España Contemporánea: Obras Completas Vol. XIX · Capítulo real 7 de 43
CYRANO EN ESPAÑA
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He aquí que Cyrano de Bergerac traspasa De un salto el Pirineo. Cyrano está en su casa. ¿No es en España, acaso, la sangre vino y fuego? Al gran gascón saluda y abraza el gran manchego. ¿No se hacen en España los más bellos castillos? Roxanas encarnaron con rosas los Murillos, Y la hoja toledana que aquí Quevedo empuña Conócenla los bravos cadetes de Gascuña. Cyrano hizo su viaje a la luna: más antes Ya el divino lunático de don Miguel Cervantes Pasaba entre las dulces estrellas de su sueño Jinete en el sublime pegaso Clavileño. Y Cyrano ha leído la maravilla escrita Y al pronunciar el nombre del Quijote, se quita Bergerac el sombrero: Cyrano Balazote Siente que es lengua suya la lengua del Quijote. Y la nariz heroica del gascón se diría Que husmea los dorados vinos de Andalucía. Y la espada francesa, por él desenvainada, Brilla bien en la tierra de la capa y la espada. ¡Bienvenido Cyrano de Bergerac! Castilla Te da su idioma, y tu alma como tu espada brilla Al sol que allá en tus tiempos no se ocultó en España. Tu nariz y penacho no están en tierra extraña, Pues vienes a la tierra de la Caballería. Eres el noble huésped de Calderón. María Roxana te demuestra que lucha la fragancia De las rosas de España con las rosas de Francia. Y sus supremas gracias, y sus sonrisas únicas Y sus miradas, astros que visten negras túnicas Y la lira que vibra en su lengua sonora Te dan una Roxana de España encantadora. ¡Oh poeta! ¡Oh celeste poeta de la facha Grotesca! Bravo y noble y sin miedo y sin tacha Príncipe de locuras, de sueños y de rimas: Tu penacho es hermano de las más altas cimas, Del nido de tu pecho una alondra se lanza, Un hada es tu madrina, y es la Desesperanza; Y en medio de la selva del duelo y del olvido Las nueve musas vendan tu corazón herido. ¿Allá en la luna hallaste algún mágico prado Donde vaga el espíritu de Pierrot desolado? ¿Viste el palacio blanco de los locos del Arte? ¿Fué acaso la gran sombra de Píndaro a encontrarte? ¿Contemplaste la mancha roja que entre las rocas Albas forma el castillo de las Vírgenes locas? ¿Y en un jardín fantástico de misteriosas flores No oíste al melodioso Rey de los ruiseñores? No juzgues mi curiosa demanda inoportuna, Pues todas estas cosas existen en la luna. ¡Bienvenido Cyrano de Bergerac! Cyrano De Bergerac, cadete y amante, y castellano Que trae los recuerdos que Durandal abona Al país en que aun brillan las luces de Tizona. El Arte es el glorioso vencedor. Es el Arte El que vence el espacio y el tiempo; su estandarte. Pueblos, es del espíritu el azul oriflama. ¿Qué elegido no corre si su trompeta llama? Y a través de los siglos se contestan, oid: La Canción de Rolando y la Gesta del Cid. Cyrano va marchando, poeta y caballero Al redoblar sonoro del grave Romancero. Su penacho soberbio tiene nuestra aureola. Son sus espuelas finas de fábrica española. Y cuando en su balada Rostand teje el envío, Creeríase a Quevedo rimando un desafío. ¡Bienvenido, Cyrano de Bergerac! No seca El tiempo el lauro; el viejo Corral de la Pacheca Recibe al generoso embajador del fuerte Molière. En copa gala Tirso su vino vierte. Nosotros exprimimos las uvas de Champaña Para beber por Francia y en un cristal de España.