Fábulas literarias de D. Tomas de Iriarte · Capítulo real 22 de 37

FÁBULA LX

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

FÁBULA LX.

EL VOLATÍN Y SU MAESTRO.

Mientras de un Volatin bastante diestro Un principiante mozalvillo toma Lecciones de bailar en la maroma, Le dice: Vea usted, señor Maestro,

Cuanto me estorba y cansa este gran palo Que llamamos chorizo, ó contrapeso. Cargar con un garrote largo y grueso Es lo que en nuestro oficio hallo yo malo.

¿A qué fin quiere usted que me sujete, Si no me faltan fuerzas ni soltura?

Por ejemplo, este paso, esta postura ¿No la haré yo mejor sin el zoquete?

Tenga usted cuenta.... No es difícil.... nada.... .Así decia; y suelta el contrapeso. El equilibrio pierde.... ¡Á Dios! ¿Qué es eso?— • ¿Qué ha de ser? Una buena costalada.

¡Lo que es auxilio juzgas embarazo, Incauto joven! el Maestro dijo, ¿Huyes del arte y método? Pues hijo, No ha de ser este el último porrazo.

FÁBULA LXI.

EL SAPO Y EL MOCHUELO.

Escondido en el tronco de un árbol Estaba un Mochuelo;

Y pasando no lejos un Sapo, Le vio medio cuerpo.

¡Ah de arriba, señor solitario! Dijo el tal escuerzo; Saque usted la cabeza, y veamos Si es bonito, ó feo.

No presumo de mozo gallardo, Respondió él de adentro,

Y aun por eso a salir á lo claro Apenas me atrevo;

Pero usted que de dia su garbo Nos viene luciendo, ¿No estuviera mejor, agachado En otro agujero?

jO que pocos autores tomamos Este buen consejo! Siempre damos á luz, aunque malo, Cuanto componemos!

Y tal vez fuera bien sepultarlo; Pero ¡ayj compañeros! Mas queremos ser públicos Sapos Que ocultos Mochuelos.

FÁBULA LXII.

EL BURRO DEL ACEITERO.

v En cierta ocasión un cuero Lleno de aceite llevaba Un Borrico, que ayudaba En su oficio á un Aceitero.

Á paso un poco ligero De noche en su cuadra entraba;

Y de una puerta en la aldaba Se dio el golpazo mas fiero.

¡Ay! clamó: ¿ No es cosa dura Que tanto aceite acarree

Y tenga la cuadra oscura?

Me temo que se mosquee De este cuento quien procura Juntar libros que no lee.

; Se mosquear Bien está. Pero este tal ¿por ventura Mis Fábulas leerá?

FÁBULA LXIII.

LA CONTIENDA DE LOS MOSQUITOS.

Diabólica refriega Dentro de una Bodega Se trabó entre infinitos Bebedores Mosquitos. Pero estraño una cosa: Que el buen Villaviciosa No hiciese en su Mosquea Mención de esta pelea. Era el caso que muchos Espertos y machuchos Con tesón defendian Que ya no se cogian Aquellos vinos puros, Generosos, maduros, Gustosos y fragantes Que se cogian antes. En sentir de otros varios, Á esta opinión contrarios, Los vinos escelentes Eran los mas recientes; Y del opuesto bando Se burlaban, culpando Tales ponderaciones Como declamaciones De apasionados jueces, Amigos de vejeces.

Al agudo zumbido 8*

De uno y otro partido Se hundía la bodega: Cuando héteme que llega Un anciano Mosquito, Catador muy perito;

Y dice, echando un taco: Por vida del Dios Baco.... Entre ellos ya se sabe Que es juramento grave: Donde yo estoy, ninguno Dará mas oportuno,

Ni mas fundado votó. Cese ya el alboroto. Á fe de buen navarro, Que en tonel, bota, ó jarro, Barril, tinaja ó cuba, El jugo de la uva Difícilmente evita Mi cumplida visita;

Y en esto de catarle, Distinguirle, y juzgarle Puedo poner escuela De Jerez á Tudela, De Málaga á Peralta, De Canarias á Malta, De Oporto á Valdepeñas. Sabed, por estas señas, Que es un gran desatino Pensar que iodo vino Que desde su co®ec\m Ctientá larga la fecha/

Fué siempre aventajado. Con el tiempo ha ganado En bondad: no lo niego; Pero si él desde luego Mal vino hubiera sido, Ya se hubiera torcido:

Y al fin, también habia, Lo mismo que en el dia, En los siglos pasados Vinos avinagrados.

Al contrario, yo pruebo Á veces vino nuevo Que apostarlas pudiera Al mejor de otra era:

Y si muchos Agostos Pasan por ciertos mostos

De los que hoy se reprueban, Puede ser que los beban Por vinos esquisitos Los futuros Mosquitos. Basta ya de pendencia;

Y por final sentencia El mal vino condeno;

Le chupo cuando es bueno,

Y jamas averiguo

Si es moderno, ó antiguo.

Mil doctos importunos, Por lo antiguo los unos, Otros por lo moderno, Sigan litigio eterno;

Mi testo favorito

Será siempre el Mosquito.