Examen de ingenios para las ciencias · Unidad 37 de 65

Unidad de lectura 37

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r2j S. Juan Bautista era ángel en el oíiiio. Mat.. cap. 11 '3i 2 Met. r. 7.

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ria los vence diodos (1): ninguna carga rehuyo, por donde lo llevan va sin ninguna contradicción; no lira coces ni muerde, no es fugilivo ni malicioso; si le dan de palos iio se enoja, lo-- do es hecho al contenió y guslo del que lo ha menester.

Eslas mismas propiedades tienen los hombres á quien el vulgo llama ángeles del cielo , la cual blandura les nace de ser necios y fallos de imaginativa y tener remisa la facultad irascible, y esta es muy gran falla en el hombre y arguye eslar mal compuesto. Ningún ángel ni hombre ha habido en el mundo de mejor condición que Jesucristo nuestro Redentor; y entrando un dlaenel templo , dio muy buenos azotes á los que halló vendiendo mercancías , y es la causa que la irascible es el verdugo y espada á% la razón, y el hombre que no riñe las cosas mal hechas ó lo hace de necio ó por falto de irascible. De manera que el hombre sabio , por maravilla es blando ni de la condición que querrían los malos. Y asi los que escriben la historia de Julio Cesar , están espantados de ver como los soldados podian sufrir un hombre tan áspero y desabrido, y nacíale de tener el ingenio que pide la guerra.

La tercera propiedad que tienen los que alcanzan esta diferencia de ingenio es (2) ser descuidados del ornamento de su persona ; son casi todos desaliTiados, sucios, las calzas caldas, llenas de arrugas , la capa mal puesta, amigos del sayo viejo, y de nunca mudar el vestido.

Esta propiedad cuenta Lucio Floro , que tenia aquel famoso capitán Viriato, de nación portugués, del cual dice y afirma, encareciendo su grande humildad, que menospreciaba tanto los aderezos de su persona , que no habia soldado parlicular en todo su ejército que anduviese peor vestido. Y realmente no era virtud ni lo hacia con arte, sino que es efecto natural de los que tienen esla diferencia de imaginativa que vamos buscando. El desaliño de JulioCesar engañó grandemente á Cicerón, porque preguntándole después de la batalla la razón que

Cl) Nota cuan contraria es la memoria de la potencia discursiva, aun en los brutos animales.

[2] Délos hombres que están ocupados en profundas imaginaciones dice Horacio: et bonapars non ungues poneré curat secreta petilloca. Como si hijcrán no se corlan las uñas ni se lavan las manos cios y desaliñados.

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le había movido á seguir las parles de Pompeyo, cuenta Macrobio qie respondió: Precintura me feféllit (1). Gomo si dijera; engañóme ver que Julio Cesar era un hombre desaliñado y que nunca Iraia pretina, á quien los soldados por baldón le llamaban ropa suelta; y esto les había de mover para entender que tenia el ingenio que pedia el consejo de la guerra. Como lo atinó Síla cuenta Tranquilo , que viendo el desaliño que tenía Julio Cesar, siendo niño, avisó á los romanos diciendo: Cávete puerum maleprcecinctiim. Como si les dijera: guardaos romanos , de aquel muchacho mal ceñido.

De Anibal nunca acaban de contar los historiadores el descuido que tenia en el vestir y calzar, y cuan poco se daba por andar pulido y aseado.

Queriendo Hipócrates dar señales para conocer el ingenio y habilidad de los médicos , fuera de otros muchos indicios que ha" lió para ello , escogió por el mas principal el ornato y atavio de su persona, el que se curase las manos y cortase las uñas , y trajesen los dedos llenos de anillos y los guantes muy olorosos, las calzas tiradas , el sayo que siente bien y sin arrugas , la capa limpia y sin pelillos; y de todo esto tuviere mucho cuidado bien lo pueden señalar por hombre d»; poco entendimiento, y asi dijo: «Ex vestitu enim cognosces homínes, quamvis enim fuerintsplende ornali, mullo magis fugiendi sunt, el áconspectibus odiohabendi) . Como si djiera, del vestido conocerás los hombres, y cuanto maslos vieres que traten de andar bien vestidos y aseados, tanto mas has de huir de ellos porque para ninguna cosa son buenos. De hs hombres de grande ingenio y que están siempre ocupados en profundas imaginaciones, se espantaba Horacio viéndoles las uñas largas, los nudillos de los dedos llenos de suciedad, la capa arrastrando, el sayo por abotonar , la camisa sucia , sin cordones, los zapatos en chancla , las calzas rotas, cuidas y llenas de arrugas. Y a?i dijo: ''El bona pars non ungues poneré cural secreta pelil

[11 N.ipoleon era tan descuidado como Cesar en su uniforme, y fue también el mayor capitán de los tiempos modernos , aunque es muy verdad que su cuñado Murat era también un buen militar, y sin embargo siempre andaba muy acicalado; sea de esto lo que quiera, es muy cierto que casi siempre coincidid ser grandes militares y tener algún descuido en el vestir como sucedía entre otros á Focion. [N. de la R ]

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loca» . Como si dijera: no se cortan las uñas ni se lavan las wionos. \ es la razón que el grande entendimiento y la mucha imoginativa , hacen haría de todas las cosas del mundo, porque en ninguna do ellas hallan valor ni substancia. Solas las contemplaciones divinas les dan gusto y contento, y en €Slas ponen la diligencia y cuidado y desechan las demás. Para conocer un hombre y trabar con clumistad, dice Cicerón , es menester gastar pri^ mero una fanega de 5aZ; porque son sus costumhres tan ocultas y dobladas, que en breve tiempo ninguno las puede alcanzar ] sola la tsperiencia de haber tratado muchos dias con él , nos lo pone claro y patente-^ perosi Cicerón advirtiera en las señales que pone la divina Escritura, con solo un puñado de sal , hiciera alarde de sus costumbres y mas sin aguardar tanto tiempo. Tres cosas , dice el $abio^ descubren á un hombre por doblado que sea\ la primera es el reír, la segunda el vestir, y la tercera el andar. De la risa ya hemos dicho atrás que siendo mucha y en cualquiera ocasión , yá grandes voces, y dando palmadas, y con otras descomposturas que tienen los muy risueños , que los tales son faltos de imaginativa y entendimiento. Del vestir con mucha curiosidad y andar siempre dcaza buscando los pelillos de la capa , basta lo dicho. Solo quiero advertir aqui, que no trato de condenar la limpieza y ornato de los hombres, ni alabar su desaliño y suciedad porque todo esto es vicio y requiere mediocridad^ F asi cíi/o Cicerón: Adbibenda est pr8elerea mundilia non odiosa nec exquisita nimis, lanlum quod fugial agrestem et in humanam negligenliam eadem ralioesl habenda vestilu. Del andar notó Cicerón dos diferenciaspor estremo, y ambas las condenó por viciosas. La primera andar apriesa, y la segunda muy despacio. Y asi dijo: Gavendum est aulem ne autlarditaübus uiemur in ingressu njollioribiis, et pomparum ferculissiniilisesse videamur; anl infestinationibus siiscipiaraus nimias scelerilales ; quae cum fiunl anhelilus movenlur, vuilus niulanlur ora lorquenlur ; ex quibus magna significalio fil non ad esse conslanliani. Como si dijera: guardaos de andar tan despacio que parezca que vais en alguna procesión con la pompa y aparato de las imágenes ; ni tan aprisa que levantéis el angelito y mudéis el rostro, y torzáis la boca, y hagáis algunos regaños, de lo cual coligen los que os están mirando , que no tenéis

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constancia: pero realmente no son estas las diferencias de andar que descubren el ingenio del hombre , sino otras muy diferentes, las cuales consisten en cierta acción que no se puede pintar con la pluma niesplicar con la lengua. Y asi dijo Cicerón , que vistas por los ojos son fáciles de entender, y para decir y escribir muy dificultosas (\) .

El ofenderse nolablemenle con los pelillos de la capa, y tener mucho cuidado que anden liradas las calzas, y que el sayo siente bien sin que haga arrugas, pertenece á una diferencia de imaginativa de muy bajos quilates , y que contradice al entendimiento, y á esta diferencia de imaginativa que pide la guerra.

La cuarta señal es tener la cabeza calva , y está la razón muy clara. Porque esta diferencia de imaginativa reside en la parle delantera de la cabeza como todas las demás. Y el demasiado calor quema el cuero de la cabeza y cierra los caminos por donde han de pasarlos cabellos: allende que la materia deque se engendra, dicen los médicos que son los escremenlos que hace el cerebro al tiempo de su nutrición , y con el gran fuego que allí hay lodos se gastan y consumen ; y así falla materia de que poderse engendrar. La cual filosofía, si alcanzara Julio Cesar, no se corriera lanío de lener la cabeza calva, el cual por cubrirla hacia volver con maña á la frente parle de los cabellos que habían de caer al colodrillo.

Y de ninguna cosa, dice Tranquilo, que gustara lanío como si el senado mandara que trajera siempre la corona de laurel en la cabeza , no mas de por cubrir la calva. Otro género de calva nace de ser el cerebro duro y lerreslre, y de gruesa composición, pero es señal de ser el hombre fallo de enlendimienlo , y de imaginativa y memoria.

La quinta señal en que se conocen los que alcanzan esla diferencia de imaginativa, es que los lales tienen pocas palabras y muchas sentencias; y es la razón que siendo el cerebro duro y seco, por fuerza han de ser fallos de memoria, á quien pertenece la copia de los vocablos. El hallar mucho que decir, nace de una junta que hace la memoria con la imaginativa en

[1] Todo esto falta en la edición primitiva. [N. déla R. ]

el primer grado de calor. Los que alcanzan esta jiinla de ambas potencias son ordinariamenle muy mentirosos, y jamas les falla que decir y contar, aunque los estén escuchando toda la vida.

La sesta propiedad que tienen los que alcanzan esta diferencia de imaginativa, es ser honestos y ofenderse notablemente con las palabras sucias y torpes. Y así dice Cicerón (1) que los hombres muy racionales imitan la honestidad de naturaleza , la cual puso en oculto las parles feas y vergonzosas que hizo para proveer la> necesidades del hombre, y no para hermosearle; y en estas, ni consiente poner los ojos ni los oidos sufran sus nombres. Esto bien se puede atribuir á la imaginativa , y decir que se ofende con la mala íigura de aquellas partes. Pero en el capítulo 17 damos razón de este efecto y lo reducimos al entendimiento y juzgamos por faltos de esta potencia á los que no les ofende la honestidad. Y porque con la diferencia de imaginativa que pide el arte militar casi se junta el entendimiento, por eso los buenos capitanes son honestísimos. Y así en la historia de Julio Cesar se hallará un acto de honestidad y es: que estándole matando á puñaladas en el senado, viendo que no podía huir la muerte se dejó caer en el suelo, y con la vestidura imperial se compuso de tal manera, que después de muerto le hallaron tendido con grande honestidad, cubiertas las piernas y las demás partes que podían ofender la vista.

La séptima propiedad , y mas importante de todas, es que el capitán general sea bien afortunado y dichoso , en la cual señal entenderemos claramente que tiene el ingenio y habilidad que el arte militar ha menester, porque en realidad de verdad, ninguna cosa hay que ordinariamente haga á los hombres desastrados y no sucederles siempre las cosas como desean , es ser faltos de prudencia y no poner los medios convenientes que los hechos requieren. Por tener Julio Cesar tanta prudencia en lo que ordenaba, era el mas bien afortunado de cuantos capitanes ha habido en el mundo ; en tanto que en los grandes peligros animaba á sus soldados diciendo: no temáis, que con vos-

[t] Lib. 1 de ora.

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oíros va la buena fortuna de Cesar. Los filósofos estoicos tuvieron entendido que asi como habia una causa primera, eterna, omnipotente y de infinita sabiduría, conocida por el orden y concierto de sus obras admirables, así hay otra imprudente y desatinada, cuyas obras son sin orden ni razón, y fallas de sabiduría, porque con una irracional afición da y quila á los hombres las riquezas, dignidades y honras. Llamáronla con este nombre fortuna, viendo que era amiga de los hombres que hadan sus cosas, /bríd, que quiere decir acaso, sin pensar, sin prudencia, ni guiarse por cuenta y razón.

Pintábanla (para dar á entender sus costumbres y mañas) en forma de muger, con un cetro real en la mano, vendados los ojos, puesta de pies sobre una bola redonda, acompañada de hombres necios, lodos sin arte y manera de vivir. Por la forma de muger notaban su gran liviandad y poco saber, por el cetro real la confesaban por señora de las riquezas y honra. El tener vendados los ojos daba á entender el mal tiento que tiene en repartir estos dones. Estar de pies sobre la bola redonda significaba la poca firmeza que tiene en los favores que hace ; con la misma facilidad que los da los torna á quitar, sin tener en nada estabilidad. Pero lo peor que en ella hallaron es que favorece á los malos y persigue á los buenos , ama á los necios y aborrece los sabios ; los nobles abaja, y á los viles ensalza, lo feo le agrada y lo hermoso le espanta. En la cual propiedad, confiados muchos hombres que conocen su buena fortuna, se atreven á hacer hechos locos y temerarios . y les suceden muy bien, y oíros hombres muy cuerdos y sabios, aun las cosas que van guiadas con mucha prudencia no se atreven á ponerlas por obra , sabiendo ya por esperiencia qne estas tales tienen peores sucesos.

Cuan amiga sea la fortuna de gente ruin , pruébalo Aristóteles [1] preg miando, Curdivitice magna ex parte ab hominibus pravíspotius quambonis habeantur? Como si dijera, qué es la razón , por que la mayor parle las riquezas están en poder de los malos, y la pobreza en los buenos? Al cual problema responde, knquia fortunaccecaestdiscerneresibi, atque eligerequod

(1) 29Sect, prob.8.

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melias non potest'> Cor^^o si respondiera: que la forluna es ciega y no tiene discreción para elegir lo mejor. Pero esla es respuesta indigna de tan grande filósofo, porque ni tiay forluna que dé las riquezas á los hombres, y puesto caso que la hubiera no da la razón , porque favorece siempre á los malos y desecha loi buenos.

La verdadera solución de esla pregunta es, que los malos son muy ingeniosos y tienen fuerte imaginativa para engañar comprando y vendiendo , y saben granjear la hacienda y por donde se ha de adquirir. Y los buenos carecen de imaginativa, muchos de los cuales han querido imitar á los malos, y tratando con el dinero, en pocos dias perdieron el caudal. Esto notó Cristo nuestro Redentor (1) viendo la habilidad de aquel mayordomo á quien su seííor tomó cuenta, que quedándose con buena parle de su hacienda, le dio finiquito de la administración. La cual prudencia, aunque fue para mal, alabó Dios y dijo: Quia filii hujus seculiprudenliores fUiis lucis in generatione sua sunt, Gomo si dijera: mas prudentes son los hijos de este siglo en sus invenciones y mañas, que los que son del bando de Dios, porque estos ordinariamente son de buen entendimiento , con la cual potencia se aficionan á su ley , y carecen de imaginativa, á la cual potencia pertenece el saber vivir bien en el mundo , y asi muchos son buenos, moralmenle, porque no tienen habilidad para ser malos. Esla manera de responder es mas llana y palpable. Por no atinar los filósofos naturales á ella, fingieron una causa tan necia y desatinada como es la fortuna, á quien atribuyesen los malos y buenos sucesos, y no á la imprudencia ó mucho saber de los hombres.

Cuatro diferencias de gentes se hallan en cada república, si alguno las quiere buscar: unos hombres hay que son sabios y no lo parecen; otros lo parecen y no lo son ; otros ni lo son ni lo parecen, oíros lo son y lo parecen.

Hay unos hombres callados, lardos en hablar , pesados en responder, no pulidos, ni con ornamento de palabras, y dentro de sí tienen oculta una potencia natural tocante á la ¡maginali-

íi; Lucas, cap. 16.

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va con la cual conocen el tiempo, la ocasión de lo que han de hacer, el camino por donde lo han de guiar, sin comunicarlo con nadie ni darlo á entender. A estos llama el vulgo dichosos y bien afortunados, pareciéndole que con poco saber y prudencia se les viene todo á la mano.

En contrario , hay otros hombres de grande elocuencia en hablar y decir, grandes trazadores, hombres que tratan de gobernar lodo el mundo, y que fingen como con poco dinero se podria ganar de comer; que al parecer de la gente vulgar no hay mas que saber; y venidos á la obra , todo se les deshace en las manos. Estos se quejan de la fortuna y. la llaman ciega, loca y bruta, porque las cosas que hacen y ordenan con mucha prudencia, hace que no tenga buen fin. Y si hubiera fortuna que pudiera responder por sí, les dijera: vosotros sois los necios, locos y desatinados, que siendo imprudentes os tenéis por sabios, y poniendo malos medios, queréis buenos sucesos. Este linaje de hombres tiene una diferencia de imaginativa, que pone ornamento y afeite en las palabras y razones , y les hace parecer loque no son. Por donde concluyó que el capitán general que tuviere el ingenio que pide el arte militar, y mirare primero muy bien lo que quiere hacer , será bien afortunado y dichoso, y sino por demás es pensar que saldrá con ninguna victoria. Sino es que Dios pelea por él como lo hacia con los ejércitos de Israel , y con lodo eso se elegían los mas sabios y prudentes capitanes que habia, porque ni conviene dejarlo todo á Dios, ni fiarse el hombre de su ingenio y habilidad: mejor es juntarlo lodo, porque no hay otra fortuna, sino Dios y la buena diligencia del hombre.

El que inventó el juego de ajedrez , hizo un modelo del arte militar, representando en él lodos los pasos y contemplaciones de la guerra, sin faltar ninguno. Y de la manera que en este j uego no hay fortuna ni se puede llamar dichoso el jugador que vence á su contrario, niel vencido desdichado: así el capitán que venciere se ha de llamar sabio, y el vencido ignorante y no dichoso ni mal afortunado. Lo primero que ordenó en este juego fue: que en dando mate al rey, quedase el contrario victorioso, para dar á entender que todas las fuerzas de un ejérci-

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lo eslán puoslas en la buena cabeza del que lo rige y gobierna Y para hacer de ello demostración , dio lanías piezas á uno co ' nio áolro, ponjue cualquiera que perdiese tuviese entendido que le falló el saber y no la fortuna. De lo cual se hace mayor evidencia, considerando que un gran jugador á otro de menos cabeza le da la mitad de las piezas, y con todo eso le gana el juego. Y asi lo notó Vegecio (i) diciendo: Pautiores numero, et infcríoribus virihus super ventus , et insidias facientes sub bo— nisducibus repoi tarunt sa'pe victoriam. Gomo si dijera: muchas veces acontece que pocos soldados , y flacos, vencen á los muchos y fuerles, si son gobernados por un capitán que sabe hacer muchos embustes y engaños.