Elementos de hacienda pública · Unidad 29 de 97
Unidad de lectura 29
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La considerable alza del cambio que había empezado a hacerse sentir desde 1808, determinó al Parlamento á nombrar una comisión que investigase las causas del alto precio del oro. La comisión nombrada presentó un extenso informe, que fue discutido en 1811, y concluía con estas declaraciones: 1.? Que los billetes del Banco estaban depreciados respecto del oro; 2.* Que la depreciación provenía del exceso en la emisión; y 3* Que el precio del oro y la condición del cambio sobre el exterior debían regular las emisiones de billetes. Pero el Ministerio combatió estas conclusiones, y obtuvo que la Cámara de los Comunes aprobase' en su lugar una resolución en “estos términos: “Se resuelve: Que esta comisión es de concepto que los billetes á plazo del Banco de Inglaterra han sido considerados hasta ahora, y son considerados actualmente, como equivalentes á la moneda legal del Reino, y son e cepiadós generalmente con esta calidad en todas las transacciones pecuniarias. 4 qué dicha moneda es legalmente aplicable.” Pero sólo habían pasado dos meses después de la adopción de: esta resolución, cuando dos sucesos imprevistos obligaron al Gobier no 4 tomar medidas que ast-
a la circulación de los billetes, desmintiendo asi la raci tancia suya, había hecho el
Parlamento. E La primera, dificultad que se presentó al Gobierno
provino de una inesperada, decisión judicial. Dos indivi-
duos de humilde condición habían sido clima á
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tiempo en. que compraban guineas con premio,— acto que se consideraba ilegal, como la exportación de mone. da, — y que sujetaba á sufrir una pena á los culpables. El Gobierno había resuelto hacer un escarmiento, y, en con. secuencia, esos dos individuos fueron acusados criminal. mente alegando una anticuada ley del tiempo de Eduardo VI. Probados los hechos, se les llamó 4 juicio por los actos en que la acusación se fundaba. Pero se suscitó el punto. jurídico de si la ley que se aplicaba era pertinente al caso en cuestión; y, habiéndose solicitado la Opinión de los doce Jueces de la Corte en la Cámara de Hacienda, el 4 de Julio de 1811, Lord Ellenborough pronunció la decisión unánime de la Corte en que se declaró que el cambio de guineas por billetes de Banco, dando por ellas un valor mayor que el corriente según la proclama del Rey, no constituía ofensa conforme á la ley en que el llamamiento á juicio se había fundado. Así vino á quedar desvirtuada la teoría del Gobierno respecto del papel moneda. | Casi al mismo tiempo que esto acontecía, la resolución del Parlamento fue atacada en otra forma con mayor vigor. Un personaje de elevado carácter y miembro de la oposición, Lord King, dirigió una circular á aquellos de sus inquilinos cuyos arrendamientos habían sido celebrados antes de que ocurriese la depreciación de los billetes, exigiéndoles que, en adelante, le pagasen los cánones en oro, ó en papel del Banco que representase el valor del oro en el mercado. Era necesario que el Gobierno tomase alguna providencia que asegurara la circulación de los billetes; pero los Ministros vacilaban, creyendo que Lord King no tendría imitadores. Temían al mismo tiempo qué, si continuaba la depreciación del papel, se establecerían dos escalas de precios, porque el billete no tenía legalmente curso obligatorio; y el resultado final sería que el Banco, antes que soportar el descrédito de sus billetes,
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se decidiera á retirarlos de la circulación. Una ley expedida el 24 de Julio de 181x, por iniciativa de Lord Stan hope, dio implicitamente á los billetes del Banco curso obligatorio, porque declaró punible ( misdemeanour) la compra 0 venta de moneda metálica por más de su salt legal en billetes ú otra moneda legal, y también el: recibo ó pago de billetes por menos de su valor nominal: Esta ley produjo el resultado que se tuvo en mira, porque, durante los diez años siguientes á su expedición, en que se mantuvo vigente la ley de Restricción, los billetes circularón sin dificultad y se daban y recibían como moneda legal.
