Ensayo de ideológia clínica, ó de los fundamentos filosóficos para la enseñanza de la medicina y cirugía · Capítulo real 1 de 5

Ensayo de ideológia clínica, ó de los fundamentos filosóficos para la enseñanza de la medicina y cirugía

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.

ENSAYO

DE IDEOLOGIA CLÍNICA,

De los fundamentos filosóficos para la enseñanza de la Medicina y Cirují.a.

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POR

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don Antonio Hernández mo rejón, médico de cámara de S. M. , primer catedrático del estudio de Clínica de esta Corte , examinador en el tribunal del pr oto-medie ato , individuo de la junta suprema de sanidad del reino , proto-mé — dico general de los ejércitos , socio de varias acad erizas , y Dice-presidente de la Médica de Madrid , 6V.

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MADRID:

imprenta, calle DE la greda.

á cargo de su regente D. Cosme Martínez. 1821.

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Tractare manibus, videre oculis, auribus audire, naribus olf acere, gustare lingua, mente discernere , est patrimonium artis Medicae , quod in dies augescit ex auctis manibus , oculis» auribus , naribus , linguis ac mentibus Medicorum.

Opuscula Medica Auctore

WICHAELE ZAVALA CANTABRO.

A SUS DISCÍPULOS

DI primer Catedrático del estudio de Chuica de

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Madrid .

Antonio Hernández Morcjon.

Esta obra es propiedad del autor , y nin. gano podrá reimprimirla, sin su permiso.

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INDICE.

DE LO CONTENIDO EN ESTE TOMO.

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h i:.\ ...i.

Dedicatoria.

Pr eliminar. . . . ... . . . . . Pág. i. Capít. I. De la unión é influjo de la filosofe}, .en la %nsdi~ *

. ' cma. ~ ¿ , 17*

Cap. II. Bosquejo .de la ideólú- ' g'ía clínica *, é indicación de las principales- potencias que la forman. . .Vi . ; . ,-v ¿A 54. Cap. III, De las impresiones Jy sensaciones-' clínicas. % ng,

m tact0 • • • •••••. ........ 86.

De la vista- 90.

Del oido. . . ¡ ...V. . .. v,ox.

0'/flro- ••*•..>.. .»«••. 109.

Del gusto. . .h;:

Cap. IV. Del examen de las ope - raciones del entendimiento que distinguen y forman todas las partes de la medicina por medio de la sensación bien per -

cibida -

• • • v ' • • • i

Diagnóstico* . * . . •.

Etiología.

■ • « ¿ • I ^

Nosblógia. .......

Indicación. . . . .. .

* « • » • • • • • I 69»

F armacológia

Presagio. .......

Cap. V. Del uso de la inducción en la medicina clínica 180.

Cap. VI. Del raciocinio de símiles y sus ventajas en la medicina práctica 201.

Cap. VII. Del método analítico y su aplicación á la medicina práctica.^. 238.

S intomatológia. ........ > .. . • 247.

Etiología . . . ,2^5.

Pronóstico 258.

Indicación. , . , 261.

Dietética. - 265.

Earmacológia. 269.

Cirujta 276,

Cap. VIII. De la duda metódi ca ó indeterminación del juicio ytsu necesidad en el estudio de la clínica 306.

PRELIMINAR

Entre la muchedumbre de profesores que por tan dilatados siglos , y en tan diferentes climas del , globo, se han dedicado al estudio de la medicina, recibiendo el titulo de médicos , ¡ cuan pocos son los que han merecido dignamente semejante nombre ! Esta verdad anunciada por Hipócrates veinte y tres si-

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glos hace , lejos de haberse debilitado por su ancianía , se confirma con nuevos testimonios en cada siglo , y en ninguna época puede reproducirse con mas fundamento que en la actual.

No debe maravillarnos que suceda asi , y que entre tanta multitud de alumnos alistados para esta ciencia, sea tan corto el numero de los aprovechados, si se atiende á que la naturaleza no prodiga el numen y virtudes que

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aquella requiere ; que á apenas se halla alguno adornado de los conocimientos preliminares, que la estudie con temprana diligencia y bastante constancia , ni tampoco maestros que posean la filosofía clínica , y el don precioso de comunicarla , ni escuelas colocadas oportunamente y provistas de lo necesario para el desempeño de un objeto tan grandioso como enlazado con la prosperidad de los pueblos.

