Elementos de la filosofía del espíritu humano · Unidad 83 de 280

Unidad 83 · i CXXIX.

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i CXXIX.

CONTINUACIÓN DEL CAPÍTULO ANTERIOR.

La consecuencia que de aquí resulta, es que el orden en que se desenvuelve la verdad, es primeramente su aparición empírica en un hecho empírico, i después su desarrollo en toda su plenitud i pureza, cuando elevada a la fo^ma absoluta ene tra como elemento propio de la realidad a realizar todos lo-

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dfttofl que aparecen en la oonoienoia. De este modo los prin* cipiofl todo lo quñ comienza a existir tiene una carieay la unidad produce la pluralidad^ aclaran el primer hecho de la conciencia, i aclaran i realizan los demás hechos sucesivos. Si JO observo la piedra i esperimento la sensación de dnreza» digo por medio del primer principio, esta dureza debe tener una causa, i como esta causa no es el 70, saco por consecnencia que este fenómeno es producido por otra causa^ i que ésta existe de la misma manera que el yo. Esta cansa, de la misma manera que el yo, debe manifestarse por estos fenómenos i permanecer siempre como es en sí, una e idéntica, es decir, la causa de la dureza que ahora esperimento, debe prodaoirla en adelante, o mas claro, esta piedra ea dura. Por esta vift formamos las yerdadecr particulares, este papel es blanco, este clavel produce un olor agradable, i en jeneral, todas las qne parecen haberse adquirido primitivamente o por sentimiento.

§ CXXX.

DI BONBB DBRIVAN SU RBAUDAD LAS VERDADES DB SBKTIBflBNTO.

Esta esplicaoion manifiesta, que las verdades llamadas de sentimiento, derivan su realidad de los principios absolutos que le combinan con todos los esperimentales, pero que no estando comprendidas en ellos en toda su ostensión, no se dedacen de ellos solos. Error mui grande seria querer comprender toda la masa de los conocimientos en la corta comprensión de un principio absoluto, porque los elementos del principio fiOQ mui simples, i los que componen los conocimientos humanos, mui variados i diversos; seria esto tan imposible como redacir todas las cantidades que resultan de la agregación de la unidad, a la unidad abstracta i absoluta* Los que sostienen que las verdades de sentimiento son primitivas, tienen sobrada mzon para decir que éstas son irreductibles en su totalidad, i que los datos esperimentales de que se componen, no están comprendidos en ningún principio anterior. Pero una cosa es el elemento de la realidad, lo que constituye la dependencia necesaria i real de los datos esperimentales, i otra cosa estos mismos datos. Los últimos considerados en sS i sin relación al principio absoluto, son una porción de cosas sin iorma^ figura ni orden, una porción de indefinidos sin existencia alguna intelectual, un verdadero caos; el elemento real que dimana del principio absoluto i se incorpora con estos datos, es el que fija sus dependencias de un modo estable, i el que introduce en ellos el orden i la combinación. Guando se dice que las verdades absolutas son las primitivas, no se quiere decir que su conocimiento sea anterior a la aparición de los datos esperi-

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mentales, sino que ellas los trasforman en realidades i los saoan de la esfera incierta i fenomenal para constituirlos en verdaderos i reales conocimientos. Estas verdades aparecen desde el primer hecho de la conciencia, pero aparecen oscuras 1 ^n vueltas en los fenómenos variables i transitorios, i por lo mismo la relación que nos hacen concebir es también oscura e indistinta, después como tantas veces lo hemos dicho, se elevan a la forma absoluta i revestidas de este carácter acaban de realizar el mismo hecho que les sirvió de base, i realizan ea aeguida todos los que aparecen en la conciencia,