Espejo de los humildes · Unidad 85 de 120

Unidad 85 · ESPEJO DE LOS HUMILDES 187

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ESPEJO DE LOS HUMILDES 187

teniendo pasiones durante largo tiempo. Y ellas engendraron nuevos sacerdotes, nuevos poetas, nuevos capitalistas, nuevos militares. Hasta hace siglo y medio aún se han dicho misas, se han compuesto endecasílabos, se acuñó moneda y se fabricaron espadas. £1 mundo era moderno; pero á veces, cuando menos se creía, daban en florecer brotecillos ancestrales que la guadafia previsora del progreso cuidábase de talar en seguida. No hace todavía dos siglos hubo en la tierra un fanático inventor de cierta religión, ya extinta, y hubo administradores del erario público, aquello á que ustedes llamaban ministros, diputados, concejales...

— Pero, ¿no existen ahora esos cargos?

— Ni hacen falta ni nadie querría ser cosa tan banal. Se anuló el dinero... ¿Para qué traficar donde no hay salsa en qué pringarse? La falta del dinero hizo absurdo el cargo de gobernador.

Yo pensé tristemente en la ñoñez de una pobre nación donde no es posible tener distrito ni enriquecerse con la política. ¡Yo que había soñado más de una vez con dedicarme á republicano para que me asignasen alguna bonita cantidad en el ministerio de la Gobernación!

Permanecí unos momentos pensativo, y continué preguntando:

— Bueno, y ahora, dígame usted, ¿qué naciones hay en el mundo? ¿qué razas? ¿qué idioma? ¿cómo se gobiernan ustedes? ¿qué sentido le dan ustedes á la existencia? ¿qué descubrimientos sensacionales, decisivos aportó al progreso el hombre ultracivilizado?

— Pregunta usted con una prisa exorbitante — me respondió — . Sin embargo, tenga usted un poquito de calma y le iré dando una idea. Mire usted, naciones

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ya no las hay. La nación era una abstracción egoísta, sentida por los hombres de corazón mezquino. Ya no hay más que humanidad. Dentro de algún tiempo la humanidad también será un concepto muy chiquito. Pronto habrá universo. Hoy, los seres que habitamos en los satélites del sol, amigos ya, pues llevamos algunos años en comunicación incesante, nos amaremos, nos compenetraremos. Tengo la evidencia de que á mis hijos les será dado poseer una finca de recreo en el anillo de Saturno. Más adelante, quizás, pasados muchos siglos, los entes que pueblan las demás constelaciones, tendrán ¡dea los unos de los otros, y hasta es posible que puedan entenderse, y aun también amarse. Pero dejemos esto para otra ocasión. No involucremos. Ya le contaré á usted cómo son los marcianos, lo que han hecho para entenderse con nosotros, cómo viven, qué hacen. Hablemos ahora de lo nuestro. Preguntaba usted si había naciones, y yo le respondía que no. Seguía usted interrogando si había razas, y yo le digo que no también. La raza era una diferenciación en el tipo humano, producida por la falta de comunicaciones. El tren contundió á los andaluces con los gallegos. El aeroplano confundió á los españoles con los franceses. El extra-aeroplano confundió á los europeos con los japoneses, los marroquíes, ios patagones. Desde hace un siglo, casarse en Abisinia, pasar la luna de miel en el Indostán, tener el primer hijo en Extremadura, y pasear todas las tardes á orillas del Danubio, es cosa tan fácil como fué para ustedes realizar todo eso dentro de una ciudad pequeña.

Yo quise dolerme, al oir esto, de tan lamentable desap:irición. Fui siempre muy patriota y amaba con sacratísima devoción las santas leyendas nacionales.