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Destinado por S. M.,

á la enseñanza de esta benéfica ciencia en la clínica central de la nación; ansioso por corresponder dignamente á tan delicado encargo , dar alguna muestra publica de mi gratitud al Gobierno, dejando cubierta asi mi respectiva responsabilidad, comencé desde que se me honro con la cátedra, que actualmente desempeño , á examinar con mucha detención los planes y sistema de gobierno de las

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principales escuelas de Europa, discurriendo profundamente sobre el mejor método de enseñar, y el mas preferente y filosófico para promover la medicina práctica en España.

Su lectura meditada, y el estudio de la historia, antorcha luminosa, con que se consigue ver á los médicos de todos los pueblos y tiempos , me convencieron que la medicina , en medio de sus ponderados adelantamientos,

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carece todavia de un tratado de Lógica y de Ideología aplicada a la historia natural del hombre enfermo , que enseñe á los alumnos el mecanismo y modo como han de cono*- cer los objetos que tratan de examinar ; el uso é influjo de sus sentidos en este estudio , el modo de educarlos, que descubra el alcance de sus facultades intelectuales, orden de pre* pararlas, dirigirlas, y operaciones que estas ejecutan con las sensaciones

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que se producen por la impresión de los fenómenos de la salud y cualidades de las enfermedades; sistema filosófico que debe formar necesariamente la introducción natural de una ciencia toda de sensaciones y hechos evidentes como la medicina clínica , defecto el mas poderoso en mi concepto , de que la mayor parte de los que se dedican a médicos concluyan su carrera sin adquirir nociones filosóficas y exac-

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tas sobre este objeto fundamental, cuyo primer interes debió haber excitado muchos siglos hace a los médicos ilustrados á formarlo, pues es el primero, según mi juicio, que la medicina necesito tener para aprenderse filosóficamente , y que entre la muchedumbre de obras que nos confunden falta por desgracia publicar aun.

Decia Gilibert al barón de Haller que se habían pasado los siglos

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sin que alguno de los genios que ha tenido la profesión hubiese pensado en escribir la lógica de la medicina , y al considerar que los errores de los médicos dependen de esta ignorancia, que están salpicados de sangre humana , que continuaban haciendo victimas ; desde el sepulcro exclamaban:

¡ cual sera el bien que un médico ilustrado hará a su profesión y á los hombres, si la escribe! He aqui otro poderoso

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estímulo también que me ha incitado a bosquejarla, sin arredrarme de la dificultad que por sí mismo ofrece la naturaleza de este escrito, y el reconocer mis débiles fuerzas para presentarlo completo , arrebatado únicamente de la idea de que puede ser útil al género humano y honorífico á mi nación ; asi que bien persuadido de la dificultad de esta empresa , y de la imposibilidad de que quien principia un género de estudio

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le perfecione, no me atrevo a darle mas que el nombre de ensayo, y espero que solo á este titulo se ciña cualquier juicio, 6 critica que se forme de esta obra, laque únicamente escribo para mis alumnos ; los médicos doctos de España , aunque con el mismo esfuerzo y diligencias que yo , podrán habérsele formado ya por si mismos, y lejos de necesitarle, contribuir á que se perfeccione : mas siempre creo será útil á aque-

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líos que no hayan tenido un método de estudios filosófico , o fijado su atención hasta ahora en este objeto de tanto interes y trascendencia.

Esta ofrenda la debo de justicia a mis discípulos , los sentimientos de ternura con que yo los amo me impelen a dedicársela , y las ordenanzas de este establecimiento me obligan en cierto modo á ejecutarlo , cuando imponen el deber de

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darles una clave general de la medicina práctica, ¿y á quién pudiera consagrarla que la recibiera con mas agrado , ni de quien yo esperase mejor recompensa? Destituidos por felicidad de las falsas ideas hipotéticas con que tienen oprimida la memoria; otros dotados de un entendimiento casi nuevo y de la mayor energía en sus potencias , indiferentes á preferir las ideas reinantes ó las pasadas , libres de las pa-

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siones que ocasionan tantos errores , desnaturalizando las sensaciones que produce la impresión de los objetos, y sin mas fin en sus estudios que el deseo de la verdad, son los que tienen la presunción á su favor de que conocerán mejor toda su utilidad é importancia; el celo con que empiezan á estudiar y la disposición en que se hallan á recibir una grande escitacion por la novedad de las sensaciones clínicas

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que van á experimentar, me persuaden la acogerán con gusto sin que la olviden jamas. Si como lo creo, este ensayo encierra el verdadero método de cultivar la ciencia que han venido á aprender, y logro por su medio facilitarles la instrucción , como hacerlos dignos de consolar á la humanidad aflijida , mi trabajo me dará siempre un derecho á su memoria y gratitud, recompensa la mas lisonjera para un maestro.

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CAPÍTULO 1/

De la unión é influjo de la filosofa en la medicina.

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fd consideración del modo con que empezó la alianza de la filosofía con la medicina , y los incidentes que la acrecentaron y han ido perfeccionándola , es uno de los puntos mas curiosos de la erudición clínica, forma una parte esencial de la ciencia misma, y prepara deliciosamente,., ricos materiales á la memoria, para las operaciones ulteriores del entendimiento.

El origen de la medicina carece de verdaderos monumentos históricos, desgracia común á otros varios ramos , particularmente á la ^ilosófia con, quién está enlazada , y de quien en cierto modo depende, y ha dependido siempre ; ya porque los progresos de la una han influido en la otra, ya porque los filósofos en algún tiempo se apoderaron del ejercicio de aquella, ó ya también porque después de habérselo arrancado Hipócrates , los médicos han continuado ordinariamente tomando de aquellos sus pensamientos teóricos:

Los medios con que empezó á 'cultivarse da- Aiédicina en la infancia de los pueblos fueron casi unifórmen, pío t bárbaros que fuesen y distancia en que morasen ; nació del

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dolor , de la desesperación de un estímulo secreto ó especie de instinto , instinto precioso á quien Eordeau , considera como religión natural de la medicina, que incitó á los dolientes a buscar el alivio de sus males ; y las sensaciones del dolor y del placer con el estudio de lo que daña y aprovecha, fueron sus primeros maestros; mas las primeras tentativas con que empezaron á desenvolver su entendimiento destituidas de los principios filosóficos necesarios, eran rudas y se oscurecieron inmediatamente con mil prestigios y supersticiones que deshonran á la razón ; por otra parte, estos primeros hombres podrian compararse á aquellos viageros que faltos de conocimientos sobre lo que. deben observar

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en los países que recorren, y sin s une i ente talento para reflexionar en lo que ven , vuelven después de sus viages sin instrucción ninguna, porque la simple presencia de los fenómenos de Ja naturaleza nada enseña sin fiiottofia, y sin cuya luz el médico es un ciego y no puede hallar el camino.

Entre las primeras sociedades de los españoles , egipcios, caldeos, fenicios , babilonios y otras del oriente, los enfermos ose . ponían en las plazas y .encrucijadas de las calles para que lo.s transeúntes les aconsejasen aigua remedio, ¿ó las dolencias que sufrian, mostraban alguna semejanza con otras que hubiesen padecido aquellos , y con el cual se hubieren curado ; y he aquí el origen de la analogía y el prm-í

i ** )

ci pal pasa ofiiasófk© que dio la medicina; mirábase como á crimen arroz el no detenerse el transeúnte á dar tfn consejo , y esta fue la época en que los. -hofnbres, imitaron por primera Vez. á la naturalezaq pero esta conducta aunque Herodoto la llame sabia , y Underrmk? ta haya exagerado , dió poco fruta. i, ipor'falta de ideología clínica.

Los-* fenicios y los egipcios, abolieron sSi nejan te práctica-- pira formar de la' medicina an: arte cientiSco díest mando aduna clase de hombres de una educación particular dle< ría; primera -gerarquía en eh estad o , á que tx culitivasemexclu- ■siqatmt'nrei y mas lejos ede haber adelantado echando Ids..- -fundamentos filosóficos que debían perteecionarla , truzaronJ una, patología teocrá-

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tica enlazada con la», teogonia del país , y la superstición popular, con el detestable fin.de adquirir riquezas y un respeto ¿limitado , la cargaron de. .prácticas ridiculas que se trasladaron desde el .¿Egipto á la Grecia, por las que irritados los filósofos despreocupados de la secta Jónica y de la». itálica, fueron satirizadas y puestas en ridículo, llegando á privar á la familia, de los Asclepiades: por este medio del privilegio esclusivo de ejercerla , en cuya posesión estaba por espacio de siete siglqs. d-- .! ■

Pitágojras fue el prime r<^ que introdujo en la medicina su sistema filosófico,, reuniendo después Empedocles en su estudio el ejercicio de esta profesión como una parte esencial de la filosofía , reunion.muy per-

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judicial pues no se consiguió con ella mas que substituí r á la superstición de los Asclepiades un charlatanismo sofistica*; incoherente en sus ideas* lleno de metáforas ininteligibles* y cubierto de un velo alegórico mas impenetrable que la medicina fnitológica délos templos, de que npr^ ca pudo merecer el respetable nombre de filosofía médica, defectos de que se resentía su sistema-.

La gloria de haber fundado esta ciencia le pertenece ai grande Hipócrates, y con est? -hombre extraordinario empieza la. verdadera historia de. la¡ filosofía clínica ,( sin que Ib hayan fíecho acreedor á esta', honra los principios teóricos defc sofista Gorgiás , J>enaúcrito y Eráixl ciito que se descubren en algunos ‘ de <suso escritos , sino,. el no habepr.

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le antecedido nadie en señalar los límites á que debe circunscribirse la filosofía del médico , en censurar la vanidad de los sofistas de su tiempo, en haberles arrancado el ejercicio de una profesión de que se habían apoderado indebidamente á pretesto de pertenecerles como una parte de la filosofía general, en haber reunido el raciocinio con la esperiencia, indicando el influjo de los sentidos en- este estudio, el verdadero conocimiento de las potencias intelectuales , el de sus operaciones, medios de facilitarlas y su aplicación por fin al estudio del hombre sano y enfermo , libro fiel y esclusivo donde debían recibirse las primeras lecciones.

- Sus sucesores hicieron poco caso del espíritu filosófico que ani-

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raaba á este. griego, y olvidándose de que asegura que la medicina no se hubiera encontrado aun, si fueran necesarias las hipótesis para fundarla , se separaron del camino que habia descubierto , dejándose llevar cada uno del gusto dominante de los sistemas hipotéticos de su siglo, introduciéndolos en el estudio de la medicina , para csplicar el principio de la vida, las causas de la salud , las enfermedades, y establecer medios de curación tan imaginarios como el origen de donde dimanaban , haciéndose asi cabezas de partido de varias sectas.

Los dogmáticos substituyeron al método de este sábio griego, la filosofía de Platón, la de los estoicos, los principios de la de Cenon ,. y la medicina de estos primeros secta-

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ríos se cimentó en estas quimeras, á las que luego añadieron sus secuaces las del epicurismo y de los estoicos.

La escuela de Alejandría echó sus cimientos sobre la filosofía peripatética , y con los adelantamientos que consiguió en la anatomía, aumentó su inclinación y gusto para las especulaciones escolásticas.

El empirismo separándose de los principios filosóficos de los dogmáticos , abrazó la fiolosfia de Pirron y los dogmas de la Scéptica.

.o La filosofía, corpuscular sirvió de ■ base al sistema de los metódicos.

/•' Ateneo de Atália, gefe de los pneumáticos hacia depender la salud y 'enfermedades dé uu principio inmaterial llamado pnenuia , y de la

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preexistencia de los gérmenes, docr trina ensenada ya por Platón, Aristóteles y los estoicos.

Agatino de Esparta , fundador de la medicina ecléctica ó. episentética, queriendo remedar á los filósofos de la academia que en sus tiempos se habían reconciliado con las demas sectas^ filosóficas , adoptó el sistema de reconciliación también , y po-r consiguiente, una gran parte de la filosofía dé los médicos empíricos y dogmáticos.

' Convertida asá la medicina en un caos de sutilezas y discusiones pueriles!, cqn.das doctrinas! de tantos secta rio?.-; y secuaces* compareció Claudio i (galeno , cuyo talento estraOrditiaJÜo-^ genio emprendedor , declaró una guerra atroz á Tésalo, Juliauq, y Lico, y-so-bce las

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ruinas de éstos v demás- siVtemátieos que le habían precedido,-' eoJocó como un monumento inmortal á la medicina de Hipócrates, mas no supo- tampoco resistir á la tentación de anegarla con las sutilezas de la filosofía de Piaron y Aristóteles, y otras entidades que creó- su imaginación fecunda y fuerte. i : . • i. ■ •

La necia credulidad de que el médico de Pérgaroo había llegado al colmo de la sabiduría , tiranizó el entendimiento de los médicos por muchos siglos , combinándose después con el galenismo , la sofi«tería de los teósofos y ¿avalistas, para oscurecer mas los principios filosóficos Aé la medicina^ en la dinastía-árabe-.

