Ensayo sobre la filosofía médica · Capítulo real 22 de 27
CAPITULO X
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 5 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
CAPITULO X.
PARALELO ENTRE LOS RESULTADOS OBTENIDOS POR EL TRATAMIENTO ORDINARIO DE LA PLEURO-PNEUMON1A , V LOS QUE PRODUCE LA FORMULA DE LAS EMISIONES SANGUÍNEAS SUCESIVAMENTE REPETIDAS.
Resultados del método antiguo.
M. Chomel calcula en una cuarta parte próximamente los fallecimientos de la pneumonía , en su artículo Pneumonía del nuevo diccionario de medicina. Por otra parte resulta de un resumen de M. Louis que en 123 pneumoniacos de la visita de aquel han perecido 40, es decir , cerca de la tercera parte de los enfermos. «Mortandad enorme, añade el último, que es »con poca diferencia igual á la que causan las calenturas tifoi- »deas(l).»
De 90 individuos atacados de pneumonía que se recibieron en 1829 en la visita de M. Gueneau de Mussy en el Hotelno pasó de i sobre 8 ó 9, de lo cual dan fe las tablas estadís'icas que dirigí á la oficina central de los hospitales. Después de haber manifestado la espresiou de las defunciones en la visita de qut hadado cuenta, añade el mismo M. Montault: «¿Se deberán atribuir realmente á la diferencia en el tratamiento los »resnltados mas ventajosos que se obtienen en otros establecimientos?» No se manifiesta el que pregunta dispuesto á contestar afirmativamente. Este joven colega , cuyo talento de observación y buena fe nos son conocidos , no dudará del inmenso influjo del tratamiento en la disminución de la mortandad cuando haya comparado nuestros resultados con los que ha presenciado en otras paites. S.» las tablas siguientes no bastan para convencerle los dos años de gefe de clínica que va á pasar en la visita de que, estoy encargado , no le permitirán conservar la menor duda sobre el particular (a).
(1) En sus investigaciones sobre fas efectos déla sangría publicadas en 1835 redujo M. Louis á 78 los individuos atacados de pleuro-pneumonia que serian obgeto de su análisis: de estos individuos, (pie todos gozaban completa salud al caer enfermos, sucumbieron 2S, es decir, que la mortandad pasó de la tercera parle.
(a) En las memorias publicadas por M. Julio Pclletan , £;efe de clínica en diversos cuader. nos del Journal hebdoinadaire , se puede ver que la defunción general en nuestra visita I ninguna deducción , no es superior á la indicada por M. Montault , aun deduciendo loi i muertos sobre s8li , os decir, mas de la tercera parte. Haciendo un descuento semejante, la es" presión de nuestros fallecimientos no seria de % sobre 8 , sino casi de tero : entonces si qut podríamos decir: /..• curado/} es la regfa ,¿ la muerte (9 escepcion.
Dieu , fenecieron 38 (i) , de manera que pasaron las defunciones de \as dos quintas partes.
Durante el año de 1822 recibimos en el hospital Cochin , de que era médico M. Bertin , y en donde yo estaba entonces de interno , 63 individuos enfermos de pleuro-pneumonia , de los cuales sucumbieron 16, es decir, que la mortandad fue casi exactamente de una cuarte parte.
Resulta de un estrado publicado por el mismo M. Cayol, que de 2i peripneuraoniacos recibidos en su visita cuando enseñaba la clínica en la Caridad , perecieron 6 , de modo que la mortandad ha sido de 1 sobre i como en la visita de M. Bertin en el hospital Cochin.
Si sumamos ahora los pneumouiacos tratados en las cuatro visitas deque acabamos de hablar, hallaremos un total de 300, de los cuales se cuentan 100 muertos ; de suerte que las defunciones ascendieron exactamente á la tercera parte de los enfermos. Se puede considerar esta como la espresion de la mortan - dad de la pneumonía tratada en los hospitales de París por médicos que en su mayor parte han gozado justamente de autoridad hasta el dia en materia de práctica.
Se dirá tal vez que no son tantos los fallecimientos en todas las visitas; mas seria bastante singular que en circunstancias iguales por otra parte se hallase el máximum en las de los prácticos mas distinguidos de la capital. Por lo demás , esta es una cuestión de estadística fácil de resolver , frecuentando las diferentes visitas en que se trata la pneumonía por el método usado generalmente antes del que nosotros proponemos.
¿Se cree que se obtendrán resultados mas favorables, recurriendo al método de Kasoriano? Los hechos publicados por Laennec en la última edición de su obra , parecen favorables á semejante opinión. Veamos lo que dice este autor. « En 1824 »he tratado por el tártaro emético 28 pneumonías simples ó «complicadas con un ligero derrame pleurético ■ todos los en- «fermos curaron, escepto un septuagenario que tomó poco tár- «taro emético porque no lo podia sufrir , y sin embargo , la «mayor parte de los casos eran graves. En el curso del presente año (1826) he tratado 3i pneumoniacos, de los cuales fallecie- «ron o ; pero de este número deben deducirse dos mujeres , la «una de 59 años , y la otra de 69 , que estaban agonizando
(1) Investigaciones y cuadros estadísticos sobre las defunciones ocurridas entre los iQ>\-; enfermos recibidos en iS2o, en el Hotel Dieu de París en la visita de M. Gueneau de Mussy , por M. Montault, interno de la misma. {Journal hebdomadaire , tomo II, i831.)
«cuando fueron al hospital , en donde espiraron al cabo de po- »cas horas, no habiéndose podido administrarles mas que dos ó «tres dosis de la poción emética. El tercer sugeto era un joven «atacado de una enfermedad del corazón , de que murió en la «convalecencia de la pleuresía crónica, en el periodo de resolución de una pneumonía subaguda. Los dos primeros sugetos «no deben entraren cuenta por consiguiente para apreciar los «efectos del espresado medicamento , y los dos últimos son mas «bien pruebas en favor de su eficacia contra la pneumonía. «Queda un anciano de 72 años que murió el décimo dia de una «pneumonía con congestión celebral ; de suerte que _, en último «resultado , en un total de 57 pneumoniacos solamente 2 septuagenarios murieron de esta enfermedad unida á una conges - «tion celebral , lo cual es algo menos de 1 sobre 28.»
Resultado seductor sin duda alguna ; pero los documentos siguientes no son tan favorables á la práctica de M. Laennec, y en vista de ellos podemos asegurar, que si hay algún medio de disminuir á menos de la tercera parte las defunciones en la pneumonía , no es seguramente el tártaro emético en alta dosis.
Primer documento, M. Lagarde , dependiente de la visita de Laennec 3 ha publicado 16 casos de perineumonía tratada por el método indicado, de los cuales 5 terminaron por la muerte, lo que da cerca de un muerto por 3 enfermos.
Segundo documento. Este , que debo al celo concienzudo de M. Lewulteülx, encargado de llevarlos cuadernos de visitas de Laennec , merece llamar la atención de los lectores.
2 3
^->. to
— a
.2 3
- m
o o
t %
~. *
3 o
-= ^
«> ^
-3 C
o 2
C y
v a
*- h
no o
e c - c =
í; S d «
- U J. "O
•C './> *r> w
- US
2 2
- v So
-O «
si -I
c « ■ 2 « £ v ■« g-o « 2 o-=>
a u a ^ ■ "= ■ ■O 3 "O £.= •,= "3
u C i- es C u u
U - U - - - w
¡4 !
27i
En resumen , de 30 peripneumonias , cuya relación ha formado M. Lecouteulx , ha habido 12 mortales, es decir, que las defunciones han ascendido exactamente á las dos quintas partes de enfermos. El anterior estado formado con arreglo á los cuadernos de visita que conserva su autor hace quince años debe recomendarse, repito, á la atención del lector imparcial. Creemos que se nos dará crédito cuando decimos que al publicar jeste estado contradictorio no ha sido nuestro obgeto poner en duda ni un solo momento la veracidad de un ilustre observador, cuya memoria nadie respeta tanto como nosotros, sino para probar que en la publicación de sus datos habrá hecho uso de notas poco exactas.
Veamos las consecuencias que ha sacado M. Louis del análisis desús 78 casos de pleuro-pneumonia, con relación á las emisiones sanguíneas.
«Asi., pues, el estudio de los síntomas generales y locales, »!a mortandad y las variaciones de la duración media de la pneti- »monia, según la época en que se dio principio á las emisiones «sanguíneas, todo demuestra la escasa utilidad de esta clase de «tratamiento en dicha enfermedadad , ¿ se obtendrían resultados ¿mayores si , como es costumbre en Inglaterra, se prolongase »la primera sangría de los pneumoniacos hasta producir el síncope? Esta práctica merece esperimentarse ; pero dudo que atenga grandes resultados en atención á que muchos de los enxfermos , cuya historia he formado, y que sucumbieron , habían »sido sangrados con bastante abundancia , entre otros uno cuya «primera evacuación sanguínea se verificó el primer dia de la •afección , y que no por eso dejó de morir el sesto ^ habiendo - »sele abierto la vena cinco veces, y perdido de 12 á 16 onzas »de sangre en cada una (t).»
(i) En el capítulo II de sus investigaciones y titulado hechos nuevos relativos al efecto de las emisiones sanguíneas en las enfermedades agudas, añade por lo tocante á la pneumonía : «Después de la publicación de la memoria »<que forma < 1 obgeto del capítulo anterior, be observado en el hospital de la «Piedad un gran número de enfermos atacados de pneumonía.... Y aunque en ><la9 fleguiasf.s del parenquima he mandado con frecuencia hacer sangrías de • 20 á 25 onzas y mas, ó hasta producir el síncope, yo no las he visto cortabas en ningún caso. Creo también que las emisiones sanguíneas, aunque generalmente mas copiosas que las que estaban en uso en el hospital déla Caridad en ia época en que las observé en él, no han tenido un éxito mu- »eho mas marcado.» Sigue el análisis de 29 casos de pneumonía, de los cuales 4. son relativos á sugetos que sucumbieron. Aquí la mortandad no fué mas tpie de upa séptima parte , y no de la tercera como en la estadística anterior; diferencia qie M. Louii atiibuve al parecer á la administración del emético eu
Resultados del nuevo método.
s- 1-
De 152 individuos atacados de pneumonía que se han recibido en las visitas de que he estado encargado desde el mes de setiembre de 1831 hasta 20 de marzo de 1836, solamente han perecido 18 ; de manera que las defunciones han ascendido á J|^ = 8 ^ , es decir , de 1 sobre 8 á 9 , en lugar de 1 sobre 3 próximamente como en las estadísticas indicadas antes. Esta diferencia es verdaderamente inmensa, puesto que en 20C000 peripneumoniacos, por ejemplo, se salvarían 6o. 000 mas que por la práctica ordinaria.
Por lo demás , para formar una idea exacta del poder de la fórmula de las emisiones sanguíneas sucesivamente repetidas en los casos anteriores, conviene saber que casi todos los enfermos que han muerto se habrían salvado seguramente si hubiesen entrado mas pronto en el hospital, pues muchos han fallecido en el momento de su entrada antes de que yo los hubiese visto.
Daremos algunos pormenores acerca de los 12 enfermos que murieron entre los 102 , cuyo análisis hemos hecho en el artículo pneumonía del Diccionario de medicina y cirujía prácticas.
Uno de los enfermos de esta clase , colocado en el número 9 de la sala de San Juan de Dios había llegado en el 2.° ó 3.er septenario de la enfermedad en un marasmo tal, que apenas nos atrevimos á sangrarlo una sola vez. Fué obgeto de una de las lecciones del doctor Damas para el concurso de la cátedra de clínica , vacante por la muerte del catedrático Leroux. Aquel, y todos cuantos vieron al paciente, consideraron su estado como completamente desesperado.
I. Al segundo enfermo , atacado de una doble pneumonía, se le sangró dos veces, y rehusó tenazmente que se repitiese, por cuya razón fué uno de aquellos á quienes s*e sumicistró el óxido blanco de antimonio.
El tercer caso fué el de una mujer que murió el mismo día
alta dosis á los enfermos de la última , y tal xei también á que si las sangrías fueron generalmente menos numerosas en las personas tratadas en la Piedad que en otras partes , coda una de ellas fuá mas copiosa, y sobre todo la primera.
de su entrada sin tratamiento , hallándose la pneumonía en el tercer grado.
El cuarto pneumoniaco murió también sin tratamiento. Llegó por la noche , y ya había muerto al día siguiente á la hora de la visita ; de suerte que no le vi masque en el anfiteatro.
A los 36 horas de su entrada murió el quinto, quien de consiguiente no recibió ningún tratamiento completo.
Él sesto, tratado por las sangrías y el óxido blanco de antimonio combinados , tenía una pneumonía aguda sobre una pleuresía crónica con caries de las costillas , etc.
Cuando entró el séptimo tenia la pneumonía de ocho á doce días , y estaba complicada con el delirio y otros fenómenos atáxicos.
En el octavo era doble la enfermedad indicada, habia llegado al 8.° dia, y se hallaba complicada con una diarrea que ej enfermo atribuía á una poción emetizada que habia tomado en su rasa.
Délos ocho enfermos fallecidos de que acabamos de hablar ninguno en conciencia podía salvarse sino por un milagro , esceptuando tal vez al que se negó á sangrarse. En cuanto á los otros cuatro casos que completan la espresion de nuestros fallecimientos (12 sobre 102), aunque su estado era de los mas graves, deben contarse naturalmente entre las perineumonías contra las cuales no tuvo buen éxito nuestro método , puesto que se puso en práctica en toda su plenitud.
§. ii.
Los estados siguientes y las observaciones de que van acompañados darán á conocer el tratamiento de que se ha hecho uso en cada uno de los casos que en ellos se comprenden ; la duración de !a enfermedad , etc. , etc. (1).
En estos se observará particularmente que la dosis délas emisiones sanguíneas no ha sido siempre igual , porque fácilmente se nos creerá si decimos que en los casos en que bastan dos ó tres emisiones sanguíneas para conducirla enfermedad á un trémino feliz, nos guardamos muy bien de aumentar su número (2).
(1) Courespectoá esta enfermedad, asi como por lo que toca á las que serán objeto del capítulo siguiente, hemos fijado el principio del mal en la época en que se han manifestado los síntomas verdaderamente característicos, y el de Ja curación ó la convalecencia en et momento en que habiendo cesado completamente la calentura pueden los enfermos recibir siu incomodidad algunos hgeros alimentos.
(2) Cada sangría es de cuatro tazas por término medio, y eada aplicación it \ entoíaí escarificadas de cerca dt tres.
TABLA DE LA PRIMERA SERIE,
E COMPKE.NDE 17 PKRIMEI MoMACoS [TODOS CURADOS),
admitidos desde el 2 de abril al 25 de mayo de 1833.
i" Ti
1 VENTOSAS 8AN<
— — — -•— ■ -■-**
DURACIÓN,
r l
TKGIGATORIOS.
Y ÉPOCA HF, LA CUBACION.
SALA DE SAN JUAN (ho>
[BRRS).
-1 57
2¿ difli.
« 3n
5-2
:2o
2 61
« 87
« .
•21
2 50
1 Cat. de aceite de erot tigli...
2 30
2 6
2 50
« Cat. ds aceite de crot. tigli...
6 20
4, «
SALA
DE SANTA MAGDALENA
(mujeres).
i W
■ ■.."--- . SSiaJ
Lo que dá por término medio del tratamiento para cada perineumonía : i sangrías , 2 ventosas escariücadas, iO sanguijuelas y un vegigatorio 11 veces por cada 17 ; el itergp'i medio de la duración de la enfermedad es de diez días.
q g P
o w
* o
-a o
3 • • »•'••• • 3 (-
O E o o
. o
a c/5
Vejigatorios.
Sanguijue las.
