción relativa en el segundo período, y 4", las anomalías, frecuentes en la infancia, son raras en las siguientes edades. En "otros términos: el hímen labial que tanto se observa en la infancia, cambia de forma, casi siempre, de los diez años en adelante, haciendo que algunas de esas formas dupliquen su proporción: las anomalías desaparecen cuando las niñas se acercan á la pubertad, probablemente por una reabsorción. Vése, pues, cuánta razón he tenido para sostener que el hímen cambia de forma con la edad: que la que se encuentra en la niñez no siempre es deñnitiva sino transitoria, y que si se quiere hacer observaciones de esta naturaleza aplicables al estupro y á la violación, deben practicarse en niñas mayores de diez años.

Réstame, por ñn, formular una hipótesis, que á ser cierta, es la mejor demostración de mis ideas.

EN México. " 85

Hipótesis ' del origen del liímeu y de sus formas. (Láminas XIV, XV y XVI.)

La embriogenia me va á prestar un valioso contingente para investigar cuál es el origen del liimen y de sus formas; si éstas son modificables, y, más aún, si de una sola forma se derivan las demás. Existiendo una hipótesis de GeoffroySaint-Hilaire sobre el origen de los órganos genitales internos, y aventurando yo la del orígen del bímen, la mia empieza donde la de él acaba; está deducida lógica é indeclinablemente de ella, y aceptada universalmente la una, tiene que serlo la otra, ó de ser rechazada, hay que empezar por destruir la del eminente naturalista. Además, habiéndola sujetado antes de proponerla, á un riguroso método cientifico (pasando del conocimiento del origen del hímen á las causas que lo modifican y á las leyes á que están sujetas sus trasformaciones) , y habiendo, por otra parte, procurado que sea sencilla y clara y que explique natural y fácilmente el mayor

1 Llamo hipótesis y no teoría (siguiendo una costumbre hoy común aunque no justificada) á la serie de proposiciones que entro á desarrollar, por no tener éstas, hoy por hoy, el grado de certidumbre científica que de la teoría se debe exiííir.

86 SL HÍMEN

número de heclius posible, creo que es pcríectanientc aceptable y que no carece de fundamento. Entro de plano á exponerla.

Budín, tratando de explicar por qué el hímen no es siemjíre el mismo, escribe: ^ "hé aquí por qué el liimen no toma una sola forma y presenta tantas variedades: si el canal de la sagina va á abrirse cerca del meato urinario, y si casi no existe tejido entre las dos aberturas, el hímen afecta la forma semilunar ó en herradura; si el mismo canal se sitúa, por el contrario, más bajo y lo separa de la uretra una cierta cantidad de tejido, el liimen toma la forma labial ó circular." Budín buscó la razón de por qué, en un caso dado, el hímen toma una forma de preferencia á las demás. Véase ahora en pocas palabras la hii^ótesis de Saint-Hílaire: Cuando los órganos genitales internos empiezan á aparecer, son dobles, están separados el uno del otro y se desarrollan independientemente. (Lám. XIV, Figura 1^ ") Más tarde, las dos trompas ú oviductos, después de haber alcanzado cierto crecimiento, se encuentran, se doblan (Figura 2^), y el desarrollo, continuando, se ven pegar uno

1 Esta nota, sacada de los "Anales de Ginecología del aíio do 1870, me fué comunicada por el Sr. Mucel.

2 Estas figuras las be agregado para hacer más tangible la teoría de Saint-IIilaire.

BN MÉXICO.- 87

á otro como dos cañones de escopeta. (Fig. 3^) La matriz y la vagina resultan de este ayuntamiento. Estos iiltimos órganos, siendo, por lo mismo, primitivamente dobles ^ (m-v) y separados por un tabique (t), que resulta de la reunión de las paredes de las trompas, quedan únicos después de su reabsorción. (Figura 4^) Hasta aquí la hipótesis de Saint-Hilaire. Véase la mia. Resultando la vagina de la reunión de los oviductos, los fondos de saco que los terminan vienen á constituir el himen (Figura 3^, /'), que no es entonces sino un órgano formado por la hoja interna del blastodermo. Visto de frente (Figura 5'^) tiene una figura elíptica ó circular y presenta dos escotaduras, una superior y otra inferior (s-i), y una línea virtual (1), que corresponden á la soldadura de las trompas. Véase ahora lo que puede suceder en esa zona lineal de tejido durante la reabsorción del tabique. Tres casos pueden presentarse: 1^, el tejido de la zona lineal nada sufre; 2^, la zona se reabsorbe á su vez con cierta regularidad; 3°, la reabsorción se verifica, ó en un pequeñí-

1 Las matrices bicórneas y dobles que en algunos mamíferos estudia la Anatomía comparada, dan la prueba mejor do la existencia, en cierto pei'íodo de la vida, do los órganos genitales dobles y del tabique, temporal, en la mujer.