La toma de Constant inopia y

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[a emigración de varios griegos á Italia, hizo renacer el buen gusto de la doctrina de Hipócrates, y en esta época los médicos españoles fueron lo. que mas trabajaron para disipar la adhesión á la teoría árabe, y general :zar' el estudio de la filosofía hipocrática, servicio desconocido por los .historiadores de la medicina, y circunstancia que me ha hecho creer que jamas logrará la ciencia una obra completa de historia , sin que cada reino escriba la de su nación.

Perucho adopto la fiosofia de Pedro de Larramé, y era de esperar atendida la ilustración de los tiempos, que los médicos permaneciesen ya heles á sus doctrinas; mas no fue asi : el carácter inconsiderado de faracelso adoptó nueva-

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mente las emanaciones de Platón, todas las estravagancias reunidas de la teosofía y la cavala, las cuatro entidades químicas sal, azufre, mercurio y tártaro, y un espíritu ó demonio que llamó Archeo , y colocó en la bdca del estómago, para ofrecernos el mas estravagante de todos los sistemas , empezando sus lecciones por la quema de los grandiosos monumentos de las obras de Hipócrates y Galeno.

Helmoncio, aunque de un carácter moral enteramente distinto del de Paracelso , y por el contrario lleno de virtudes, admitió el Archeo de aquel , y la filosofía de los espiritualistas , asi como el sistema de Wal-helmont, y la filosofía de Descartes sirvieron de apayo al de Silvio y Wilis, añadiendo estos au-

tores sus fermentos y esplosiones.

La doctrina de los mecánicos ó yatro-máticos como los llama Sprengel , está apoyada en la filosofía de Newton y Leibnitz, como en el cálculo de las leyes de la hidráulica y estática.

La física de Claudio Perrault, y la metafísica de Mallebranche abrieron el camino al sistema d'e Stahl, de este Platón de la medicina, como le apellida Scuderi.

La teoría de Glisson, y la metafísica de Leibnitz sirvieron de principales bases del sistema del sólido vivo de Hoffman, gefé de todos los solidistas.

Boerhave á quien su discípulo Lemetrie obsequió diciendo , que no vió á la naturaleza por sí, sino que la recibió de manos agenas, enla-

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zó un cumulo de pensamientos de varias sectas coordinándolos con la mecánica, la anatomía y química de su tiempo, por cuyo motivo un historiador pintando á Boerhave, mas como un talento combinador, que como á un hombre de genio, observa que su sistema reúne el humorismo de Hipócrates y Galeno, el atomismo de 'Ascleplades y Cartesio, el solídismo de Temison y Tésalo, el mecanismo de Bellini y Pitcarnio , el quimismo de Wal-helmont y de Silvio.

La-Caze y su pariente Bordeau, gefes de la secta orgánica, llamada asi por Scuderi , no hicieron masque reproducir las antiguas hipótesis de Helmoncio , y algunos de los pensamientos de Stahl , presentados con nuevo idioma y una apariencia seductora , estableciendo

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el principio del sentido y movimiento en el diafragma y estómago , y el predominio de las fuerzas de estos órganos por reacción simpática sobre las funciones de la economía viviente, especialmente del cerebro.

Cullen, gefe de la medicina fisiológica tomando á la energía, colapso del cerebro y espasmo , como principios para esplicar los fenómenos de la salud y de las enfermedades, creyó producir un cambio notable en la teoría de la medicina, sin embargo, su dís.cipulo Brown asegura, que si vuelve á Hoffman, á Gáubio , á Haller , á Blak y Lineo lo que es suyo , se queda desnudo y sin nada que le pertenezca, ni aun le concede la habilidad de enlazar los errores hipotéticos de los demas.

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Brown, discípulo y grande rival de Cullen, ha dejado unos elementos que por sus notables vacíos y defectos no merecen en rigor el nombre de sistema, sin embargo su doctrina produjo al principio una revolución violenta en la ciencia; los principios de este hombre impetuoso se reducen á la incitabilidad , incitamento y estímulos con los que forma la vida, salud y enfermedades de los hombres, asegurando que esta es pasiva, despoja al principió de vida ó naturaleza de Hipócrates de aquella actividad medicatriz, y admirable economía, cuyo estudio, observación y leyes , ha formado en todos tiempos el gusto y delicia de los verdaderos prácticos»

Era.smo Darwin fundó la zoonomía, en la consideración de la sensibilidad

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que llama -poder sensorial ó espíritu de animación , y movimiento animal de la fibra dependiente de aquel, cuyo poder y funciones las divide en cuatro secciones, de irritación, sensación , volición y asociación , de cuyo exceceso, defecto y movimiento retrogado, deriva todas las enfermedades , y clasifica según esta idea , cuya doctrina tiene muchos puntos de contacto, con la de Stahl, Cullen y Brown.

