Elementos de botánica · Unidad 7 de 53

Unidad de lectura 7

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anuales y señalan por su número la edad del árbol. El ahuehuete venerable de Oaxaca, los mammoth-trees de la California, cifran su edad en muchos siglos. Para darse cuenta cabal de la estructura de la madera de cierto árbol (Fig. 35), hay que estudiar 3 tajadas, tomadas cada una según una de las 3 dimensiones del espacio; así i’esultan el corte horizontal que es perpendicular al eje longitudinal; el corte radial que es vertical y cae en un radio del tronco cilindrico, y el corte tangencial que siendo vertical se extiende paralelo a una tangente al tronco. Por el estudio comparativo de los 3 cortes, se evidencian las categorías siguientes de las células de madera: 1, los vasos (resp. traqueidas), los conductos ya conocidos para el agua; caracterizados por la escultura de sus paredes. En la madera de las Coniferas estos tubos se substi-

Fig. 33. — Una parte de la región liberiana del cambium; y del leño del ocote (Pinus): .•?, madera de otofio; c; cambium; v, tubos cribosos; p, parenquima; k, elementos parenquimáticos con cristales; ct*. tubos cribosos fuera de función; m, rayo medular. — 240.1.

tuyen por células prosenquimáticas cuyos tabiques se conservan; las traqueidas (Fig. 31). 2, fibras libriform.es, de pared gruesa y a veces puntuada; 3, células parenquimátieas ( •parénquima leñoso ) que rodean los vasos y que forman hileras (rayos o radios medulares) horizontales entre la médula y la corteza. En cada uno de los tres cortes, estas cate-

gorías de células están a la vista, como se ve en Fig. 35. La cantidad y distribución de ellas, y además los detalles de su estructura, determinan la variación enorme de las maderas, que según estas mismas diferencias encuentran sus variadas aplicaciones técnicas. Las porciones más nuevas del cuerpo leñoso de un árbol forman la albura (albus = blanco, por su color claro); las interiores viejas, ya puestas fuera de función, e impregnadas frecuentemente de substancias obscuras y resinosas, son el corazón. En la técnica solamente este último es de valor, sea por su resistencia (vigas, durmientes), sea por su color (caoba). Este último se extracta en el Palo del Brasil, etc.

Vías conductoras dentro del vegetal . — Cómo ya accidentalmente se mencionó, los haces son los conductos para el agua; sencillamente esto se demuestra poniendo un tallo con flores blancas de una Iris en

Fig. 34. — Una parte del leño de ocote, demostrando una capa anual./, madera primaveral; s, madera de otoño; m, rayo medular; h, canal resinífero.

una solución acuosa y muy diluida de eosina; al poco rato se observará que los pétalos tiernos de la flor están reticulados de rojo por los haces inyectados de eosina. Tallos traslucientes, como los de ciertas especies de Balsamina o Begonia, pueden servir para el mismo fin. El hecho de que solamente la albura de un árbol se ocupa en la traslación del agua, se comprueba por los árboles huecos que perdieron su corazón en consecuencia de putrefacción; y si se trata de comprobar que a la madera.

Fig. 35. — Fragmento de un tronco de ocote de cuatro años de edad, q , corte transversal; l, corte radial; f, corte tangencial; /, madera de primavera; s, madera de otoño; m. médula; 1, 2, 4, las cuatro capa 9

’ anuales; c, cambiura; ms, ma\ ins”, ma' n , los rayos medulares en sus aspectos del corte transversal, radial y tangencial; h t canales resiníferos, b, cáscara.

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no a la corteza, corresponde dicha traslación, basta interrumpir la continuidad de la corteza por una incisión anular; entonces las hojas no marchitarán, acusando que se surtieron del agua por medio de la madera. Los elementos de ella que especialmente están encargados de la conducción del agua, son los vasos, probablemente secundados por los elementos vivos del parénquima leñoso.

La conducción de materias orgánicas (plásticas) se hace por las vainas parenquimáticas de los haces, si se trata de glucosa (respectivamente almidón); y se efectúa en el floema por las albúminas, sea

hechas, sea en formación. Los rayos medulares atienden la conducción de materias plásticas en sentido horizontal; a medida que engruesa el tronco, los rayos medulares primarios van auxiliados por los secundarios que partiendo del cambium, han de ser tanto mas cortos, mientras más nuevos sean.

Corteza y c áscara . — Habíase expuesto, que entre la epidermis y el lado exterior de los haces en los tallos nuevos, se extendía el parenquima cortical, frecuentemente reforzado por cordones de líber que funcionaban como esqueleto. La epidermis estaba interrumpida por unos cuantos estomas, ya conocidos por el estudio de las hojas. Cabe ahora preguntar por la suerte que van a correr epidermis y parénquima cortical en consecuencia del aumento de volumen que se debe a la acti-

Fig. 36. — Corte transversal de una lenticela de Sambucua (aauco). c, epidermis; ph, felogena; pl, felogena de la lenticela.

vidad del cambium; pues éste no produce solamente elementos nuevos de la madera, sino también del floema (tubos cribosos, células anexas, líber, parénquima), y la totalidad de estas producciones nuevas no puede caber en el estuche primitivo tal cual está determinado por la epidermis y el parénquima cortical. Verdad es que estos tejidos, debido a su elasticidad, hasta cierto punto pueden sostener la presión que desde el interior obra sobre ellos; las ramas de las Lorantáceas ( Loranthus , Phoradendron, etc.), y de los limoneros ( Citrus ) conservan su calidad primitiva y su color verde por mucho tiempo. Pero tarde o temprano para todos los brotes de alguna duración, viene el momento desde eí cual el aumento del grueso es incompatible con la epidermis primitiva. Entonces debajo de ella se forma un meristema ( felogena ) que como el cambium de los haces produce nuevos elementos de corteza

a medida que los antiguos se gastan y pierden. Así es que la epidermis se reemplaza por el peridcrma, compuesto de células paralelipipédicas (como cajitas de cerillos) y cuya celulosa está impregnada de suberina, materia impermeable al agua. Los estomas de la epidermis se substituyen por otros órganos respiratorios, las lenticelas que como verruguitas se levantan sobre el periderma (Fig. 36) ; muy manifiestas en el Trueno. En caso de que el felogena se establece muy al interior del parénquima cortical, no solamente la epidermis, sino también fibras de líber, porciones de parénquima se entregan a la destrucción consecutiva, y el procedimiento se complica aún más, siempre que el felogena mismo cambia de lugar, penetrando siempre más adentro. De este modo gruesas porciones de la corteza quedan fuera de función, se secan y llegan a separarse del árbol. Estas porciones a veces gruesas y duras forman la cáscara del árbol y, según los detalles de su origen, pueden tener aspecto muy diferente; compárense las cáscaras gruesas y rugosas de los ocotes y encinas con las finas y delgadas de muchas Burseráceas (los cuajiotes) ; las tiras largas en las que se desprende la cáscara de la vid con las placas irregulares en la corteza de Platanus, etc. Muchas cáscaras son técnicamente importantes: la canela; ó encuentran usos medicinales: cáscara sagrada (purgante de un Rhamnus norte-americano), la quinina (febrífugo); para curtir sirven las cáscaras de ocote, de encino, de eucalipto, etc.