.2 c
I I
te to 1. b
3 3 CU CU
M C1 M 8.ÍO
fO M M
0000»«0wo«5 vo^j-vj-to cs'v5 o ce
"c."E,"E."cu
s v* ei « «i
t« «i vt vs vn
o o o o -o -o "a -a •c ra g to
tó té te &o
o o O O O o o -o -a -a "3 -o -o -a n <J o g «o £ ^ bo te tjo te te te feo
b 0 0 o • , « • ,
ci e» « «
0 £ u o <£o ^S 0
«<C "■« *«* "* ^"~"
.«a -« >« -es gjj-w tjj-rt «n
o u o o £
oooo ». o $. o o
« rí eí w po *»* f*5 «í w
• • • • te
(1 M w w ^
^C OldO
m r» oo ee o» o» c « <o
Lo cual <lá por término medio del tratamiento, 4 sangrías, 45 sanguijiu las , 1 ventosa escarificada , 1 veeigatcrio ; y por tiempo medio de la duración de la enfermad , 10 dia>.
Es de notar que estos resultados son casi idénticos á los seríala.ios en la tabla anterior. Fn efecto , si se comparan , se hallará que la única diferencia consiste en el número de las ventosas , que r n la primera t?b!a era de dos el término medio , en lugar de uno ; pero puede eoníiierprse cerno nu'a hasta cierto punto es>ta diferencia , puesto que la cantidad media de sanguijuelas es de 45 á 46 en esta serie , mientras que ea la ctra do pasaba de 40.
TABLA DE LA TERCERA SERIE,
QCB COMPRENDE CATORCE PER1PNEUMONI ACOS ,
admitidos en el mes de abril de 1834.
-j.
n < l <
>■ w f s
55 z
~ H"
rx J
PURGANTES.
j DURACIÓN Y TERMINACIÓN
OH S
'Ji
etc.
DE LA ENFERMEDAD.
• ~
2ap.
9got. dec.tig.
Curóá los 14 días.
Id. á los 18.
Id. á los 6.
1-2
id. á los 7.
Id. á los 8.
Id. á los 10.
Id. á los 9.
Id. á los 14.
5 id.
Id. á los 7.
Id. á los 8.
Id. á los 4.
Murió.
-25
Curó al 3.° día.
5| 3; »12 id.[ » 9pild. bell. Id. al 7.°
Lo cual dá por término medio , de 4 á 5 sangrías, 32 sanguijuelas , 1 ventosa escarificada , 1 vegigatorio 8 veces por cada 14 , y 2 veces un purgante , siendo la duración media de la enfermedad 8 dias. Estos resultados difieren poco de los que se han obtenido en las dos precedentes tablas.
TABLA DE LA CUARTA SERIE ,
QUE COMPRENDE CUATRO PULMONIACOS ,
admitidos durante el mes de maijo de 1834.
VENTOS; CARIFIC
SANGUIJ
VEGIGATORIOS.
DURACIÓN Y TERMI-
C/J
w a ™
NACIÓN DE LA ENFER-
ESAS.
LAS.
MEDAD.
SALA DE SAN JUAN
(hombres).
; 8
2 (4 tazas). 25 2ap.
|6 dias.
l(8p.» dediam.)
'Murió.
2(4 tazas). 25 2 id. i i
|6 dias.
SALA DE SANTA MAGDALENA
(mujeres).
6(4tazas).[32
2 id.jl(8p.sdediam.)
6 dias.
£ a
2 a 5 Q
los 13.
los 5. ó á los 11
< .
¿¿1
e z
Cfl
•tí
"íf
«3 ó
«Tí
es es
= -- c c
Sí*
te - v_^
>-^-
cn O)
tr.
É- fe.
a ej
•^1
*C0
"cL es
— — »
n «
!2 r^ !2 !2
^i t5<i w tyi
c/i
P O»
i a
z a
-*5 en
O a
• a O O a
-ai
<r>
< -
co cn
eo 2
. .
co co
»HiC«
• N
N ^ • N
>-»
re "~
™ X CO «
» « re
N-^
* ^ N S¡-*
2*a
-re -^ ** -es
** 52,
e~ -j* ** ío^
-* CO
C0-* CO -*
atO
l> O O (M « íM O
n* •*-! ** <-q tTl
Lo que precede da por término medio , de 3 á 4 sangrías, 15 sanguijuelas, 1 aplicación de ventosas escarificadas y 1 vegigátorio , lo cual no difiere mucho de lo que hemos hallado anteriormente.