Bauiné ha colocado sus fundamentos de la ciencia metódica de las enfermedades sobre el calórico, oxígeno, hidrógeno, ázoe y fósforo, tomando el nombre de las dolencias y de los medicamentos de las causas que supone en estos principios, hijos de una imaginación desarreglada.

El sistema de medicina práctica de Guillermo Hufeland, es una mezcla de Brownianismo modificada con la doctrina de los químicos modernos.

La doctrina del contra-estímulo de Borda y Rasori, abraza parte del sistema Browniano y algunas ideas de Darwin; á la teoría y clasificación de la escitabilidad, añade dos modos de obrar los estímulos y potencias esternas, y una diferencia también en su acción relativa al estado general de la diátesis. Oza* nan ha contribuido á que no haga prog-resos fuera de Italia,

La teoría de la Neurostenia del médico de Milán Giannini, es otra reforma de laBrowniana, apoyada de la idea que en las enfermedades asténicas, s.e reúnen simultáneamente incitamen-

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to aumentado y debilidad , fr que la astenia del sistema nervioso es la verdadera causa de la preponderancia del arterioso y muscular, preponderancia que sin embargo no mira como un estado inflamatorio” paracorregir la complicación de esta diátesis , nada halla preferible al baño frió , para combatirla al mismo tiempo con remedios debilitantes, negativos y estimulantes.

Mr. Broussais aunque no ha publicado hasta hoy la nosología que tiene ofrecida, y obras bastantes para poder decir que ha formado un sistema , sin embargo el exámen de la doctrina médica y su tratado de flegmasías crónicas , manifiestan que aspira á ser caudillo de una secta, cuyo objeto principal es el de aplicar 'reunidamente la fisiología á la patoló-

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gia , y de atribuir á la irritación local de los órganos, particularmente de la membrana mocosa gastro-intestinal casi todas las enfermedades, de modo que el empacho, las calenturas gástricas y mocosas , la inflamación del estómago, las calenturas pútridas nerviosas, peste y fiebre amarilla , no son en concepto de este autor mas que vicios locales inflamatorios de aquella membrana que solo se diferiencian entre sí, por las causas predisponentes de los individuos ó sus irritaciones orgánicas, y que el cuerpo humano en una palabra , enferma las mas de las veces por una irritación local que únicamente se generaliza por la simpatía y reacción Acl organismo animal.

Este es el cuadro en bosquejo de la unión é influjo de la filosofía so-

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bre la medicina , como de los principales autores que se han distinguido en esta empresa , si lo miramos con atención descubriremos , que esta ciencia antes de Hipócrates se vió privada de una antorcha que la iluminase, que fue ciega , absurda y misteriosa entre los egipcios, supersticiosa y empírica entre los primeros griegos, como en todos los pueblos del globo, alegórica y envuelta en metáforas aun entre aquellos mismos hombres que osaron proclamarse filósofos , y la arrancaron de los templos ; que los sólidos y verdaderos principios de la medicina clínica se hallan esparcidos en las obras del grande Hipócrates, y que sus sucesores lejos de coordinarlos y conducirse según su espíritu , se dejaron llevar cada uno del

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gusto dominante de la filosofía de su siglo, cubriendo de tinieblas y oscuridad á la ciencia destinada á conservar la vida de los hombres. r

Felices estos, exclama Tourtelle, si se hubiese conservado la preciosa sencillez de la medicina , sin que atrevidos innovadores de las escuelas de los filósofos griegos, diestros en dorar sus errores viniesen á desfigurar la ciencia, asociándola todas las paradojas y sistemas célebres de su tiempo, y mas dichosos, añado VO , si los médicos que les sucedieron amaestrados en la escuela del desengaño, y sin dejarse arrastrar por la pasión de singularidad no les hubiesen sobrepujado en este mortífero furor.

