El santo de la Isidra · Capítulo real 9 de 11

ESCENA XV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 3 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

ESCENA XV

DICHOS, ISIDRA. y EULOGIO

IsiDRA (Salen y detienen á Venancio,) ¡Venancio! ¡Nol

EpiF. (a Isidra, señalándole los claveles que están en el

suelo.) ¿Los veí-? (Riendo ) ¡Porque eran pa ti!

(a Venancio.) ¡So párVUlo! (Entra riendo en la taberna.) Isidra ¡Ladrón! (Con furia entra en su casa.)

Ven. (Casi llorando de coraje se abalanza á la mesa del za-

patero y coge la cuchilla.) ¡Le parto el alma!

EUL. ¡Venanciol (sujetándole.)

Ven. Le parto el corazón, suélteme usté. (^Forcejea.)

EüL. ¡Quieto!

Ven. Suélteme usté, suélteme usté, señó Eulo-

gio, ú no respondo!

EuL. ¡Chistl Que viene gente. ¿No oyes? ¡Quieto

ahora! ¡Ya le buscaremos!

Ven. ¡Sí, pa matarlo! ¿eh?

EuL. ¡Pa lo que quieras! (Le entra eu la casa á empu.

jones, después que luchan y forcejean.)

ESCENA XVI

JUAN el Migas; PACO el Curial; la SEÑORA JUSTA, CORO GENERAO DE CONVIDADOS. Después MATÍAS, IGNACIA é ISIDRA. Luego EPIFANIÜ y el ROSCA. Al fin EULOGIO y VENANCIO

Música

•Coro (Dentro.)

Alegre es la mañana

y hermoso el día; hoy va á ser cosa buena

la romería.

¡Vamos allá! y el que no se divierta

tonto será.

(Salen á escena formados marchando á la cabeza Paco el Curial, con una bota muy grande, y Juan el Migas con una cesta.)

— 29 —

Mujeres Hombres

Mujeres

Hombres

Mujeres

Juan Paco

Mat

Hombres Mujeres

Hombres

Coro

Ign

Veréis cómo la Isidra

tarda una hora.

Es que ella nunca ha sida

madrugadora.

Y se estará poniendo

la ropa nueva,

pa bailar en el santo

si hay quien se atreva.

¡Pues no ha de haber'

Silencio, que eso pronto

lo hemos de ver...

Vamos, señor Matías,

anden ligeros^

que esperan aquí todos

los compañeros.

(Dentro.)

Ahora mismo salimos.

(ídem.)

Voy en seguida.

(Sale Isidra con pañolón de Manila.)

¡Ole las buenas mozas!

¡Qué bien vestidal Aquí estoy preparada y dispuesta

pa dir á. la fiesta

con todos ustés, y ande ya porque estoy deseando

pasarme bailando

dos horas ú tres.

Pues por nosotros

no ha de quedar;

pero Pifanio

se va á enfadar.

(Con coraje.)

Que nadie diga nada de ese hombre, porque no quiero que me lo nombren. (¡Qué modo de engañar, qué bien hace el papel! jNo quiere confesar que la ha dejado éll)

(saliendo. Lleva también pañuelo de Manila, i

¡Hola, señores!

— 30 —

MaT . (saliendo.)

Muy buenos días. Coro ¡Señora Ignaoia!

¡Señor Matías! Mat. Si estamos todos

vamos allá;

que si no el santo

se enfadará. Todos Alegre es la mañana

y hermoso el día,

hoy va á ser cosa buena la romería.

(ai empezar el desfile salen de la taberna Epifanio y el Rosca.)

Epif. ¡Un momento! «

(Deteniendo á todos.)

IsiDRA ¿Qué quieres?

Epif. Con tu licencia,

tengo que hacer á éstos

una advertencia. Mujeres (a ios hombres.)

Ya está Epifanio

provocativo. Hombres (a eiias.) '

Como le falte

le como vivo.

Epif. (con mucha calma.)

¿Por qué se van ustedes

á la l'radera y á m^no me convidan? IsiDRA Pues bueno fuera.

Epif, Están ustedes

en su derecho, . y que les haga

muy buen provecho, pero tengo que darles un consejr^ de amigo. ¡Que esa chica no baila más que conmigo! (por isidra.)

Mat. (Furioso.)

Bailará co»^ quien quiera. ¡Pues no faltaba mái^I Y aquí está quien te come los hígados, si vas.

— 31 —

Epif. Usté debe callarse,

señor Matías, porque son estas cosas suyas y mías. Conque, señores, digo, lo dicho; al que esta tarde tenga el capricho de sacar á la Isidra, nada más que una vez, allí mismo, ipor éstas! le rebaño la nuez. «

IgN , (Furiosa.)

¡Tú rebanas muchos pedazos de pan! ¡Canalla, granuja, boceras, charrán!

(a los hombres.)

De tantos mozos como hay aquí, ¿nadie rechista? ¿Qué hacéis así? ¿Es que no hay un hombre de veras, ú qué?... Isidra ¡No hay ninguno, madre;

no se canse usté!

Ven. (saliendo de la casa de la derecha con el señor Eulogio.)

¡Servidor! Isidra (con alegría.) ¡Venancio!

Ven. Hay uno.

Epif. (Burlonamente.) ¿TÚ?

Ven. ¡Yol

¡Yo bailo con ella! Epif. ¡Me paice que no!

Coro (Buena se prepara,

por lo que se ve.)

Ven. (a Epifanio.)

Allí nos veremos.

Epif. (a Venancio.)

Allí te veré. Paco Ea, señores,

no ha pasao na; á divertirnos vamonos ya.

— 32 — Todos (Yéndose.)

Alegre es la mañana

y hermoso el día; hoy va á ser cosa buena

la romería.

Vamos allá, y el que no se divierta

tonto será.

(Se van todos, menos Epifanio y el Rosca, que quedan ei medio de la escena, y Eulogio y Venancio á la puerta de la casa de la derecha, mirándose en actitud de , reto, marchándose Epifanio y el Rosca por el foro riéndose, y Eulogio y Venancio se meten en la casa.)

MUTACIÓN

CUADRO SEGUNDO

El puente de Toledo la tarde de San Isidro

ESCENA PRIMERA

SEGUNDINO

Pues, señor, llevo un cuarto de hora arrimao á la bola, y la Cirila sin venir. ¿Se habrá encontrao con el bruto de ese asistente?... ¡Le tengo una tirria á la tropa!... Porque ya se sabe,elcomercio y la melicia sernos de lomas rivales que hay... en lo que toca á las criadas; porque, claro, un paisano, por mucho que quiera, no pué salir de un saqué, bien mezclilla, bien de cuadros, y los melitares tienen el aquel del uniforme. ¡Digo! Pues si me pusiese yo un casco con llorón de cerda, guerrera ajusta, mi pantalón de punto, mi media bota, mi sable, mis espuelas y un puro así, y me fuese á paseo á la plaza de Oriente, setenta y siete ó setenta y ocho niñeras con pasión de ánimo á la primera vueltaPero, claro, con este traje, too lo más que las

•ó¿

causo es Herida. Gracias que Ja Cirila tié un pupilaje pa distinguir á la juventud comercial, que me río yo... Esta tarde nos columpiamos, y la voy á dar unos vaivienes en un columpio de esos que dicen: «¡Ay, qué gusto da el mareo!», que va á ser la descovuntura. ¡Calla! ¡Ella! ¡Allí viene!... ¡Cirila! ¡Cirila!

ESCENA II

CIRILA, una NIÑA y SEGUNDINO

Sec. ¡Chica, creí que no venías!

CiR. ¡Pus gracias que me han dejao, y miá el

rabo que traigol

Sec. ¡La niña! ¡Anda su madre! ^,Por qué no la

has dejao en la casa cuna?...

Niña ¡Yo quiero ir al brazo!

Sec. ¡Cállate, chica, si no no te compro un mata-

suegras!

CiR. Bueno, ¿y en qué vamos á pasar la tarde?

Sec. ¡Primero te compro el pito más grande que

haiga, y luego nos columpiamos!

CiR. ¡Sí, eso, eso, que á mí me gusta mucho!

Sec. y después, ¿«abes lo que hacemos?...

CiR. ¿Qué?

Sec. Nos vamos á la fotografía instantánia y nos

hacemos un grupo de cada uno, y luego uno de los tres juntos.

CiR. ¡Eso!... ¡Yo de busto!

Sec. Justo; tú, de busto; la niña sentá en el suelo,

detrás de ti pa que no se asuste, y yo de cuerpo entero, apoyao así, tocando el pito, la meta de la cabeza reclina en tu busto y la otra meta de perfil, mirándote así...

CiR. ¡Vamo?, vamos, zaragata!... ¡No te fijes tan-

to, que me enturbias la vista!

Sec. ¡Aria pa el columpio!

Niña ¡Yo quiero ir al brazo!

Sec. ¡Vamos, chacha! (La coge.) ¡Yo me columpio

con niña y too! (vanse.)

— 34 — ESCENA III

PÉREZ y TORRIJA, vestido de carrero de un regimiento

ToR (Miala, por allí va!

Pérez ¡Ya la he visto!... ¡Con la niña y el Secun-

dino!... ¡Maldita sea pu estampa!... ¡So Ínflela!... Pero míalas: ¡si esta tarde no corre por esa Pradera más sangre que cañamones dan por catorce pesetas... aunque sea mala comparación, que sí lo es!...

TüR. ¡Calma, ten calma!

Pérez ¿Calma yo?... ¡Maldita sea mi suerte, si no

cojo á ese hombre y hago un triple asesinato con él solo!... ¡Mardita sea la!... (yéndose.)

ToR ¡A éste le va á perder el carácter! (vanse.)

MUTACIÓN

CUADRO TERCERO

La Pradera de San Isidro el día del Santo. A la derecha un merendero rodeado de mesas y banquetas. A la izquierda un columpio que juega. En primer término, al mismo lado, mesas y banquetas de otro merendero supuesto. Puestos de vendedores ambulantes, «Tíos vivos», barracones de figuras de cera, etc., etc. Corros de gente merendando, bailes, romeros que van y vienen. Animación extraordinaria.

ESCENA PRIMERA

Preludio, en el que suenan mezclados los estrepitosos ruidos de la fiesta, organillos, murgas, redobles de tambor, voces, gritos de vendedores, algazara de la gente, etc., etc.

Música

Coro Con tres ó cuatro orquestas

de varias clases, pueden bailarse á un tiempo

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polkas y valses, y con tanto barullo,

con tanto ruido, nos alegramos todos

de haber venido.

ESCENA II

CIRILA, SEGUNDINO y la NIÑA comiendo rosquillas

Hablado

CíR. (Cou un pito grandísimo, rodeado de fljres de papel.)

¡Pero miá que es hermoso! (Le toca.) Niña ¡Yo quiero un pito grande, como ese!

Sec Cuando seas mayor.

€iR. Bueno, y ahora nos columpeamos.

Sec. ¡Mira, mira, ahora bajan de ese columpio!

GiR. ¡Pus anda, vamos nosotros!

Sec. Yo me subiré primero, y me das la niña, (se

sube.) ¡A jajá! ¡Venga la chica!

ClR. ¡Toma! (suben á la Niña.)

Niña ¡Y cuando yo diga, da^ tocino!

CiR. ¡No, si yo voy á subir también! ¡Dame la

mano! (Va á subir )

ESCENA III

DICHOS, PÉREZ y TORRIJA Pérez (Sale y detiene á Cirila.) ¡Arto!

CiR. ¡María Santísima! ¡Pérez!

Sec . ¡Uy, el asistente!

Pérez ¡Venga usté acá, fregatriz adurterina!

CiR. ¡Haga usté el favor de retirarse, que no ten-

go ganas de conversación!

Sec. ¡Oiga usté, melitar, ú deja usté á la señora,

ú bajo'

Pérez ¡Anda con él, Torrija! (Torrija empieza á mover

el columpio, y cada vez que Secundino quiere bajar le da un palo en las piernas.)

— 36 —

Sec. ¡Eh!... ¡Chist!... Pero ¡eh!... ¡Pare u&tél... ¡Que

me pare usté! ¡Eh!

Niña (Muy contenta.) ¡Tocino! ¡Tocino! (Palmeteando.)

CiR. ¡Por Dios, la niña!

Pérez (cogiéndola de un brazo.) ¡Venga usté acá, sire-

na corrompida!... ¿A oeté le parece biea puesponerme á mí á esa lamprea Ultramarina?...

Sec. ¿Lamprea? ¿Yo?... ¡Pare usté!...

TOR (Dándole más fuerte.) ¡Quieto!

Niña ¡Tocino! ¡Tocino!

CiR. ¡Tú tiés la culpa!

Pérez ¿Yo?... ¡Infiela!... ¡Lo sé todo! ¡Sé lo de tu-

señorito, que me lo acaban de contar!

CiR. ¿Quién?

Pérez La Vicenta.

CiR. ¿Esa golfa?

Pérez !Sí, F.eñora; que está allí en aquel grupo, y te

lo dirá en tu cara.

CiR. ¿A mí ese pingo?... ¿Y está allí?.. ¡Vamos á

ver, pí me lo dice la arraoco el moño! Aguarda un rato.

Sec. ¡No! ¡Eh! ¡Chist! ¡Pararme! ¡No te vayas, Ci-

rila!

Pérez ¡Tenga osté á la niña, que en seguía volve-

mos! (Torrija le da más fuerte, y vause corriendo.)^

Sec. ¡No! ¡Ehl... ¡Chits!.. ¡Melitar!... ¡Se van!

Niña ¡Tocino! ¡Tocino!

Sec. ¡Eh, pararme, pararme! ¡Eb, buen hombre,,

haga usté el favor! (a un paleto que pasa.) ¡Haga

usté el favor, por Dios! Pal. ¿Que dé con más juerza?... ¡Güeno! (Le da

más fuerte al columpio y se va.)

Sec. ¡No, eh, por Dios, que no era eso!... ¡Amir

go!... ¡Chits!... ¡Oiga usté!... (a un romero que pasa.)

Rom. ¡Esos de pueblo no saben! ¡Verá usté yo! (Le

da más fuerte y vase.)

Sec, ¡No, si no es eso! ¡Eh! ¡Chits!... ¡Y yo ya no

los veo'... (Para el columpio.)

Niña ¿Pero no nos dan tocino?

Sec. ¡La morcilla es lo que nos debían de dart

¡Infames!... ¡Se la ha Uevao! (Bajan.) ¡Vamos».

chica!

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-Niña ¿Vamos por rosquillas?

Sec ¡Por tripas de melitar! ¡Cirila!... ¡Cirila!... ¡Y

haberla comprao este pito pa eso!... (vase corriendo. Se lleva la Niña al brazo.)