El trovador · Capítulo real 10 de 34

ESCENA IV

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

DON NUÑO _y_ DON LOPE

LOPE. Como decía, lo que más me ha admirado de todo ello, y lo que a vos sin duda también os sorprenderá, es la voz que corre de que el que acaudillaba a los rebeldes en la entrada del castillo era un difunto.

NUÑO. ¡Don Lope!

LOPE. ¿No adivináis quién sea?

NUÑO. Yo... no conozco fantasmas.

LOPE. Pues bien le conocíais, y le odiabais muy particularmente.

NUÑO. ¿Quién?

LOPE. El trovador.

NUÑO. ¿Manrique! ¿No se encontró su cadáver en el combate de Velilla?

LOPE. Así se dijo, aunque ninguno le conocía por su persona.

NUÑO. ¿Si no era él!

LOPE. No sería, o como más bien creo...

NUÑO. ¿Qué?

LOPE. Debe de haber[44] en esto algo de arte del diablo.

NUÑO. ¡Silencio! ¿Os queréis burlar?

LOPE. No, por mi vida.

NUÑO. ¿Y está en el castillo?

LOPE. No, en Zaragoza.

NUÑO. ¿Aquí?

LOPE. Así lo ha dicho quien le vio a la madrugada cerca de la puerta del Sol.[45]

NUÑO. Y él será tal vez el caudillo de la trama...

LOPE. Y es a lo menos el más osado, y por consiguiente el más a propósito.

NUÑO. Pluguiera[46] a Dios que así fuese.

LOPE. Nadie lo duda en la ciudad.

NUÑO. ¿Decíais que me llamaba su Alteza?

LOPE. Seguramente.

NUÑO. Adiós, don Lope; esta noche los castigaremos si se atreven. 20

LOPE. Yo lo espero...