El hímen en México; estudio hecho con unas observaciones presentadas en la cátedra de medicina legal en la Escuela de Medicina el año de 1882 · Unidad 32 de 35

Unidad 32 · 92 KL HfUBN

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En el primer caso considérese simplemente perturbada ó irregular la reabsorción, y se explican las anomalías que comprende esta Memoria (Lámina XV, Figura 12^ y Lámina XVI, Figuras 1^, 2'^, 3^ y 4^) j y cualesquiera otras de esta clase. En el segundo caso la desviación no es sino aparente y la reabsorción sigue de seguro la zona donde se insertaba el tabique. Supóngase, en efecto, que los oviductos al aplicarse ó ya aplicados, sufren, por cualquiera circunstancia, una torsión de 45° ó 90° (Figuras o^ y 6^); la zona real se desalojará en el mismo sentido (Figuras 7^ y 8^)? y los puntos de reabsorción, conservándose sin embargo en ella, aparecerán desviados, y lo están en efecto, pero de la que sólo es aparente. Hé aquí cómo se explican algunos himenes hiperforados con sus distintas variedades. (Figuras 9^ y 10^) La torsión no puede traer consecuencias, porque, de verificarse, es en el periodo de la vida fetal, y porque reabsorbiéndose después el tabique, el útero y la A'agina nada tendrán que resentir cuando se acerque su funcionamiento natural. ^ Hé aquí aún las anomalías sujetadas á ciertas leyes. Por todo lo expuesto me inclino á creer: que

1 Se supone fundadamente que la no reabsoi-cion del tabique es la causa de las matrices y vaginas dobles.

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el hímcn es formado por los fondos de saco de los oviductos; que es una deioendencia de los órganos genitales internos, y que lo es, por consiguiente, de la hoja interna del blastodermo; que su forma primitiva es siempre y por siempre el imperforado; que al reabsorberse el tabique que separa las dos trompas, vendrá, en la mayoría de los casos, la reabsorción de la zona en que éste se implanta; que esta reabsorción puede terminar allí ó continuar más tarde, en determinados períodos de la vida, trayendo nuevas formas de hímen para las distintas edades, y que, ei^ fin, las anomalías no resultan sino de una torsión primitiva de las trompas, que desvia la zona donde termina el tabique, ó de la reabsorción ciega y desarmonizada que olvida las leyes que, como á todo fenómeno, le ha impuesto la sabia Naturaleza.

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CUARTA PARTE.

CONCLUSIONES.

VOY, por fin, á terminar. Laboriosas é ingratas fueron las tareas y vigilias que me impuso la formación de este trabajo.

Con placer, sin embargo, las consagré á un estudio que me cautiva.

En él puse á contribución todas mis fuerzas para lograr algo útil.

Véase lo que he alcanzado: