Estudios sobre educación · Unidad 13 de 132

Unidad 13 · SB BL ESPÍRITU DE LA EDUCACIÓN

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SB BL ESPÍRITU DE LA EDUCACIÓN

gencia sin el de nuestras restantes facultades; como no se tome por ese desarrollo el pálido incremento de algunas funciones secundarias, condenadas a innumerables extravíos cuando se aislan con temeridad y arraigan en arenal desierto: con que el alma del hombre queda para siempre mutilada y contrahecha. Si en todos los períodos de su vida el hombre ha de ser hombre, sin declinar un punto de su naturaleza ni de la integridad de sus relaciones cardinales, ¿qué pensar de esas crammin^ schools (1), donde, so pretexto de amaestrarlo en una habilidad particular, se atrofian sus principales órganos, en detrimento de la salud de su espíritu? Cierto, que todos sin excepción nos debemos, por corto que sea nuestro alcance, al ejercicio de aquel fin social a que nuestra vocación nos impele; mas el naturalista, el industrial, el magistrado, por serlo, ¿dejan de ser hombres? Y así, un sistema de educación que no menosprecia torpemente la conciencia de su minis terio como sutil refinamiento delicado, mal puede ya huir en nuestros días, cuando el principio de la unidad orgánica del ser humano ha llegado a imponerse a todas las inteligencias, no sólo de guardar, mas de desenvolver esa unidad orgánica, a compás, justamente, con la preparación peculiar para las diversas profesiones.

(1) Asi llaman los ingleses a la preparación apresurada, superficial s angustiosa de los alumnos para salir del paso en sus exámenes, rellenándoles (crammlng) la memoria, mecánicamente: hourragt, que llaman en Francia.

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No será la escuela, de otra suerte, en sus distintos grados, refleio de la sodedad de au tiempo f digno garmen de la t^nidera; dlywiieBdo al fofaa, marcad a aaa atendóa que le oMiga a dirigir hada todos los horizontes visiMes e faMiaiMet, para que, pSMndpado gradualmente de tu totda hiaahadiora, eatra en plaaa poaaalda da af mismo y aaira taaÉbééa en d conderto del mundo el ánimo orientado y aa* reno, armado de todas armas f tipio para llevar da frente las múi tiples reladoaes de una vida cada fes más comple|a. Para quien haUa en lo profundo da %u espíritu esta necesidad imperinsa, no h<iy más triste espactácnlo que d de eaoa |óvenes mediantoa, consimddos por una f e|ez premstnra, virtlmna de un intelectualismo despótico, sin vitalidad, sin n alegría, apartados de la naturaleza, de la M^.tru.J y aun de sf propios; plantas shilsdas, Estilüss profanos en perdurable penitenda ascética, prontos, por so misms detHlidad e inexperiencia de Iss cosss, a quet>rantarse a las primeras tentsciones del sentido.

Ms8, ¿cómo hs de encontrar hoy este espíritu acceso en la educación profesloral. cuando la misms secundaria, cuyo carácter sintético reoono> cen ya todos, apenas comienza a entreabrirse a sa influjo? L4I msyor amplitud y variedad da sus programas, la introduccióQ da la gimnaala y de oCroa alercldos corporsles vienen quebrantando el antiguo sistema académico, que entumecía al hom*