88 EJ> HÍMEK

simo punto, ó siendo más extensa, no se sujeta á ninguna ley y no tiene tipo definido. Estudiarélos en particular.

l.*^'" Caso. La zona lineal de tejido queda intacta al desaparecer el tabique.

La membrana que no se modifica durante la reabsorción, no es otra cosa que el liimen imperforado. (Figura 6^) Esta forma es probablemente la primitiva y la que afectan en su principio, antes de constituirse, todas las demás, supuesto que resulta de la reunión de los fondos de saco y éstos son el origen de todos los hímenes. Es, sin embargo, la más rara, y se comprende: no prestándose en cierta época al escurrimiento catamenial, su existencia en la mujer, en ese periodo de su vida, es una anomalía puesto que pone obstáculos á la naturaleza que forma los órganos (salvo desviación) aptos para desempeñar sus funciones cuando sea necesario. De aquí concluyo que el hímen imperforado es la forma primitiva, tipo de anomalía. Es, no obstante, la más rara.

2° Caso. El tejido de la zona de inserción se reabsorbe á la vez que el tabique, y con cierta regularidad.

La reabsorción puede verificarse en la parte superior, media, inferior, ó en toda la extensión de la zona. El hímen que así queda, es el más

EN MÉXICO. - 89

natural, puesto que al desaparecer el tabique lo hace hasta su terminación, y no es otra la faja media qne vengo estudiando. De esto resulta evidentemente el himen lahial con sus diferentes matices según la extensión de la parte destruida; el más frecuente puesto que es el que más naturalmente deriva, y más frecuente sobre todo en cierta edad (la infancia) en que la reabsorción empieza. Hé aquí por qué es una de las formas má» comunes; por qué es el que debe dominar en las niñas, y hé aqui por qué lo considero la forma secundaria, tipo de las regulares, tipo de la fisiológica, y la que de una manera inmediata dará origen á todas las demás. Hé aqui cómo lo explico:

Varias cosas pueden suceder: 1° la reabsorción de la zona de implantación es temporal ó definitiva en lanilla; 2°, la reabsorción, primero temporal, continúa más tarde haciéndose excéntrica en el sentido de radios iguales, y en el orificio que resulta tiene tendencia á dominar la figura circular; 3°, temporal también, al volver la reabsorción, excéntrica, se extiende sobre dos diámetros perpendiculares, desiguales, y la abertura se acerca á un elipsoide. Analizaré cada uno de estos tipos. 1° La reabsorción de la zona es temporal (en todas las niñas de cierta edad, sin excepción) ó definitiva (en muchas niñas y

90 EL BÍMEM

adultas) y tiene lugar en la parte superior, media, inferior, ó en toda su extensión: hé aquí el himen labial, desde el rudimentario hasta el en bandeletas laterales independientes. (Figuras 7^, 8^, 9^ y 10^) 2" La reabsorción es temporal, y más tarde, continuando, se hace excéntrica, con radios iguales y modelándose sobre el circulo: resultará el hímen anular. Si viene del labial superior ó inferior (Lámina XV, Figuras 1^ y 3^), será el anular, irregular; si deriva del labial central, será el anular regular (Figura2^); si proviene del labial en bandeletas (Figura 4^), será el hímen anular rudimentario, en el que la reabsorción fué llevada á un grado extremo. 3° Temporal también, al volver la reabsorción, se desvia del tipo precedente, y aunque excéntrica, se modela sobre la elipse: hé aquí el origen del himen en herradura y del semilunar. (Figuras 5^ y 6^) En todos los casos anteriores, si la reabsorción no es simultánea ó no avanza regularmente, se forman franjas, escotaduras, etc., que pueden encontrarse, y se encuentran de hecho, en muchos hímenes regulares constituyendo otras tantas variedades: labial, anular, herradura y semilunar franjeados. (Figuras 7^, 8^, 9^ y 10^) Hé aquí por qué dije en la 2^ Parte que el hímen franjeado no lo consideraba una forma autónoma, sino una variedad de todas las demás.

EN MÉXICO. 91

3.*^^' Caso. La reabsorción se verifica en un j)equeñisimo punto de la línea, ó siendo más extensa no obedece á ninguna ley y no tiene tipo definido.

