Filosofía de la Eucaristía · Unidad 37 de 48

Unidad 37 · PRUEBA MAS TORIO

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PRUEBA MAS TORIO

obscurecen la unidad y dominan las pasiones, quiere ocultarle; pero el fondo que permanece en las raíces, le proclama. El error y el vicio son posteriores a la verdad y a la virtud, como la negación a la afirmación. En esa primitiva y doble afirmación de un hecho y una creencia, la revelación que los explica debió depositar una promesa y una esperanza que atenuase la catástrofe. La caja de Pandora, que la simboliza, también tenía en su fondo la esperanza.

Sólo así se comprende un hecho extraordinario, lo que se llamó el dogma de la reversibilidad, la satisfacción del culpable por el inocente, es decir, la idea de la Redención.

Desde que De Maistre, con rara perspicacia, la comentó en su notable estudio sobre los sacrificios y Luken reunió en un libro Las Tradiciones de la Humanidad, algunos apologistas del siglo XIX, como Augusto Nicolás, Donoso Cortés, Gerbert y De Broglie, sacaron partido del hecho, y los del Xx, como los alemanes Weis, Schanz, lo exornaron con su erudición, pero no se ha meditado bastante para hacerle una clave de la historia

de las religiones comparadas, que empezó siendo

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FILOSOPIA ARISTIA

una máquina de guerra contra la Iglesia y va acabando en una apología. ¿De dónde viene esta idea a un tiempo extraña y universal : la víctima inocente satisface por el culpable?

Esa virtud redentora deja ver una unidad moral y responsabilidad común que establece una ley de solidaridad entre todos los hombres y que enlaza la culpa con la Redención y dibuja sobre el fondo de la naturaleza humana los dogmas capitales del cristianismo.

Y una de las consecuencias de los sacrificios más sorprendentes es que junto a la idea de redención por el inocente está como su complemento lo que pudiéramos llamar la Comunión pagana: el tomar la víctima o la ofrenda pura como alimento.

Es una práctica que acompaña al sacrificio en todas partes; su esencia y el sello de universalidad que la pone por encima de las diferencias, revela la fe en la presencia de la divinidad y en su

auxilio para levantarse.

En los libros sagrados de las religiones asiáticas se describen los ritos, y viajeros y etnógrafos los han recogido como tradiciones y costumbres

en los pueblos más remotos, y escritores como

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