Especies útiles de la flora salvadoreña médico-industrial · Unidad 165 de 346
Unidad 165 · PLATANO
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PLATANO
BANANO, MUSA SAPIENTIUM, M. PARADISIACA, L. FIG. 247, 248, 249, 250 y 251. MUSÁCEAS (AMPLIFICACIÓN)
El plátano o banano es otra planta muy conocida y cultivada en todo el país. Voy a referir tan solo los datos históricos y económicos.
La patria del plátano es hasta ahora incierta, pues todos los países tropicales se lo disputan. En los Vedas se describe el plátano, lo mismo que aparece en las leyes de Manú y en otras monumentos de la literatura sanscrita.
Las tradiciones semíticas lo hacen originario de las orillas del Eufrates; otras lo refieren a las regiones bajas del Himalaya,
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y otras a la parte oriental del Indostán. El médico árabe AhdAlatif dice que el primer pie de banano fué llevado de la India al Asia Menor, por los musulmanes, de donde pasó a Egipto. En la Edad Media los cristianos lo llamaron Manzana del paraiso, y creían que fue el fruto prohibido de que se sirvió la serpiente para hacer pecar a nuestra madre Eva, y sin duda por su perfume y sabor debe haber tenido para Adán más atractivo que una manzana, pero queda siempre obscuro el lugar del nacimiento y producción de la rica fruta, puesto que hasta el día nadie sabe donde existió el famoso Paraiso Terrenal!
Oviedo, en su Historia Natural de las Indias, no lo menciona entre los vegetales americanos que describió, y asegura que Fray Tomás Berlangas en 1516, trajo a Santo Domingo algunos pies de- plátano, propagándose de allí a las Antillas y al continente. Opuesto a esto es la opinión de Garcilazo de la Vega, de la real progenie de los Incas, y la no menos autorizada del Padre Acosta. Garcilazo dice que el plátano formaba la base de la alimentación de los Incas, y el P. Acosta refiere haber hallado su cultivo establecido mucho antes de la conquista, en las márgenes del Orinoco, del Amazonas y de sus afluentes. Según el sabio Humboldt, en toda la América tropical es tradición que el plátano se conocía mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón; y en varias lenguas americanas, de remota data, existen palabras propias para nombrar el plátano. Por los datos de la Botánica sabemos también que el mayor número de variedades de esta planta existen en América, y un género, ya descrito en estas líneas, es enteramente propio de nuestro continente: el plátano cimarrón o bigagua.
Dedúcese de aquí, que es probable que el plátano haya existido siempre en ambos mundos, como otras plantas y es posible que sus variedades se hayan cambiado del uno al otro. La palabra banano pertenece a la lengua indígena del Chaco, en estrecha relación con el guarani. La voz plátano viene del latín platanus, de platus, por las hojas anchas y largas del árbol.
Como planta económica el plátano no tiene rival en el mundo de las plantas. |
Según los cálculos del Barón de Humboldt, en la costa del Pacífico, de México, un racimo tiene de 160 a 180 plátanos, que pesan de 60 a 80 libras. Calculando sobre esta base, 100 varas cuadradas de tierra, donde hubiere un pie a cada tres varas, contendrían 1,082 en toda su área; dando cada pie un racimo, habría en cada racimo 60 libras de sustancia alimenticia; y concediendo a cada hombre 6 libras de esa materia, resultaría que las 100 varas de tierra producirían 65,340 libras, capa-
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ces de alimentar 10,890 personas. Los plátanos de la Costa Norte de Centro-América pesan más que los mexicanos, unas 15 libras. Un pie reproduce de 3 a 9 retoños. Tomando 3, tendríamos que las 100 varas cuadradas darían 195,720 libras y alimentarian 32,670 individuos.
Estos datos nos hacen. comprender la enorme fecundidad y producción del plátano en la América tropical, y los grandes servicios que presta en las haciendas y poblaciones centro-americanas, pues en ciertas localidades se consume en vez de maíz y con un costo mínimo de siembra.
Además, el plátano contiene gran número de fibras resistentes y largas. Mr. Thomas Spear ha logrado trabajar esta fibra de una manera industrial perfecta. Estas fibras ocupan toda la longitud de la planta que adquiere hasta 15 y 20 pies de altura, y un diámetro que no baja de 10 a 12 pulgadas, y a veces más. El rendimiento por acre, colocando las plantas a 5 pies de distancia, es de 10,330 libras o sean 5 toneladas a £ 150 cada una. Fuera de los millones de frutos de plátano que se exportan la de la costa centro-americana del Atlántico, el desperdicio que hoy se hace de la fibra que no se utiliza es de más de 12,000 toneladas, perdiéndose, aproximadamente $ 1.385,000.
Las hojas y sus venas pueden suministrar: papel y el tallo contiene cierta cantidad de tanino que se puede utilizar en la industria, materia colorante, oxalato y nitrato de potasa. El ilustre químico Bousingault encontró en el plátano maduro: azúcar, goma, ácidos málico, agállico y péctico, una materia vegeto-animal azoada, leñoso, fécula sustancia aromática y agua. Mien- “tras que al estado verde contiene: fécula, 17.75; glúten, 0.08; mucílago, 0.08; albúmina, 0.07; goma, 0.62; azúcar cristalizable, 0.62; incristalizable, 0.75; resina y materia colorante, 0.40; fibras amiláceas, 16.01; sales minerales, 1.19; ácido péctico, 1.19; agua, 63.05. El banano bien maduro contiene 200% de azúcar y 19% de pectina. Las cenizas son ricas en potasa pues que contienen 55% de carbonato y sulfato de potasa.
El plátano morado es el más aparente para pasar el fruto y obtener los conocidos bananos higos, que son una conserva deliciosa y nutritiva. Bastan seis días de buen sol para pasarlos o ponerlos en estado de conserva, que es muy apreciada en Europa. De los frutos sazones se prepara una excelente harina llamada bananina. 4,555 libras de plátano producen 464 libras de harina. Un acre de plátano rinde 2,350 libras de harina que se vende a 12 centavos oro libra. El almidón de la bananina es muy superior al de los cereales, y tiene además albúmina y tanino. Es un verdadero producto comercial por sus altas pro-
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piedades nutritivas. Una casa de Londres ha ofrecido pagar 30 a 35 chelines el quintal, es decir, cuatro veces más lo que se paga por el azúcar. Esta harina se presta mucho a la fabricación de galletas y pasteles de toda clase, con la ventaja de que se conservan mucho tiempo.