Hé aquí el caso más complexo. Me encuentro precisamente en el campo de los himenes anómalos que pueden tomar cuantos tipos sean imaginables y cuya ley de evolución es atrevido buscar. Probaré, no obstante, averiguarla hasta donde ¡íosible sea. 1" Apenas se reabsorbe un pequeñísimo punto en la línea, resultará el bímen casi iinjjerforado, forma secundaria de los himenes anómalos (Figura 11^) y que se coloca entre sus fronteras y las de los regulares, siendo el intermedio entre ambas formas. Entre un hímen imperforado y un hímen regular, cualquiera que sea su forma, se encuentra el casi imperforado, que no será infranqueable para el molímen menstrual, y que, sin embargo, pondrá serios obstáculos á algunas de las funciones del órgano á que está anexo. 2^ La reabsorción no se sujeta á ninguna ley, y no tiene tipo definido. El campo es vasto, caben todas las anomalías imaginables. Procuraré, sin embargo, clasificar. Pueden formarse dos grupos: ó bien el punto de partida de la reabsorción es el fin real del tabique, ó bien ese punto se desvia (en apariencia) hacia uno ú otro lado ó trasversalmente.

92 KL HfUBN

En el primer caso considérese simplemente perturbada ó irregular la reabsorción, y se explican las anomalías que comprende esta Memoria (Lámina XV, Figura 12^ y Lámina XVI, Figuras 1^, 2'^, 3^ y 4^) j y cualesquiera otras de esta clase. En el segundo caso la desviación no es sino aparente y la reabsorción sigue de seguro la zona donde se insertaba el tabique. Supóngase, en efecto, que los oviductos al aplicarse ó ya aplicados, sufren, por cualquiera circunstancia, una torsión de 45° ó 90° (Figuras o^ y 6^); la zona real se desalojará en el mismo sentido (Figuras 7^ y 8^)? y los puntos de reabsorción, conservándose sin embargo en ella, aparecerán desviados, y lo están en efecto, pero de la que sólo es aparente. Hé aquí cómo se explican algunos himenes hiperforados con sus distintas variedades. (Figuras 9^ y 10^) La torsión no puede traer consecuencias, porque, de verificarse, es en el periodo de la vida fetal, y porque reabsorbiéndose después el tabique, el útero y la A'agina nada tendrán que resentir cuando se acerque su funcionamiento natural. ^ Hé aquí aún las anomalías sujetadas á ciertas leyes. Por todo lo expuesto me inclino á creer: que

1 Se supone fundadamente que la no reabsoi-cion del tabique es la causa de las matrices y vaginas dobles.

EN MKXICO. 93

el hímcn es formado por los fondos de saco de los oviductos; que es una deioendencia de los órganos genitales internos, y que lo es, por consiguiente, de la hoja interna del blastodermo; que su forma primitiva es siempre y por siempre el imperforado; que al reabsorberse el tabique que separa las dos trompas, vendrá, en la mayoría de los casos, la reabsorción de la zona en que éste se implanta; que esta reabsorción puede terminar allí ó continuar más tarde, en determinados períodos de la vida, trayendo nuevas formas de hímen para las distintas edades, y que, ei^ fin, las anomalías no resultan sino de una torsión primitiva de las trompas, que desvia la zona donde termina el tabique, ó de la reabsorción ciega y desarmonizada que olvida las leyes que, como á todo fenómeno, le ha impuesto la sabia Naturaleza.

oí«)<c

CUARTA PARTE.

CONCLUSIONES.

VOY, por fin, á terminar. Laboriosas é ingratas fueron las tareas y vigilias que me impuso la formación de este trabajo.

Con placer, sin embargo, las consagré á un estudio que me cautiva.

En él puse á contribución todas mis fuerzas para lograr algo útil.

Véase lo que he alcanzado:

CONCLUSIONES.

1^ La ausencia completa del liimen es rara en México.

2^ Las formas reg-ulares observadas, son: los himenes anulares (regular é irregular) , el labial, el semilunar y el en herradura, que merece un lugar en. la clasificación médica mexicana.

98 BL HÍMEN

3'-' El liíiuen rriinjcíido no es una forma autónoma, sino una variedad de todas las demás.

4^ Las anomalias no son raras (un 8 pg ), y algunas de ellas (el lumen biperforado) parecen observarse con más frecuencia que la que les dan los autores europeos.

5^ El estudio de la forma de la abertura tiene importancia en Medicina legal, variando, según su amplitud, el mayor ó menor obstáculo que el himen oponga á la introducción de cuerpos extraños.

6^ El hímen, como opérenlo natural de la vagina, presenta una resistencia que, medida por el trabajo mecánico gastado en vencerla, puede evaluarse para los himenes labial, anular, en herradura y semilunar en: 0:4:3: 2.

7^ La resistencia de cada una de estas formas es un dato importante para resolver los cuestionarios que se ponen á los peritos.

8^ El grado de frecuencia de las formas del hímen varia en las distintas edades, predominando el labial sobre el anular en las niñas, hasta los diez años; el anular sobre el labial de esta edad en adelante.