Penetrados de esta desagradable verdad han creido algunos prácti-

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eos qué convendría despreciar absolutamente á la teoría filosófica, adoptar las ideas de los partidarios de la antigua secta Empírica , desentenderse como aquellos del estudio de las causas ocultas, dar poca importancia á los ramos auxiliares, y concentrarse únicamente en su propia práctica , valiéndose solo del estudio de la historia y de la analogía á falta de observaciones propias; mas es preciso convencerse de la absoluta necesidad de las ciencias auxiliares hasta cierto punto, y de dar la mayor importancia á la reunión de las luces del raciocinio, sin las que jamas formaría el médico ideas completas y generales, una teoría luminosa, una esperiencia sólida, y caería en los mismos escollos y errores de Serapion, de Filino y Acron.

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Varios hombres privilegiados conociendo esto mismo, y la importancia del estadio de la filosofía de Hipócrates, clamaron en diferentes épocas para volver al camino que nos descubrió este griego , é intentaron ponernos en la ruta que nos condujera sin estravío : desde el árabe Rasis , á quien Sprengel llama con razón el predecesor de Zimmerman, se han escrito con este fin varios tratados de la esperiencia , del arte de observar, del modo de hacer los esperimentos , del engañoso suceso de estos, órgano de la medicina, métodos de aprender esta ciencia , filosofías médicas, arte de congeturar en la medicina , de formar buenos prácticos , guia del estudiante , reformas , planes de estudios &c. , pero prescindiendo del mérito respectivo de ca-

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da una de estas producciones, puede asegurarse que su influjo en los progresos clínicos ha sido negativo, y que si han contribuido á indicarnos los tropiezos que hay que evitar en este negocio, ninguna ha descubierto bastante el verdadero modo de conducirnos , olvidándose de la ideología clínica , que no es mas que la lógica y metafísica general aplicadas al estudio del hombre enfermo , de presentarnos reglas para dirigir bien nuestras sensaciones y la atención al principio que las siente; de descubrirnos el origen y formación de todas las ideas, con los medios de no engañarnos en ellas ; pues aunque varios escritores hayan reproducido que la observado j , los esperimentos, la análisis, la analogía y la inducion sean los verdaderos

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pasos que conducen al descubrimiento de la verdad , y se haya ofrecido premios por algunas academias de Europa , á los que escribiesen mejor sobre estos puntos , hasta aquí no han producido fruto , y estoy tentado por decir con Bufón, que todavía se ignora el verdadero modo de dirigir el entendimiento en el escindió de la historia natural, de que es un ramo particular la medicina clínica , y ojala que algunos autores con el especioso título de filosofías médicas no hubiesen publicado obras dirijidas incautamente á fomentar el espíritu sistemático que les dominaba y hacer ciegos prosélitos de sus ideas.

La obra mas digna y que ha merecido en Europa mejor acojida, es la de Zimmerman, mas Sprengel se

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maravilla que habiéndose recibido con tanto entusiasmo apenas se haya visto ningún influjo en la conducta de los médicos con la aplicación de su doctrina á la ciencia, y en lo que en mi concepto depende es, que este grande hombre, superior á todos mis elogios , en vez de fijarse en los puntos que he referido, hizo aplicaciones generales de la espe rienda á la guerra , á la política y á otros ramos que no tienen conexión con la medicina , y estorban la asociación de ideas tan necesarias en escritos de esta naturaleza, debiendo publicarla pura filosofía clínica que ensenase á formar el diagnóstico, etiología, indicaciones y pronóstico de las dolencias, de un modo proporcionado á la capacidad y disposición de los jóvenes á quien se educa, es-

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cribió compendios de estos ramos para médicos consumados , mas bien que la ideológia de principiantes.

Tampoco el arte de estudiar filosóficamente la medicina clínica , consiste en presentar cuadros grandiosos de estudios, catálogos recargados de obras , muchas de ellas dignas de un eterno olvido, retazos mal digeridos de historia de la medicina, como han hecho varios escritores, yen los últimos tiempos hasta los grandes hombres Boerhave, Cullen y Pinel; sin que el respeto que deben inspi ramos por otros motivos estos célebres médicos , deba tampoco ocultar esta verdad. No los vitupero, sin embargo por lo que dejaron de hacer, son muy dignos de alabanza sus escritos, el conocimiento de los errores que han ma-

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nifestado , sirve de aviso saludable para no caer en ellos otra vez , y asi tributando la justicia debida á sus esfuerzos , me aprovecharé de sus preceptos, y procuraré añadir lo que noalcazaron, ó no tuvieron tiempo para publicar.

