Elementos de zoología · Unidad 44 de 102

Unidad 44 · CAPITULO XXXII

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CAPITULO XXXII

Primer entroncamiento. — Osteozoariosó Vertebra¬ dos. — Estos animales como lo indica su nombre, tienen vértebras. Ellos son los más complicados y de orga¬ nización más perfecta. Su esqueleto es óseo, algunas

veces cartilaginoso, rara ocasión fibroso, y tiene siem¬ pre nn cráneo y columna vertebral, salvo el del Ampbioxus, pez inferior tan degradado que parece gusa¬ no. Los miembros, que nunca pasan de cuatro y pueden faltar, son modificados según el género de vida del animal. En lo general los liuesos son mas numerosos en los ostcozoarios inferiores, como se puede ver en la cabeza de un pczj pero en este caso no b a \ íealmente perfección, sino que cada hueso lia quedado subdividido en el estado adulto, como lo vemos en el embrión, y permanece así por detención en el desarrollo. Existen unos lóbulos olfativos, un cerebro, unos lóbulos ópti¬ cos. un cerebelo y un bulbo raquídeo, pero el Aniphioxus no conserva más que la cuerda dorsal. Hay ordina¬ riamente cinco sent idos que pueden ser rudimentarios. Las mandíbulas tienen un movimiento vertical. La sangre, menos en el ya menci'onado Amphioxus es roja- la circulación es completa, mas no siempre lo es la hematosis. La respiración os pulmonar o branquial. Se encuentran siempre un hígado, unos ríñones, y se¬ xos separados: sin embargo, se cree que dos peces el Serranas Cabrilla y S. Scriba son hermatroditas: en cuanto al congrio, el Dr. Kermes descubrió el mache

en el año de 1881. . .

Daremos dos cuadros sinópticos de los Osteozoanos

para facilitar su clasificación.

1 Pulmones: escamas epidérmicas. — Reptiles ó Escuamífero: Temperatura variable, j Metamorfosis: piel desnuda. — Batracios ó iXudipelíferos.

[Branquias, etc.: dérmicas: aletas. — Peces ó Branquíferos.

CAPITULO XXXIII

Mamíferos. — Generalidades. — Así se llaman el hombre y demás animales provistos de mamas: de Blainvillc los llamaba pelíferos, pues con raras excep¬ ciones. están cubiertos con jielos. Son los mejoi oiganizados de los Osteozoarios. Son vivíparos, el vítelas desapareciendo muy pronto, de manera que el embrión tiene que nutrirse á expensas de la madre en un úte¬

ro: veremos que en los marsupiales hay una excepción de la cual se dará la explicación. Después de nacido el joven mamífero se alimenta con la leche segregada por las mamas: generalmente estas glándulas existen en número proporcional al de los chicos: cuando son co¬ locadas en el pecho se llaman pectoral (elefanta); en el vientre, abdominales (perra); en las ingles, ingui¬ nales (cabra); á los lados del ano, anales (ballena): pueden existir todas en un mismo mamífero: en el ornitorinco y la ballena las mamas no tienen pezón.

Los pelos que ya hemos estudiado son generalmen¬ te cilindricos, ó más bien dicho en cono muy alarga¬ do, pero los hay planos ó en forma de rosario: cuando son gruesos, rígidos é inflexibles, como en el puerco espin, se les da el nombre de púas; más delgados, rí¬ gidos aún, pero flexibles, se conocen por cerdas; las crines son parecidas, pero lacias y largas; el pe o pro¬ piamente dicho es el que vemos en el hombre y el co-

