El maldito, o, Un río de oro · Capítulo real 2 de 25
ACTO PRIMERO
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
ACTO PRIMERO
CUADRO PRIMERO
EL MALDITO.
Plaza en un pueblo en la montaña de Aragón; decoración pinto¬ resca y alegre. — A las puertas de las casas, mujeres haciendo labores de aguja; en otras, muchachos de corta edad jugando y saltando. — Algunos puestos de vendedores ambulantes, con ju¬ guetes y objetos de quincalla: otros, con dulces y frutas. — Mozos del país que entran por diversos sitios, con aperos de labranza — Mozas vestidas con sus trajes de fiesta (época de Felipe V) que salen de las vísperas.— Oyese el campaneo de la iglesia, situada en el fondo derecha.
Cuadro característico y animado —Comienza la acción poco antes del anochecer.
ESCENA PRIMERA.
Mozas. Mozos, Vendedores, Chicos, El Doctor. Este personaje representa unos 60 años , viste largo levitón con esclavina, sombrero de copa baja y anchas alas. — Rodeante los muchachos, y apenas le dejan caminar. El les reparte rosquillas, dulces, etc., etc.
Coro. (Junto á la iglesia.)
Hoy es Noche buena,
¡qué dichosos sotó
(Repican las campanas.)
Chicos. ¡A mí, á mí! ¡señor Doctor!
Doct. ¡Ea, chiquitines, no me atortoléis; dejadme li¬ bres las piernas! ¡allá van los restos del botín!., almendras...
(Vaciando un bolsillo.)
manzanas, castañas...
(Vaciando el otro bolsillo.)
y por último...
(Quitándose el sombrero del cual caen dulces.)
caramelos, alfeñiques y peladillas.
(Los chicos arrebatan todo lo que arroja de sus bolsi¬ llos el Doctor.)
Moza 1.a ¡Buenas tardes, señor Doctor!
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M. varias. Muy buenas tardes, señor Doctor.
Doct. ¡Hola!.. Dios nos las dé muy buenas... pero, ¿á que vosotras no os contentáis con almendras y alfeñiques? sobre todo los alfeñiques deben ha¬ ceros poquísima gracia ¿no es verdad?
Moza 1.a Lo que nosotras queremos es que esta noche nos hagáis el favor de acompañarnos á cenar.
Mozas. ¡Eso! ¡eso!....
Doct. ¡Cómo! ¿he de cenar con todas?.. ¡Bueno! ¡Eso es decir que queréis que reviente!....
Pues gracias, por la intención, hijas de mi corazón!. ..
Moza 1.a ¡Pues lo que es sin probar mi sopa de almen¬ dras, no se queda!
Moza 2.a Tengo yo unas gachas con torreznos...
Cat. Nosotros no cenaremos hasta las doce, para que el Doctor se coma medio pavo.
Doct. Nada., lo dicho ¿queréis que reviente? ¿no os he convencido?
Todos. ¡A mi casa! ¡á mi casa!., ¡á mi casa!
Doct. Pues nó, señor. Vosotros tenéis cada cual una familia; también yo tengo la mía.
Moza 1.a ¡La suya! ¡si sois solito en el mundo!
Doct. No sabes lo que te dices. Vosotros cenaréis con vuestras familias; yo con la mía
Todos. Y ¿cuál es la suya?
Doct. Mis enfermos del Hospital. Ellos no tienen pa¬ rientes ni hogar; no tienen días alegres ni no¬ ches buenas; son pobres, están tristes, abando¬ nados. La soledad y la penuria les acompañan; allí está mi puesto; con ellos pasaré la noche. Y á propósito ¡eh! mañana me pagaréis la contribu¬ ción de hilas, trapos y vendas. Para vosotros, eso no es nada, y para ellos y para mí, el regalo vale mucho. El alcalde me ha prometido seis sᬠbanas nuevecitas; el señor cura me dará dos colchones. Rafael el tejedor, cuatro mantas; los que tienen algo de sobra me darán mucho; los que nada tengan., me darán algo, y mis pobres enfermos, sus lágrimas de gratitud, y Dios su bendición.