• El total de las sangrías de los 57 pulmoniacos , comprendidos en las series precedentes , y á quienes se ha aplicado el método de las emisiones sanguíneas , asciende á 230 , que componen cerca de 805 tazas ; de modo que el término medio de las sangrías es de 4 -\.
El de las sanguijuelas es 22, puesto que se han aplicado 1,151.
El total de las aplicaciones de ventosas escarificadas es de 52 por cada 57 enfermos.
La cantidad de sangre extraida por las sangrías ( de 3 á 4 tazas) es de 201 libras, considerando que cuatro tazas pesan una libra , evaluación cuya exactitud se conoce á primera vista.
La de la que han extraído las sanguijuelas es de 27 á 28 libras , calculando en una la pérdida de sangre causada por 40 de las mismas.
La que se ha sacado por las aplicaciones de las ventosas (de 2 á 3 tazas cada una ) es de 120 tazas ó 30 libras.
Luego la suma total de !a sangre extraida por las sangrías, sanguijuelas y ventosas escarificadas , es de 258 á 259 libras, y de consiguiente, cada pulmoniaco ha perdido por término medio , próximamente , 4 libras y 9 á 10 onzas ; cantidad que no asciende de modo alguno al doble de la que aproximativamente fijó Sydenham para el tratamiento de una pleuroneumonia confirmada.
El minimum de las emisiones sanguíneas en los enfermos inscritos en las tablas precedentes ha sido de 1 sangría del brazo y de 30 sanguijuelas ; es decir , de cerca de 1 libra y 12 onzas.
El máximum ha sido de 9 sangrías en el brazo , 50 sanguijuelas y 2 aplicaciones de ventosas escarificadas; esto es, cerca de 10 libras de sangre.
De los 50 enfermos, de quienes se ha indicado en las tablas la época de su curación , hay 12 en que tuvo efecto esta del 3.° al 6.° dia; en 1 al 3.°, en 3 al 4.°, en otros 3 al 5.°, y en 5 al 6.° Y como se pueden considerar en la categoría de pneumonías cortadas , las que se han curado antes dei 7.° dia , debemos inferir que en los datos que publicamos aparecen como realmente tales ; esto es, cortadas cerca de la cuarta parte de las pulmonías. Este resultado podrá sorprender á algunos de nuestros ilustrados colegai , pero no por eso deja de s§r la ésprcsion
rigorosa de los hechos observados con el mayor esmero , y que han pasado delante de numerosos testigos. Sé muy bien que sobre este particular, asi como sobre algunos otros, no faltarán objeciones ó mas bien denegaciones , y por lo mismo séame permitido adoptar por modelo de mi respuesta el pasage siguiente de un autor ¡lustre, á quien he citado repetidas veces: « Si quis hic objiciat alios 33 que i n hac arte versutos non idem •mecum de his rebus sentiré; meum non est quid sentiant alii, ■disquirere , sed meis observationibus adstruere fidem , quo »dum faciam , lectoris patientiam desidero tantum , non favorecí. » (Sydenham; op. omnia, prcef.)
TABLA DE LA SESTA SERIE,
QUE COMPRENDE 12 PULMONIACOS,
admitidos desde el mes de noviembre de 1834 hasta el mes de abril de 1835.
Se han tratado 12 pneumonías ó pleuro-pneumoniasr y todas han terminado con la curación.
La duración media de la enfermedad desde la entrada hasta la época de la curación , ha sido de 8 á 9 días.
La cantidad de la sangre estraida ha sido de 16 tazas ó de 4 libras próximamente, y toda ella se ha sacado por lo general en los 2 ó 3 primeros días.
Aplicados los vegigatorios después de las emisiones sanguíneas sucesivamente repetidas y en cantidad de 3 á 4 tazas cada una , no se ha aumentado nunca la frecuencia del pulso, y tanto en esta serie como en las demás no hemos hallado sino motivos de felicitarnos por la adopción de este método auxiliar de las sangrías.