nejo; la lana es un pelo ensortijado; la borra es un pe¬ lo corto, muy suave y cubierto por el pelo ordinario. Todos ó la mayor parte de los animales montaraces tienen borra y pelo: el puerco espin mexicano tiene borra, pelo ordinario, cerdas y púas, mientras el Pé¬ cari no tiene más que cerdas. El color de estos lane¬ ros varía del negro al blanco, rojo ó leonado, y puede tener un matiz intermedio: unos son de un tinte uni¬ forme, otros tienen anillos de colores diferentes: se les nota una especie de grasa que proviene de las glándu¬ las sebáceas. Casi siempre las regiones superiores del cuerpo son más subidas de color que las inferiores. Cuando hay manchas, como en el tigre ó el leopardo, ellas están simétricamente colocadas de ambos lados salvo en la Cinhiena del cabo de Buena Esperanzapero algunos mamíferos de color uniforme al estado adulto tienen, cuando son todavía cachorros, una librea irregular, como se puede observar en el Puma. Los mamíferos mudan de pelo cada año; en los climas he¬ lados el pelo de invierno es mucho más largo, más tu¬ pido y aun suele cambiar de color y tornarse blanco, como lo vemos en los armiños: es tan positiva la in¬ fluencia del clima, que si se trasporta á un país cálido un animal originario de regiones frías y que teim-a una lana abundante, larga y suave, á poco tiempo es¬ te mismo animal se cubrirá de una lana corta y dura ó aun de un pelo ordinario. Los pangelines del anti¬ guo Continente tienen el cuerpo protegido por anchas y gruesas láminas parecidas á escamas, pero formadas de pelos aglutinados. Las uñas, pezuñas y algunos cuernos tienen esta misma estructura algo modificada.

El esqueleto de los mamíferos es análogo al del

hombre. La cabeza tiene dos cóndilos occipitales. El eje del agujero occipital es vertical ú horizontal, se¬ gún la dirección de la columna vertebral. En los animales de cabeza pesada existe un ligamento cervical fibroso que se inserta en el occipital y en los apófisis es¬ pinosos de las vértebras cervicales y primeras dorsa¬ les, para mantener la cabeza sin esfuerzo muscular considerable. Los cóndilos maxilares varían con el gé¬ nero de alimento para permitir los mo'\ imientos espe¬ ciales de la mandíbula necesarios para la masticación,

trituración ó roedura de las sustancias alíbiles: me¬ dio redondos en los frugívoros y casi planos en los herbívoros, son trasversales y salientes en los carní¬ voros. y longitudinales en los roedores: la cavidad glenoidal correspondiente toma formas apropiadas á las de los cóndilos. Algunos mamíferos tienen cuernos: los rinocerontes tienen uno ó dos sobre los huesos de la cara, y son formados de pelos aglutinados; ene buey hay un eje óseo, prolongación del frontal, provisto cío senos que comunican con los nasales, y cubierto por un estuche córneo de estructura idéntica con la de las pezuñas; los cuernos de la girafa son también emi¬ nencias frontales óseas, pero cubiertas poi lo piel sola, en los ciervos, el macho posee dos astas o cuernas provistos de candiles ó mogotes: en cada primavera, antes de la brama, que tiene lugar en el verano, estos rumiantes desmugan, es decir, pierden sus cuernos, que son reemplazadas por otras con pitones mas nume¬ rosos, hasta los seis ó siete años que ya no aumenta e mogoteo: los renos tienen cuernas en ambos sexos. Es-

1 Término de Cetrería.

tas astas caedizas parecen ser osificaciones de la der¬ mis: lo seguro es que hay en ellas y los órganos de la generación relaciones difíciles de explicar, y (pie ellas no se desprenden en los ciervos castrados: esta parti¬ cularidad impide considerar su pérdida como resulta¬ do de la mortificación por desnudamiento ó por falta de nutrición ocasionada por la obliteración de los va¬ sos por el desarrollo do las eminencias de la corona basilar de la asta. El elefante, el tapiro ó anteburro y el desmán, tiene una trompa, pero sólo la del primero merece este nombre; es como una prolongación de la nariz y labio superior, formada de una multitud de músculos entreverados que le comunican todos los mo¬ vimientos posibles, y terminada por una superficie pla¬ na que ofrece los dos orificios nasales y un apéndice digitiforme muy movible: la piel que cubre el todo es¬ tá arrugada y extensiblc. Ilay mamíferos, como el murciélago vampiro, que tienen en la cara repliegues ó ci estas cutáneas, cuya forma es á veces muy compli¬ cada y extraña.

