El Tempe argentino · Unidad 69 de 125

Unidad 69 · LA AVISPA SOLITARIA, 159

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LA AVISPA SOLITARIA, 159

de su enlace conyugal; que no ha conocido a sus padres; y que, sin esperanzas de criar ni aun ver a sus hijos sabe sin embargo proveer a la seguridad y subsistencia de ellos. Ella sola lo hace todo; sin el concurso del macho, el cual, probablemente, después de su pasajera unión sexual, habrá sucumbido como el zángano que obtiene los favores de la abeja reina, pues que nunca se ve sino a la avispa hembra en la obra y provisión de la casa. Se compone ésta de varios departamentos o grupos de casillas tubulares hechas de finísimo barro, paralelamente colocadas. Cada departamento consta de una casilla central y cinco laterales para las larvas. Las provisiones consisten en arañas de patas cortas, de diferentes especies. Las trae vivas, pero atontadas por efecto del venenoso aguijón de la avispa; y así semivivas las amontona, unas sobre otras, en el cañuto o casilla del centro y tapa la entrada. Al mismo tiempo pone un huevo en cada una de las casillas laterales y también la cierra. Dando por esto por concluída su misión, abandona casa, provisión e hijos, para seguir la vida errante y solitaria de los bosque. Entre tanto los hijos que salen de los huevos, pasan todo el invierno en su encierro, nutriéndose y creciendo por un sistema de alimentación el más curioso y extraño. Se alimentan no por la boca, sino por los poros de su cuerpo, absorviendo las emanaciones de las arañas que al fin perecen por consunción. Esa absorción es suficiente para el desarrollo de las larvas hasta su transformación en avispas perfectas, las cuales salen de su prisión abriéndose paso con los dientes, y cada cual vuela por su lado para volver en el verano a construir, cada una aisla-

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damente, su edificio, repitiendo las mismas operaciones de la avispa madre.

He aquí un verdadero vampirismo; pero, al revés del monstruoso absurdo (admitido todavía en nuestros tiempos por naciones ilustradas) son aquí los vivos, los verdaderos vampiros que engordan a expensas de las sustancias de los semi-muertos.

El fenómeno que nos ocupa está admitido y explicado por la ciencia médica, aunque no precisamente en cuanto a la completa alimentación por medio de la absorción cutánea y pulmonar; pero reconoce el hecho de que una persona debil se robustece, puesta en contacto frecuente con otra vigorosa. La experiencia ha demostrado que, cuando en el matrimonio existe gran desproporción de edades, el consorte de más años mejorará a expensas del más joven; y se ha visto que los niños que duermen con personas ancianas, desmedran notablemente y aun llegan a morir. Una de las causas, tal vez la más activa, de la espantosa mortalidad de los niños de las inclusas, consiste en la falta del fomento del regazo materno, que completa la alimentación del infante con las emanaciones de la madre o del ama.

Este hecho fué conocido desde los tiempos más remotos, como parece probarlo la aplicación que de él hicieron los médicos hebreos en la decrepitud del rey David. El célebre Hufeland, en su Arte de prolongar la vida, cita algunos casos curiosos, muy interesantes bajo el punto de vista científico.

Todo cuerpo vivo exhala sin cesar, por medio de la transpiración en forma gaseosa, parte de su sustancia, y esa emanación participa de las mismas condiciones de salud o enfermedad del cuerpo que