El peregrino en Babilonia y otros poemas · Unidad 1 de 91

Unidad 1 · Portada

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

BIBLIOTECA ARGENTINA

Volumen 10

QÜIÑÍI

HUC

BIBLIOTECA ARGENTINA

PUBLICACIÓN MENSUAL DE LOS MEJORES LIBROS NACIONALES

Director: RICARDO ROJAS

Y OTROS POEMAS

DON LUIS DE TEJEDA

(Poeta cordobés del siglo xvn)

BUENOS AIRES Librería LA FACULTAD, de Juan Roldan

43Ü— Florida— 43G

LUIS DE TEJEDA

Biografía.— Luis de Tejeda nació en la ciudad de Córdoba del Tucumán el 25 de agosto de 1604. En los documentos de que nos hemos servido figura con el nombre de Luis Josef de Tejeda y Guzmán, según su bautizo y el nombre de sus progenitores : don Juan de Tejeda Mirabal y doña María de Guzmán de la Vega, ambos cordobeses, y descendientes de los que entraron con Cabrera a la fundación de dicha ciudad. Don Luis contaba diez años de edad cuando empezaron a funcionar las cátedras de la recién fundada Universidad cordobesa (1614). No contaba, sin embargo, que hubiese recibido título doctoral, aunque se sabe que, bajo la atención de sus padres y la guía de excelentes maestros, estudió latín, filosofía y las varias ciencias preferidas en la época del renacimiento español. De 1620 a 1624 se disipó en devaneos galantes, que diéronle materia para los relatos del libro que publicamos. Por entonces pensó su padre en enviarle a España, pero aconsejado por el obispo Cortázar de Santiago, prefirió favorecer su matrimonio con la joven riojana doña Francisca de Vera y Aragón. En 1625 pasó a la defensa de Buenos Aires, atacada entonces por piratas holandeses. Volvió en : Córdoba, con el prestigio y ascenso de sus campañas militares. Luchó también contra los indios del Chaco y los de la frontera del Río Cuarto, y alcanzó fama por su valor y pericia. Desempeñó posteriormente varios cargos concejiles, administrando los intereses comunales y los cuantiosos bienes que heredó de sus padres, sin abandonar sus aventuras eróticas. En 1661, desilusionado del «loco amor», se acogió a sagrado, como otros ingenios de esa época. Fué lego en Santo Domingo de Córdoba. Escribió en su retiro la mayor parte de las obras que han llegado hasta nosotros. Anteado su retiro del mundo, fué propietario de las heredades cordobesas de Soto, Pichana, Salsacate, Saldan, A ni zacate, y ejerció por herencia el patronato de varias fun-

daciones religiosas, entre otras el Convento de las Carmelitas. Don Luis de Tejeda falleció en 1680, en el mismo Convento de Santo Domingo de Córdoba, donde pasó los últimos años de su vida, rodeado de la veneración general por su talento, su virtud y su ciencia.

Bibliografía.— Las obras de Tejeda han permanecido hasta hoy inéditas. El presente volumen es la primera publicación que se hace de sus trabajos, aunque no figuran aquí todos los que se le atribuyen. Tuvo fama de latinista, de orador y de ((excelente mitólogo». Este volumen contiene la primera y segunda parte de su poema El Peregrino en Babilonia y numerosas Poesías místicas, probablemente escritas en la década de 1660. Según diversas referencias que amplío* en la Noticia Preliminar, le atribuyo, además de la tercera parte de El Peregrino, otras Poesías Menores y una Comedia juvenil, todo ello igualmente perdido. Para esta publicación he seguido el Códice 6622 bis de la sección de Manuscritos de la Biblioteca Nacional. He seguido la ortografía de esta fuente, por tratarse de un manuscrito, aunque muy incorrecto. Las faltas de metro o de ritmo provienen casi siempre de las malas grafías. El Códice está escrito en excelente caligrafía del siglo xvin, sin mayores dificultades paleográficas. No hemos encontrado sino muy pocas palabras de lección dudosa, como lo verá el lector en los casos pertinentes.

Iconografía.— No conocemos ningún retrato de Tejeda, ni noticia alguna referente a su iconografía. No me extrañaría, sin embargo, que se lo descubriera en algún Convento de Córdoba. El escudo de armas de su familia aparece pintado en colores sobre la primera página del Códice antes mencionado. Interesaría buscar su retrato en Córdoba, así como el resto de sus obras, no con la esperanza de que ellas superen las ahora publicadas, sino porque siempre será grato documentar en Tejeda al primero de nuestros poetas, cronológicamente considerado, ya que fué autor del primer soneto escrito en nuestro país por un nativo (1670?) y el primer argentino que se arriesgó a componer un poema de largo aliento (1604-1680), según las comprobaciones de la Noticia Preliminar que publicamos.