Mozo l.° ¿Y don Raimundo el millonario? ¿Qué dará para el hospital, ese picaro usurero?
Doct. ¿Ese?... ¡Pues mira tú lo que son las cosas! ese me dará... más de lo que él mismo piensa, y bien á pesar suyo.
Moza 1.a ¡Quiá! Antes se dejará desollar vivo que soltar una hilacha.
Cat.
Moza 1. Todos. Moza 1.
Moza 2.
Mozo 1
Moza 1. Cat. Moza 1. Cat.
Sí... durillo es de pelar; pero á mis mañas, ni él mismo podrá resistirse.
¡Lástima de cura! porque según dicen, el hom¬ bre estaba medio muerto.
Sí: tuvo un amaguillo de ataque cerebral que le repetirá el día menos pensado. a ¡Amén! ¡v así sea mañana!
¡Ojalá!
¡Ño le queréis mucho, que digamos! a ¿A quién, á ese condenado? ¡Cuando pienso que por dos doblones que prestó á mi hombre, hace seis meses, hemos tenido que pagarle cuatro y las costas, y nos ha hecho vender hasta la cama de matrimonio... no sé lo que me da!...
* ¡Si ha de arder en los infiernos., .. como esta es cruz!
(Se besa los puños cruzados.) ¿Pues no dicen que es millonario y tiene en su casa un arcón de hierro lleno de onzas? Y sólo gasta veinte cuartos diarios en la comida para él, para Mundeta su ama, y para su escribientillo Jaime!
Bien puede ser, porque por no gastar, ni lum¬ bre se enciende en su casa durante el invierno.
,° Además: ¿se le ha visto reír ni. una sola vez en los veinte años que hace que vino á establecerse en el pueblo, y tomar posesión de todos los bie¬ nes del difunto Conde del Valle? a ¡A quien robaría ¡de seguro!
¡Canalla! ¡Si vosotrosnoleconocéisbien todavía! a ¿Que nó?
¡Ni por pienso! Cuando su sobrino Rafael es¬ tuvo á la muerte, por haber salvado á aquel po¬ bre niño que se ahogaba en el río, y su mujer fué á pedirle un socorro para pagar las medici¬ nas ¿sabéis lo que la contestó? «¡Largo de aquí, tunantona! yo no mantengo vagos; si mi sobrino Rafael hubiese estado trabajando en su taller, en vez de darse tono paseándose y echándolas de Quijote, á nadie hubiera tenido por qué socorrer, y no necesitaría hoy mi dinero para curarse... ¡al hospital, al hospital, que allí medicinan de balde!»
Y de allí le saqué yo, y le volví á su casa, y en ella está, gracias á Dios, vivo y sano; y á estas fechas tiene lo bastante para vivir con desahogo, sin necesidad de su tío, á quien Dios confundirá, más tarde ó más temprano. Pero en fin, aún vive, y Dios sabe lo que por aquí le aguarda.
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Mozo l.° Que el día menos pensado, el vecino más pa¬ cífico le dé un palo que je descrisme.
Moza 1 a O que le maten para robarle lo que tiene.
Cat. O que se acabe la paciencia del pueblo y se toque un día á somatén, y le echemos á punti¬ llones.
Moza 2.a Hasta los chicos le temen de tal modo, que cuando queremos sujetarles, basta con que les digamos: «¡Que viene Raimundo, el maldito!» Y se acuestan y meten las cabecitas entre sábanas.
Doct. jHombre! ¡eso del maldito me parece un poco fuerte!..
Todos. ¡El maldito! ¡el maldito!
Doct. ¡Bonita reputación! Pues hoy por ser Noche-
Buena, pienso hacerle una visita.
Moza 1.a ¿Y se puede saber para qué?
Doct. ¿Para qué? para que sea él quien pague la cena de los pobres
Moza 1.a ¡Pues se quedan en ayunas!
Moza 2.a ¡Gomo no cenen otra cosa!...
Voces. (Fuera.)
¡Por aquí! por aquí!
Unos. ¡Aquí está el Doctor!
Doct. ¿Qué ocurre?
Otros ¡Pobre mujer!