Fábulas · Capítulo real 10 de 14
LIBRO OCTAVO
Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 4 tramos técnicos para mejorar el rendimiento.
FÁBULA PRIMERA
El Naufragio de Simónides.
Á ELISA
En tanto que tus vanas compañeras, Cercadas de galanes seductores, Escuchan placenteras En la escuela de Venus los amores; Elisa, retirada te contemplo De la diosa Minerva al sacro templo[385]. Ni eres menos donosa, Ni menos agraciada, Que Clori, ponderada De gentil y de hermosa; Pues, Elisa divina, ¿por qué quieres Huir en tu retiro los placeres? ¡Oh sabia, qué bien haces En estimar en poco la hermosura, Los placeres fugaces, El bien que sólo dura Como rosa que el ábrego marchita! Tu prudencia infinita Busca el sólido bien y permanente En la virtud y ciencia solamente. Cuando el tiempo implacable, con presteza, Ó los males tal vez inopinados, Se lleven la hermosura y gentileza, Con lágrimas estériles llorados Serán aquellos días que se fueron, Y á juegos vanos tus amigas dieron; Pero á tu bien[386] estable No hay tiempo ni accidente que consuma: Siempre serás feliz, siempre estimable. Eres sabia, y en suma Este bien de la ciencia no perece: Oye cómo esta fábula lo explica, Que mi respeto á tu virtud dedica. Simónides en Asia se enriquece Cantando á justo precio los loores De algunos generosos vencedores. Este sabio poeta, con deseo De volver á su amada patria, Ceo, Se embarca, y en la mar embravecida Fué la mísera nave sumergida. De la gente á las ondas arrojada Sale quien diestro nada; Y el que nadar no sabe, Fluctúa en las reliquias[387] de la nave. Pocos llegan á tierra afortunados Con las náufragas tablas abrazados. Todos cuantos el oro recogieron, Con el peso abrumados perecieron. Á Clezémone van: allí vivía Un varón literato, que leía Las obras de Simónides, de suerte Que, al conversar los náufragos, advierte Que Simónides habla, y en su estilo Le conoce, le presta todo asilo[388], De vestidos, criados y dineros; Pero á sus compañeros Les quedó solamente por sufragio Mendigar con la tabla del naufragio.
FÁBULA II
El Filósofo y la Pulga.
Meditando á sus solas cierto día, Un pensador Filósofo, decía: «--El jardín adornado de mil flores, Y diferentes árboles mayores, Con su fruta sabrosa enriquecidos, Tal vez entretejidos Con la frondosa vid que se derrama Por una y otra rama, Mostrando á todos lados Las peras y racimos desgajados, Es cosa destinada solamente Para que la disfruten libremente La oruga, el caracol, la mariposa: No se persuaden ellos otra cosa. Los pájaros sin cuento, Burlándose del viento, Por los aires sin dueño van girando. El milano cazando Saca la consecuencia: Para mí los crió la Providencia. El cangrejo, en la playa envanecido, Mira los anchos mares, persuadido[389] Á que las olas tienen por empleo Sólo satisfacerle su deseo; Pues cree que van y vienen tantas veces Por dejarle en la orilla ciertos peces. No hay, prosigue el Filósofo profundo, Animal sin orgullo en este mundo: El hombre solamente Puede en esto alabarse justamente. Cuando yo me contemplo colocado En la cima de un risco agigantado, Imagino que sirve á mi persona Todo el cóncavo cielo de corona. Veo á mis pies los mares espaciosos, Y los bosques umbrosos Poblados de animales diferentes: Las escamosas gentes[390], Los brutos, y las fieras Y las aves ligeras, Y cuanto tiene aliento En la tierra, en el agua y en el viento; Y digo finalmente: todo es mío; ¡Oh grandeza del hombre y poderío!» Una Pulga que oyó con gran cachaza Al Filósofo maza[391] Dijo:--Cuando me miro en tus narices, Como tú sobre el risco que nos dices, Y contemplo á mis pies aquel instante[392] Nada menos que al hombre dominante, Que manda en cuanto encierra El agua, viento y tierra, Y que el tal poderoso caballero De alimento me sirve cuando quiero, Concluyo finalmente: todo es mío; ¡Oh grandeza de Pulga y poderío! Así dijo, y saltando, se le ausenta[393]. _De este modo se afrenta Aun al más poderoso, Cuando se muestra vano y orgulloso._
FÁBULA III
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El Cazador y los Conejos.
Poco antes que esparciese Sus cabellos en hebras El rubicundo Apolo[394] Por la faz de la tierra, De cazador armado Al soto Fabio llega. Por el nudoso tronco De cierta encina vieja Sube, para ocultarse En las ramas espesas. Los incautos Conejos Alegres se le acercan: Uno del verde prado Igualaba la hierba; Otro, cual jardinero, Las florecillas riega: El tomillo y romero Éste y aquél cercenan. Entre tanto, al más gordo Fabio su tiro asesta: Dispara, y al estruendo Se meten en sus cuevas[395] Tan repentinamente, Que á muchos pareciera Que, salvo el muerto, á todos Se los tragó la tierra. ¿Después de tal espanto Habrá alguno que crea Que de allí á poco rato La tímida caterva, Olvidando el peligro, Al riesgo se presenta? _Cosa extraña parece, Mas no se admiren de ella: ¿Acaso los humanos Obran de otra manera?_
FÁBULA IV
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El Filósofo y el Faisán.
Llevado de la dulce melodía Del cántico variado y delicioso, Que en un bosque frondoso Las aves forman saludando al día, Entró cierta mañana Un Sabio en los dominios de Diana. Sus pasos esparcieron el espanto En la agradable estancia: Interrúmpese el canto; Las aves vuelan á mayor distancia; Todos los animales, asustados, Huyen delante de él precipitados; Y el Filósofo queda Con un triste silencio en la arboleda. Marcha con cauto paso ocultamente, Descubre sobre un árbol eminente Á un Faisán rodeado de su cría, Que con amor materno la[396] decía: --Hijos míos, pues ya que en mis lecciones Largamente os hablé de los milanos, De los buitres y halcones, Hoy hemos de tratar de los humanos. La oveja en leche y lana Da abrigo y alimento Para la raza humana; Y en agradecimiento Á tan gran bienhechora, La mata el hombre mismo y la devora. A la abeja, que labra sus panales Artificiosamente, La[397] roba, come, vende sus caudales, Y la[398] mata en ejércitos su gente. ¿Qué recompensa en suma Consigue al fin el ganso miserable Por el precioso bien incomparable De ayudar á las ciencias con su pluma[399]? Le da muerte temprana el hombre ingrato Y hace de su cadáver un gran plato. Y pues que los humanos son peores Que milanos y azores, Y que toda perversa criatura, Huiréis con horror de su figura.-- Así charló[400], y el hombre se presenta. --Ése es, grita la madre; y al instante La familia volante Se desprende del árbol y se ausenta. ¡Oh cómo habló el Faisán! ¡_Mas, que dijera_, El filósofo exclama, _si supiera Que en sus propios hermanos La ingratitud ejercen los humanos!_
FÁBULA V
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El Zapatero médico.
Un inhábil y hambriento Zapatero En la corte por médico corría; Con un contraveneno que fingía, Ganó fama y dinero. Estaba el rey postrado en una cama De una grave dolencia: Para hacer experiencia Del talento del médico, le llama. El antídoto pide, y en un vaso Finge el rey que le mezcla con veneno; Se lo manda beber: el tal Galeno[401] Teme morir: confiesa todo el caso, Y dice que, sin ciencia, Logró hacerse doctor de grande precio Por la credulidad del vulgo necio. Convoca el rey al pueblo:--¡Qué demencia Es la vuestra, exclamó, que habéis fiado La salud francamente De un hombre á quien la gente Ni aun quería fiarle su calzado!-- _Esto para los crédulos se cuenta_ _En quienes tiene el charlatán su renta._[402]
FÁBULA VI
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El Murciélago y la Comadreja.
Cayó sin saber cómo Un Murciélago á tierra, Al instante le atrapa La lista Comadreja. Clamaba el desdichado Viendo su muerte cerca, Ella le dice:--Muere, Que por naturaleza Soy mortal enemiga De todo cuanto vuela.-- El avechucho[403] grita, Y mil veces protesta Que él es ratón, cual todos Los de su descendencia. Con esto (¡qué fortuna!) El preso se liberta. Pasado cierto tiempo, No sé de qué manera, Segunda vez le pilla: Él nuevamente ruega; Mas ella le responde Que Júpiter la ordena Tenga paz con las aves, Con los ratones guerra. --¿Soy yo ratón acaso? Yo creo que estás ciega. ¿Quieres ver cómo vuelo?-- En efecto, le deja, Y á merced de su ingenio, Libre el pájaro[404] vuela. _Aquí aprendió de Esopo. La gente marinera, Murciélagos que fingen Pasaporte y bandera. No importa que haya pocos Ingleses comadrejas: Tal vez puede de un riesgo Sacarnos una treta._
FÁBULA VII
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La Mariposa y el Caracol.
Aunque te haya elevado la fortuna Desde el polvo á los cuernos de luna, Si hablas, Fabio, al humilde con desprecio, Tanto como eres grande, serás necio, ¡Qué! ¿te irritas? ¿te ofende mi lenguaje? --No se habla de ese modo á un personaje. --Pues haz cuenta, señor, que no me oiste, Y escucha á un Caracol: vaya de chiste. En un bello jardín cierta mañana, Se puso muy ufana Sobre la blanca rosa Una recién nacida Mariposa. El sol resplandeciente Desde su claro oriente Los rayos esparcía: Ella á su luz las alas extendía, Sólo por que envidiasen sus colores Manchadas aves y pintadas flores[405]. Esta vana, preciada de belleza, Al volver la cabeza Vió muy cerca de sí sobre una rama Á un pardo Caracol. La bella dama Irritada exclamó:--¿Cómo, grosero, Á mi lado te acercas? Jardinero, ¿De qué sirve que tengas con cuidado El jardín cultivado, Y guarde tu desvelo La rica fruta del rigor del hielo, Y los tiernos botones de las plantas, Si ensucia y come todo cuanto plantas, Este vil Caracol de baja esfera? Ó mátale al instante, ó vaya fuera. --Quien ahora te oyese, Si no te conociese, Respondió el Caracol, en mi conciencia Que pudiera temblar en tu presencia. Mas díme, miserable criatura, Que acabas de salir de la basura, ¿Puedes negar que aun no hace cuatro días Que gustosa solías, Como humilde reptil andar conmigo, Y yo te hacía honor en ser tu amigo? ¿No es también evidente, Que eres por línea recta descendiente De las Orugas[406], pobres hilanderos[407], Que mirándose en cueros, De sus tripas hilaban y tejían Un fardo en que el invierno se metían, Como tú te has metido, Y aun no hace cuatro días que has salido. Pues si éste fué tu origen y tu casa, Por qué tu ventolera se propasa Á despreciar á un Caracol honrado?-- _¿El que tiene de vidrio su tejado[408] Esto logra de bueno Con tirar las pedradas al ajeno._
FÁBULA VIII
Los dos Titiriteros[409].
Todo el pueblo admirado Estaba en una plaza amontonado, Y en medio se empinaba un Titerero Enseñando una bolsa sin dinero; --Pase de mano en mano, les decía: Señores, no hay engaño, está vacía.-- Se la vuelven, la sopla, y al momento Derrama pesos duros, ¡qué portento! Levántase un murmullo de repente, Cuando ven por encima de la gente Otro Titiritero á competencia. Queda en expectación la concurrencia Con silencio profundo; Cesó el primero, y empezó el segundo. Presenta de licor unas botellas: Algunos se arrojaron hacia ellas, Y al punto las hallaron transformadas En sangrientas espadas. Muestra un par de bolsillos de doblones: Dos personas, sin duda dos ladrones, Les echaron la garra muy ufanos, Y se ven dos cordeles en sus manos. Á un relator cargado de procesos Una letra le enseña de mil pesos. Sople usted: sopla el hombre apresurado, Y le cierra los labios un candado. Á un abate[410] arrimado á su cortejo Le presenta un espejo, Y al mirar su retrato peregrino, Se vió con las orejas de pollino. Á un santero[411] le manda Que se acerque: le pilla la demanda[412], Y allá, con sus hechizos, La convirtió en merienda de chorizos. Á un joven desenvuelto y rozagante Le regala un diamante: Éste le dió á su dama, y en el punto Pálido se quedó como un difunto, Item más, sin narices y sin dientes; Allí fué la rechifla de las gentes, La burla y la chacota. El primer Titerero se alborota. Dice por el segundo con denuedo: --Ese hombre tiene un diablo en cada dedo, Pues no encierran virtud tan peregrina Los polvos de la madre Celestina[413]; Que declare su nombre.-- El concurso lo pide, y el buen hombre Entonces, más modesto que un novicio, Dijo: _No soy el diablo, sino el vicio_.
FÁBULA IX
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El Raposo y el Perro.
De un modo muy afable y amistoso, El Mastín de un pastor con un Raposo Se solía juntar algunos ratos, Como tal vez los perros y los gatos[414] Con amistad se tratan. Cierto día El Zorro á su compadre[415] le decía: Estoy muy irritado: Los hombres por el mundo han divulgado Que mi raza inocente (¡qué injusticia!) Les anda _circumcirca_[416] en la malicia. ¡Ah maldita canalla! Si yo pudiera...--En esto el Zorro calla, Y erizado se agacha.--Soy perdido, Dice, los cazadores he oído. ¿Qué me sucede?--Nada: No temas, le responde el camarada; Son las gentes[417] que pasan al mercado. Mira, mira, cuitado, Marchar haldas en cinta á mis vecinas Coronadas con cestas de gallinas. --No estoy, dijo el Raposo, para fiestas; Vete con tus gallinas y tus cestas, Y satiriza á otro. Porque sabes Que robaron anoche algunas aves, ¿He de ser yo el ladrón?--En mi conciencia Que hablé, dijo el Mastín, con inocencia. ¿Yo pensar que has robado el gallinero, Cuando siempre te vi como un cordero? --¡Cordero! exclama el Zorro; no hay aguante Que cordero me vuelva en el instante, Si he hurtado el que falta en tu majada. --Hola, concluye el Perro, camarada, El ladrón es Ud.[418] según se explica.-- El estuche[419] molar al punto aplica Al mísero Raposo, Para que así escarmiente el cosquilloso[420], Que de las fabulillas se resiente. «_Si no estás inocente, Dime, ¿por qué no bajas las orejas? Y si acaso lo estás, ¿de qué te quejas?_»
FÁBULA PRIMERA
El Gato y las Aves.
Charlatanes se ven por todos lados En plazas y en estrados, Que ofrecen sus servicios (¡cosa rara!) Á todo el mundo por su linda cara[421]. Éste, químico y médico excelente, Cura á todo doliente, Pero _gratis_: no se hable de dinero. El otro petimetre[422] caballero Canta, toca, dibuja, borda, danza, Y ofrece la enseñanza _Gratis_ por afición á cierta gente. Veremos en la fábula siguiente Si puede haber en esto algún engaño: La prudente cautela no hace daño. Dejando los desvanes y rincones El señor _Mirrimiz_, Gato de maña, Se salió de la villa á la campaña. En paraje sombrío Á la orilla de un río De sauces coronado, En unas matas se quedó agachado. El Gatazo[423] callaba como un muerto Escuchando el concierto De dos mil avecillas, Que en las ramas cantaban maravillas. Pero callaba en vano, Mientras no se acercaban á su mano Los músicos volantes, pues quería _Mirrimiz_ arreglar la sinfonía. Cansado de esperar, prorrumpe al cabo, Sacando la cabeza: _¡Bravo, bravo!_ La turba calla: cada cual procura Alejarse ó meterse en la espesura; Mas él les[424] persuadió con buenos modos, Y al fin logró que le escuchasen todos. --No soy Gato montés ó campesino; Soy honrado vecino De la cercana villa; Fuí Gato de un maestro de capilla; La música aprendí y aun, si me empeño, Veréis como os la enseño; Pero _gratis_ y en menos de una hora. ¡Qué cosa tan sonora Será el oír un coro de cantores, Verbigracia, calandrias, ruiseñores! Con estas y otras cosas diferentes, Algunas de las aves inocentes Con manso vuelo á _Mirrimiz_ llegaron: Todos en torno de él se colocaron; Entonces con más gracia Y más diestro que el Músico de Tracia[425], Echando su compás hacia el más gordo, Consigue _gratis_ merendarse un tordo.
FÁBULA II
La Danza pastoril.
Á la sombra que ofrece Un gran peñón tajado, Por cuyo pie corría Un arroyuelo manso, Se formaba en estío Un delicioso prado. Los árboles silvestres Aquí y allí plantados, El suelo siempre verde De mil flores sembrado, Más agradable hacían El lugar solitario. Contento en él pasaba La siesta, recostado Debajo de una encina, Con el albogue, Bato[426]. Al son de sus tonadas Los pastores cercanos, Sin olvidar algunos La guarda del ganado, Descendían ligeros[427] Desde la sierra al llano. Las honestas zagalas, Según iban llegando, Bailaban lindamente, Asidas de las manos, En torno de la encina Donde tocaba Bato. De las espesas ramas Se veía colgando Una guirnalda bella De rosas y amaranto. La fiesta presidía Un mayoral anciano: Y ya que el regocijo Bastó para descanso, Antes que se volviesen Alegres al rebaño, El viejo presidente Con su corvo, cayado Alcanzó la guirnalda, Que pendía del árbol, Y coronó con ella Los cabellos dorados De la gentil zagala, Que con sencillo agrado Supo ganar á todas En modestia y recato. _Si la virtud premiaran Algunos cortesanos, Yo sé que no huiría Desde la corte al campo._
FÁBULA III
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Los dos Perros.
_Procure ser en todo lo posible El que ha de reprender irreprensible._ _Sultán_, perro goloso y atrevido, En su casa robó, por un descuido, Una pierna excelente de carnero. _Pinto_, gran tragador, su compañero, Le encuentra con la presa encarnizado, Ojo al través, colmillo acicalado, Fruncidas las narices y gruñendo. --¿Qué cosa estás naciendo, Desgraciado _Sultán_? _Pinto_ le dice. ¿No sabes, infelice[428], Que un perro infiel, ingrato, No merece ser perro, sino gato? ¡Al amo, que nos fía La custodia de casa noche y día, Nos halaga, nos cuida y alimenta, Le das tan buena cuenta[429], Que le robas goloso La pierna del carnero más jugoso! Como amigo te ruego No la maltrates más: déjala luego. --Hablas, dijo _Sultán_, perfectamente. Una duda me queda solamente Para seguir al punto tu consejo: Di, ¿te la comerás si yo la dejo?
FÁBULA IV
La Moda.
Después de haber corrido Cierto danzante Mono Por cantones y plazas De ciudad en ciudad el mundo todo, Logró (dice la historia, Aunque no cuenta el cómo) Volverse libremente Á los campos del África orgulloso. Los Monos al viajero Reciben con más gozo Que á Pedro, el czar, los rusos, Que los griegos á Ulises generoso. De leyes, de costumbres Ni él habló, ni algún otro[430] Le preguntó palabra; Pero de trajes y de modas todos. En cierta jerigonza, Con extranjero tono, Les hizo un _gran detalle_[431] De lo más _remarcable_[432] á los curiosos. «Empecemos, decían, Aunque sea por poco.» Hiciéronse zapatos Con cáscaras de nueces por lo pronto. Toda la raza mona Andaba con sus choclos[433], Y el no traerlos era Faltar á la decencia y al decoro. Un leopardo hambriento Trepa para los Monos; Ellos huir intentan Á salvarse en los árboles del soto[434]. Las chinelas[435] lo estorban, Y de muy fácil modo Aquí y allí mataba, Haciendo á su placer dos mil destrozos. En Tetuán desde entonces Manda el senado docto, Que cualquier uso ó moda De países cercanos ó remotos, Antes que llegue el caso De adoptarse en el propio, Haya de examinarse En junta de políticos á fondo. _Con tan justo decreto, Y el suceso horroroso ¿Dejaron tales modas? Primero dejarían de ser Monos._
FÁBULA V
El Lobo y el Mastín.
Trampas, redes y perros Los celosos pastores disponían En lo oculto del bosque y de los cerros, Porque matar querían Á un Lobo por el bárbaro delito De no dejar á vida ni un cabrito. Hallóse cara á cara Un Mastín con el Lobo de repente, Y cada cual se para, Tal como en Zama estaban frente á frente Antes de la batalla, muy serenos, Aníbal y Escipión, ni más ni menos. En esta suspensión treguas propone El Lobo á su enemigo. El Mastín no se opone, Antes le dice:--Amigo, Es cosa bien extraña por mi vida Meterse un señor Lobo á cabricida[436]. Ese cuerpo brioso Y de pujanza fuerte, Que mate al jabalí, que venza al oso. Mas ¿qué dirán al verte Que lo valiente y fiero Empleas en la sangre de un cordero? El Lobo le responde:--Camarada, Tienes mucha razón; en adelante Propongo no comer sino ensalada.-- Se despiden y toman el portante. Informados del hecho Los pastores se apuran y patean: Agarran al Mastín y le apalean. Digo que fué bien hecho; Pues, en vez de ensalada, en aquel año Se fué comiendo el Lobo su rebaño. _¿Con una reprensión, con un consejo Se pretende quitar un vicio añejo?_
FÁBULA VI
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La Hermosa y el Espejo.
Anarda la bella Tenía un amigo Con quien consultaba Todos sus caprichos: Colores de moda, Más ó menos vivos, Plumas, sombreretes[437], Lunares y rizos Jamás en su adorno Fueron admitidos, Si él no la[438] decía: «_Gracioso, bonito_». Cuando su hermosura Llena de atractivo, En sus verdes años Tenía más brillo, Traidoras la roban (Ni acierto á decirlo) Las negras viruelas Sus gracias y hechizos. Llegóse al espejo: Éste era su amigo, Y como se jacta De fiel y sencillo, Lisa y llanamente La verdad la dijo. Anarda furiosa, Casi sin sentido, Le vuelve la espalda Dando mil quejidos. Desde aquel instante Cuentan que no quiso Volver á consultas Con el señor mío[439]. _Escúchame Anarda_: «_Si buscas amigos Que te representen Tus gracias y hechizos, Mas que no te adviertan Defectos, y aun vicios De aquellos que nadie Conoce en sí mismo; Díme ¿de qué modo Podrás corregirlos?_»
FÁBULA VII
El Viejo y el Chalán.
_Fabio está, no lo niego, muy notado De una cierta pasión que le domina; ¿Mas qué importa, señor? si se examina Se verá que es un mozo muy honrado, Generoso, cortés, hábil, activo, Y que de todo entiende Cuanto pide el empleo que pretende. Y qué, ¿no se le dan?... ¿por qué motivo?... Trataba un Viejo de comprar un perro Para que le guardase los doblones. Le decía el Chalán estas razones: --Con un collar de hierro Que tenga el animal, échenle gente: Es hermoso, pujante,_ Leal, bravo, arrogante; Y aunque tiene la falta solamente De ser algo goloso... --¿Goloso? dice el Rico; no le quiero. --No es para marmitón[440], ni despensero, Continúa el Chalán muy presuroso, Sino para valiente centinela. --Menos, concluye el Viejo: Dejará que me quiten el pellejo Por lamer entre tanto la cazuela.
FÁBULA VIII
La Gata con Cascabeles.
Salió cierta mañana _Zapaquilda_ al tejado Con un collar de grana, De pelo y cascabeles adornado. Al ver tal maravilla, Del alto corredor y la guardilla[441] Van saltando los Gatos de uno en uno; Congrégase al instante Tal concurso gatuno[442] En torno de la dama rozagante, Que entre flexibles colas arboladas Apenas divisarla se podía. Ella con mil monadas El cascabel parlero sacudía; Pero cesando al fin el sonsonete, Dijo, que por juguete, Quitó el collar al perro su señora, Y se lo puso á ella. Cierto que _Zapaquilda_ estaba bella: Á todos enamora, Tanto que en la gatesca compañía, Cuál dice su atrevido pensamiento, Cuál se encrespa celoso; Riñen éste y aquél con ardimiento, Pues con ansia quería Cada Gato soltero ser su esposo. Entre los arañazos y maullidos Levántase _Garraf_, Gato prudente, Y á los enfurecidos Les grita:--Noble gente, ¡Gata con cascabeles por esposa! ¿Quién pretende tal cosa? ¿No veis que el cascabel la caza ahuyenta Y que la dama hambrienta Necesita sin duda que el marido, Ausente y aburrido, Busque la provisión en los desvanes, Mientras ella cercada de galanes, Porque el mundo la vea, De tejado en tejado se pasea?-- Marchóse _Zapaquilda_ convencida, Y lo mismo quedó la concurrencia. _¡Cuántos chascos se llevan en la vida Los que no miran más que la apariencia!_
FÁBULA IX
El Ruiseñor y el Mochuelo.
Una noche de mayo, Dentro de un bosque espeso, Donde según reinaba La triste obscuridad con el silencio, Parece que tenía Su habitación Morfeo; Cuando todo viviente Disfrutaba del dulce y blando sueño, Pendiente de una rama Un Ruiseñor parlero[443] Empezó con sus ayes Á publicar sus dolorosos celos. Después de mil querellas, Que llegaron al cielo, Á cantar empezaba La antigua historia del infiel Teseo, Cuando, sin saber como, Un cazador Mochuelo Al músico arrebata Entre las corvas uñas prisionero. Jamás Pan con la flauta Igualó sus gorjeos, Ni resonó tan grata La dulce lira del divino Orfeo. No obstante, cuando daba[444] Sus últimos lamentos, Los vecinos del bosque Aplaudían su muerte: yo lo creo. Si con sus serenatas El mismo _Farinelo_ Viniese á despertarme, Mientras que yo dormía[445] en blando lecho; En lugar de los _bravos_, Diría: Caballero, ¡Que no viniese ahora Para tal Ruiseñor algún Mochuelo! _Clori tiene mil gracias: Y ¿qué logra con eso? Hacerse fastidiosa Por no querer usarlas á su tiempo._
FÁBULA X
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El Amo y el Perro.
--Callen todos los perros de este mundo Donde está mi _Palomo_: Es fiel, decía el Amo, sin segundo Y me guarda la casa... pero ¿cómo? Con la despensa abierta Le dejé cierto día; En medio de la puerta De guardia se plantó con bizarría. Un formidable gato, En vez de perseguir á los ratones, Se venía guiado del olfato Á visitar chorizos y jamones. _Palomo_ le despide buenamente; El gatazo[446] se encrespa y acalora: Riñen sangrientamente, Y mi _Guardajamones_[447] le devora.-- Esto contaba el Amo á sus amigos, Y después á su casa se los lleva Á que fuesen testigos De tal fidelidad en otra prueba. Tenía al buen _Palomo_ prisionero Entre manidas pollas y perdices: Los sebosos riñones de un carnero Casi casi le untaban las narices. Dentro de este retiro á penitencia[448] El triste fué metido Después de algunos días de abstinencia. Al fin, ya su Señor compadecido Abre con sus amigos el encierro; Sale rabo entre piernas agachado: Al Amo se acercaba el pobre Perro, Lamiéndose el hocico ensangrentado. El Dueño se alborota y enfurece Con tan fatales nuevas. _Yo le preguntaría ¿Y qué merece Quien la virtud expone á tales pruebas?_
FÁBULA XI
Los dos Cazadores.
Que en una marcial función, Ó cuando el caso lo pida, Arriesgue un hombre su vida, Digo que es mucha razón. Pero el que por diversión Exponer su vida quiera Á juguete de una fiera, Ó peligros no menores, Sepa de dos Cazadores Una historia verdadera. Pedro Ponce, el valeroso, Y Juan Carranza, el prudente, Vieron venir frente á frente Al lobo más horroroso. El prudente, temeroso, Á una encina se abalanza, Y cual otro Sancho Panza, En las ramas se salvó. Pedro Ponce allí murió: _Imitemos á Carranza_.
FÁBULA XII
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El Gato y el Cazador.
Cierto Gato en poblado descontento, Por mejorar sin duda de destino (Qué no sería Gato de convento) Pasó de ciudadano á campesino. Metióse santamente Dentro de una covacha, mas no lejos De un gran soto poblado de conejos. Considere el lector piadosamente Si este noble ermitaño Probaría la hierba en todo el año. Lo mejor de la caza devoraba, Haciendo mil excesos; Mas al fin por el rastro que dejaba De plumas y de huesos, Un Cazador lo advierte: le persigue, Arma trampas y redes con tal maña, Que al instante consigue Atrapar la carnívora alimaña. Llégase el Cazador al prisionero, Quiere darle la muerte. El animal le dice:--Caballero, Duélase de la suerte De un triste pobrecito[449], Metido en la prisión y sin delito. --¿Sin delito, me dices, Cuando sé que tus uñas y tus dientes Devoran infinitos inocentes? --Señor, eran conejos y perdices; Y yo no hacía más, á fe de Gato, Que lo que ustedes hacen en el plato. --Ea, pícaro, muere, Que tu mala razón no satisface. _Con que sea[450] la cosa que se fuere, ¿La podrá usted hacer, si otro la hace?_
FÁBULA XIII
El Pastor.
Salicio[451] usaba tañer La zampoña todo el año, Y, por oírle, el rebaño Se olvidaba de pacer. Mejor sería romper La zampoña al tal Salicio; _Porque si causa perjuicio En lugar de utilidad, La mayor habilidad, En vez de virtud, es vicio._
FÁBULA XIV
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El Tordo Flautista.
Era un gusto el oír, era un encanto, Á un tordo gran flautista, pero tanto, Que en la gaita gallega, Ó la pasión me ciega, Ó á Misón le llevaba mil ventajas. Cuando todas las aves se hacen rajas[452] Saludando á la aurora, Y la turba confusa charladora[453] La[454] canta sin compás y con destreza Todo cuanto la viene á la cabeza, El flautista empezó: cesó el concierto. Los pájaros con tanto pico abierto Oyeron en un tono soberano Las folías[455] la gaita y el villano[456]. Al escuchar las aves tales cosas, Quedaron admiradas y envidiosas; Los jilgueros preciados de cantores, Los vanos ruiseñores, Unos y otros corridos, Callan entre las hojas escondidos. Ufano el Tordo grita:--Camaradas, Ni saben, ni sabrán estas tonadas Los pájaros ociosos, Sino los retirados estudiosos. Sabed, que con un hábil zapatero Estudié un año entero: Él dale que le das á sus zapatos, Y alternando, silbábamos á ratos. En fin, viéndome diestro, --Vuela al campo, me dice mi maestro, Y harás ver á las aves de mi parte _Lo que gana el ingenio con el arte_.
FÁBULA XV
El Raposo y el Lobo.
Un triste Raposo Por medio del llano Marchaba sin piernas, Cual otro soldado, Que perdió las suyas Allá en Campo Santo. Un Lobo le dijo: --Hola, buen hermano, Diga, ¿en qué refriega Quedó tan lisiado? --¡Ay de mí! responde; Un maldito rastro Me llevó á una trampa, Donde por milagro, Dejando una pierna, Salí con trabajo. Después de algún tiempo Iba yo cazando[457], Y en la trampa misma Dejé pierna y rabo.-- El Lobo le dice[457] --Creíble es el caso: Yo estoy tuerto, cojo Y desorejado Por ciertos mastines, Guardas de un rebaño. Soy de estas montañas El Lobo decano, Y como conozco Las mañas de entrambos, Temo que acabemos, No digo enmendados, Sino tú en la trampa, Y yo en el rebaño. _Que el ciego apetito_ _Pueda arrastrar tanto_ _Á los brutos, pase,_ _¡Pero á los humanos!_
FÁBULA XVI
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El Ciudadano Pastor.
Cierto joven leía En versos excelentes Las dulces pastorelas[458] Con el mayor deleite. Tenía la cabeza Llena de prados, fuentes, Pastores y zagalas, Zampoñas y rabeles. Al fin, cierta mañana Prorrumpe de esta suerte: --¡Yo he de estar prisionero Cercado de paredes, Esclavo de los hombres, Y sujeto á las leyes, Pudiendo, entre pastores, Grata y sencillamente Disfrutar desde ahora La libertad campestre! De la ciudad al bosque Me marcho para siempre: Allí naturaleza Me brinda con sus bienes; Los árboles y ríos Con frutas y con peces; Los ganados y abejas Con la miel y la leche; Hasta las duras rocas Habitación me ofrecen En grutas coronadas De pámpanos silvestres. Desde tan bella estancia, ¡Cuántas y cuántas veces, Al son de dulces flautas, Y sonoros rabeles, Oiré á los pastores, Que discretos contienden, Publicando en sus versos Amores inocentes! Como que ya diviso Entre el ramaje verde Á la pastora Nise[459], Que al lado de una fuente, Sentada al pie de un olmo, Una guirnalda teje. ¿Si será para Mopso[460]?...-- Tanto el joven enciende Su loca fantasía, Que ya en fin se resuelve, Y en zagal disfrazado, En los bosques se mete. Á un rabadán[461] encuentra, Y le pregunta alegre: --_Díme, ¿es de Melibeo_ _Ese ganado[462]?_--Miente, Que es mío; y sobre todo, Sea de quien se fuere. --No respondió el buen hombre Muy poéticamente. El Joven temeroso De que tal vez le diese Con el fiero garrote Que por cayado tiene, Sin chistar más palabra[463], Huyó bonitamente. Marchaba pensativo, Cuando quiso la suerte Que cogiendo bellotas Á la pastora viese. --¡Oh Nise fementida! Exclama: ¡cuántas veces, Siendo niña, querías Que yo te recogiese La fruta con rocío De mis manzanos verdes!-- Diciendo así, se acerca: La moza se revuelve, Y dándole un bufido En las breñas se mete. Sorprendido el Mancebo, Dice: «¿Qué me sucede? ¿Son éstos los pastores Discretos, inocentes, Que pintan los poetas Tan delicadamente? Á nuevos desengaños Ya no quiero exponerme.» Rendido, caviloso Á la ciudad se vuelve. _Yo siento á par del alma Que no se detuviese Á disfrutar un poco De la vida campestre. Por mi fe que las migas, El pastoril albergue, El rigor del verano, Los hielos y las nieves, Le hubieran persuadido Mucho más vivamente, Que es un solemne loco[464] Todo aquel que creyere Hallar en la experiencia Cuanto el hombre nos pinta por deleite_.
FÁBULA XVII
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El Ladrón.
Por catar[465] una colmena Cierto goloso Ladrón, Del venenoso aguijón[466] Tuvo que sufrir la pena.
«--La miel, dice, está muy buena, Es un bocado exquisito: Por el aguijón maldito No volveré al colmenar.-- _¡Lo que tiene el encontrar La pena tras el delito!_
FÁBULA XVIII
El Joven filósofo y sus Compañeros.
Un joven educado Con el mayor cuidado Por un viejo filósofo profundo, Salió por fin á visitar el mundo. Concurrió cierto día Entro civil[467] y alegre compañía, Á una mesa abundante y primorosa. «¡Espectáculo horrendo! ¡fiera cosa! ¡La mesa de cadáveres cubierta Á la vista del hombre!... ¡Y éste acierta Á comer los despojos de la muerte!» El Joven declamaba de esta suerte. Al son de filosóficas razones, Devorando perdices y pichones, Le responden algunos concurrentes: --Si usted ha de vivir entre las gentes[468], Deberá hacerse á todo.-- Con un gracioso modo, Alabando el bocado de exquisito, Le presentan un gordo pajarito. --Cuanto usted ha exclamado, será cierto Mas en fin, le decían, ya está muerto: Pruébelo por su vida... Considere Que otro le comerá, si no le quiere.-- La ocasión, las palabras, el ejemplo, Y según yo contemplo, Yo no sé qué olorcillo, Que exhalaba el caliente pajarillo, Al Joven persuadieron de manera, Que al fin se le comió[469]. ¡Quién lo dijera! --¡Haber yo devorado un inocente!-- Así clamaba, pero fríamente. Lo cierto es, que llevado de aquel cebo, Con más facilidad cayó de nuevo. La ocasión se repite De uno en otro convite Y de una codorniz á una becada, Llegó el Joven al fin de la jornada, Olvidando sus máximas primeras, Á ser devorador como las fieras. _De esta suerte los vicios se insinúan,_ _Crecen, se perpetúan_ _Dentro del corazón de los humanos,_ _Hasta ser sus señores y tiranos._ _Pues ¿qué remedio?... Incautos jovencitos,_ _¡Cuenta con los primeros pajaritos!_
FÁBULA XIX
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El Elefante, el Toro, el Asno y los demás animales.
Los mansos y los fieros animales, Á que se remediasen ciertos males, Desde los bosques llegan, Y en la rasa campaña[470] se congregan. Desde la más pelada y alta roca Un Asno trompetero los convoca. El concurso ya junto, Instruído también en el asunto, (Pues á todos por Júpiter previno Con cédula _ante diem_[471] el Pollino) Imponiendo silencio el Elefante, Así dijo:--Señores, es constante En todo el vasto mundo Que yo soy en lo fuerte sin segundo: Los árboles arranco con la mano[472], Venzo al León, y es llano Que un golpe de mi cuerpo en la muralla Abre sin duda brecha. Á la batalla Llevo todo un castillo guarnecido[473]; En la paz y en la guerra soy tenido Por un bruto invencible, No sólo[474] por mi fuerza irresistible, Por mi gordo coleto[475] y grave masa, Que hace temblar la tierra donde pasa. Mas, señores, con todo lo que cuento, Sólo de vegetales me alimento; Y como á nadie daño, soy querido, Mucho más respetado que temido. Aprended pues de mí, crueles fieras, Las que hacéis profesión de carniceras, Y no hagáis, por comer, atroces muertes, Puesto que no seréis ni menos fuertes, Ni menos respetadas, Sino muy estimadas De grandes y pequeños animales, Viviendo como yo de vegetales.-- Gran pensamiento, dicen, gran discurso; Y nadie se le opone del concurso. Habló después un Toro de Jarama: Escarba el polvo, cabecea, brama. --Vengan, dice, los Lobos y los Osos, Si son tan poderosos, Y en el circo verán con qué donaire Les haré que volteen por el aire[476]. ¡Qué! ¿son menos gallardos y valientes Mis cuernos que sus garras y sus dientes? Pues ¿por qué los villanos carniceros Han de comer mis Vacas y Terneros? Y si no se contentan Con las hojas y hierbas[477] que alimentan En los bosques y prados Á los más generosos y esforzados, Que muerdan de mis cuernos al instante, Ó si no de la trompa al Elefante.-- La asamblea aprobó cuanto decía El Toro con razón y valentía. Seguíase á los dos en el asiento, Por falta de buen orden, el Jumento, Y con rubor expuso sus razones. --Los Milanos, prorrumpe, y los Halcones[478] (No ofendo á los presentes, ni quisiera), Sin esperar tampoco á que me muera, Hallan para sus uñas y su pico Estuche[479] entre los lomos del Borrico. Ellos querrán ahora, como bobos, Comer la hierba los señores Lobos. Nada menos: aprendan los malditos De las Chochaperdices ó Chorlitos, Que, sin hacer á los Jumentos guerra, Envainan sus picotes[480] en la tierra: Y viva todo el mundo santamente, Sin picar ni morder en lo viviente.-- --¡Necedad, disparate, impertinencia! Gritaba aquí y allí la concurrencia: ¡Haya silencio, claman, haya modo! Alborótase todo: Crece la confusión, la grita crece; Por más que el Elefante se enfurece, Se deshizo en desorden la asamblea. Á Dios, gran pensamiento: á Dios[481] idea. --Señores animales, yo pregunto, ¿Habló el asno tan mal en el asunto? ¿Discurrieron tal vez con más acierto El Elefante y Toro? No por cierto. ¿Pues por qué solamente al buen Pollino Le gritan:--Disparate, desatino?-- Porque nadie en razones se paraba[482], Sino en la calidad de quien hablaba[483]. --Pues, amigo Elefante, no te asombres: _Por la misma razón entre los hombres_ _Se desprecia una idea ventajosa._ _¡Qué preocupación tan peligrosa!_
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APÉNDICE
Hemos creído oportuno agregar, por vía de apéndice, algunas fábulas que hemos encontrado en varios de nuestros clásicos, como Alarcón, Tirso de Molina y Lope de Vega, y que son precisamente versiones más ó menos ingeniosas de algunas fábulas esópicas, que han sido igualmente versificadas por Samaniego.
El León y la Zorra.
Fábula XIV.--Libro I (pág. 29).
Hame dado una lección La fábula del león; Ya tú, señor, la sabrás. Estaba viejo una vez Y tullido; que no es nuevo Quien anda mucho mancebo Estar cojo á la vejez. Como no podía cazar, Y andaba solo y hambriento, Remitió al entendimiento Los pies que solían volar; Y llamando á cortes reales, Mandó por edicto y ley Que, atendiendo que era rey De todos los animales, Acudiesen á su cueva. Fueron todos, y asentados Dijo:--¡Vasallos honrados, Á mí me han dado nueva Extraña, y que me provoca Á pesadumbre y pasión, Y es que dicen que al león Le huele muy mal la boca: No es bien que un supuesto real De tantos brutos señor, En vez de dar buen olor, Á todos huela tan mal; Y así, buscando el remedio, Hallo que á todos os toca Que, llegándoos á mi boca, Veáis si al principio ó medio Alguna muela podrida Huele mal, porque se saque, Y de esta suerte se aplaque Afrenta tan conocida.-- Metióse con esto adentro, Y entrando de uno en uno, No vieron salir ninguno. La raposa, que es el centro De malicias, olió el poste, Y convidándole á entrar Para ver y visitar Al león, respondió:--Oste. Y asomando la cabeza Dijo:--Por no ser tenida Por tosca y descomedida No entro á ver á vuestra alteza; Que, como paso trabajos, Unos ajos he almorzado, Y para un rey no hay enfado Como el olor de los ajos; Por aquesta cerbatana Vuestra alteza eche el aliento, Que si yo por ella siento El mal olor, cosa es llana Que hay muela con agujero, Y el sacalla está á otra cuenta, Que yo estoy sin herramienta Y en mi vida fui barbero. (TIRSO DE MOLINA, _El Pretendiente al revés_).
El Asno vestido de León.
Fábula V.--Libro V (pág. 108).
--Nunca aspira á ser león El cordero. --¡Qué discreto! --El bruto que con su piel Una vez se disfrazó, Causa de su afrenta dió Á los que burlaron de él. La ocasión de estar perdido El mundo, es porque cualquiera, No contento con su esfera, Se eleva desvanecido. Viste seda el oficial Porque anhela á ciudadano: Y éste con la hacienda vano, Ser quiere al hidalgo igual; El hidalgo, caballero, Y el caballero, marqués; Éste príncipe, y después El príncipe, rey severo: El rey, hasta emperador No para siempre anhelando, Y así se van despeñando, Desde el esclavo al señor. Si el hijo del jornalero En la hacienda se ocupara, El oficial trabajara, Y, contento el caballero Con lo que el cielo le ha dado, No saliera de compás Pretendiendo valer más, Todo anduviera ordenado. Yo, en fin, que en mi esfera estoy, Ansí mi oficio entretuve, Padre que fué sastre tuve, Sastre nací, y sastre soy. (TIRSO DE MOLINA, _Santo y Sastre_).
El Asno cargado de reliquias.
Fábula VIII.--Libro IV (pág. 85).
En un librillo he leído Que en un jumento llevaban Una diosa que adoraban Con el respeto debido, Los que la oían pasar, Hincándose de rodillas; Cuyas altas maravillas Pudo el jumento pensar (Como en fin era jumento) Que eran por él, y paróse. Viéndolo el dueño, enfadóse Del soberbio pensamiento, Y pegándole muy bien, Le dijo con voz furiosa: --No es á ti, sino á la diosa. (LOPE DE VEGA, _Los Tellos de Meneses_).
La Gata mujer.
Fábula XVI.--Libro V (pág. 118).
Conocí un hombre en Atenas Que pidió á Venus le hiciese Mujer, con ruegos y ofrendas, Una gata dominica, Quiero decir, blanca y negra. Estando en su estrado un día, Con moño y naguas de tela, Vió pasar un animal De aquestos, como poetas, Que andan royendo papeles; Y dando un salto ligera De la tarima al ratón Mostró que, en naturaleza, La que es gata será gata, La que es perra será perra. (LOPE DE VEGA, _El Castigo sin venganza_).
Congreso de los Ratones.
Fábula VIII.--Libro III (pág. 69).
Juntáronse los ratones Para librarse del gato Y, después de un largo rato De disputas y opiniones, Dijeron que acertarían En ponerle un cascabel; Que andando el gato con él Guardarse mejor podían. Salió un ratón barbicano, Colilargo, hociquirromo, Y encrespando el grueso lomo, Dijo al senado romano, Después de hablar culto un rato: --¿Quién de todos ha de ser El que se atreva á poner Ese cascabel al gato? (LOPE DE VEGA, _La Esclava de su Galán_).
La Corneja y el Águila.
Es variante de la Fábula, _El Grajo vano_ (pág. 94).
Asistir quiso á la boda Del águila, mas se halló La corneja tan sin galas, Que adornó el cuerpo y las alas De varias plumas que hurtó Á otras aves; de manera Que apenas llegó á las bodas, Cuando conocieron todas Sus plumas, y la primera El águila la embistió Á cobrarlas con tal furia, Que para la misma injuria Ejemplo á las otras dió. --Detente: ¿qué rabia es ésta?
* * * * *
(Dijo la corneja) advierte Que sólo por complacerte Y por venir á la fiesta Más brillante, las hurté. Y el águila respondió: --Necia, ¿por ventura yo Pudiera culpar tu fe, Siendo tu fortuna escasa? Cuando galas no trujeras, Ó con las tuyas vinieras Ó estuviéraste en tu casa. (ALARCÓN, _No hay mal que por bien no venga_).
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LÉXICO
=Abril= (Pedro Simón). Notable humanista español que publicó, entre otras obras, las fábulas llamadas de Esopo (1575-1647).
=África.= Una de las cinco partes del mundo. Tiene 29 millones de kil. cuadrados y 20 millones de habitantes.
=Alcázar= (Baltasar de). Célebre poeta, natural de Sevilla (1530-1606).
=Amiclas.= Pescador obscuro que se hizo célebre por haber transportado á César en su barca.
=Aníbal.= Ilustre general cartaginés, que destruyó á Sagunto y tuvo en jaque, durante largo tiempo, á los romanos. Fué vencido por Escipión, y se envenenó para no caer en manos de sus mortales enemigos, los romanos (247-183 antes de J.C.).
=Apolo= Hijo de Jupiter y Latona y hermano de Diana. Es el dios de los oráculos, de la medicina, de la poesía, de las artes, del sol y de los ganados. Como personificación del sol, se llama Febo. Tenía su principal santuario en Delfos. Como dios de la poesía é inspirador de los poetas, se le representa con una lira.
=Araucana= (=La=). Célebre poema de D. Alonso de Ercilla; tiene por objeto cantar la conquista de Arauco en Chile.
=Arcipreste de Hita.= V. Ruiz.
=Arconte.= Magistrado supremo en Atenas, después de abolida la monarquía.
=Arte Cisoria.= Obra famosa del Marqués de Villena, impresa por vez primera en Madrid, en 1671.
=Asia.= Una de las cinco partes del mundo. Se considera como el origen y cuna de la humanidad y de la civilización. Tiene 44 millones de kil. cuad. y 800 millones de habitantes.
=Astrea.= Hija de Júpiter y de Temis, diosa de la justicia. Su reino en la tierra coincide con la llamada _edad de oro_.
=Atenas.= Capital y ciudad principal de la antigua Grecia. Era emporio de las artes, de las ciencias y de la civilización griega.
=Baco.= Dios del vino; hijo de Júpiter y de Semele. En griego se llamaba Dionisio.
=Bidpai= ó =Pilpai=. Personaje novelesco, que interviene en la narración oriental _Calila y Dimna_. Hasta hoy los tratados de literatura y los diccionarios biográficos le han tomado erróneamente como autor del citado libro de apólogos.
=Bretón de los Herreros= (Manuel). Célebre escritor y poeta dramático y satírico (1796-1873).
=Buffón.= Célebre naturalista francés, autor de la _Historia natural de los cuadrúpedos_ (1707-1788).
=Calabria.= País del sudoeste de Italia--dividido en tres provincias. En 1783 hubo un terremoto que destruyó 300 poblaciones y quitó la vida á 40 000 personas.
=Calderón de la Barca= (D. Pedro). Inmortal dramaturgo español (1601-1681).
=Calila y Dimna.= V. PANTCHA-TANTRA.
=Campoamor= (D. Ramón). Célebre poeta español contemporáneo, autor de las _Doloras y Pequeños Poemas_ (1817-1901).
=Campo Santo.= Lugar de Italia á unos 22 kilóm. de Módena. Allí dieron los españoles una batalla célebre en 1743.
=Campos Elíseos.= V. ELÍSEOS.
=Celestina.= Nombre genérico que se da á las brujas y á las que hacen oficio de zurcir voluntades, pretendiendo valerse de filtros, polvos y hechizos. Debe venir este nombre de la famosa _Celestina_, personaje importante de la comedia así llamada, atribuída á Fernando de Rojas.
=Ceo ó Ceos= (hoy Zea). Una de las islas Cícladas en el mar Egeo, y patria del poeta Simónides.
=Ceres.= Hija de Saturno y de Cibeles, diosa de la agricultura. Ha dado su nombre á los _cereales_, tan útiles al hombre. La palabra _Ceres_, según la moderna filología, tiene el mismo origen y raíz que la palabra _creador_.
=Cervantes Saavedra= (Miguel de). Insigne escritor español, autor de la inimitable é inmortal obra _Don Quijote de la Mancha_. Es llamado _el Manco de Lepanto_, porque fué herido en dicha célebre batalla (1547-1613).
