El Tempe argentino · Unidad 41 de 125
Unidad 41 · CAPÍTULO XV
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
CAPÍTULO XV
El ocelote y el micuré
Fuera del yaguareté, que, como se ha visto, no es más que una visita rara en el delta, creo que no hay en él más cuadrúpedos carniceros, que el ocelote y la sariga o micuré, impropiamente llamado gato montés, y comadreja. El primero, se encuentra en todo el continente, es animal nocturno que hace la guerra a los pequeños mamíferos y a las aves. La segunda, nocturna también, es del cuerpo de un gato, y de color rojo acanelado, con el vientre de un blanco amarillento. Tímida e inofensiva, se domestica con facilidad; tiene la astucia de la zorra, al grado de sufrir las más crueles heridas sin chistar, fingiéndose la muerta, hasta que echando de ver que sus perseguidores se han alejado, se arrastra como puede hasta su cueva. Es el corsario de los nidos, buscándolos de noche sobre los árboles, sabe sorberse los huevos de gallina, haciéndoles al efecto un pequeño agujero; se regala con los pollos y chupa la sangre a las cluecas, cuando puede atraparlas al descuido; también hace daño en las huertas, porque come de todo, siendo notablemente aficionada a las uvas.
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Para comer hace uso de sus manos que son bastante parecidas a las del mono, y también se sienta y hace sus monerías como éste. Tiene una cola muy larga, prehensil, que le sirve para asegurarse en las ramas de los árboles y para sostener y llevar a los hijos, ya grandezuelos, sobre su espalda, enroscando ellos sus colitas en la de la madre.
Una particularidad sorprendente distingue este animal de todos los demás de la creación: tiene un segundo seno externo donde acaban de desarrrollarse los fetos después de salir prematuramente del seno interno. Los naturalistas han visto en este fenómeno una doble gestación, y en su consecuencia han clasificado estos mamíferos con la voz dideltos (dos úteros), llamándole también marsupiales o animales con bolsa.
Ese segundo seno de la hembra es un ancho bolsillo que tiene en el bajo vientre, formado de su mismo pellejo, que cubre las mamas, cuyos pezones son de una forma singular: muy delgados, filiformes, puntiagudos y excesivamente largos, como de dos pulgadas. A los pocos días de preñez la sariga pare, o más propiamente aborta, y hace pasar los hijos a su bolsa o bolsillo. |
Para efectuar esto, la madre, llegado el trance del parto, se encorva hacia adelante a fin de que uno de sus largos pezones penetre en el conducto sexual;
allí apoderándose de él el pequeñuelo, nace pren-
dido y pasa a la bolsa; s así sucesivamente los seis u ocho de cada gestación se van trasladando al nuevo seno o bolsillo, donde permanecen asidos de las mamilas sin soltarlas durante muchos días. Después, empiezan a salir, a comer o a solazarse, volviendo cuando quieren al abrigo de la bolsa.
Este pezón tragado por la sarigiela, siendo de