9^ El estudio de las formas del hímen, tratándose del estupro y de la violación de doncella, debe hacerse en niñas mayores de diez años, por ser en esta edad próximamente .cuando el

EIT MÉXICO. 99

hímen toma su forma definitiva, y por ser también en ella cuando aquellos delitos son ya realizables.

10^ El hímen cambia do forma con la edad: labial en la mayor parte de las niñas, se convierte en anular, semilunar, etc., en las jóvenes. No basta, por lo mismo, para las necesidades de la jurisprudencia médica un cuadro estadístico general.

11^ El hímen resulta de la reunión de los fondos de saco de las trompas: es, pues, una dependencia de la vagina y de los órganos genitales internos, y, por consiguiente, de la hoja interna del blastodermo.

12^ El hímen primitivo es siempre y por siempre el imperforado. Más tarde, viniendo la reabsorción, aparecen con ella las distintas formas que tengo estudiadas.

13^ Las anomalías resultan, ó de la torsión de los oviductos, ó de la reabsorción tardía é irregular de la membrana.

Terminé, por fin, mis penosas y rudas labores.

Labrador tenaz y constante, vine sembrando con esmero pobrecillas simientes, avaro del producto que ellas me pudieran dar.

Plantas nacidas al suave y tibio calor del estudio, helas venido cultivando con cariño.

Obtenida ya la cosecha, temo que en vez de haber recogido maduras y sabrosas mieses, sólo haya alcanzado anémica y enfermiza zizaña.

Si sólo obtuve la última, culpa mia no fué carecer de esa exuberante savia con cuyo riego se producen buenos y abundantes frutos.

Francisco A. Flores.

SUMARIO

DE LAS MATERIAS DE QUE TRATA ESTA MEMORIA.

PÁGS.

Dos palabras 11

Primera Parte.

Consideraciones históricas 1.5

La virginidad en las distintas épocas y en los diferentes pueblos del globo 16

Ideas de Buffon sobre la virginidad 18

Crítica de Buffon, de los reconocimientos periciales en las

jóvenes 26

Importancia de la membrana hímen en Medicina legal 26

Segunda Parte.

Clasificaciones de las formas del hímen 31

Cuadro estadístico general. — Formas de hímen observadas

en México 3é

Hímen anular 36

,, ,, franjeado 36

,, labial 37

,, ,, franjeado 37

,, semilunar 38

,, „ franjeado 38

,, franjeado 39

104 SUMARIO.

, , , ■ » II

pXob.

Opinión del nutor aeorca dol hímtn franjead» 39

Hímcn en herradura 40

,, ,, franjeado 40

Anomalías del hínien observadas en México 40

Híraen Liperforado 40

„ biperforado franjeado 41

,, en brida 41

,, en herradura obturado 41

,, imperforado 42

,, trifoliado 43

,, multifoliado 43

,, coruliforme 44

Tercera Parte.

Existencia constante del hímen en México óO

Desgarraduras del hímcn según sus formas 51

Frecuencia de las anomalías 51

Importancia del estudio de la abertura del hímen 53

Teoría del autor, de la resistencia del hímen 54

Fórmulas del trabajo mecánico gastado en vencer la resistencia de cada forma de hímen 59

Fórmulas de la resistencia de sus diferentes formas 62

Aplicaciones de la teoría de la resistencia del hímen en algunas cuestiones médico-legales 'í4

Frecuencia de las formas regulares G!)

Edad en que deben hacerse las observaciones de hímen para

la Medicina legal 71

El hímen cambia de forma con la edad 74

Cuadros estadísticos según las edades ftl

Hipótesis de Budin, sobre las formas del hímen Hij

,, de Saint-Hilaire, sobre el origen de los órganos genitales internos 86

,, del autor, sobre el origen del hímen y de sus formas 87

Cuarta Parte. Conclusione? .• 97

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HÍMEN ANULAR FRANJEADO.

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HÍMEN LABIAL FRANJEADO.

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HíinEN EN Herradura

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HÍMEN EN HERRADURA FRANJEADO

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HÍMEN BIPERFORADO FRANJEADO.

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HÍMEN EN BRIDA.

HÍMEN EN HERRADURA OBTURA DO

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HÍMEN TRIFOLIADO.

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HÍMEN MULTIFOLIADO

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HÍMEN COROLIFORME

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Diferente resistencia de las diversas formas de Hímen

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Origen DEL HÍMEN Y DE sus formas.

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Orígen del Hímen y de sus formas

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Origen del Hímen y de sus formas.

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201-6503

Prlnted In USA

COLUMBIA UNIVERSITY LIBRARIES

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