Elementos de la filosofía del espíritu humano · Unidad 29 de 280
Unidad 29 · RBSPÜE8TA A LAS OBJECIONES.
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RBSPÜE8TA A LAS OBJECIONES.
La prueba que acabamos de dar de la existencia de los tres serefl, el alma, la materia i Dios, parecerá a muchos todavía débil. Dirán: en todos los raciocinios hechos se procede de lo que pasa en el alma a lo que pasa afuera de ella, de lo interno a lo esterno, de lo subjetivo a lo objetivo, i este modo de discurrir no está arreglado a la sana lojica; 70 podré describir lo que pasa en mi interior i conocer exactamente las leyes que rijen los fenómenos internos; pero ¿qué analojía tienen estos con los estemos? ¿en qué dato puedo ftindarme para decir que existe semejante analojía? Estas reflexiones son poderosísimas para los^ que no reconocen un principio absoluto en nuestros conocimientos, i los filósofos de esta escuela que han sido consecuentes, han reconocido que la objeción no tiene réplica i que los resultados del escepticismo salvan todas las vallas que se le han querido oponer, i triunfan de todas las soluciones; estas reflexiones decimos se dirijen contra los que no admiten el elemento absoluto, pero no contra nosotros que lo hemos reconocido i fijado. Por medio de los cuatro principios anteriores el alma sale del recinto de sí misma, se pone en contacto con las causas estraSas i abraza en fin todo lo que existe. El absoluto no se ciñe a los fenómenos internos, no se aplica a ciertos i determinados hechos, el absoluto se estiende a todo^ lo abraza todo, no reconoce limitaciones, i por esta parte es objetivo i subjetivo; subjetivo en cuanto es derivado del yo i en cuanto reside en este mismo yo, centro de la esfera intelijente; objetivo en cuanto es aplicable al yo i a las cosas distintas del yo. Si se replica que siempre es subjetivo porque es tomado de la esfera subjetiva i concebido por el sujeto, respondemos que pretender deducir los principios de otra esfera que la del sentimiento i de la conciencia es pretender un imposible, porque no existimos ni concebimos nada sino por la conciencia, i bajo de este supuesto la petición de los escéptico-idealistas no es ni puede ser filosófica. Pero estos principios no pierden su autoridad porque aparecen en el sujeto. De que un principio absoluto aparezca en la conciencia de un ser determinado, no se infiere, dice Mr. Oousin, que el principio sea relativo a este ser; lo absoluto aparece en lo determinado, lo universal en lo individual, lo necesario en lo continjente, la persona intelijente en el yo, el hombre en el individuo, la razón en Ja couciencia, lo objetivo en lo subjetivo.
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§Lin.