=Cicerón= (Marco Tulio). Famoso orador y filósofo romano. Entre sus mejores obras figuran las _Catilinarias_ y _las Filípicas_. Fué asesinado por los esbirros de Antonio (106-43 ant. de J. C.)
=Cid= (en árabe _señor_). Es el nombre que daban los moros á Don Rodrigo Díaz de Vivar, célebre por sus hazañas. También se llama _Cid Campeador_ (1049-1099).
=Clazomenia.= Geogr. V. CLEZÉMONE.
=Clezémone.= Ciudad de la Jonia en el Asia Menor. Hoy se llama _Vurla_. Hay autores que escriben _Clazomenia_.
=Cupido.= Dios del amor, hijo de Marte y de Venus. Lo representan como un niño alado, con flechas y un arco. En griego se llama _Eros_.
=Demetrio Falerio= ó =el Faleriano=. Célebre orador y político griego. Desempeñó el mando supremo durante 10 años. Escribió unas cincuenta obras sobre diversas materias y, entre ellas, una colección de _Fábulas Esópicas_, de que se sirvió más tarde el monje Planudio (345-283 ant. de J. C.).
=Diana.= Hija de Júpiter y Latona y hermana de Apolo. Era la diosa de los cazadores. Tiene diversos nombres: _Diana_ en los bosques; _Hécate_ en el Infierno y _Luna_ en el cielo.
=Disciplina Clericalis.= Notable obra del judío español Pedro Alfonso de Huesca. Está sacada en gran parte de la obra _Calila y Dimna_, y fué traducida varias veces en francés.
=El Conde Lucanor.= Colección de cuarenta y nueve cuentos, anécdotas y apólogos, compuesta por el Infante D. Juan Manuel. Parece sacado de _Disciplina Clericalis_.
=Elíseos= (=Campos=). Mansión de las almas virtuosas; eran el Paraíso de los griegos y romanos. Virgilio hace de ellos una descripción magnífica en el libro VI de la _Eneida_.
=Eneida.= Célebre poema de Virgilio en doce cantos. Tiene por objeto cantar el origen de la nación romana como descendiente del troyano Eneas.
=Ercilla y Zúñiga= (D. Alonso de). Ilustre capitán y poeta español, autor del poema la _Araucana_ (1533-1596).
=Eros.= V. CUPIDO.
=Escipión Africano= (Publio Cornelio). Célebre general romano, vencedor de Aníbal en la batalla de Zama, que puso fin á la segunda guerra púnica (234-183 ant. de J. C.).
=Esopetes.= Nombre dado en la Edad Media á ciertas colecciones de las fábulas esópicas en lengua vulgar. De ellas se valieron el Arcipreste de Hita y otros escritores.
=Esopo.= Supuesto fabulista griego del siglo VI. Le representan jorobado y contrahecho. Fué esclavo del famoso Creso. Las fábulas que se le atribuyen fueron escritas mucho tiempo después de su muerte. V. DEMETRIO FALERIANO.--Las fábulas llamadas de Esopo fueron traducidas y publicadas en castellano por el humanista Pedro Simón Abril.
=Estigia= (=Laguna=). Laguna y según otros, río del infierno. Tenía la propiedad de hacer invulnerable al que se bañaba en ella.
=Eurípides.= Ilustre poeta trágico de Grecia (480-406). Entre sus tragedias figura como una de las más notables _Hécuba_.
=Farinelo= y mejor =Farinelli= (Carlos Boschi). Célebre cantante italiano, natural de Nápoles y que vivió largo tiempo en Madrid (1705-1782).
=Fedro.= Famoso fabulista latino de la época de Augusto. Nació 30 años antes de J. C. y murió 10 después de J. C. Sus obras se perdieron por completo y sólo se publicaron en Europa en 1596, gracias al descubrimiento de un manuscrito del siglo X. El español Sebastián Mey publicó en 1614 un _Fabulario_, en que se hallan traducidas casi todas las Fábulas de Fedro.
=Fénix.= Ave fabulosa que los poetas suponían que no tenía igual y renacía de sus cenizas.
=Fígaro.= V. LARRA.
=Fortuna.= Divinidad alegórica del politeísmo grecoromano, ciega y caprichosa dispensadora de sus dones. Aun en nuestros tiempos no falta quien crea en ella. Á este propósito dice Ercilla, en su _Araucana_:
Creer en la Fortuna es gran simpleza, La fortuna es la fuerza de los brazos.
=Galeno= (Claudio). Famoso médico y anatómico griego (131-201).
=Garcilaso de la Vega.= Ilustre poeta español (1504-1546).
=Gay= (Juan). Célebre poeta y fabulista inglés. Fué muy amigo de Pope (1688-1732).
=Góngora y Argote= (D. Luis). Insigne poeta español, considerado como el fundador de la escuela que lleva su nombre. Escribió obras como _Las Soledades_, en estilo conceptuoso y enrevesado; pero al mismo tiempo escribió romances, letrillas y otras poesías, tan hermosos y brillantes, que le asignan un puesto eminente entre los poetas españoles (1561-1627).
=Gran Sultán.= El emperador de los turcos. De _sultán_ se ha formado en castellano _soldán_, palabra con que se designaba á los soberanos de Persia y Egipto.
=Gran Turco.= V. GRAN SULTÁN.
=Grecia.= Península de la Europa Meridional. En lo antiguo desempeñó un papel político muy importante, siendo el centro del saber, de las artes, de las ciencias y del comercio. Hoy es una monarquía constitucional con unos dos millones de hab.
=Haydn= (José). Inspirado músico alemán, célebre por sus sinfonías (1732-1809).
=Hécate.= V. DIANA.
=Hécuba.= Esposa de Príamo. Durante la guerra de Troya vió perecer sucesivamente á casi todos sus 19 hijos, á su esposo, á su hija Polixena y á su nieto Astianax. Es la protagonista de una hermosa tragedia de Eurípides.
=Hércules.= Hijo de Júpiter y de Alcmena y el más famoso de los héroes de la mitología griega.
=Herrera= (Fernando de), llamado _el Divino_; insigne poeta español (1534-1597).
=Hipócrates.= El médico más famoso de la antigüedad. Nació en la isla de Cos hacia el año 460 ant. de J. C.
=Hojeda= (Padre Diego de). Célebre poeta español, autor de un hermoso poema en 12 cantos, titulado _la Cristiada_. Floreció en el siglo XVII.
=Holanda= ó =Neerlanda=. País de Europa. Tiene 4 400 000 habitantes. Es famosa en la historia por sus guerras con Inglaterra, Francia y España. Es país muy agrícola é industrial; tienen fama sus quesos y mantecas y sus tejidos. Cap. _Amsterdam_.
=Iriarte= (D. Tomás). Célebre literato, crítico y fabulista, natural de Canarias (1750-1795).
=Jarama.= Río de Castilla que pasa por Aranjuez. En sus vegas se crían los toros más bravos que se conocen. Moratín padre, en su romance _Función de toros_ dice:
No en las vegas de _Jarama_ Pacieron la verde grama Nunca animales tan fieros...
Vargas Ponce, en su sátira _Proclama del Solterón_, dice también á este propósito:
Antes que necia, venga un maleficio, Y antes que docta, un _toro jarameño_.
=Juan Manuel= (El Infante D.). Uno de los magnates más turbulentos de España, sobrino de Alfonso el Sabio. Á pesar de su ambición y su agitada vida, figura como uno de los patriarcas de las letras españolas. Compuso, entre otras muchas obras notables, la _Crónica de España_ y _El Conde Lucanor_ (1282-1347).
=Júpiter.= Padre y señor de los dioses, en la mitología griega y romana.
=La Fontaine= (Juan de). Insigne fabulista y cuentista francés (1621-1695).
=Laguna Estigia.= V. ESTIGIA.
=Larra= (D. Luis Mariano de). Famoso escritor, conocido con el sobrenombre de _Fígaro_ (1809-1837).
=León= (Fray Luis de). Insigne poeta español (1527-1591).
=Locmano= ó =Lokmán=. Personaje ficticio de la literatura árabe á quien hasta hoy se ha supuesto autor de fábulas. V. BIDPAI.
=Marte.= Hijo de Júpiter y de Juno, dios de la guerra. Los romanos pretendían descender de él.
=Menandro.= Célebre poeta cómico griego, discípulo de Teofrasto (342-290 ant. de J. C.).
=Mey= (Sebastián). Escritor español que floreció á fines del siglo XVI y principios del XVII. Publicó, en 1614, un _Fabulario_ que contiene casi todas las fábulas de Fedro.
=Minerva.= Hija de Júpiter, diosa de la sabiduría y de las artes. En griego se llamaba _Palas_ y _Atenea_. Herrera dice en su magnífica oda á Don Juan de Austria:
De _Palas Atenea_ El gorgóneo terror, la ardiente lanza...
=Misón= (Luis). Famoso flautista y compositor musical, autor de las obras: _Eco_ y _Narciso_ y _Píramo_ y _Tisbe_. Era natural de Barcelona y murió en 1866.
=Moisés Sephardi.= V. PEDRO ALFONSO.
=Moratín= (D. Nicolás Fernández de). Célebre poeta y autor dramático español (1737-1780).
=Morfeo.= Hijo del Sueño y de la Noche. Era el dios de los ensueños. Se le confunde con el sueño mismo.
=Moros.= Nombre que se da en general á los africanos que, procedentes de la Mauritania, penetraron en España por el Estrecho de Gibraltar y conquistaron la península en 711, después de la famosa batalla del Guadalete. En aquel mismo punto empezó D. Pelayo la reconquista, que se terminó con la toma de Granada en 2 de enero de 1492.
=Munive é Idiáquez= (D. Fran.ᶜᵒ Javier de), Conde de Peñaflorida. Ilustre prócer vascongado, tío y protector de Samaniego, y fundador de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. Falleció en 1765. En 1866, en las juntas forales celebradas en Azcoitia se votó la erección de una estatua á tan insigne patricio; pero la cosa no ha pasado de proyecto.
=Musas.= Hijas de Júpiter y de Nemósine. Eran nueve y tenían por misión presidir á las bellas artes y á la poesía. Habitaban el Parnaso ó el Helicón y estaban, á su vez, presididas por Apolo.
=Nilo.= Célebre río de Egipto, cuyas llanuras fecunda con sus desbordamientos periódicos.
=Octavio.= Nombre que llevaba Augusto, sobrino de César, antes de ser emperador.
=Orfeo.= Hijo de Eagro, rey de Tracia y de la Musa Calíope, y según otros de Apolo y de Clío. Fué el músico más célebre de la antigüedad. Su música melodiosa amansaba á las fieras.
=Pan.= Dios de los rebaños. Representaba la naturaleza entera. Su vista inspiraba _terror pánico_. Inventó la flauta pastoril.
=Pantcha-Tantra= (_Los cinco capítulos_). Libro de apólogos, compuesto en sánscrito cuatro siglos antes de. J. C. En el siglo VI de nuestra era fué traducido en lengua Pelvi, y en el VIII apareció una versión árabe de dicha traducción, con el título de _Calila y Dimna_ (Según el Sr. Menéndez y Pelayo, _Calila y Dina_), y con el segundo título de _Fábulas de Bidpai_. Fué traducido en español en el siglo XIII por orden de D. Alfonso el Sabio. Muchos de estos apólogos se encuentran en la obra _Disciplina Clericalis_ y en _El Conde Lucanor_. (MENÉNDEZ Y PELAYO. _Historia de las ideas estéticas en España_), verdadero monumento de la erudición española.
=Parcas.= Eran llamadas así por antífrasis; es decir _las que perdonan_ (puesto que no perdonan á nadie). Eran _Cloto_, _Laquesis_ y _Atropos_. La primera hilaba el hilo de la vida, la segunda lo devanaba y la tercera lo cortaba.
=Parnaso.= Monte de la antigua Grecia, consagrado á Apolo y á las Musas.
=Pedro Alfonso.= Judío español converso, natural de Huesca, llamado Moisés Sephardi. Es autor de la obra _Disciplina Clericalis_. Floreció en los siglos XI y XII y se convirtió en 1106, siendo su padrino D. Alfonso V de Aragón.
=Pedro I el Grande= ó =el Zar=. Fué el verdadero creador del moderno imperio ruso. Viajó por Europa y trabajó como simple obrero para poder introducir reformas en su país con conocimiento de causa (1682-1725).
=Pirro.= Célebre rey de Epiro, que venció á los romanos. Su última victoria contra éstos le costó tan cara como la más terrible derrota. De aquí la frase: _victoria á lo Pirro_. Murió en 272 ant. de J. C.
=Planudio.= Monje de Constantinopla, del siglo XIV. Escribió una biografía apócrifa de Esopo, y publicó, atribuyéndolas al mismo, unas fábulas en prosa.
=Platón.= Inmortal filósofo griego, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles. Es el gran fundador de la escuela idealista (429-347 ant. de J. C.).
=Príncipe= (Miguel Agustín). Distinguido escritor y fabulista contemporáneo.
=Quevedo= (D. Franᶜᵒ de). Famoso poeta satírico español (1580-1645).
=Quintiliano= (Marco Fabio). Famoso retórico español de Calahorra. Su obra más notable se titula: _De la institución oratoria_ (42-120).
=Rollin= (Charles). Ilustre profesor y autor francés de varias obras notables, entre otras del libro: _Traité des études_ (1661-1741).
=Roma.= Ciudad que fué por largo tiempo metrópoli y señora del mundo, Hoy es capital del reino de Italia. Está llena de monumentos y recuerdos artísticos.
=Ruiz= (Juan). Insigne poeta español del siglo XIV.
=Sancho Panza.= Personaje popular de la novela _Don Quijote_. Es la personificación del sentido práctico y el símbolo de los que llevan siempre la cabeza inclinada hacia las cosas de la tierra--como los rumiantes.
=Simónides.= Célebre poeta lírico de Grecia (566-446 ant. de J. C.).
=Sirenas.= Monstruos fabulosos, mitad mujeres y mitad peces. Atraían á los navegantes con la dulzura de su canto.
=Sócrates.= Insigne filósofo, hijo del escultor Sofronisco. Vivía en la soledad, no enseñaba con regularidad, ni escribió ningún libro. Sus sarcasmos y burlas lo acarrearon multitud de enemigos. Acusado de impiedad, fué condenado á beber la cicuta (408-399 ant. J. C.).
=Teseo.= Héroe griego, célebre por sus hazañas. Salió del famoso Laberinto de Creta, gracias al hilo que le facilitó Ariadna. La mitología le suponía condenado en el infierno á estar perpetuamente sentado.
=Tetuán.= Ciudad de Marruecos, célebre por la batalla ganada por los españoles en 1860. 50 000 hab.
=Tito.= Hijo de Vespasiano y emperador romano. Por su bondad fué llamado _Delicias del género humano_. En su tiempo fué tomada y destruída Jerusalén (40-81).
=Torozos.= Monte de España, famoso por las fechorías de los bandidos antes de la institución de la guardia civil.
=Tracia.= Antigua comarca al norte de Grecia. Hoy forma la Bulgaria y Rumelia.
=Tratado de Educación.= La obra á que se refiere el autor con este título es sin duda la obra del célebre profesor Rollin: _Traité des études_.
=Troya=, =Ilión=, ó =Pérgamo=. Ciudad de Asia Menor. Sostuvo contra todos los príncipes griegos un sitio de 10 años, inmortalizado por Homero en su famosa _Iliada_.
=Tulio.= V. CICERÓN (Marco Tulio).
=Ulises.= Personaje griego, rey de Ítaca, hijo de Laertes, esposo de Penélope y padre de Telémaco. Fué uno de los principales héroes del sitio de Troya, donde se distinguió por su prudencia.
=Vargas Ponce= (D. José de). Marino, poeta y erudito español natural de Cádiz. Entre sus obras poéticas merece citarse _La Proclama del Solterón_ (1760-1821).
=Vega= (Félix Lope de). Inmortal poeta dramático español, llamado por su prodigiosa fecundidad _El Fénix de los ingenios_ (1562-1635).
=Venus.= Diosa de la belleza, que se suponía nacida de la espuma del mar. Era adorada especialmente en Pafo y Cnido.
=Villena= (Marqués de). D. Enrique de Aragón. Sabio y poeta, fué acusado de hechicería y, después de su muerte, fueron quemadas sus obras. Sólo se conserva _La gaya ciencia_, especie de arte poética y el _Arte Cisoria_ (1384-1434).
=Virgilio.= El más famoso de los poetas latinos, nacido cerca de Mantua. Compuso _la Eneida_, _las Geórgicas_ y _las Bucólicas_ (70-1 antes de J. C.).
=Vurla.= Geog. V. CLEZÉMONE.
=Zama.= Antigua ciudad de África, donde Escipión Africano venció á Aníbal en el año 202 ant. de J. C.
=Zea.= V. CEO.
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