El lindo don Diego: Comedia · Capítulo real 9 de 46
ESCENA VIII
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
Salen dos criados con dos espejos, y don Diego y don Mendo.
DON DIEGO
Poneos los dos enfrente, porque me mire mejor.
DON MENDO
Don Diego, tanto primor es ya estilo impertinente. Si todo el día se asea vuestra prolija porfía, ¿cómo os puede quedar día para que la gente os vea?
DON DIEGO
Don Mendo, vos sois extraño; yo rindo, con salir bien, en una hora que me ven, más que vos en todo el año. Vos, que no tan bien formado os veis como yo me veo, no os tardáis en vuestro aseo, porque es tiempo mal gastado. Mas si veis la perfección que Dios me dio sin tramoya, ¿queréis que trate esta joya con menos estimación? ¿Veis este cuidado vos? Pues es virtud más que aseo, porque siempre que me veo me admiro y alabo a Dios. Al mirarme todo entero, tan bien labrado y pulido, mil veces he presumido que era mi padre tornero. La dama bizarra y bella que rinde el que más regala, la arrastro yo con mi gala; pues dejadme cuidar della. Y vos, que vais a otros fines, vestíos de priesa, yo no, que no me he de vestir yo como frailes a maitines.
DON MENDO
Si lo hacéis con ese fin, ¿qué dama hay que os quiera bien?
DON DIEGO
Cuantas veo, si me ven, porque en viéndome dan fin.
DON MENDO
¡Que lleguéis a imaginar locura tan conocida! ¿Habéis visto en vuestra vida mujer que os venga a buscar?
DON DIEGO
Eso consiste en mis tretas, que yo a las necias no miro; y en las que yo logro el tiro sufren, como son discretas. Y aunque las mueva su fuego a hablar, callarán también, porque ven que mi desdén ha de despreciar su ruego.
DON MENDO
¿Vos desdén? Tema graciosa.
DON DIEGO
Pues ¿queréis que me avasalle, fácil yo, con este talle? No me faltaba otra cosa.
DON MENDO
Mirad que eso es bobería de vuestra imaginación.
DON DIEGO
No paso yo por balcón donde no haga batería;[2] pues al pasar por las rejas donde voy logrando tiros, sordo estoy de los suspiros que me dan por las orejas.
[2] Estragos.
DON MENDO
Vive Dios que eso es manía que tenéis.
DON DIEGO
Mujer sé yo que dos veces se sangró por haberme visto un día.
DON MENDO
Yo desengañaros quiero.
DON DIEGO
¿Cómo?
DON MENDO
Que a una dama vamos a festejar, y veamos a cuál se rinde primero.
DON DIEGO
Pues ¿no tenemos aquí a nuestras primas yo y vos? ¿Cuánto va que ambas a dos hoy se enamoran de mí?
DON MENDO
¿No veis que en ellas es más el honor que las refrena?
DON DIEGO
Hasta verme, norabuena; pero en mirándome, ¡zas!
DON MENDO
(_Aparte_). Loco soy, pues quiero yo a tal necio disuadir.
DON DIEGO
¿Qué decís?
DON MENDO
Que ya temo ir con vos.
DON DIEGO
¡Pues no, sino no! Mas dejadme que yo mismo vuelva el talle a repasar; que hoy por vos temo sacar en mi gala un solecismo.— Alzad esos dos espejos.
MARTÍN
Bien están así.
DON DIEGO
No están.
LOPE
Pues ¿cómo bien estarán?
DON DIEGO
Mirándose los reflejos.
MARTÍN
La luna se mira toda.
DON DIEGO
No tal.
LOPE
Pues ¿cómo ha de ser?
DON DIEGO
¡Que no aprendáis a poner los espejos a la moda!
MARTÍN
Di cómo, y no te alborotes.
LOPE
¿Qué es moda?
DON DIEGO
¡Mi rabia toda! ¡Que no sepan lo que es moda hombres que tienen bigotes!
MARTÍN
¿Están bien así?
DON DIEGO
Eso quiero, que así todo me divisa.
DON MENDO
(_Aparte_). Cayéndome estoy de risa de ver a este majadero.
DON DIEGO
¡El pelo va hecho una palma! ¡Guárdese toda mujer! Yo apostaré que al volver en cada hebra traigo un alma. Los bigotes son dos motes;[3] diera su belleza espanto si hiciera una dama un manto de puntas destos bigotes. El talle está de retablo; el sombrero va sereno, de medio arriba está bueno, de medio abajo es el diablo. Lo bien calzado me agrada. ¡Qué airosa pierna es la mía! De la tienda no podía parecer más bien sacada.— Pero tened, ¡vive Dios!, que aquesta liga va errada. Más larga está esta lazada un canto de un real de a dos.— Llega, mozo, a deshacella.
[3] Sentencias graciosas y atractivas.
DON MENDO
¡Que aqueso os cueste fatiga! Pues ¿qué importará esa liga?
DON DIEGO
No caer pájaro en ella.
DON MENDO
Mirad que esas son locuras, que a quien las ve a risa obliga.
DON DIEGO
Solo con aquesta liga cazo yo las hermosuras.
MARTÍN
Ya está buena.
DON DIEGO
Ahora están iguales las dos; bien voy. Con el reparillo estoy cuatro dedos más galán. Siempre que el verme repito queda el alma más ufana.— Mozo, acuérdate mañana de traerme pan bendito.