Fábulas en verso castellano y en variedad de metros · Unidad 95 de 136
Unidad 95 · CUADRISÍLABOS DE TRES ACENTOS SEGUIDOS.
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
CUADRISÍLABOS DE TRES ACENTOS SEGUIDOS.
¡Áy qué mózosl ¡Áy qué viéjosl \Áy qué géntesl ¡Áy qué iié?npos\
J. — Y es verdad! suenan bastante bien.
A. — ¿Y porqué? Porque su acento segundo cae muy rápido sobre el tercero, no formando en su consecuencia el consabido pié monosílabo que tan ingratamente nos suena, sino sirviendo de remate al pié iniciado por el acento anterior:
s s s s
\Áy qué I mozos! \ ¡Áy qué \ viéjosl \ ¡Ay qué \ génles¡ \ Áy qué \ tiempos!
Por lo demás, también puede ocurrir que existiendo tres acentos conjuntes, resulte duro el verso cuadrisílabo, como sucede en los cuatro siguientes:
¿Tú sér tonta? ¿Tú sér féa? ¿Quién ted dice? ¿Quién ted sueña?;
pero eso consiste precisamente en que si esos acentos se marcan como es debido, constituyen un pié monosílabo cada uno de los dos primeros, siendo doble en su consecuencia el motivo del desagrado que nos hacen experimentar, tratándose de un verso tan corto:
| . 5 S S S
¿Tú | sér I tonta? I Tú \ sér \ féa? etc.
Otras observaciones podría yo añadir sobre ese mismo particular; per
— 508 —
las dejo prra 'Mían. i.» vengamos á versos mas largos; y por lo tanto pasa- '*• i hablar ahora de lo último que dice relación á la especie de verso que ios .'.'ui' i, ó* sea de los
CUADRISÍLABOS DE UN SOLO ACENTO.
I, — Ese acento (claro es) siendo único, habrá de estar en la tercera síla-v l>a, I t cual delie llevarlo siempre en el metro á que nos referimos, por terminar en <;1 su frase niúsiea.
A. — Dice V. bien, y asi lo prueban los cuatro versecillos siguientes:
A Perico ' Los ladrones, Le robáron ' Los calzones.
J. — jVaya un ejemplo el que cita V!
A. — ¿No Le gusta á V. entono de broma? Pues entonces, ahí vá otro seno:
A ¡os rios ' Ya los mitres. Con táreles ' Mis pesares.
J. — Eso es ya otra cosa.
A. — De todo ha de haber algún ejemplíto, como V. mismo ha dicho poco ha.
J. — Es verdad; y en su consecuencia, digo ahora que acepto los dos. ¿A qué compás deberé llevarlos?
A. — Si atiende V. á ese único acento que figura en sentido ortográfico, claro está que deberá hacerlo al uniforme, dividiéndolos en piés cuadrisílabos, aunque con silencio intermedio , pues ya sabe V. que lo admiten:
Alo* | r¿os c Y (dos \ mares, Conta | relés1 Mispe \sáres.
J. — Fn tal caso calecerán esos versos decadencia, aisladamente considerados, por ser todos sus acentos agudos.
A. — Pero la tendrán repartida en la totalidad de la estrofa, por ser más altos el primero y el tornero, y más bajos el segundo y el cuarto, como podrá observarlo quien quiera que los recite, á poco que se escuche á sí propio.
J. — Para mí no tieno eso duda; ¿pero á qué viene eso de decir que su
— 509 —
compás será el uniforme, sime atengo al solo acento ortográfico? ¿Puedo hacer otra cosa por ventura?
A. — Si señor: puede V. acentuar en sentido agudo, muy suavemente por de contado, la primera sílaba de cada uno de esos versos, y eso convertirá en acento grave el ortográfico que ahora no lo es, produciendo el efecto de darles cadencia en sí propios, mas el de convertir en simétrico el compás que antes era uniforme:
A Perico 1 Los ladrones ' Le robaron Los calzones.
J. — Eso es volver V. al acento á que dá el nombre de artificial, aunque realmente no lo sea; pero yo no lo encuentro necesario en el ejemplo á que V. se refiere.
A. — Ni tampoco lo es en el otro; pero así se recitan no obstante los cuadrisílabos de un solo acento cuando alternan con los de dos en la primera y tercera sílaba; ó díganlo sino los versos siguientes, tomados de una Fábula de Iriarte:
Fué sacando ' Doña Urraca ' Úna liga 1 Colorada y Ún tontillo ' Dé casaca, Úna hebilla. Dos medallas.
Y otras muchas Zarandajas.
J. — En efecto: no puede dudarse queexisle ese acento suavísimo, ó que al menos puede marcarse con un esfuerzo apenas perceptible, en las sílabas inacentuadas sobre las cuales figura el punto.
A. — Y aun por eso puede la Música explotar ese acento artificial, ni más ni menos que el ortográfico, cuando se presenta en los versos, con tal que estos se hallen acentuados constantemente en las mismas sílabas (1), y con
(1) Tal eslaregla general á que debe atenerse el Poeta cuando destina vis versos á ser cantados, pues aunque hay excepciones de eso, lo más se-
— r>io —
W que reun u además -'tros requisitos ó condiciones en La construcción mal . .1 .1" mis diferentes estrofas, respecto á colocar en ciertos sitios más bien que en oí os ios esdrújulos y sonó -fin ales.
J. — ¿Y qm- sitios deben ser esos?
A P ose irá explicando todo. Ahora debemos pasar á sol-
ventar una i nestion, y e* esta: