Fábulas en verso castellano y en variedad de metros · Unidad 52 de 136

Unidad 52 · FABULA CX VIII.

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

FABULA CX VIII.

LOS OJOS Y LA nariz:

¡dea tomada de una Fálnda francesa.

Cansada un (lia de llevar anteojos, Dicen que dijo un dia La Nariz á los Ojos:

«Carga es aquesta que me causa enojos,

Y no la llevo más por vida mia. ¿Qué fruto sacó yo de ser paciente? Hacer á ustedes ver la luz del cielo Por uno y otro lente,

Sin que nunca premiar vea mi celo, Ni agradecer siquiera afán tan rudo.»

Dice; da un estornudo,

Y hete en su pos las gafas en el suelo.

De su auxilio privadas, No vén los Ojos, aunque dan miradas; Ni el pobre Pié, que donde quier tropieza, Sabe á dónde sus pasos endereza:

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Por fin, el Cuerpo todo, Andando aquí y allá como un beodo, Contra una esquina da descomulgada, Y en ella la Nariz queda aplastada. —

Ahora bien, buen Lector, ¿qué es lo que dices? ¿No es verdad que este cuento. Si lo rumias atento, Además de Moral, tiene Narices?

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FABULA CXIX.

EL USTED Y EL USIA.

Dijo un Usía á un Usted: «¿Cuándo me llamas Usícft — tCuando Usted, por vida mia Me llame á mí Su merced: ¿Cómo quiere Vuesarced Que Usia le venga á dar, Cuando de Tú sin cesar Por Vuesarced soy llamado? Quien quiera ser respetado. Comience por respetar. »

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FABULA CXX.

EL BORRICO Y EL GANSO-

De un pequeño raudal junto al remanso Estaban discutiendo largamente Cierta cuestión á entrambos pertinente, Un Borrico y un Ganso. Cuál de los dos en su charlar prolijo Disparató más serio, no se sabe; Mas sí que al cabo la cuestión fué grave, Puesto que el Ganso á su consorte dijo: «Vamos! estás diciendo unas gansadas, Que me marcho de aquí, porque me aburro.» — «¿Pues y tú, Ganso? contestóle el Burro: ¿No me has dicho también mil borricadas*!» —

Esto sí que es peor, voto á mi suegra, Que el Cazo á la Sartén llamarla negra.

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FABULA CXX!.

EL VEJETE DON ANDRES,

ó SEA

ANTAÑO Y OGAÑO.

\ MI QUERIPO É INOLVIDABLE AMIGO DON PEDRO CALVO ASENSIO.

Todo en el mundo á progresar convida; Nada absolutamente en él reposa: ¿Cómo, pues, resistir la ley de vida Que á marchar incesantes nos acosa? Si se ha de hacer con calma ó de corrida , Eso ya, Calvo Aseinsio, es otra cosa: Los Planetas que cruzan el espacio, Unos marchan aprisa, otros despacio.

Tü no temes caer, y andas con brio; Yo temo tropezar, y ando con tiento; Poro al cabo me muevo, aunque tardío, Y adelante voy siempre, aunque algo lento: El caso es progresar , amigo mió, Sin volver el pié atrás solo un momento; Mas pues eso de atrás pide cachete, Hasta de introducción: oye el vejete.

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Loar el tiempo pasado

Y renegar del presente , Cosa es por cierto frecuente,

Y achaque de Viejos es:

Pero á veces, más que achaque, Locura la creo yo, O que lo diga sino El vejete Don Andrés.

Era el tal un sér caduco, Que en su maniático exceso, Miraba todo Progreso Con decidida aversión.

Para él los tiempos actuales Eran el infierno mismo, Por no haber absolutismo, Ni existir Inquisición.

Cierto dia le robaron Dos Criados sus dineros, Dejándole casi en cueros Para colmo de maldad:

Y él, al verse en tal estado,

Colgó el hecho ¡qué dislate!

A estos tiempos de debate, De Progreso y Libertad.

Deseoso sin embargo

D<3 pillar á los Ladrónos, A UD \ ecino sus calzones

Y su chupa le pidió: Vestido así como pudo,

Exclamó: (fuera cachaza!»;

Y viendo un coclic de plaza, Lajero en él se melió.

En tiempo del Key Fernando, Le hubiera costado el coche Diez duros aquella noche,

Y eso si daba con él:

A él le costó solamente Ocho reales ahora; Mas no advirtió tal mejora En los tiempos de Isabel.

Merced al rápido curso Del Jaco que se rebienta, Llegó al instante á la Imprenta De un Diario liberal:

Y hablando al Gacetillero. Este escribió unos renglones, Llamando hacia los Ladrones La pesquisa universal.

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De ese modo pudo el hecho Ser de todos perseguido; Pero aunque gratis servido, Ni aun gracias el Viejo dió:

En cambio, se fué al Gobierno, Y este, con presteza extraña, El tal hecho á toda España Por Telégrafo avisó.

Con esto y ver al Juzgado, Trascurrida una hora escasa, Volvió el Vejete á su casa Con igual celeridad:

Y eso no obstante, hay quien dice Que aun se quejaba el camueso

De estos tiempos de Progreso De Imprenta y de Libertad.

Los Ladrones entretanto Huyen de la Heroica Villa, Al leer la Gacetilla Puesta la noche anterior:

Y disfrazándose entrambos Con cuidado y diligencia, Por el carril de Valencia Vuelan, silbando el vapor.

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¿Más qué es el vuelo del ave Con el ala comparado Del rayo que desalado Da la nube en abortar?

Mientras (dios de la Edela Llegan al jardín fecundo. Cien veces la vuelta al mundo Puede el Telégrafo dar.

Con el robo aun en las manos Los pillan en Albacete, Sin que le falte al Vejete Ni un solo maravedí:

La noticia, cosa es clara, De puro buena, es matante,

Y el Telégrafo al instante, Se lo participa así.

¿Creeréis que el Viejo por eso Dejó de estar lelo y chocho Con su año noventa y ocho? Pues no señor! no es verdad:

Cosióle un duro el aviso,

Y él dijo: «Canario! un peso! ¡Vaya un siglo de Progreso, Telégrafo y Libertad!»

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