Pero si la ley Stanhope fue eficaz en este sentido, no regularizó el precio del oro ni contribuyó á mejorar los cambios sobre el exterior. La Nación sentía aún las consecuencias del desastre financiero de los dos años precedentes, y la fortuna no se había declarado todavía en favor de las armas inglesas en el continente. En el otoño empezaron á vislumbrarse ya señales de mejores tiempos. Napoleón había roto con Rusia y preparaba la desastrosa campaña que fue el principio de su caída; y, al mismo tiempo, Wellington alcanzaba en Portugal considerables ventajas sobre el ejército francés. Al fin, en 1814, con la abdicación de Napoleón en Fontainebleau, se restableció la paz. Desde 1812, los mercados del continente habían quedado abiertos al comercio inglés; los productos fabriles de la Gran Bretaña tuvieron salidas nuevamente, y el Banco pudo reducir Sus emisiones, limitando sus déscuentos. La circulación de billetes de £ 5 y de Cupo superior, que era de £ 17.370,000 en Agosto de 1810, había des.
cendido á £ 15.365,000 En Agosto de 1812."
Durante este periodo reaparecieron, sin embargo, muchos de los sintomas que habían sido precursores de la crisis de 1809 y de 1810. La cantidad en billetes en circus
lación era menor, y, á pesar de ello, los precios se eleva.
ron. Observábase.en el público: el mismo espiritu de es. peculación que había dominado en 1808. El continente estaba atestado de productos ingleses; pero el trigo había alcanzado al mismo tiempo un precio exorbitante en la Gran Bretaña.. En Septiembre de ese año, el oro alcanzó su premio máximo de 42 por 100, que, después de varia. das fluctuaciones; tuvo «nuevamente en. Agosto de 1813, Descendió después, y en los últimos. meses de 1814 era solamente de 15 por: 100. Al tenerse. conocimiento en Marzo de 1815 de la vuelta de Napoleón de la isla de Elba, subió. repentinamente Á. 37. por 100, y con igual rapidez subió el cambio sobre el exterior. La noticia de la victoria de Waterloo lo hizo descender al 28 por 100, y, durante el año de 1815, continuó en descenso, hasta llegar, en el -mes de Diciembre, á 5.por.100 solamente.
Volvió á gozar entonces Inglaterra de los beneficios de la paz; pero con:ella no volvieron simultáneamente el “orden y la regularidad en el comercio y en el mecanismo “económico, tan profundamente perturbados por la guerra. Europa, empobrecida y arruinada, no podía comprar. los ¿productos que: la industria. británica le ofrecía, y de los cuales estaban colmados todos los mercados del conti- ,nente. En 1817 y 1818, la pérdida de las cosechas había «obligado á Inglaterra á importar ¡inmensas cantidades de
-cereales, cuyo valor se calcula en, £ 17,500,0003 y, al mis-
mo tiempo que estas importaciones. determinaban desfavo- .rablemente el curso del cambio, casi todos los gobiernos europeos contrataban empréstitos, y los más valiosos eran negociados por:capitalistas ingleses. No €s por tanto extraRo que entonces el oro se mantuviera-con premio sobre el
billete de Banco; ni es. aventurado atribuir á este cúmulo ..de desfavorables circunstancias el alto precio. del oro Y el - alza en el. cambio, que ¿David Ricardo y los economistas «¡de ¡su escuela, de acuerdo; con la, comisión ,parl .¡de'1810, explicaban únicamente. por el exceso €
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siones del Banco. 'La eqúivalencia entre el oro y el papel nose restableció sino en 1819, sin intervención del Ga: bierno, cuando ya habían desaparecido las causas de pérturbación; y el restablecimiento de los pagos en: moneda metálica, decretado entonces por el Parlamento, no fue sino el reconocimiento de un hecho cumplido.