Fábulas en verso castellano y en variedad de metros · Unidad 84 de 136

Unidad 84 · EJEMPLO DUODÉCIMO.

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EJEMPLO DUODÉCIMO.

Yo, yó le vi caer ' pedazos hecho, De cien heridas ' traspasado el pecho.

A. — Si V. observa bienios cinco acentos que el verso primero [contiene, verá que todos suenan marcadísimos, menos el del vi que es muy débil. Puede V., pues, si le place así, prescindir de él para empezar pié, considerando ei vi como inacentuado, y procediendo de esta manera:

(1) En este ejemplo, en todo rigor, podrían pasar como inacentuados, lo mismo el sefíór que el tendrán.

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I S

Yb, | yólevica \ cr'pe | iázos | hecho, De \ ciénhc \ vidas' traspa \ fádotl | })'ccho.

y — V os.» en efecto facilita mucho los golpes que la mano ha de dar, • i'm' modo comienza el primer verso con tres tiempos dobles seguidas, mientras resultarían (los sencillos intercalados entre dos dobles, si apreciándose como tal el acento del vi, fuese esta la división:

s s s

Y<\ | ynle \ vlca \ h ( pe \ dázos \ hécho... etc.

A —P ee V. bien; pero sin embargo, repito que ande V. con cuidado en tan delicada materia, pues aunque en úitimo resultado da lo mismo dos tiempos sencillos que uno doble, hay casos en que el aire del compás exije aquellos más bien que este; y puesto que el acento, aunque débil, no por eso deja de ser tal acento, es mejor en caso de duda atenerse á todos los que V. encuentre para formar las partes de compás, que no prescindir de al-uno de ellos, á pretesto de sonar poco. Menos que esos acentos, aunque débiles, suenan las sílabas inacentuadas, á lómenos en su mayoría; y sin embargo, ocurren ocasiones en que nos servimos de ellas para empezar lis referidas partes, acentuándolas artificialmente en defecto de acentos mejores.

J. — ¿Cuándo ó cómo sucede eso?

A. — Antes de tocar ese punto, el más delicado tal vez en lo concernien te al compás, debo hablarle á V. de otra cosa.

Hasta aquí ha visto V. empleados pies de cuatro clases distintas: monosílabos, bisílabos, trisílabos y cuadrisílabos; y ha visto V. también que sus tiempos son siempre ó el sencillo ó el doble, según los casos y circunstancias, llegando el cuadrisílabo á admitir un brevísimo silencio á veces, sin que por eso exceda su duración los límites del doble tiempo. Si no existieran en nuestra versificación otros pie's que los referidos, el compás seguida en ellos inalterable y sin intermisión , ya observando la marcha uniforme á intervalos mayores siempre, ya la sime'trica alternando con estos los de intervalo menor, yala mista en que unos y otros se combinan de distintos modos, según ha visto V. que se verifica en los ejemplos hasta aquí citados; pero además de esos pies hay otro, el 'pentasílabo ó de cinco silabas, el cual suele modificar el compás en el sentido de retardarlo, y es preciso en su consecuencia que nos fijemos en él ahora.

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J. — ¿Conque hay retardos en el compás me'trico? Entonces, señor Fabulista, ¡á Dios la exactitud matemática que V. le atribuyó en un principio!

A. — ¿Y en qué se opone lo uno á lo otro? ¿No es también el compás musical tipo de precisión y exactitud en el más rigoroso sentido, y no lo modifican sin embargo los calderones, accelerandos y ritardantes que á vece» suelen ser toda el alma, toda la vida y expresión del canto?

J. — En verdad que no me acordaba de que eso es tal como V. lo dice. ¡Y qué bello efecto producen las tales suspensiones de compás, ó bien el retardarlo ó acelerarlo en ciertos casos y circunstancias!

A. — Pues entonces, amigo mió, ¿por qué se ha denegar al compás métrico eso que V. le concede al músico?

J. — Ya lo veo, y en consecuencia, tenga V. por no dicho lo dicho, pasando solamente á citarme algún ejemplo en que pueda verse el efecto del pié pentasílabo en el sentido queV. indica.

A. — Véalo V. en ese papel, á continuación de los otros.