Fígaro (Artículos selectos) · Sección preliminar

Portada, índice y estudio preliminar

Texto completo de esta unidad literaria, reunido aunque el lector la divida en 1 tramo técnico para mejorar el rendimiento.

BIBLIOTECA DE «LA NACIÓN»

MARIANO JOSÉ DE LARRA

FÍGARO

(ARTÍCULOS SELECTOS)

SEGUNDA EDICIÓN

BUENOS AIRES 1907

Imp. y estereotipia de LA NACIÓN.--Buenos Aires.

ÍNDICE

_PÁGS._

Mi nombre y mis propósitos 1

Una primera representación 7

Yo quiero ser cómico 18

El castellano viejo 25

¿Entre qué gentes estamos? 38

Las casas nuevas 47

El duelo 55

El álbum 63

Los calaveras 71

Modos de vivir que no dan de vivir: oficios menudos 87

La fonda nueva 98

La vida en Madrid 105

La diligencia 110

Varios caracteres 119

La Noche Buena de 1836: yo y mi criado: delirio filosófico 124

El mundo todo es máscaras: todo el año es carnaval 134

Empeños y desempeños 149

Cartas a Andrés Niporesas, por el bachiller don Juan de Munguía 160

Ya soy redactor 180

Don Timoteo, o el literato 186

La polémica literaria 195

Don Cándido Buenafé, o el camino de la gloria 202

El hombre pone y Dios dispone, o lo que ha de ser el periodista 210

El siglo en blanco 213

Un periódico nuevo 217

El hombre globo 226

Vuelva usted mañana 235

Cuasi: pesadilla política 247

La sociedad 253

Las palabras 262

Por ahora 265

El ministerial 269

En este país 275

La alabanza, o que me prohíban este 283

Las circunstancias 290

La junta de Castel-o-Branco 295

Nadie pase sin hablar al portero, o los viajeros en Vitoria 306

FÍGARO

DON MARIANO JOSÉ DE LARRA

Nació don MARIANO JOSÉ DE LARRA en Madrid, el 24 de marzo de 1809, para ejercer grande y casi decisiva influencia en la literatura, y más que en la literatura en el periodismo de España y de todos los países del habla castellana,--entre los que está muy lejos de ser excepción el nuestro.

Desconocido en un principio por la crítica, fue desde el primer momento el mimado del público;--que no siempre deja de ser verdad lo de que _tout Paris a plus d'esprit que M. de Voltaire_. Y como era un escritor valiente, un ingenio agudo, un satírico acerbo y un observador de muchos quilates,--pese a la persecución de los gobiernos y las más mortales aún, mordeduras de la envidia, Larra se impuso en vida, llegó a ser gloria en muerte, y fue una vez más la sanción del soberano parecer del pueblo.

Durante su rápida cuanto fecunda carrera periodística, no tuvo competidores, y el mismo clásico e ingenuo Mesonero Romanos tuvo que ceder el paso al maestro--entonces,--y hoy desaparece en la penumbra de aquella gran sombra. Leer hoy los artículos de ambos, es recordar mañana exclusivamente a Fígaro.

Y, sin embargo, este hombre que a tales alturas intelectuales alcanzó, que sus artículos se leen ahora como si aún estuviera fresca la tinta con que fueron escritos; este hombre, cuyo escepticismo parece el resultado de larga y amarguísima experiencia; este hombre, cuyos artículos más insignificantes pueden todavía servir de inspiradores, si no de modelos,--murió cuando aún estaba por llegar a la madurez, antes de alcanzar los treinta años. Pero ¿por qué conjeturar lo que produciría, si basta y sobra con lo producido?

¡Y tanto como basta! Los más brillantes periodistas argentinos son hijos de Fígaro, si no en otra cosa, en la audacia para romper viejos lazos, derribar arcaicas supersticiones y rebelarse contra los antiguos e innocuos catecísmos.

* * * * *

Respecto de la presente edición, sólo añadiremos que se ha cuidado de seleccionar todo lo más fresco, todo lo más _actual_, que haya brotado del ingenio de Fígaro, de manera tal, que este libro parezca un periódico acabado de escribir por él... para mañana.