El santo de la Isidra · Capítulo real 4 de 11
ESCENA V
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.
ESCENA V
MATÍAS.
EULOGIO, JUAN, PACO, la SEÑA IQNACIA é I8IDRA. Estas últimas de la tienda de sillas
IsiDRA (saie corriendo.) Pero, padre, ¿qué es esto?...
¿Qué le pasa á mi padre?
Ign. (Saliendo.) Matías, pero ¿qué ha sido?
Mat. Nada, señor; no sus apuréis. ¡Total, dos bo-
fetás! Que me... digo, que le... (a Juan.) ¡üame el sombrero! (juan lo coge del suelo y se
lo da. Matías lo limpia con la manga, se lo pone y se arregla la corbata.)
Ign. Nosotras oíamos voces, pero como siempre
están con broncas en la taberna, no hacíamos caso... ¿Y qué ha pasao?
IsiDRA ¿Con quién ha sido? (con ansiedad.)
Ign . (ai ver que Matías no habla y mueve la cabeza como
dudando si decirlo.) No nos tengas así, hombre.
Habla. ¿Con quién ha sido? Mat. ¿Con quién quiés que sea? ¡Con.,* ese!
Paco ¡Con Epifanio!
IsiDRA ¿Con Epifanio?
Ign. ¿Con ese ladrón?... ¿Y no le has matao?...
(con furia.)
Mat. No me han dejao estos.
Juan ¡Toma, ni él!
EuL. Pero, vamos á ver; la cuestión ¿por qué ha
sido?
Mat. Pus verá usté por qué, señó Ulogio. Ya sabe
u&té que Epifanio y ésta (por isidra.) tenían relaciones cordiales dende hace año y medio.
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Ign. ¡Así nos hubiéramos muerto tóos el día qu
puso los pies en mi casa!
IsiDRA (Llorando.) ¡Ojalá!
Mat. Bueno; pues hace quince días, cuando ésta
había ya empezao á hacerse el trutisó, averigüemos que Kpifanio vivía maritalmente con Esperanza, la fiadora, y que la Esperanza lo mantiene... ¿Qué iba á hacer la chica? ¡Lo que hacen las mujeres honras! Ella se destrozó el alma, y á él lo mandó... bastante lejos.
EuL. Ya me fig:uro dónde.
Mat. Bien; pues dende ese disgusto mi casa es un
panteón de familia. Pero hoy es San Isidro, el santo de ésta, y esta mañana les he dicho pa animarlas: «¡Vaya, arreglar la merienda, que esta tarde vamos á ir á la Pradera!» Salgo á invitar á estos amigos, me los encuentro en la taberna, nos sentamos, y me veo en la mesa del rincón á Epifanio con el Rosca. Yo, como es natural, no le hice caso, y me dirijo á estos, les hago la invitación, lo oye él y viene y me dice: «Señor Matías, cuente usté con un anfitrión más pa ir con ustés donde sea.» Epifanio, retírate, porque tú pa nosotros has caído en el panteón del olvido involuntario... ¡Me parece que la frase era elegante! Pues bueno; me se queda mirando de hito en hito y me da un papirotazo en la nariz que me hizo estornudar, y además me agarra de la solapa y me dice: «Si va la Isidra esta tarde á la Pradera, al primero que baile con ella dígale usté que le hago un chirlo.» Me cegué, le di así en la cara, nos Hamos á golpes, salimos á la calle, y aquí fuera ya ha visto usté lo que ha sucedido... ¡Que me se ha achicaol
EüL. No, ei yo lo he visto. Bueno; ¿y qué van us-
tés á hacer?
Ign . ¿Qué quiere usté que hagamos? ¡Ir esta tar-
de á la Pradera! (con resolución.)
Isidra Sí, señor; y bailar yo con quien se me anto-
je. ¡Pus no faltaba más!
Mat. Poco á poco, poco á poco. Esta tarde no sa-
limos de casa.
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Paco E8 lo cuerdo.
Ign ¿Que no ealimoB? .. ¿Pero le tiés miedo?...
Mat. Mujer, es que...
Ign. ¡Cobardel ¡Gallina! |Ma... Matías, no me ha-
gas desbarrar! ¿Pero es que tú gozas en que ese zángano martirice á tu hija? ¡No! ¡Esto se ha acabao, hija mía, que todavía tiene tu madre uñas pa sacarle los ojos al que quiera verte sufrir! ¡Iremos á la Pradera aunque sea solas!
IsiDRA ¡SI, señora, sil
Ign. y bailará con quien le dé gana; y tú, si tie-
nes miedo, te quedas en casa; te quitas el bigote, te pones unas enaguas, y para cuando volvamos á ver si me lo tienes todo fre-
gaditO. ¡Vamos, hija! (Vase álacasa ) EUL. (Yendo detrás de ella.) ¡Ole! USté eS Una peiSOna
mayor.
Mat. Pero, ¿estáis viendo?... ¡Miá que es pusiláni-
me el seso débil!...
Paco ¡Va en caracteres!
Juan Déjalas que vayan solas si quieren, señor;;
nosotros podemos quedarnos jugando tranquilamente al mus.
Mat. ¡Quita, hombre!
EuL. Pues más valía que se metieran ustés de
doncellas... (Se sienta á trabajar.)
Mat. ¡Natural, señor!... ¡Hay que ir y que sea lo
que Dios quiera!... Conque hasta luego. Que
no tardéis. (Vanse Paco y Juan por el foro, y el señor Matías á su casa.)