El trébol de cuatro hojas ; Aziz y Aziza : cuento de las mil y una noches · Unidad 35 de 86

Unidad 35 · 124 EL TRÉBOL

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

124 EL TRÉBOL

—No, nadie nos amenaza: el peligro no viene de ahi.

- —¿Pues qué sucede, hijo mio, replicó el anciano con aire inquieto, estás enfermo? ¿tienes calentura? Ya sabes que soy tambien médico.

—No es eso tampoco, padre mio; en la próxima parada os lo diré-todo.

—Me aturdes, dijo Hafiz. Si no te agitan ni el peligro ni la fiebre, ¿es alguna mala pasion la que perturba tu alma? Ten mucho cuidado, hijo mio, con la ayuda de Dios se abate al temerario; con la ayuda de Dios se apaga la fiebre. Solo hay un enemigo contra el cual no cabe defensa, y ese enemigo -€s nuestro corazon.

CAPÍTULO XV.

HISTORIA DEL SULTAN DE CANDAHAR.

? el

Despues que se detuvo la caravana condujo Ab- * dallah á su tio 4 un lugar apartado; el Cojo se sentó Sobreun tapiz y comenzó á fumar sindecir una sola palabra. El jóven jefe se echó sobre la tierra envueltoen su albornoz, permaneciendo inmóvil por algun tiempo; luego besó la mano de Hafiz esclamando:

—(Querido tio, yo implorola proteccion de Dios. Lo que Dios quiera ha de ser, porque solo en él hay Poder y fuerza.

Y con voz conmovida le refirió todos los pormenores de aquella vision que le habia turbado el alma.

—¡Oh, hijo mio! Esclamó suspirando el anciatwo Pastor, ve ahi las consecuencias de no haber escuChado nuestros consejos. Dichoso el que sin mas deseo que trasmitir á otras generaciones el nombre de su padre, escoge en su tribu una mujer virtuosa

126, EL TRÉROL -

y Obediente: desdichado el que deja prender : 1 ma en las redes de una estranjera. Nada bueno puede venir del Egipto. Desde el tiempo de José todas las mujeres de ese país son pérfidas, dignas hijas de Zuleika (1). O

—Pero tio, ¿qué estais hablando de perfidia? Todó ha sido obra de la casualidad.

- —No lo creas, hijo mio: nada es casual en esas cazadoras astutas que tienden sus redes por todas partes.

—¡Creeis que ella se ha ocupado de mi? Esclamó el jóven levantándose: ¡Locura tio! os engañais. Dentro de dos dias estaremos en Taif; dentro de dos dias nos separaremos para no volvernos á ver jamás, y sih embargo, yo conozco que la amaré toda mi vida. ¿

—Si, tú la amarás; pero ella te olvidará por el primer dige que le ofrezca su nuevo dueño. Tu corazon le sirve de juguete; cuando le pase el capricho lo romperá. Recuerda, hijo mio, lo que dice el Korán á propósito de ese ser imperfecto ycaprichoso que crece entre las bagatelas y los adornos (2); la razon de las mujeres es la locura: su religion el amor. Semejantes álas flores son la delicia de los ojos.y el encanto de los sentidos; pero son flores envenenadas; infeliz del que se aproxima á ellas; pronto tendrá el sudario por vestidura! Cree en la esperiencia de un viejo; he visto mas familias des-

(1) Este es el nombre que dan los árabes á la mujer de Putifar, (2) Korán, XLUI.

DE CUATRO HOJAS. S 127 truidas por las mujeres que por la guerra: mientras mas noble y generoso es el hombre, mas en peligro está de ser su victima.

¿No sabes la historia del sultan de Candahar? Pues este sultan era un verdadero creyente, aunque vivió en época de ignorancia (1), y un sábio 4 pesar de ser rey. Habia recogido toda la sabiduria que la prudencia humana habia atesorado hasta entonces para dejar 4 sus hijos una herencia digna de él. Los filósofos de la India formaron con ella Una biblioteca que le seguía ¿todas partes, necesitando diez camellos para trasportarla de un punto á otro.

«Remontaos á los principios de esa ciencia y reducidla ¿ las premisas mas importantes.»

Asi dijo un dia el sultan, y un gran número de ancisnos bracmanes, escogidos por el principe, cumplieron sus órdenes, reduciéndolo todo á la carga de un camello. Era aun demasiado: otros sábios del pais redujeron aquel compendio de la esperiencia de muchos siglos á diez volúmenes, despues á Cinco, hasta que por último quedó en uno la que Podria llamarse quinta esencia del saber humano: y este fué el libro que ofrecieron al sultan despues de encerrarlo en un estuche de oro y terciopelo. El principe habia reinado muchos años y la vida tenia ya para él pocos secretos: abrió el libro y coMenzó á borrar todo aquello que el sentido comun dicta 4 un hombre avisado. «¿Cuál es el verdadero A e EA Ñ

(1) Es decir, antes de aparecer el islamismo.

128 EL TRÉBOL SEAT peligro para'mis hijos? pensaba. ¿La avaricia? No; esta es enfermedad de los viejos. ¿La ambicion? Tampoco: esta es virtud en los reyes. Borremos toto esto.» Pero cuando llegó ¿donde se trataba de deuna pasion mas fuerte, le llamaron tanto la atencion algunas frases por su verdad y su laconismo' que arrojó el libro al fuego y legó á sus hijos aque-

lla sola máxima llamándola la llave del tesoro de la vida.

-Hé aqui la máxima: