El ritmo de la vida : motivos para pensar · Unidad 26 de 111
Unidad 26 · EL RITMO HE LA VIDA 70
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EL RITMO HE LA VIDA 70
La tristeza do ciertos amores ocasionales, viene de que en el momento en que so sienten tan cerca los cuerpos, se sienten tan lejos los espíritus...
y, las almas que se huyen, están á una distancia estelar de los cuerpos que se tocan ;
en esos goces de la epidermis, desesperantes, justamente á causa de ser superficiales, no podemos poner sino la parte más despreciable de nuestro Yo anímico, la parto más vil ;
y, sin embargo, ese acto da epilepsia sin grandeza, es el Amor, todo el Amor...
fuera de eso, no hay sino la Comedia del Sentimiento, que no deja en el alma sino el sentiimiento de toda Comedia que se acaba ;
el Amor Sentimental, es la careta del Amor carnal ; detrás do él, asoma el rostro poderoso de la Sexualidad, que es el alma toda del Amor...
y, como el alma del Amor es triste, he ahí porqué es tan triste el Amor ocasional de que os hablaba ;
¡ triste como la vida !
/ o! que la Chair est triste f...
Para amar la Vida, es necesario amar el Dolor de la
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porque ;
¿ qué es la Vida sino un Dolor ?
¿No habéis sentido muchas veces, algo como una pena, en amar con brutalidad, ciertas almas de mujer, que os han parecido extremadamente delicadas?
algo así como el escrúpulo de un pájaro que temiese romper una flor al extraer su néctar ;
ese también es un miraje de nuestra Vanidad ;
y, como el Amor Propio, es el alma verdadera de todo amor, cegados por él, no queremos comprender, que al embriagarnos con la miel de aquellos labios, no somos siquiera el ave que la hace temblar, sino una abeja, prisionera del cáliz de la flor...
y, que muere del néctar que ha bebido.
Tal vez toda la Tragedia del Amor, femenino, está encerrada, entre las rosas, que caen de las pálidas manos de Ofelia, y, la sangre que chorrea de las rojas manos de Lady Macbeth ;
entre el Ensueño y, el Crimen ; la Locura y la
dejad un lugar también, para el alma de Electra ;
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y, el Horror será completo ; como el Amor, del cual 1'^ hermano ;
qué cosa tan vil y, tan alta, tan radiosa y tan tenebrosa, es el Amor !
definirlo es no sentirlo ;
pero i ay ! tal vez es haberlo sentido ;
y, en ese caso, es añadir al horror de la Tormenta, el horror de la Muerte.
Desconfiad de aquellos hombres sin amores; ellos, han sido, todo el Amor.
De todas las señales dé luto en una alma, tal vez no hay una más grave que el odio del Amor ; porque es el luto del Esclavo, que no ha perdido todavía el torpe Amor del Amo.
Las almas solitarias, son como una Cruz, clavada en el desierto ;
llaman con sus brazos abiertos, todas las tempestades del Cielo y todos los cataclismos do la Tierra ;
y, los cielos crueles, permanecen serenos, exten-