En el tronco liay que estudiar las vértebras, cuyo cuerpo es en general biplano, aunque las cervicales de los solípedos y rumiantes lo tengan convexo-cóncavo: estos huesos son más ó ménos numerosos y desarro¬ llados, como se puede ver comparando los de la co¬ la en un kan gurú y un armadillo, ó en una balle¬ na, un pécari, un cuyo ó un oso. El cuello, largo en la girafa y corto en los cetáceos, está compuesto de siete vértebras cervicales; pero por excepción se cuen¬ tan nueve en los bradipos tridáctilo y cuculígero, ocho en el de collar, y casi siempre seis solamente en el ma¬ natí. Hay de diez á veinticuatro dorsales, de dos á

nueve lumbares, de dos á nueve sacras y de cuatro hasta cuarenta y seis coccigias ó caudales. Las costi¬ llas son en número duplo de las vértebras dorsales; el osteopleuro se articula con un condropleuro, pero en el armadillo este último es óseo (P. Ctervais). El es¬ ternón es plano; pero en los murciélagos, el topo de Europa y el armadillo, su cara externa presenta una lámina ó quilla saliente para dar inserción á los pode¬ rosos músculos pectorales que necesita el género de vida do estos mamíferos.

Los cetáceos y sirenidos tienen solamente dos miem¬ bros torácicos que son homólogos de los del hombre, distinguiéndose perfectamente el omóplato, el húmero, el radio y eúbito, el carpo, metacarpo y falanges; pero falta la clavícula: en general este último hueso existe en los animales cuyo brazo verifica acciones enérgicas, pero no es una regla absoluta; carecen de clavícula los ungulados, talasoterios y algunos roedores, y es rudi¬ mentaria en los carnívoros. El hombro de los monoiremos tiene un manubrio en T sobre el que descansan las clavículas, dos coracóides homólogos de los de las aves, que son los apófisis del mismo nombre aumenta¬ dos y distintos del omóplato, y unas piezas apoyadas sobre el hueso T y las coracóides llamadas epicoracói-

des por algunos naturalistas.

La pélvis está formada de los mismos elementos en todos los mamíferos, con excepción de los cetáceos y sirénidos, en quienes está representada por un simple hueso en Y, y en los implacentados que están provis¬ tos de dos varillas colocadas sobre el pubis, y toman el nombre de huesos marsupiales.

Los miembros torácicos constan de las piezas ja co-

nocidas; pero en los queirópteros, los metacarpianos y dedos se alargan para sostener un repliegue de la piel que forma ala; el topo de Europa tiene un hueso falsiforme supernumerario en el carpo; los rumiantes tie¬ nen los metacarpianos soldados en un solo hueso lla¬ mado cañón, y lo mismo sucede en los solípedos, que además de esto no tienen más que un solo dedo (en al¬ gunos casos teratológicos se han visto caballos didác¬ tilos, como el que cita Suetonio, ó de tres dedos por delante y cuatro atrás, según GcoffSt. 1 1 ilaire): en los cetáceos y sirenidos, los dedos cubiertos por la piel trasforman la mano en una nadadera. Los dedos desapa¬ recen en el orden siguiente: el 1 el o', el 2'- v el 4";

de manera que el único que les queda á los caballos es el tercero.

Los miembros posteriores presentan la misma es¬ tructura en todos los mamíferos, aunque la forma ex¬ terior revista apariencias peculiares según el género de vida, como en las focas, que tienen estas extremida¬ des en forma de aletas: en los rumiantes y solípedos hay un cañón metatarsal: los sirenidos y cetáceos ca¬ recen de miembros pelvianos.