Tuvimos la desgracia de que Hipócrates falleciese, sin dejarnos una ideológia clínica, ni su método de filosofar, como lo hubiera ejecutado seguramente, según presume La-Caze, pues debiendo tener cada ciencia una lógica particular que enseñe á conocer el espíritu de ella, no der bemos suponerle tan poco amante del género humano que hubiese ocultado lo que podia serle ran útil , ni que ignorase tampoco que no pueden repetirse ni adelantarse por otros, las observaciones y hechos históricos do

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la ciencia cuando se desconoce el orden seguido en su formación: le sucedió como á otros hombres creadores , que nos han dejado resultados sin descubrirnos el método con que los alcanzaron. "Los primitivos padres de la medicina, escribe Baglivio , no nos manifestaron con claridad las leyes y medidas que tomaron para fijar sus preceptos , ni tampoco nos dejaron un gran cúmulo de observaciones de donde pudiéramos inferir las sacaron ; cuya conducta puede compararse á la de jos arquitectos que para levantar un obelisco y construir un edificio ponen escaleras, vigas, cuerdas y andamios que desacen y quitan al momento de concluir la obra; por cuyo motivo en la posteridad aun-? que llene de admiración la magni-

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ficencia y fábrica del" edificio , no se saben los instrumentos que se emplearon para construirlo. Los jóvenes leen y admiran las obras del divino Hipócrates, pero Ignoran como llegó á adquirir tanta sabiduría y los instrumentos de que se valió para construir un edificio tan escelente.” Cabauis asegura igualmente, que Hipócrates no dejó un cuerpo de doctrina ideológica, sin embargo, estoy bien distante yode presentar el mió como absolutamente nuevo, pues aunque esparcido y oculto se halla en las mismas obras del griego, y en vano se harán esfuerzos para buscarlo en otra parte. Veinte, y cuatro años de lectura en las obras de este sabio, me han hecho conocer el modo como hizo sus descubrimientos, el método que empleó, único que me i 4-

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propongo publicar cotno el mas seguro para perfeccionar la medicina sin que pueda inventarse otro mas útil que el que dirigió tan felizmente á este filósofo, y que fundado en las observaciones de la naturaleza debe ser tan invariable y eterno como ella.

Sin embargo, las verdades ideológicas en los escritos de Hipócrates, están diseminadas sin trabazón ni lazo que las una r y yo las presento diversamente combinadas, apoyándose mutuamente unas con otras, introduciendo algunas nuevas,, y formando sobre el solo y mas seguro principio de la sensación , el verdadero y mas sólido sistema de la filosofía clínica.

Si las verdades pertenecen no solo á quien las indica, sino con mas

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fundamento á aquellos que las desenvuelven, las coordinan y enlazan, haciéndolas mas fecundas, los médicos instruidos en la historia literaria de la medicina española, juzgarán si soy merecedor de alguna alabanza , si he adelantado algo sobre los que me han precedido, aplicando los principios filosóficos, y publicado el primero con algún método y orden, el ensayo de la ideológia clínica.

Toda la filosofía del médico, en concepto de Sidenham, se reduce á conocer y saber formar la historia exacta de una enfermedad, á deducir mediante un raciocinio natural las indicaciones y el uso conveniente de los remedios comprobados por la esperiencia, y en esto se encierra también mi ensayo. La sutileza de

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la lógica ha convertido á la medicina en nn arre de cabilar y embrollar, y los dos instrumentos que perfeccionan el entendimiento del médico , el raciocinio y la esperiencia por lo mal que se han usado, han producido su atraso y ruina.

En la clínica no debe haber mas que enfermos, ni otras ideas que las que engendran las sensaciones producidas por la impresión de los fenómenos de aquellos , por consiguiente dos géneros de verdades, uno de existencia peculiar á los sentidos, órganos que nunca nos engañan , y otro de inducion perteneciente al entendimiento, en este seré muy circunspecto penetrado de que de su abuso lian nacido casi rodos los errores hipotéticos que afean á la medicina práctica ; estas son las dos

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únicas fuentes de toda nuestra sabiduría, y la base en que se apoya toda la ideología que voy á bosquejar rápidamente, para examinar después el inílujo de los sentidos en la enseñanza de esta ciencia , el modo como el alumno lia de dirigirlos oportunamente, para pasar en fin al examen de las potencias y operaciones del entendimiento sobre sus mismas sensaciones.

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