En cinco de los enfermos ocupaba el mal la base del pulmón ; en tres la parte superior, y en otros tres la totalidad de dicho órgano : en el último, en fin, no pudo señalarse con exactitud el lugar de la pneumonía (1).
En cuatro casos se hallaba aquella en el primer grado, y fué
(1) En el caso de que se trata , no hallamos ni estertor crepitante ni respiración brónquica, ni broncofonia ; pero habia dolor de costado , disnea (3a inspiraciones por minuto), esputos rojos, viscosos y adherentes, y calentura. No ei esta la única vez que hemos encontrado un caso de tAe género , deque también hacen mención otros observadores.
cortada con rapidez; de tal suerte, que en ninguno de elloi pasó al segundo.
En otros cuatro habia una mezcla del 1.° y 2.° grado.
En los tres últimos casos estaba la enfermedad en el segundo grado confirmado • y por último, en el que no pudo ser íocalizada no pasaba sin duda del primer grado , ó cuando mas llegaría al segundo. La tabla siguiente dará una idea de los medios empleados y de la duración del mal en cada caso.
Tiempo de
la enferme-
ÍBkntosas
Época de la curación
NüM.
dad al veri-
ESCARIFICA-
contando desde el dia
ficársela en-
DAS.
H O
de la entrada.
trada.
2 días.
1 (3 t.)
5 dias.
3 (12 t.)
1 (3t.)
3 (12 t.)
1 (3 t.)
3 (1)
2(7t.)
3 (13 t.)
id.
id.
4 (14 t.)
id.
3 (12 t.)
2 ( 8 t .)"
4 (15 t.)
1 (3 t.)
4 (15 t.)
(i) Se limitó el tratamiento á la dieta y los emolientes : este es el caso eo que no pudo localizarse la pulmonía.
TABLA DE LA SÉPTIMA SERIE,
QUE COMPRENDE 7 PNEÜMQNIACOS,
admitidos en el mes de abril, mayo y junio de 1835. Caso, de pneumonía t{¡££; «
Defunciones 1 sobre 7
Ventosas
ESCARIFICADAS
jEpuca de la oración
ódela muerte contan-
Vegigat. etc. do desde el dia de la¡
entrada.
SALA DE SAN JUAN (hoíibres).
2(7 1 (
2 ( 8 t. )
2 (7 t. ) II veg.ykerm.jCuróálosll dias, 1 (3 t. %)]» » id. álos 4
1 (3 t. %)\i »| id. álos 11
Tratamiento puramente emoliente.. id. álos 4
3 (II t. ) |2 (G t. ) I» «Imurióá los 4
k (14. t. H) l (3 t. %) 1 » curó álos 10
3 (11 t. ) ¡2 í6 t. ) '!» »| id. álos 8
Los enfermos de los números i y 13 tuvieron una pulmonía muy ligera, por cuya razón se trató al segundo únicamente con la dieta y emolientes , y al primero solo se le hizo una sangría en el brazo y una aplicación de ventosas. En ambos enfermos se observaban esputos viscosos sanguinolentos y adherentes, y un dolor de costado con disminución del sonido natural, pero sin estertor crepitante, respiración brónquica ni broucofonia ; la calentura era bastante fuerte, sobre todo en el número k (100 pulsaciones).
El enfermo que murió se hallaba en un estado desesperado en el momento de su entrada ; la pneumonía tenía ya diez dias, y ocupaba los dos pulmones, daba 48 inspiraciones por minuto, y los esputos parecían zumo de regaliz ó de endrina. Es no obstante sumamente probable que se habría salvado si hubiese entrado desde los primeros dias de su enfermedad. — En la abertura del cadáver se halló una hepatizacion gris (supuración) de la mitad superior deJ pulmón izquierdo y otra roja del derecho.
28C
TABLA DE LA OCTAVA SERIE,
QUE COMPRENDE 7 PULMONIACOS,
admitidos en los meses de julio y agosto de 1835. Casos de pleuro- pneumonía. 7 1 Mantos' |
Tiempo <le la enfermedad al verificarse la entrada.
