Felipe Trigo: vida, filosofía, moral, arte y estilo · Unidad 70 de 114

Unidad 70 · FELIPE TRIGO 173

Texto completo en español de una edición de dominio público con fuente y huella registradas.

FELIPE TRIGO 173

Maeterlinck.~"l^o nos limitemos á la experiencia de la Historia." "La verdad se encuentra en este caso más lejos de la razón, vuelta siempre hacia el pasado, que en la imaginación que ve más allá del futuro." "Continuemos, pese á todo, actuando, amando y esperando, como si tuviéramos que en tendérnoslas con una humanidad ideal. Este ideales una realidad más amplia que la que vemos." "Llegue nuestra razón donde la experiencia no llega."

"¿No ha vivido ya bastante la Humanidad para que se dé cuenta de que es la idea extrema, es decir, la más alta, la cimera del pensamiento, la que tiene siempre razón?"

"Nuestros excesos de porvenir son necesarios al equilibrio de la vida," "No temamos ir lejos... Bastantes son ya los hombres que hay en nuestro derredor encargados de apagarnos los fuegos que encendemos. Z.'í«/g//¿^g«c¿ desfleurs. [Notre de voir social.)

"Lleguemos siempre á los lugares más avanzados de nuestro pensamiento, de nuestras esperanzas, de nuestra justicia."

Trigo encontraba un poco peligrosas estas frases. Seguir un impulso hasta el extremo, sin cuidarnos de reflexionar, ni de examinarlo atentamente, por aquello de que la vida se encargará de corregirnos si erramos, viene á ser como prescindir de nuestra prerrogativa de conscientes y convertir- ,nos en una fuerza ciega.

174 MANUEL ABRIL

Maeteriinck le tranquilizó aclarando su intento; quería decir que entre equivocarse, por exceso de decisión, ó no decidirse jamás, por meticulosidad reflexiva, era preferible lo primero:

Maeteriinck. —"No es que haga falta, precisamente, amar como un loco; pero quien haya amado con locura llegará á ser más cuerdo (sagc) que quien sólo haya amado cuerdamente." {Lasagesse etc.)

Volvió Trigo á Barres sus preguntas, para hacerle también un reparo.

Trigo. — Eso de que haya que ofrecer un paraíso para lograr un purgatorio puede acaso dar al ideal un aspecto de alhiguí ó de espejuelo; puede hacernos pensar si esto de la utopía y del progreso no vendrá á ser un ardid como el del asador de los mesones, en donde el pobre can, guiado por el hambre y por la esperanza quimérica de que alcanzará una carne que no ha de catar nunca, va entretanto haciendo girar el artefacto en provecho de picaros. El progreso que yo predico lo creo antropológicamente posible.

Barres aclaró su pensamiento:

Barres. — "Todo manzano que quiere de veras sus manzanas, acaba por lograrlas."

Trigo. —Tenemos, pues, que debe amarse con locura y que debemos ir hasta el extremo. Pero, ¿en qué sentido? Concretemos. ¿Será mejor amar con locura la castidad, la emancipación de toda tenden-