Fábulas y verdades · Unidad 21 de 86
Unidad 21 · EL SUENO DEL MALVADO
Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.
EL SUENO DEL MALVADO
Viendo en letargo plácido yacer tranquilamente Un hombre honrado a un déspota cuya felicidad Era el tormento de otros, - llorando amargamente : «¡Oh Dios! prorrumpe, ¿el crimen al fin te vence audaz?
«Héallíese monstruo: duerme como el varón cristiano; «¿En dóndeestás. Conciencia? Justicia, ¿dóndeestás?.> — «¡Cállate, imbécil, cállate!leinterrumpióunanciano; «Líbrenos Dios a entrambos de que despierte ya.
«Ahora hay paz en torno del ominoso dueño ; «Cuando el tirano duerme, duerme también el mal. «El Cielo a los malvados alguna vez da el sueño «Para que el probo pueda siquiera respirar.»
EL NIÑO GRANDE
Sobre una mesa, encaramado, <\ Qué grande estoy !» dice Tomás. — «Sí, pero baja del tablado, «Responde un chusco, y de contado «Que tal como eres te verás.»
Hay muchos g*randes muy enanos, Ricos, validos, soberanos, Grandes que esiáii 3^ que no son; Y que son siempre los más vanos De su g"randor de posición.
LOS TRES BUEYES
Tres bueyes, bien seguros Contra lobos y apuros, En fraternal concordia Partían de una dehesa . , . Cuando súbito entre ellos se atraviesa Frenética discordia.
El lobo que se alampa Por tales descarríos. Cobra en el acto bríos, Y uno por uno a todos tres se zampa.
— ¡Unión, paisanos míos, U os llevará la trampa !
LOS GPvANDES HOMBRES
Grandeza en la Fortuna no es ninguna: El grande es vencedor contra Fortuna. Pompeyo antes de César fue un prodigio. César sopló: se evaporó el prestigio.
EL SOL Y EL POLVO
Alzándose en furioso torbellino Eclipsó el polvo al sol, Y gritóle por mofa: «¡Astro divino! «¿Dónde estás? ¿qué te hiciste?.. ..» Y su camino Siguió en silencio el sol.
Y cesó el huracán ; y tornó al cieno El polvo vil; y en el azul sereno.
De gloria y pompa lleno. Siguió en silencio el sol.
EL PUNTERO DE RELOJ
Dijo el puntero del reló : « — ¿Quién al tobillo me alcanzó «En importancia, en dignidad? «Dios hizo el mundo, eso es verdad, «Pero lo voy moviendo yo.
«Yo soy del tiempo el gran ministro; «Yo lo divido, lo administro, «Guardo sus fondos a interés; «Y lo bautizo y lo registro, «Y él va marchando con mis pies.
«Nada me para o me adormece ; «El mundo entero me obedece, «Y a mi compás latiendo va. «Ni un perro nace, ni perece, «Mientras no digo : ¡ Es tiempo ! ¡ ya !
«Reyes, banqueros, negociantes, «Médicos, novios, comandantes, «Dóciles títeres me son. «Sin mis desvelos incesantes «Volviera al caos la creación.»
Así el puntero discurría. Mientras callado a espaldas del El fiel resorte lo movía ; Todo el trabajo éste lo hacía, Y el otro hurtábase el laurel.
Pibulaw y verdades— 5
¿A cuántos grandes funcionarios Daremos ¡ ay ! del mismo modo Incienso y gloria y honorarios Cuando tal vez lo deben todo A sus humildes secretarios?