Ventosas escarificadas
Época de la curación'
ó la muerte contando
desde el dia de la en
trada.
18(1)
4 días.
3 (13 t.
4 (13 t.
(6 t.
(6t.
(6 t.
(6 t.
murió á los 2 días,
id. álos9
curó á los 8
id. á los 10
4 (14 t. )
2 ( 9 t. )
(6 t.
id.
á los
id.
á los
(4 t.
id.
álos
Nota. En los dos sugetos que murieron habia llegado la pneumonía probablemente al tercer grado cuando fueron conducidos al hospital.
TABLA DE LA NOVENA SERIE,
QUE COMPRENDE 22 PULMONIACOS,
admitidos desde el 1.° de noviembre de 1835 hasta el 20 de
marzo de 1836.
r» j • c^í curados* 19
Casos de pneumonta 22 muerloB. 3
Observaciones sobre estos casos.
La inflamación existió 14 veces á la derecha, 4 á la izquierda , y 4 fué doble, siendo mortal en dos enfermos de este último
(x) En este enfermo habia una complicación de endocarditis.
caso. El tercer fallecimiento fué de uo hombre que hacía ya un mes que estaba enfermo, y que á su entrada tenia una gangrena en el pulmón: hubo rotura del foco gangrenoso en la pleura , etc.
Non.
Tiempo de la enfermedad al verificarse la entrada.
Samgrias.
Vegig. etc.
Época déla curación: ó de la muerte.
6(1)
»00
í i ■4
6dia«(i.crgrado) 5 id.
5 id.
7 id.
9 id-
6 (sin signos estetos-
cópicos.)
8 (i.° á 2.0 grado) 5 id. 8 id.
4 id.
5 2.° grado) i.° á 2.0 grado) 8 2.° grado) 8(2.°á3.ergrado)
3o ( 3.<rgrado) 8 doble (!;• y 2.°
grado) 4 doble (i. «grado) (4)
20 doble (3.er grado)
6 doble (2.0 y 3.° en . algunos puntos.)
2 y calo, pora, estib.
a— 7 t. 112 i- 4t. 4--i5t.
2— 7 t. J12
3--ii t. i-- 4t.
i- 3 t. I}2
i5t. i5t. i4t. Ht. 14 1 19 1.
I- 3 t. I[2
4- i5t. ! 4--i5t. ! 3- 9t.
! 6 -22t. 3--II t. 1-3 t. IJ2
3-9 t.
i-3 t.
1-4 t.
I — 3t. I[2
i-3 t. ib
t. 3t.
1 -6t.
I-3t. I¡2
i-3 1. ip
i»3 t.
i-3t.
3 t.20saa.
i-3 t.
' lart.emet. \ iogr.p.d.
pora, estib.
sinap.
curó á los igdias
d. á los 6 id. á los 8
d. á los 7
d. á los 6
d. á los 4
d. á los 5
id. á los 1 5 id. á los 10 id. á los 9 id. á los 12 id. a los 10 id. á los 9 id, á los 7 ¡d. á los 8 <d. á los 10 murió á los a
curó á los 14
id. á los 8
murió á los 7
id. á los 7
to ( i.° á 2.0 grado) [ 2 -8 t.
[curó á los 6
(1) Tuvo una recaída.
(2) ídem.
(3) Este enfermo entró con el cólera esporádico , y durante esta afección, fué atacado de una pneumonia de la parte superior del pulmón derecho, que estuvo sin percibirse algunos dias.
(A) Esta pneumonia atacó mas el lado izquierdo, pues era muy ligera en •1 derecho, y no pasó de la base.
Lo cual, dejando aparte el enfermo que fué tratado principalmente por el emético , dá por cada uno de los demás unas 11 tazas f de sangre estraidas por la lanceta , y k por las ventosas. Total .- 15 tazas f próximamente, es decir, algo menos de k libras y media de dicho líquido.
La duración media de la enfermedad en los que han curado ha sido de unos 9dias.