Estudios sobre educación · Unidad 113 de 132

Unidad 113 · • PATOLÓGICA 90

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• PATOLÓGICA 90

caridad elegante, que procede de nn modo empíiico j al axar, en convivencia, ea bmicIkm países, coo ese peraoMle anónimo, pero aobrado conocido, que ae llama a ai propio enfáticamente «la Administra* don», j del cual Dioa ooa gavde. Hoy ae condeasa a penaar (y a iMcer) qoe lédicea y pedagogoa ■na educación especialista para el tratale aqneOoa aaormalea que la exigen. En laa Escuelaa Normales de Alemania, Inglaterra, Suiza, Italia. Dinamarca, Suecia. ae eatndia este tratamiento, al menos como parte de la Pedagogía; a febea, algnnaa de aos ramea tienen Eacoelaa Ñormalea propias, como en Alemania o loa Batadoa Unidoa, o clases de preparación ane)as, con soa correspondientes prácticas, en loa reapeclifoa inatitutoa de educación.

Por último, en caai todoa loa países citados, no sólo existe una literatura numeroaa y de importancia aobre eatoa asuntos, sino reviataa y periódicos eapecialea, ya para una rama de la Pedagogía correccional, ya para todaa |untas; congresos frecnentea se reúnen para discutir sus pnMemaa, y un aittndmero de aociedadea promiiefen an eatndio f fadlitaa con anhelo laa aoiocionea prácticaa.

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LA EDUCACIÓN DEL «FILISTEO»

Desde los tieinpot románticoe viene general!- en todas partes, a ejemplo de Alemania, la palabra cuenta un abolengo de dos o tres s^los (I), el ttso de Mkmt filisieo al hombre vulgar, testo, prosaico, destituido de Ideal e Incrustado ea la rutina, que asi le da hecho el molde de su vida exterior, cou» el de sos Ideas, gustos e inciinacioMS. Para Scbopenhaner, en su famosa definición de los ñtrerga, el filisteo «no tiene necesidades espl* fitaales», y por esto «se ocupa constantemente y dal nodo más serlo del mundo en cosos que no lo aoa>; para Iberlog, en su Lacha, «el egoísmo ruin f el materialismo» son los caracteres de este «San* cIm> Pansai; para Lavroff, es «el salvaje de la civlIsadóo»; y poetas, novelistas y demás autodxsdoa Mérpretes de la conciencia popular han creado loa personales legendarios de José Prodhomme, Ho*

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MB NOTAS PEDAGÓGICAS

mafs, Mrs. Grundy, que representan análogo concepto. Frente a esta banda, Carlos Moor, Manfredo, Lelia, toda la magnífica procesión de rebeldes, desde Rousseau y Chatterton a los satanistas y anarquistas, afrentan con desprecio el culto de la regla social, propia sólo para el servil rebaño.

Pero esta oposición entre ambos grupos, ¿es ian exacta? SI por filisteo se ha de entender el hombre ingenuo y por excelencia «conformista», que siente, piensa y vive a gusto del grupo zoológico a que pertenece, y del que no quiere disonar por ningún precio, ¡son tantas las variedades de filisteos!... Los hay conservadores y reformistas; tradicionalistas y radicales; sentimentales y prosaicos; pacíficos y revolucionarios; mojigatos y ateos; escépticos y jacobinos...

Y el insurrecto, el antisocial empedernido, que precisamente quiere a toda costa disonar y ser tenido por mortal enemigo del linaje humano, ¿es más persona? ¿No vive asimismo pendiente, como el conformista, del aplauso o del silbido, de la opinión ajena? ¿Pone, acaso, más empeño que el otro en ser y gobernarse por sí, o entrega a los demás con igual servidumbre las riendas de sí mismo? Para ambos, la ley dé obrar no viene de adentro, sino de fuera: ¿qué más da? Lo esencial del filisteo no está en el contenido de lo que dice o de lo que hace, sino en el valor mental del proceso interior de sus hechos y dichos: ¡una misma fórmula exterior de vida

LA EOVCAaéM OSL «FOiiTBO»

ilgiUNcar coms tan diferentes! Ni uno ni otro 4t aqoéllot aira iMcia d etpM«« tiao iMcia el añasque lot trae y loa lleva a ao antojo. No tratan, wá por aoiadón, de tacar de tua entraflat el indi vi 4ltio trascendental, que todos, aun el máa vulgar ay|elo, llevan allá en el fondo; aino, al contrario, de 4eafenonaliiarae, baata el óltimo extreno poaible, no pregnnlándoae nnnca: t^cómo viviré yo conmigo?», sino «¿qué dirán de nf loa demáa?« Porque no viven de su vida, sino de la aleña, deiando que loa otros vivan en ao htgar por él; ni trabaian por la obra, sino por la paga. {Y qué paga!...

Y ahora, ¿qué hace la educación «auperior» de la fuventiid para partear (que diria Coata) ese divino arquetipo de cada hombre en ella, para echar lo del rebaAo, o máa bien ayudarle a que él se salga? Monóiogo uniforme del profesor, que por Igual at aplica a todas Isa atanaa, como un tra|e de contrata a todoa los cuerpos; en vez del diálogo vivo, Sano de espíritu, flexible con onoa y otroa, donde la Individualidad aa abre camino y la reapuesta aa adapta a la pregnata. Teatoa uaüormea, para apraadar ea ellos interpretadonea de laa coaas, en ves da iadaraa librea, variaa, qaa aaMVaa al «aor y a la hidagadón de laa coaaa adaman. Plan de eatudios uniíorroe. rígido, simátrloo; Inoompatible coa